jueves, 22 de marzo de 2007

Reseña: Caballero Luna 1. El fondo

Caballero Luna: El fondo.

Charles Hudson y David Finch.

Reseña de: Matt Davies.

Panini comics. 152 páginas. Colección 100% Marvel.

Cuando leí en la contraportada del tomo que acaba de editar Panini con los seis primeros números de la nueva colección del Caballero Luna “escrito por el famoso novelista Charlie Hudson” me invadió la desconfianza. Me vinieron a la mente Joss Whedon o Allan Heinberg, autores ajenos al mundo del cómic que luego han realizado trabajos magníficos; pero también me acordé de Orson Scott Card o Reginald Hudlin y sus desastrosos Ultimate Iron Man o Spiderman. Hudson bien podía ser uno de estos últimos, y el que estuviera acompañado por el dibujante David Finch − cuyos últimos trabajos en Marvel están llenos de tintas innecesarias y rostros forzados hasta resultar casi grotescos− tampoco auguraba nada bueno.

Pero, afortunadamente, me equivocaba de nuevo.

Lo primero que llama la atención de estos números es el tratamiento brutal y directo del personaje. El Caballero Luna apareció en 1972 como antagonista de Werewolf by Night, y durante años vagó por ese limbo al que están destinados los superhéroes de segunda fila: un par de series regulares de discreto éxito y una lista más o menos extensa de cameos en el resto de títulos de la editorial. Y es que el aire a Batman de todo a 100 que poseía no lo convertía precisamente en un personaje atractivo ni fácil de escribir, de manera que tan pronto se convertía en un investigador de lo sobrenatural como en un luchador urbano como entraba a formar parte de los Vengadores. Tantos fueron los cambios que sufrió que durante un tiempo el mismo Caballero Luna tuvo varias identidades civiles, que en el fondo no hacían sino reflejar su personalidad esquizoide. Sin embargo, la nueva serie deja bien claro quien es el Caballero Luna: un sociópata, un individuo que necesita causar dolor para sentirse realizado, que elige descargar toda esa rabia en los criminales por el simple hecho de que puede hacerlo, y que si por algún motivo− como las lesiones que sufre en el cómic− no puede vestir la capa y las mallas, se convierte en un ser autodestructivo y peligroso para los que le rodean, como su novia Marlene y su amigo Frenchie, que aquí, lejos de ser los sidekiks de historias anteriores, se nos muestran como dos personajes complejos, con mucho que ocultar y cuyas vidas han quedado definidas (para mal) por su relación con Marc Spector.

La narración está llevada con acierto y fuerza, construyendo una historia aparentemente sencilla (la vuelta a la acción del personaje) poco a poco, tomándose más tiempo para mostrar los horrores que esconde la mente de Spector que para hacer un comic de acción. Pero eso sí, cuando llega el momento de la acción, David Finch se luce como nunca, realizando su mejor trabajo hasta la fecha. Lástima que solo lo vayamos a disfrutar dos números más, porque su estilo se adaptaba perfectamente al tono de la obra.

Un cómic de superhéroes con un toque de novela negra contemporánea, bien dibujado y mejor escrito. Sin duda, una colección a seguir.