miércoles, 27 de febrero de 2008

Reseña: El jardín de infancia

El jardín de infancia.

Geoff Ryman.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Libros del Atril. Col. Omicrón. Barcelona, 2007. Título original: The Child Garden. Traducción: Ana Alonso Esteve. 569 páginas.

¿Quién lo diría? Sigo peleado con los premios. El jardín de infancia recibió en su momento el Premio Arthur C. Clarke y el John W Campbell Memorial. ¿Qué me ha parecido la novela? No es difícil calificarla, en absoluto: aburrida. Y ya es triste tener que decirlo de un libro de semejante longitud; si fuese algo cortito hasta se podría perdonar, pero con quinientas y muchas páginas la cosa tiene delito. Mientras estaba leyendo casi daban ganas de ponerse a hacer la fotosíntesis, como los protagonistas; seguro que sin hacer absolutamente nada hubiera perdido menos el tiempo.

Milena, una marginada en una sociedad casi perfecta, busca la existencia y la compañía de otros marginados e inadaptados como ella, los bichos raros, los diferentes. Ryman propugnada una sociedad en la que todo viene dado, en la que a los niños se les inoculan en el jardín de infancia diferentes cepas de virus, en principio residuo de una experimentación buscando una cura contra el cáncer, pero que resultaron mucho más de lo esperado y que dan al que los recibe la capacidad de metabolizar los rayos del sol mediante una especie de fotosíntesis y les imbuye de todos los conocimientos almacenados por la humanidad en su largo discurrir; aunque como efecto no deseado han reducido la esperanza de vida a los treinta años. Milena, sin embargo, es inmune a esos virus y por tanto el acceso a la fácil vida de sus conciudadanos le está prácticamente vetado, teniendo que ganarse el saber a la forma antigua, con esfuerzo y sudor.

Milena, pese al cruel sufrimiento de sentirse separada del resto de los mortales, es conservada por las altas instancias como una especie de legado de la humanidad pretérita, como un ancla con el pasado, con lo que fue y no puede volver, con lo perdido: las emociones, el cambio, la evolución. El autor expone así su tesis de que el acceso al “saber absoluto” tan sólo produce inmovilismo y, de hecho, decadencia. Los individuos de esa sociedad se limitan a repetir lo que han heredado, sin producir nada nuevo. Cuando a uno se lo dan todo hecho se acaban las ganas de superarse, de ir más allá. Para poder avanzar, parece decir Ryman, hace falta aprendizaje, prueba y error, interés, curiosidad; sin todo ello el alma humana se enquista, se pudre y cae en un conformismo letárgico. Hay también, sin embargo, una nada velada crítica a la aplicación indiscriminada de los avances científicos (crítica que comparte con alguna otra de sus obras), del progreso desatado que, en este caso concreto trae una cura contra el cáncer a cambio de limitar la vida de los seres humanos a unos treinta años. ¿Merece la pena pagar el precio?

Es en la búsqueda de alguien como ella que emprende Milena cuando se encontrará con otros parias de esa socialista sociedad “perfecta”: los osos polares, creaciones genéticas dedicadas a los trabajos duros y que viven bastante al margen de los humanos; y en especial con Rolfa, una osa que se ha convertido en una marginada entre aquellos marginados, diferente incluso para los suyos al tener unas veleidades artísticas vetadas a los de su especie y rechazadas por ellos mismos, y que congeniará extrañamente con la protagonista.

El autor hará uso de La Divina Comedia, a la que Milena desea convertir en un musical, como una metáfora de su descenso a los infiernos (de toda la humanidad, de hecho), y de su posterior ascenso a la fama, como Artista del Pueblo, aunque haya sido apropiándose del trabajo ajeno, pues en verdad será Rolfa la autora de una música de la que renegará al ser cuestionada que no se limite al papel que la vida le ha reservado y cuyo destino trágico será el contrapunto necesario al “triunfal” ascenso de Milena. Rolfa personifica así la renuncia del que busca sentirse integrado ante las penurias del que destaca, por cualquier motivo, de entre sus congéneres.

Desde luego, El jardín de infancia, con estos mimbres, podría haber sido una novela cuando menos curiosa, pero lo cierto es que, al menos para mí, no consigue alzar el vuelo en ningún momento. No es lo qué el autor cuenta, sino cómo lo cuenta. Y este es un libro, desde mi personal óptica, obviable y olvidable; ni siquiera es que sea malo, es que no consigue interesar. La acción está demasiado supeditada a la tesis para convertirse en realmente atractiva, resultando cansina. Quizá el mensaje hubiera ganado mucho si el autor no hubiese alargado tanto la anécdota, recubriéndola de situaciones redundantes, planas y carentes de interés, y se hubiese limitado a la parte en la que hace hincapié en esa sociedad al estilo de Un Mundo Feliz, donde todas las necesidades se encuentran cubiertas, pero donde sin embargo todo el entramado se resquebraja cuando aquella que es diferente al común de los individuos demuestra que la perfección tal vez no sea el mejor ideal a alcanzar.

martes, 26 de febrero de 2008

Avance: novedades de Roca Editorial para marzo 08

Las novedades relacioneadas con el fantástico de Roca Editorial para el próximo mes de marzo son las siguientes:

Objetos frágiles se pondrá a la venta el día 3 y El Terror y El vuelo del dragón el 31.

sábado, 23 de febrero de 2008

Reseña: La carretera

La carretera.

Cormac McCarthy.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Random House Mondadori. Col. Literatura Mondadori # 338. Barcelona, 2007 (7ª edición, noviembre 2007). Título original: The Road. Traducción: Luis Murillo Fort. 210 páginas.

En un mundo devastado, un padre y un hijo caminan hacia el sur empujando un carrito de supermercado con todas sus pertenencias, buscando un tiempo (atmosférico) mejor, un tiempo que aparentemente no ha de llegar. Ni siquiera llegaremos a conocer sus nombres en un mundo que ha dejado de necesitarlos, donde tantas cosas han desaparecido que parece que el olvido es el único destino, que la muerte, tal vez, sea la elección lógica ya que no quedan esperanzas.

McCarthy despliega sus artes literarias y con una original y peculiar narrativa ofrece al lector un más que correcto e interesante relato del sufrimiento humano tras una hecatombe que ha de cambiar todos los parámetros de la vida. Hay que reconocer que el autor hace un buen trabajo y que el libro se lee con un creciente interés, que atrapa la atención e implica emocionalmente en la trama; sin embargo, si en lo estilístico, en su escritura, el libro me ha parecido estupendo, también tengo que reconocer que en lo narrativo, en la trama, no me ha parecido en absoluto algo tan “original” como nos lo han querido vender. Me da la sensación de que si esta novela la hubiera escrito, palabra por palabra, cualquiera de las plumas punteras de la actual ciencia ficción la misma no hubiera recibido ni un décimo de la atención que, siendo el autor quien es, ha recibido.

McCarthy construye una historia post holocausto nuclear (se supone, ya que aunque no queda explícitamente indicado en el texto, todas las pistas señalan a ello) con una singular estética. Ofrece escenas muy cortas, casi como si se tratase de fotografías de instantes determinados, flashes que van mostrando instantáneas del día a día, de la supervivencia, dura y peligrosa, de padre e hijo, a la vez que intercala escenas puntuales del mundo anterior al desastre. Se trata de una escritura casi minimalista, con apenas signos de puntuación, con pocas comas, con muchas conjunciones de unión, con frases cortas, que convierte la lectura en algo muy ágil y rápido. Los diálogos, sin guiones de comienzo, se encuentran incrustados en el texto, con conversaciones muchas veces redundantes, pero extrañamente cercanas, muy humanas, sinceras y verosímiles.

Logra McCarthy crear una extraña empatía entre el lector y los protagonistas. Hay un sentimiento de soledad casi palpable, de frío extremo, de humedad, de sufrimiento agotador. Padre e hijo deben estar siempre alerta, siempre mirando por encima del hombro, siempre desconfiando, sin un momento de auténtico descanso, de relajación. Se crea un ambiente opresivo, con un mundo que se antoja siempre oscuro, en sombras, con el sol perpetuamente tapado por negros nubarrones, y el suelo cubierto de cenizas y de muerte.

Un mundo donde lograr la supervivencia es una tarea brutal, donde bandas de caníbales hacen que la soledad sea algo casi deseable; donde incluso los “buenos” deben endurecer su corazón ante el dilema que supone el compartir o no una comida que necesitarán sin duda el día siguiente con alguien que seguramente no sobrevivirá más allá de ese tiempo. Un mundo donde la vida y la muerte han dejado de depender de uno mismo; o tal vez no, pues el suicidio llega a contemplarse a veces como la única salida coherente.

La carretera, en definitiva, no contiene nada que un lector avezado de ciencia ficción no haya leído ya en otras ocasiones, al menos en cuanto a su planteamiento; pero McCarthy ha conseguido llevarlo a un terreno más intimista, menos aventurero de lo habitual. No se trata de reconstruir el mundo que ha quedado tras la hecatombe, de volver atrás o de recuperar lo perdido, sino de la simple supervivencia diaria, del sufrimiento, del poner un pie detrás del otro y seguir caminando cuando ya no quedan fuerzas, de encontrar comida, conservas, y de ver un nuevo amanecer y luego otro, sin mirar mucho más allá, porque lo cierto es que ya no queda nada que ver.

La carretera saca a la luz un particular retrato del alma humana con una visión descarnada, muchas veces brutal, muchas veces tierna, cuando las personas se enfrentan a sus límites y se ven forzados a traspasarlos. Se trata, sin duda, de un buen libro, aunque según mi subjetivo entender se ha visto muy sobrevalorado debido a la fama de su autor, fama que ha generado un auténtico “fenómeno” en torno a él totalmente ajeno a la propia novela.

Y para los que no gusten de leer demasiado (pecado mortal) y a pesar de que la novela es breve, siempre podrán esperar a la ya anunciada película; que, sin embargo, seguro que es peor que el libro…

martes, 19 de febrero de 2008

Reseña: Nova Swing

Nova Swing.

M. John Harrison.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Bibliópolis. Col. Bibliópolis Fantástica # 57. Madrid, 2007. Título original: Nova Swing. Traducción: Manuel de los Reyes. 221 páginas.

He de confesar que Luz, la novela de la que supuestamente Nova Swing es secuela, a pesar de gustarme en general, no me dejó el suficiente buen recuerdo como para lanzarme de inmediato nada más publicarse a la lectura de su “continuación”; aquella me entretuvo, pero no consiguió despertar especialmente mi emoción mientras la leía. Por ello, dudé bastante antes de decidirme a comprar Nova Swing, pero lo hice, y fue un acierto.

Es esta una secuela bastante sui generis, más de temática y situación que de cualquier otro componente de la narración (personajes, historia…), donde lo que ambas comparten (y lo que de verdad sirve de “excusa” argumental para la trama de las dos) es el Canal Kefahuchi y las maravillas (y pesadillas) que crecen a su vera. En la zona prohibida de Saudade, donde antaño cayera un trozo del Canal, las leyes físicas se han visto modificadas y retorcidas; y quienes se atreven a entrar en su interior saben que la locura y lo extraño acecha a cada paso, pero que si son valientes la recompensa con la que salgan de allí puede ser inmensa: organismos, tecnologías o artefactos (o una mezcla de todos ellos) de factura inexplicable y por las que algunos están dispuestas a pagar cantidades exorbitantes de dinero. Harrison nos presenta un futuro casi utópico, donde cada cual puede ser cualquier cosa que desee, comprarse un nuevo cuerpo, cambiar de identidad…, pero donde también, sin embargo, existen muchas personas insatisfechas, marginados, justo al borde de la sociedad, sobreviviendo a duras penas con su identidad intacta.

Y es en esas aguas donde se mueve Vic Serotonina, un guía y traficante de la zona prohibida, que provocará sin apenas darse cuenta una encarnizada lucha entre la policía y ciertos elementos de los bajos fondos de la ciudad. Nova Swing es una novela coral, donde la acción cambia continuamente de protagonista, donde hasta los supuestamente secundarios tienen su momento estelar, sumergiendo al lector en un sugerente, y algo demente, paseo por la desenfocada realidad de Saudade, donde aparentemente todo y todos están a la venta. O tal vez no.

Con reminiscencias a la novela Picnic junto al caminoStalker— (homenaje incluido con una cita al abrirse el libro), con esa zona dónde todo es ilógico y posible, donde es tan fácil perderse como encontrar algo de incalculable valor, donde el tiempo trascurre de forma diferente y los ángulos poseen curvaturas inesperadas… Harrison propone un escenario fascinante, pero donde lo verdaderamente importante son los personajes, su evolución, su caída. Toda la trama está supeditada a ellos y lo fascinante son las extrañas relaciones, muchas veces auténticamente morbosas, que se establecen entre ellos; los tira y afloja que se producen entre las diferentes personalidades y objetivos contrapuestos.

En un mundo donde cualquiera puede ser lo que quiera, el autor nos presenta a una serie de auténticos perdedores (aunque algunos no lo aparenten o sean conscientes de ello siquiera), gentes que persiguen sus sueños contra toda esperanza, sabiendo perfectamente que todo está en su contra, pero perseverando en el empeño a pesar de que saben que nunca han tenido suerte o que si en algún momento la tuvieran ahora es tan sólo un bonito y amargo recuerdo de un pasado que difícilmente ha de volver.

Con una escritura terriblemente evocadora, el autor juega a provocar sensaciones en el lector, buscando en todo momento la implicación emocional, el tocar la fibra de los sentidos a través de una música que casi se puede escuchar subiendo desde sus páginas. Harrison ofrece un puzzle incompleto, al que le faltan piezas que el lector debe imaginar o inventar si quiere descubrir la imagen completa. Es por ello que Nova Swing no es una lectura fácil; exige una implicación, una atención a los pequeños detalles que hace recomendable su lectura en momentos de tranquilidad, cuando se pueda meter uno a fondo en la trama sin perder el hilo por distracciones ajenas. No es una novela “redonda”, precisamente porque deja muchas cosas en el aire, pero sin duda eso es parte del juego de Harrison, el no dar todo mascado, todo explicado al lector, sino que éste tenga que deducir a dónde quería llegar el autor o, tal vez y como sucede en la zona prohibida de Saudade, descubrir un nuevo camino que ni siquiera estaba allí al principio. En todo caso el viaje habrá merecido la pena.

jueves, 14 de febrero de 2008

Reseña:Harry Potter y el misterio del príncipe

Harry Potter y el misterio del príncipe.

J.K. Rowling.

Reseña de: Jamie M.

Salamandra. 2006. Título original: Harry Potter and the Half-Blood Prince. Traducción: Gemma Rovira Ortega. 602 páginas.

Sexta entrega de las aventuras, y desventuras, del todavía aprendiz de mago creado por la imaginación de J.K. Rowling. En este libro parece que la autora ha intentado un tímido retorno al ambiente algo más colegial de las primeras entregas, a los entresijos de Hogwarts, a las clases y a las situaciones estudiantiles con las que tanto se disfrutaba en un principio, cuando el tema de Voldemort no se había convertido en el único centro y la vida de Harry era mucho más entretenida; pero desde luego el intento ha sido algo fallido, pues es imposible liberar al personaje de todo lo vivido, el tema está ya demasiado centrado en su archienemigo y ya nadie se podría creer que Harry tuviera alguna posibilidad de volver a una actividad académica “normal”.

Harry Potter y el misterio del príncipe (no voy a entrar en la polémica de la discutible elección del título en español) es, como se venía intuyendo en las entregas inmediatamente anteriores, un libro para adolescentes creciditos, ya casi adultos, tanto temática como estilísticamente, como si la autora quisiera complacer a sus lectores de toda la vida, adecuarse a su edad, en vez de pensar en todos los niños que se han ido sumando a la aventura. Como ya dije en alguna reseña anterior, los libros de Harry Potter hay que irlos leyendo con la edad del protagonista, aunque se haga difícil dejar pasar el tiempo entre uno y otro sabiendo que ya están todos disponibles.

En este caso concreto, un Harry de 16 años dispuesto a afrontar su penúltimo curso en la escuela de magia con algo de más optimismo que en el pasado; al fin y al cabo ya no es el “apestado” del libro anterior, sino que ahora todos saben que tenía razón sobre Voldemort y se ha convertido casi en un héroe para los demás estudiantes (bueno, para muchos de ellos). Su vida es, pues, mucho más fácil en cuanto a la convivencia con el resto de compañeros, pero en absoluto en cuanto a la carga anímica que supone la amenaza del Señor Oscuro y el conocimiento de la profecía que sobre ambos pende. Hay por ello en todo el libro, acrecentándose conforme avanzan las páginas, un ambiente cada vez más opresivo, con una creciente frustración en Harry por no poder convencer a sus amigos ni a Dumbledore de sus sospechas sobre la posible traición del profesor Snape y sobre el extraño comportamiento desarrollado por Draco Malfoy, comportamiento que le traerá de cabeza para tratar de esclarecerlo.

Como digo, el tema de Voldemort ocupa la mayor parte de la trama del libro y gracias a la magia de Dumbledore asistiremos a parte de la historia de su familia y de cómo Tom Ryddle llegó a convertirse en el Señor Oscuro y de las razones de su odio hacia los “sangre sucia”. Harry tendrá que ayudar a su mentor a localizar y recuperar unos objetos, los Horrocruxes, que encierran la clave para la total recuperación de Voldemort, en cuerpo y alma. Pero entre medio deberá seguir con sus estudios, y será precisamente en su “amada” clase de pociones, que en esta ocasión viene con sorpresa, donde nuestro protagonista encontrará un libro de fórmulas, que le ayudarán a destacar en la asignatura, perteneciente a un tal Príncipe Mestizo. Es chocante en esta ocasión que Harry tome por el camino fácil, ya que el que se sirva del susodicho libro de pociones para salvar los obstáculos de la asignatura y destacar entre sus compañeros, no parece ir con su personalidad, no es propio de él, convirtiéndose en otro de los muchos e incongruentes vaivenes que le ha provocado Rowling en sus aventuras. A lo largo de la novela surge la duda sobre quién era el tal Príncipe Mestizo que a la postre da nombre al título del libro, y de cuáles eran sus intenciones al escribir las fórmulas mágicas, si era bueno o malo, y si es lícito que Harry se aproveche de un conocimiento que no se ha ganado.

Aparece, como no podía ser de otra forma, un nuevo profesor: Slughorn; tan peculiar y curioso como todos los que se han ido sucediendo con anterioridad, aunque ya no sorprende en absoluto, y hasta se hace bastante cargante y totalmente superfluo. Parece que a la autora se la han acabado las vueltas de tuerca en torno al profesorado y repite esquemas ya utilizados, al igual que se dedica a repetir situaciones ya vistas en otros libros con el consecuente desinterés.

Y Dumbledore, en el peor momento, demuestra que es tan “humano” como el que más, con los mismos defectos y “cegueras” que cualquier hijo de vecino, y de alguna manera es víctima de la tragedia que él mismo ha propiciado. De nuevo la tragedia se ceba en Harry, y es que este chico debería llevar, en lugar de su famosa cicatriz, un tatuaje en el que se pudiera leer: “nacido para sufrir”.

Pero es en medio de tanto sufrimiento cuando Rowling aprovecha para realizar un nuevo ejercicio de exaltación de la amistad, del apoyo de los compañeros, de la entrega desinteresada, porque por mucho que Harry se empeñe en luchar solo, siempre necesitará y contará con la ayuda de sus amigos. Tal parece el auténtico leiv motiv de la serie, el valor de la amistad por encima de todas las cosas y a pesar de todos los inconvenientes, enfrentamientos y equivocaciones.

Harry Potter y el misterio del príncipe es una novela que se lee por inercia, porque ya conoces a los protagonistas y por ver qué les sucede, que no deja de ser agradable y de fácil lectura, pero que no llega a la altura de las primeras entregas, aun cuando destaca bastante sobre la quinta y anterior a ella, tal vez porque en esta ocasión la autora no se ha permitido tanto exceso y ha limitado su extensión en casi trescientas páginas sobre aquella, cosa que se agradece, quedándose aún así en unas generosas seiscientas, que fácilmente podrían haber sido menos sin perder nada de la trama. No defrauda, pero tampoco encandila como hiciera antaño. Tal vez es que la magia se esté apagando, o es que no daba para más. Y aún falta la última (esperemos, ya que la autora no ha negado la posibilidad de continuar aún más allá).

Reseñas del resto de la serie:

Harry Potter y la piedra filosofal.

Harry Potter y la cámara secreta.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

Harry Potter y el cáliz de fuego.

Harry Potter y la Orden del Fénix.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.


lunes, 11 de febrero de 2008

Reseña: El Centro

El Centro.

Tricia Sullivan.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 98. Madrid, 2007. Título original: Maul. Traducción: Marian Tobalina. 343 páginas.

El Centro se inicia con una escena que a punto estuvo de hacerme dejar su lectura, la típica escena semi porno en la que la que una adolescente, que luego resultará ser la protagonista (o una de ellas, como luego se verá), se masturba con un objeto que a mí me pareció obvio desde un principio, pero que ya que la autora juega a “sorprender” no seré yo quien diga de cuál se trata. Esa escena con la que se abre el libro, como ya digo, me pareció tan zafia y fuera de lugar que a puntito estuve de dejarlo para dedicarme a tareas que me interesasen más, pero bueno, eran sólo dos paginillas y no era cosa de abandonar tan pronto, con lo que cuestan los libros hoy día. Y lo cierto es que si lo hubiera dejado, me habría equivocado.

La estructura del libro se divide en dos historias que se van desarrollando en capítulos alternos y que, con gran acierto por parte de Sullivan, pronto se descubre la relación que comparten. Son historias independientes y que, aparentemente, no se tocan entre sí, pero que comparten algo muy importante, vital y decisivo para toda la narración.

La primera historia se desarrolla en un centro comercial de esos que tanto se ven en las pelis yankis y que tanto están prolifernado también en nuestro país como lugar de ocio para los jóvenes y los no tan jóvenes. Allí, en el Zentro, se desarrolla una trama de enfrentamientos entre bandas o pandillas de adolescentes que no ven otra manera de resolver sus diferencias que liándose a tiros llevándose por delante a todo y a todos los que se interpongan en su camino. Es una realidad la del Zentro que pronto se nos revela sorprendente, con ciertos toques cyberpunk y un mucho de crueldad y acción. Una historia frenética, casi surrealista, que depara más de una sorpresa.

La segunda historia se desarrolla en una instalación científica, donde un equipo de mujeres se dedican a estudiar a un clon humano macho, inacunándole extrañas cepas de virus experimentales en busca, parece ser, de una cura que salve a los pocos machos supervivientes de una misteriosa plaga que habría acabado con la mayoría de la parte masculina de la humanidad, respetando tan sólo a unos pocos hombres que ahora permanecen recluidos en unas especies de reservas donde son utilizados para la reproducción, tanto natural como “clónica”. Pronto descubrirá el lector las fricciones entre las mujeres del equipo, y entre estas y las que dirigen el centro de investigación o las que están incluso más arriba en la cadena de mando. No es, desde luego, un mundo idílico, en absoluto.

Es en esta segunda historia donde se desarrolla la parte más “especulativa” de la narración, con los necesarios toques de investigación genética e informática para llevar el peso de las explicaciones necesarias para hacer coherentes ambas líneas de la trama. Alertando sobre los peligros de la manipulación de la especie, de jugar con virus y bacterias que en este caso están a punto de llevar a la humanidad a la extinción, y tratándo de arreglarlo con más manipulación todavía para lamentarse a posteriori. Y preguntándose a su vez hasta dónde puede llegar esa investigación, cuáles son los límites, hasta dónde está permitido estirar la moral cuando se está intentando alcanzar un bien mayor. ¿Está justificado el dolor, la experimentación sobre un individuo si es en pos de encontrar la cura para la especie? Con el clon macho, creado tan sólo con la idea de experimentar con él, encerrado, sin derecho alguno, torturado con drogas hasta llevarlo al borde de la muerte, como si se tratara de algún animal cualquiera, la respuesta pende en el aire hasta encontrar coherente respuesta en las páginas finales.

Es ésta, también, una historia con ciertas reminiscencias al cómic Y, el Último Hombre, al menos en cuento a su planteamiento de un mundo de mujeres, aunque con una visión algo más feminista del tema; pero con un feminismo bien entendido y no con un machismo de mujeres. No plantea una superioridad por parte de ellas en todos los campos, no todas las féminas son maravillosas y extraordinarias porque sí, sólo por su sexo, sino que hay de todo, hay enfrentamientos y rencillas, y algunas de las protagonistas demuestran ser muy ruines, traicioneras y vengativas, como podrían ser algunos hombres. Hay mucho realismo en las relaciones que se plantean, obviamente diferentes de las que se pueden establecer en nuestro mundo, pero con muchos puntos en común que nos pueden llevar a la reflexión. La tensión creada por la desesperación procreativa, por la necesidad de dejar un legado que las sobreviva, de perpetuarse a través de la descendencia llevará a algunas de estas mujeres a cometer auténticas locuras, muchas veces contra lo que su propia conciencia les dicta. Y una vez cometido el error sólo queda apechugar y tirar adelante, en una huida algo ciega que sólo ha de hacer más grande la bola mientras todo rueda cuesta abajo. Además de deparar los al parecer hoy en día imprescindibles toques eróticos de toda narración que se precie.

Existe a su vez, en la parte del Zentro, una tibia crítica a la red de redes, a esa especie de Internet que se ha desarrollado todavía más en el futuro y en el que cualquiera puede acceder y colgar videos sin control, jugando con la vida y reputación de otras personas impunemente, amparado en el anonimato que dan los seudónimos y las direcciones gratuitas como ya estamos viendo ahora mismo. Sólo se deja caer de pasada, entre medio de la ensalada de tiros, pero es de resaltar el daño que se puede causar con una acción tan simple.

Tiene, además, El Centro un final lleno de acción en ambas partes, que no es pedir poco. Es ésta una novela interesante, agradable para pasar un buen rato, sin excesivos alardes, pero bien estructurado y narrada, con la guerra de los sexos llevada hasta su última expresión, con la supervivencia de la propia raza humana pendiendo de la balanza. Interesante.

viernes, 8 de febrero de 2008

Reseña: ¡Voto a bríos!

¡Voto a bríos!
Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. Barcelona, 2007. Título original: Jingo. Traducción: Javier Calvo Perales. 399 páginas.

¡Voto a bríos! es, seguramente, la novela más comprometida de Terry Pratchett. El autor casi siempre intenta introducir una nota reflexiva en todos sus libros, pero en este ha entrado a fondo, repartiendo sus nada veladas críticas a diestro y siniestro. El libro, a pesar de que a nosotros nos haya llegado ahora, es de 1997, cuando el tema estaba candente, pero que hoy en día, en el mundo post 11-S en el que vivimos, sigue igual o más vigente que entonces, metiendo el dedo en muchas llagas, invitando a reflexionar sobre muchos temas de la actualidad que nos rodea y que no nos caen tan lejos como pudiera parecer.

La aparición de un islote, la legendaria isla perdida de Leshp que emerge de las profundidades marinas, sin más valor que el arqueológico y, desgraciadamente, el estratégico, causará el enfrentamiento de dos grandes potencias del Mundodisco: la ciudad-estado de Ankh-Morpork y el antiguo imperio del desierto de Klatch (con más que evidentes referentes arábigos), cuando dos pescadores, uno de cada procedencia, reclamen derechos de descubrimiento sobre la misma. Cuando los dirigentes de ambos bandos se hagan eco de la reclamación sobre su soberanía, propiciarán, precisamente con la excusa de tratar de evitar una posible invasión por parte del otro, un estado de guerra totalmente inevitable dadas las antagónicas posturas. ¿No nos suena de nada? Y como toda guerra necesita una mecha que la encienda, nada mejor que un complot para asesinar al enviado de paz klatchiano, nada menos que el propio hermano del sultán, para hacerlo explotar todo. Un complot de origen nada claro, dado que ambos bandos tendrán los motivos y las oportunidades para llevarlo a cabo.

Y es a partir de ahí cuando Pratchett no deja títere con cabeza, criticando duramente, pero sin perder un ápice de humor, a las clases dirigentes, a los poderes militares, a las masas fácilmente manipulables, a la turba irreflexiva, a los hombres de negocios que ven en la guerra una oportunidad de enriquecerse, a los políticos que no dudan en traicionar a sus propios pueblos para conseguir sus ambiciones, a la industria armamentística que sólo busca su provecho sin pensar en el uso que se le da a sus productos… Con el patricio lord Vetinari maniatado de manos por las antiguas y casi ignotas leyes de Ankh-Morpork, sólo el comandante Sam Vimes permanecerá como la voz de la razón, y tratará contra viento y marea de llevar algo de cordura a la situación; algo nada fácil, y que le llevará a formar un regimiento con los miembros de la disuelta Guardia y a cruzar el mar para ver con sus propios ojos la locura de la guerra.

¡Voto a bríos! trata de la absoluta falta de comunicación y por lo tanto de entendimiento entre las sociedades de diferente ideología, muchas veces porque ni siquiera desean entenderse desde un principio. De la xenofobia, del odio al que es diferente simplemente por serlo (y en Mundodisco las diferencias son patentes), por el color de su piel, por su acento o tan sólo por llevar un tipo de ropa distinta. Nos habla del uso (mal uso) y la manipulación del populacho enardecido por los sentimientos nacionalistas o del orgullo racial por aquellos que sólo buscan su propio beneficio, sin pensar en los individuos. Se trata de una novela profundamente antibelicista, que ataca por igual al desarrollo armamentístico como a aquellos que hacen uso del miedo y la desconfianza de las gentes para labrarse su propia carrera y ascender posiciones en la escala social sin arriesgar su propio pellejo, dejando que otros luchen sus batallas sin sentido. Y todo ello sin perder un gramo de comicidad, aunque el humor sea esta vez algo más ácido, cáustico incluso, que en otras ocasiones. El tema, sin duda, lo merece.

Según leo, el título original (Jingo) viene de la expresión inglesa "By jingo!", que era el grito de desafío que era usado en los siglos XVIII y XIX por las tropas británicas antes de lanzarse al combate. Resulta pues bastante acertada la opción elegida para el título en español, ya que la conocida expresión ¡Voto a bríos! resulta hasta coincidente en el tiempo con la expresión inglesa. Es esta una novela cargada de referencias, desde una particular versión de la noche de los cuchillos largos hasta el imprescindible Zanahoria en un papel a lo Lawrence de Arabia unificando las tribus del desierto klatchiano y plagando el texto de “homenajes” a la película de David Lean, pasando por un peculiar inventor muy “da vinciniano”.

Lástima que quienes mejores lecciones podrían sacar del libro seguro que ni se acercan a sus páginas. Para el resto, mi sincera recomendación de una de las más completas, redondas y mejores novelas del Mundodisco. Pratchett consigue, sin hacer perder la sonrisa del lector en ningún momento, invitar a la reflexión sobre temas de la mayor importancia y vigencia. Con su habitual prosa desenfadada, aparentemente simple, bucea en profundidades que quizá no hubiesen podido ser tratadas del mismo modo en un texto de carácter e intenciones más “serias”, a la vez que crece su valor didáctico por la forma amena que tiene de afrontar tan terribles problemas. Una gozada.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


Pies de barro. Una novela de Mundodisco.

Papá Puerco. Una novela de Mundodisco.

Carpe jugulum. Una novela de Mundodisco.

El último héroe. Una fábula del Mundodisco.

Nación.

Sólo tú puedes salvar a la Humanidad. Una aventura de Johnny Maxwell..

Johnny y los muertos. Una aventura de Johnny Maxwell.

Johnny y la bomba. Una aventura de Johnny Maxwell.



jueves, 7 de febrero de 2008

Eventos: III Jornada de Literatura de Ciencia Ficción

Recibimos el siguiente comunicado:

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El próximo día 5 abril de 2008, se celebrará en el Espacio Valdeavellano (http://www.espaciovaldeavellano.org), centro cultural de la localidad soriana de Valdeavellano de Tera (http://www.valdeavellanodetera.org), la III Jornada de Literatura de Ciencia Ficción, un encuentro que pretende llenar progresivamente un hueco en el actual panorama del género en España al ofrecer un ámbito para la discusión de carácter más profesional en torno a la evolución de la literatura de ciencia ficción, en el marco de un paisaje natural de primer orden.

El programa de la jornada es el siguiente:

10:15 Inauguración.

10:30. Conferencia: "Los mecanismos del miedo", por David Jasso, escritor.

11:30. Conferencia: "Pensamiento y ciencia ficción", por Fernando Ángel Moreno, profesor de Teoría de la Literatura. Universidad Complutense de Madrid.

12:30. Conferencia: "Escribiendo en los límites de la imaginación: del paleofuturismo al new weird", por Alfredo Álamo, escritor.

13:30. Pausa para el almuerzo.

16:00. "Juegos fantásticos", demostración de juegos de mesa con temática fantástica, coordinada por Santiago Eximeno, escritor y coordinador de la jornada.

18:00. Conferencia: "Editar revistas de género en España", por David Mateo, escritor y editor de la revista "Historias Asombrosas".

19:00. Mesa redonda: "La literatura fantástica en un mundo de ciencia ficción". Moderada por Santiago Eximeno, escritor y coordinador de la jornada, con la presencia de todos los invitados.

20:00. Clausura.

Todos los actos se celebrarán en el salón del Espacio Valdeavellano, con entrada gratuita.

Valdeavellano de Tera cuenta con numerosas facilidades para el alojamiento, incluyendo un hotel, varias casas rurales, un camping y un albergue juvenil. La dirección y teléfono de todos ellos, así como la localización del pueblo para el viaje, pueden encontrarse en la página Web oficial de la villa (http://www.valdeavellanodetera.org).

Las jornadas anteriores contaron con la presencia de autores como Juan Miguel Aguilera, César Mallorquí, Eduardo Vaquerizo o José Antonio Cotrina y editores como Luis G. Prado, entre otros, y la asistencia cada año de una cincuentena de personas procedentes de diferentes lugares de la península.