domingo, 4 de marzo de 2012

Reseña: El visitante inesperado

El visitante inesperado.

John Scalzi.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Col. Ciencia ficción. Barcelona, 2012. Título original: Fuzzy Nation. Traducción: Miguel Antón. 285 páginas.

Como él mismo confiesa, Scalzi se planteó la escritura de esta historia como una muestra de amor, un ejercicio literario consistente en escribir un remake de una novela que admiraba y que en principio era algo tan personal, destinado a su propia diversión, que no debiera haber visto la luz. Las circunstancias cambiaron y El visitante inesperado se publicó como una actualización para el público del siglo XXI de una historia clásica, Little FuzzyEncuentro en Zarathrusta del estadounidense H. Bean Piper. Reconozco no haber leído la «original», así que la presente reseña se limita a comentar la novela de Scalzi, sin posibles comparaciones con la de Piper que establezcan la mayor «bondad» o acierto de una sobre la otra, desconociendo los parámetros literarios de la obra madre ni su vigencia actual en una época en que tan mal han envejecido ciertos clásicos. Ciertamente, aparte de la inevitable curiosidad por poder comparar con la predecesora, esta novela se «siente» plenamente independiente y completa  sin necesidad de ningún apoyo externo para ser disfrutada en su totalidad.

Jack Holloway es un prospector independiente que trabaja para la Empresa ZaraCorp en el planeta Zarathrusta, y que a través de una enorme pifia, un accidente de proporciones sísmicas, va a tener un enorme golpe de suerte. De vuelta de todo, expulsado de su anterior trabajo como abogado por razones que prefiere mantener en las sombras, egoísta, interesado tan solo en su propio interés, solitario algo amargado, codicioso y tramposo, el protagonista no es precisamente un dechado de virtudes. Sin  embargo, es el prototipo de «pícaro» caradura que pronto se va a ganar el corazón de los lectores, sobre todo cuando la «visita» de un pequeño ser en su retirada cabaña instalada en la jungla del planeta tenga como consecuencia un gigantesco vuelco en su vida, poniéndola patas arriba junto a todas sus convicciones y forzándole a cambiar su forma de ser.

Ya desde el mismo inicio de la novela el autor va a establecer ciertos parámetros que sitúan la obra en un línea de «comedia» —partiendo de los particulares trucos que Holloway ha enseñado a hacer a su perro— con toques dramáticos, que luego se va a mantener a lo largo de toda la trama, con el habitual humor ácido de Scalzi, lanzando sus dardos en esta ocasión contra las grandes corporaciones y el estamento de la abogacía en general. Y es que la gran corporación, ZaraCorp, no dudará en sobornar, amenazar, mentir, asesinar... para mantener el negocio en marcha y los beneficios fluyendo con el mínimo coste posible, sobre todo cuando olfatee la veta que podría mantener en positivo la cuenta de la empresa durante muchos, muchos años.

Con un ritmo celérico que no permite pausas, pero tampoco una especial caracterización de los personajes secundarios —que terminan adquiriendo papeles un tanto estereotipados: la inteligente e idealista científica agobiada por las circunstancias, el implacable director de la corporación, el abogado que lucha contra el sistema, el sicario de obediencia ciega...—, la trama se sucede entre revelación y revelación, aunque sin llegar a convertirse tampoco exactamente un libro «de acción», hasta que pasada la mitad del libro la narración del descubrimiento de los pobladores del planeta, con la candente cuestión de si son inteligentes o no pendiente de resolución, se transforma en un relato procesal, sumergiendo a los lectores en un drama judicial muy en la línea de tantas series de abogados y fiscales que buscan dar la vuelta a la ley para acercar el veredicto a su interés particular, manipulando la verdad todo lo que sea necesario para conseguir una sentencia favorable, aunque sea en versión David y Goliath en esta ocasión.

Scalzi ofrece en su particular ejercicio de reinterpretación una novela ligera y rápida de leer, aunque sólida en sus planteamientos, amena y divertida, con diversos giros sorprendentes e imaginativos, y elementos que invitan a la reflexión —por mucho que sea la típica en estos casos sobre la maldad de las grandes corporaciones y la defensa del débil—. Sin haber leído el «original» cabe decir que El visitante inesperado es un digno homenaje, en cuanto se trata de un libro muy entretenido de leer con una trama que no decepciona  —aunque seguramente se tiene que «empatizar» bastante con el sentido de humor del autor, porque si no igual sí que se pueden atragantar según qué pasajes— y posee la virtud de crear el deseo de leer la novela de Piper, al tiempo que se trata de una interesante obra independiente que no necesita de ninguna ayuda externa para resultar satisfactoria. Ideal para pasar un buen rato.

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Reseña de otras obras del autor: