domingo, 13 de junio de 2010

Reseña: Iron Man 2

Iron Man 2.

Jon Favreau.

Reseña de:
Amandil

Paramount Pictures - Marvel Entertainment - Fairview Entertainment. 2010, 124 minutos.

Tras el indudable éxito de la primera parte de la nueva franquicia de la Marvel, era lógico y normal, que cualquier nuevo acercamiento al personaje de Iron Man repitiese algunos de los elementos que formaron parte del anterior taquillazo. Así que Iron Man 2 es, en cierto modo, un "remake" de la película anterior aplicando el sencillo principio de "más de lo mismo pero más gordo". Nueva armadura del protagonista, nueva armadura para el malo de turno, nuevo problema de salud para Tony Stark y nueva importancia del "escolta" encarnado en Jim Rhodes.

En esta ocasión, Tony Stark (Robert Downey Jr.) se encuentra en una situación bastante difícil ya que su cuerpo está siendo envenenado por uno de los componentes que necesitan las baterías que le mantienen con vida. Sus abultados conocimientos científicos sólo pueden retrasar temporalmente el fin inevitable: la muerte. Como consecuencia de ello opta por la vía de "que me quiten lo bailado" y se dedica a dar rienda suelta a sus excesos más infantiles mientras transfiere el control de las Industrias Stark a Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), su dulce y eficaz secretaria, que se las verá y deseará para controlar la cada vez más enloquecida vida de su jefe.

Paralelamente, en la lejana Rusia, Ivan Vanko (Mickey Rourke) decide vengar la muerte en la indigencia de su padre, un reputado científico ruso que en su juventud fue colega del padre de Tony Stark, creando una nueva arma basada en la misma tecnología que sustenta la armadura de Iron Man, y logrando destruir la reputación (y de paso aniquilando) al propio Tony. Los acontecimientos terminan por unir a Vanko con el enloquecido fabricante de armas Justin Hammer (Sam Rockwell), confluyendo ambos en el papel de "los malos de la película", sin quedar exentos ellos mismos de una serie de enfrentamientos un tanto peculiares.

Y, para terminar de liar las cosas, la agencia gubernamental conocida como Escudo (Shield) infiltra a una de sus mejores agentes, Natasha Romanoff, aka Viuda Negra (Scarlett Johansson) en el entorno de Tony Stark para controlar sus actividades, protegerle y asegurarse de que termina de desarrollar un nuevo avance tecnológico que le permita mejorar su armadura y hacerla más estable.

La cosa se complica porque, según cuentan, la mera existencia de Iron Man ha provocado una especie de "paz armada" a nivel mundial puesto que él sólo es capaz de contrarrestar cualquier amenaza contra los EE.UU. Eso, en vez de ayudar, es percibido por algunos políticos como un problema ya que supone poner la seguridad del país (y del mundo) en manos de una persona que no responde necesariamente a los intereses estratégicos de Washington y que, además, es conocida por sus excentricidades (y veremos muchas a lo largo de la película). Además, se sabe que los enemigos del país (China, Corea del Norte, Irán) están intentando copiar el modelo de armadura y que, en cualquier momento, podrían dotarse de un arma tan eficiente como esa...

Los temas tópicos siempre presentes en una película de estas características y que, en cierto modo, son la esencia del género, se pueden resumir de este sencillo modo:

- Venganza: el móvil de un Mickey Rourke que cumple de sobra con un papel que consiste en poner mirada de "soy más listo que tú" y de un odioso Hammer, que interpreta magistralmente Sam Rockwell y que tiene toda la pinta de que ha venido para engrosar la fila de "villanos recurrentes".
- Amor: se comienza a resolver esa tensión emocional entre el mujeriego Tony Stark y la eficiente Pepper, al que se añade la tremenda carga erótica que añade el personaje (y los volúmenes) de Johansson, que estoy seguro que darán que hablar en próximas entregas de la franquicia.
- Humor: se sigue incidiendo en el elemento para todos los públicos por medio del sencillo mecanismo de crear personajes amables y simpáticos que, en diversos momentos (el ataque en Montecarlo o el asalto a la instalaciones Hammer), permiten rebajar un poco el nivel de desmadre ambiental. Ya se sabe, un chistecillo o comentario jocoso(a repartir los "gags" entre el personaje del guardaespaldas superado por los acontecimientos, Happy Hogan -que interpreta el director, Jon Favreau-, el propio Iron Man).
- Acción: el motor de toda la parafernalia fílmica relacionada con los superhéroes. La acertada combinación de los efectos especiales (hoy ya sólo nos sorprenden cuando están mal hechos) con unos planos que no son mareantes ni apabullantes (aún me duele la cabeza al recordar las escenas de combates en la decepcionante La Liga de los Hombres Extraordinarios).
- Moralina: Los buenos (ricos y guapos) ganan y se quedan con la chica. Los malos mueren por su enfermizo exceso de confianza. Nada nuevo por aquí.

En definitiva, Iron Man 2 es una secuela predecible y entretenida de la primera parte. Siguen existiendo vínculos entre las líneas argumentales que marcó el cómic. Así, por ejemplo, vemos al Tony Stark [levemente] alcohólico, a Jim Rhodes (ahora interpretado por Don Cheadle) enfundado en la "Armadura B" -War Machine-, comienza el romance Tony-Pepper, se acerca aún más el inicio de la saga de "Los Vengadores"). Todo ello, con una adaptación a los nuevos tiempos y con un personaje principal mucho más cercano a los estándares actuales del cine de acción en el que la vis cómica tiene un acento mucho más marcado que en el cómic (en ocasiones Robert Downey Jr. recuerda al Jack Sparrow moldeado por Johnny Deep).

Así que, si te gustó Iron Man es muy probable que disfrutes de lo lindo con esta nueva entrega a la que no le falta de nada sin ser por ello una revolución en el género de los superhéroes.