jueves, 23 de diciembre de 2010

Reseña: Powers

POWERS

Guión: Brian Michael Bendis.

Dibujo: Michael Avon Oeming.

Reseña de: Alb Oliver.

Panini Cómics. Barcelona. Color. Formato 100% Cult Cómics. Varios volúmenes.

Durante el pasado 2009, Panini decidió continuar con la edición de Powers allá dónde Planeta de Agostini la había dejado. Editorial Planeta llegó a editar los 6 primeros arcos argumentales (¿Quién mató a Retro Girl?, Juego de rol, Muertes insignificantes, El supergrupo. Anarquía y Los vendidos). En ese punto y tras una larga espera para sus seguidores, Panini tuvo el acierto de continuar la historia, añadiendo 6 nuevos volúmenes, a la espera de la publicación de nuevos arcos.

Sólo con ver el título, Powers (Poderes) esperaríamos una (¡sorpresa!) historia de superhéroes, y así es, pero no vista desde la perspectiva de supergrupos luchando contra el villano de turno. Realmente es un cómic de investigación policial, aunque se trata de un departamento especializado en casos de gente con superpoderes. Cogiendo un poco de obras predecesoras, Bendis ha creado un universo en el que los superpoderes han sido ilegalizados, y el departamento de policía cuenta con medios para privar de sus habilidades a los “villanos”, lo que podría otra vez llevar a engaño si esperamos una caza del villano al uso.

El principal protagonista es Christian Walker, detective con un pasado relacionado con los Powers, físicamente corpulento, reservado, y bastante intuitivo. Como acompañante tiene a la detective Deena Pilgrim, una joven que se le asignó a Walker y que aprende de sus métodos, siendo un poco el contrapunto a su seriedad, pero sin embargo una profesional, no cayendo en convertirse en un personaje cómico.

Juntos investigan toda clase de homicidios relacionados con poderes, muchas veces casos en los que cuesta distinguir los grises, dado que en ocasiones se mezcla lo personal con el deber, y los personajes se tienen que cuestionar sus propias acciones. En ocasiones Walker es el referente claro de la rectitud y vemos en Deena cierta anarquía orientada al cumplimiento del deber.

Lo que se inició con una serie de arcos cortos, basados en rutinas de interrogatorios a sospechosos y testigos, aparición de nuevos actos relacionados con el crimen y la resolución del mismo, ha ido evolucionando, y Bendis se ha explayado a la hora de adentrarse en la psicología de los personajes, revelando hechos de su pasado que en gran parte explican sus actitudes actuales, así como conflictos entre lo ético y la obligación. Uno de los tomos más extensos, Para siempre, se basa en la historia de Walker, se mete de lleno en el origen de los personajes con poderes y a su vez ayuda a comprender la interacción del mismo con personajes que aparecieron en tomos anteriores.

Brian Michael Bendis es uno de los autores más prolíficos de la época, y alterna sus diferentes trabajos en otros proyectos con ir publicando la que él mismo considera una de sus mejores y más personales obras. Como ya he dicho, ha creado un completo universo superheróico, en el que en ocasiones se pueden captar homenajes a figuras bien conocidas, como puedan ser cuerpos de policías espaciales, Mr Majestic ( a su vez homenaje a Supermán) o todo un mundo relacionado con los héroes que el lector haya seguido hasta el momento.

Lo bueno de todo este popurrí, es que muchas veces simplemente está ahí, en un segundo plano, viendo que la importancia queda en el plano policial, como pueda ocurrir en obras como Top Ten de Alan Moore, o Gotham Central de Greg Rucka. Bendis sigue en su línea de crear personajes con ingenio, aportando diálogos irónicos, pero a la vez aporta la sobriedad y realismo que podría tener cualquier serie televisiva del género policiaco.

La química creada entre los dos protagonistas es simplemente genial, en muchos casos apostaríamos porque se trata de un caso de amor-odio, sin llegar al tema sexual (aunque nunca lo descartemos, dado que al ser una obra considerada “adulta” se ven escenas de sexo, y los diálogos incluyen bastantes expresiones soeces). Ante todo nos podemos fijar en que más que otra cosa se trata de respeto, y Bendis juega con eso a la hora de guionizar, cuestionando en varias ocasiones la confianza que el uno tiene en el otro.

En cuanto al apartado gráfico, ahora mismo no podría imaginar la serie sin Michael Avon Oeming dibujándola. Cuando hojeé el primer tomo, ¿Quién mató a Retro Girl?, poco me imaginaba que pudiera ser un cómic serio. A primera vista es un trazo estilo dibujo animado, por lo que esperaba algo del estilo Batman Animated, siendo el estilo de Bruce Timm lo primero que me vino a la mente, pero para mi sorpresa la historia encajaba perfectamente con semejante dibujo.

Gran labor la de Oeming, perfilando un dibujo cada vez más oscuro, adaptándose perfectamente a las tramas más siniestras que prepara Bendis. Normalmente se centra en la acción, por lo que los fondos no están excesivamente detallados (lo que no quiere decir que no los tenga), por lo que a mí por lo menos me produce la sensación de que la acción está moviéndose en cada viñeta, tal cual sería ver Powers en serie de animación.

Los tomos editados actualmente por Panini, son:

Para siempre

Leyendas

Psicópata

Cósmico

Identidad secreta

Los 25 superhéroes muertos más molones de todos

Y si acaso alguno de ellos resulta un poco más flojo o pesado de lo habitual, os aseguro que en el siguiente recupera el ritmo.

Si aún estáis dispuestos a interesaros por una colección, y más o menos os gusta el género policiaco, creo que Powers es una de las mejores elecciones posibles.