viernes, 13 de abril de 2007

Reseña: Castle Waiting 1

Castle Waiting 1.

Guión y dibujo: Linda Medley.

Reseña de: Jamie M.

Norma Editorial. Barcelona, 2007. Título original: Castle Waiting. 264 páginas.

Muchas veces se ha hablado ya de la “edulcoración” de los cuentos tradicionales a manos de los Hermanos Grimm y compañía. Pues he aquí una revisitación a lo que podría haber sido el origen de muchos de ellos, con una visión nueva y desenfadada, llena de humor y plagada de referencias sutiles (o no).

Debo confesar que si esta historia me lo hubiera comprado en comic-books sueltos, seguramente no le habría dado demasiadas oportunidades. Los tres primeros capítulos de este tomo, narran una versión retocada de La Bella Durmiente, mucho menos amable que la que nos ha llegado normalmente, pero que, salvo en su final, tampoco se aparta tanto de aquella. El dibujo acompaña con perfección a la narración; es resultón, en blanco y negro, con un trazo suave y fino, muy limpio, sin ningún exceso, sin rayas superfluas y bastante expresivo. Pero la historia tampoco es que sea un dechado de originalidad; es correcta, entretenida, con algún ramalazo de mala uva y un humor dosificado en pequeñas dosis, pero no nos cuenta nada que no hayamos visto ya en otras ocasiones. Supongo que llegado hasta aquí el asomo de indiferencia en el que me movía me habría llevado a dejar tranquilamente de comprar su edición en comic-books por otras series que me llenasen más.

Pero, como fuere que la edición de Norma es en tomo, que tampoco es que me estuviera disgustando en absoluto y que el dibujo merecía la pena, me adentré en el cuarto capítulo de Castle Waiting, y así descubrí que lo anterior tan sólo había sido un prólogo, una introducción, y que se podía decir que la verdadera serie empezaba allí, cuando acompañamos a Lady Jain en su camino hacia el castillo, convertido en un refugio para seres un tanto marginados después de que La Bella Durmiente lo abandonara. La historia toma un nuevo pulso y se hace mucho más interesante, se despega de los cuentos (aunque no los abandona) para adquirir una entidad propia.

Lady Jain, que escapa de un marido maltratador, arrastra un secreto que se irá haciendo patente conforme avance en su empresa hasta llegar a Castle Waiting. Allí la más asombrosa panoplia de personajes, incluidos algunos animales antropomorfizados, la recibirán con enorme hospitalidad y la harán sentirse por fin protegida, a pesar de la plaga de “alimañas” que infesta la fortaleza: Lutines, brownies, duendes, hobgoblins, piskies, kobolds… y, tal vez, algún fantasma. La vida, desde luego y pese a lo que ella misma temerá en un principio, no será aburrida para Lady Jain en Castle Waiting.

A partir de ese mismo cuarto capítulo, donde comienza la historia del viaje, el mismo dibujo se hace algo más vigoroso, más fuerte, con una nueva carga expresiva que dota a cada rostro de unos gestos plenamente reconocibles cargados de significado. La trama discurre sin demasiados sobresaltos, en una narración muy agradable, casi suave, con mucho humor y unas pequeñas gotas de acción. A lo largo de toda ella se pueden ir rastreando las referencias a otros cuentos tradicionales, no tan evidentes como el de La Bella Durmiente (al fin y al cabo, es el que era su castillo donde conviven los protagonistas), pero sí muy famosos, como podrían ser Los músicos de Bremen, El gato con botas o La gallina de los huevos de oro entre otros; y a su vez la autora plaga la historia de detalles que nos retrotraen o recuerdan algunos de los títulos más famosos de la Literatura Fantástica.

Es una historia para paladear con tranquilidad, para descubrir que hay mucho amor puesto en esas páginas, mucho humor, que entra suavemente, sin estridencias, y que conquista el corazón a poco que uno se deje.

Una nueva vuelta de tuerca a los cuentos tradicionales con una visión positiva. ¿Alguien había dicho que estaba ya todo escrito?