lunes, 20 de septiembre de 2010

Tres canciones

Me dicen que no quieres que te cortejen
pienso que lo quieres, que te festejen.
Que te festejen, tierra de los Monegros
pues al paso que vamos todo pa yermos.
Todo pa yermos, oye, que te lo digo,
que de los pobres nunca hay un amigo.
Hay un amigo siempre de los más ricos
y a esos les llevan agua y cordericos.
También les llevan hombres de los baldíos
que con el agua cerca se van del sitio.
Hay que coger al Ebro y otros ríos
y aplacar con sus aguas tantos estíos.
Tantos estíos bestias que han hundido
a los Monegros casi perdidos.
Casi perdidos pero, todos unidos,
vamos a aupar la tierra pues no han vencido.
De esta tierra hermosa, dura y salvaje
haremos un hogar y un paisaje.

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Polvo, niebla, viento y sol,
y donde hay agua una huerta.
Al norte los Pirineos:
esta tierra es Aragón.

Al norte los Pirineos
y al sur la sierra callada.
Pasa el Ebro por el centro
con su soledad a la espalda.

Dicen que hay tierras al este
donde se trabaja y pagan.
Hacia el oeste el Moncayo
como un dios que ya no ampara.
Desde tiempos a esta parte
vamos camino de nada.
Vamos a ver cómo el Ebro
con su soledad se marcha,

y con él van en compaña
las gentes de estas vaguadas,
de estos valles, de estas sierra,
de esta huerta arruinada

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Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azotan desde el mar.

Hemos
perdido compañeros,

paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.
Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar
Tiempos,
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.
Hemos
perdido nuestra historia,
canciones y caminos
en duro batallar.
Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas
para poder andar
Tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.
Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.
Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar
Tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.

J.A LABORDETA