jueves, 7 de junio de 2012

Reseña: El camino de la magia

El camino de la Magia.

Antología de John Joseph Adams.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Col. Fantasía. Barcelona, 2012. Titulo original: The Way of the Wizard. Traducción: Migual Antón / Patricia Nunes / Simon Saito.638 páginas.

John Joseph Adams se ha especializado desde ya hace un tiempo en realizar recopilaciones «temáticas» de relatos, siempre dentro del género fantástico —desde los zombies hasta las federaciones galácticas pasando por el fin del mundo y, obviamente, por la magia que nos ocupa—. Para la ocasión ha reunido obras de 32 autores en que mantiene un decidido equilibrio entre lo clásico y lo novedoso, entre autores consagrados y/o punteros —Peter S. Beagle, Ursula K. LeGuin, Neil Gaiman, George R.R. Martin...— y otros que llevan menos «avanzada» su carrera literaria —o apenas están empezando—; algo que le permite ofrecer una visión muy completa del tema elegido. Además, la enorme variedad de enfoques que engloba la propuesta garantiza evitar la monotonía del volumen sin problemas: el lector se va a encontrar con magos, hechiceros, brujas, druidas, chamanes, hadas, demonólogos, informáticos, nigromantes..., en gran cantidad de localizaciones geográficas situadas en nuestro mundo o en otros imaginarios —o en ambos—, y que tienen lugar tanto en nuestra época, como en el pasado o en el futuro, o en ninguno de ellos. Relatos pertenecientes a muy diferentes tradiciones y clasificables en un amplio abanico del género que incluyen la fantasía épica o heroica, la espada y brujería, la urbana sobrenatural, los cuentos de hadas, los híbridos con la ciencia ficción, el terror, el romance paranormal...

Empieza la antología con uno de los platos fuertes. En vez de ir poco a poco elevando el nivel, Adams abre fuego con En las tierras perdidas, de George R.R. Martin; un relato que vuelve a advertir sobre aquello de que hay que tener cuidado con aquello que se desea, porque no solo puede que te sea concedido, sino que una vez obtenido puede ser que no fuera exactamente lo que te pensabas. Brujería y hombres lobo, amores y rivalidades encubiertas, para un perfecto comienzo.

En Árbol familiar, David Barr Kirtley ofrece una historia de enfrentamiento fraternal, de envidias entre hermanos y sus descendientes, y de amor no correspondido. La metáfora del árbol genealógico trasladada a una «realidad» medieval fantástica, convertido en un sitio donde vivir, como un inmenso edificio comunal para toda la familia, y las tensiones que causa la llegada de nuevos vástagos que fuerzan el crecimiento de nuevas ramas en el mismo. Da la impresión de ser parte de algo «mayor», aunque desde luego es plenamente satisfactorio tal y como está.

Con John Uskglass y el carbonero cumbrio, Susanna Clarke ejemplifica que todo el poder del mundo no es suficiente para romper la testarudez de los que se consideran justamente agraviados, sobre todo cuando estos no tienen ni idea de contra quién se encuentran luchando. En la línea de su Jonathan Strange y el señor Norrell la autora ofrece un relato lleno de ironía y diversión, al tiempo que muy «educativo». Y es que los poderosos no siempre consiguen salirse con la suya.

Situado en nuestros días y en una muy peculiar librería, El aprendiz de mago, de Delia sherman, advierte a través de la figura de un joven rebelde que empieza una nueva etapa de su vida, sobre los juicios apresurados y las apariencias engañosas. Tierno y simpático, el lector lo acaba con una sonrisa.

Un hechicero malvado y unos ayudantes descontentos y demasiado literales en el cumplimiento de sus obligaciones hacen de El hechicero Minus, de Jeffrey Ford, el perfecto candidato para aprender una dura lección. Un relato agradable, pero poco destacable para el renombre de su autor.

Brujos cuáqueros, piratas ingleses, mares más allá de nuestro mundo, que podrían ser el mismo Infierno y de los que no se sabe cómo escapar, princesas exóticas y grandes felinos hacen de Tanto apego a la vida o tan dulce es la paz, de C.C. Finlay, una intrigante propuesta de magia en tiempos pre independencia de las trece colonias. Espada y brujería con sorprendentes protagonistas, un regusto a Howard y un muy interesante desenlace.

Barcos fluviales en el sur de los EE.UU. y barajas con poder es lo que ofrece en El tahúr su autora Rajan Khanna. Una historia de jugadores y venganzas familiares donde cada naipe tiene un poder diferente según su palo y valor ascendente. Muy interesante, y diferente.

En Tan profundo que no se veía el fondo, Genevieve Valentine escribe una historia sobre el futuro con tintes ecologistas sobre el calentamiento global y una protagonista ciertamente atípica: una bióloga inuit que además está registrada como chamán de su tribu. La diferencia entre magia natural y «adquirida», entre chamanes y hechiceros, en un planeta enfermo con la muerte del último de los narvales como punto focal. Crepuscular y lleno de nostalgia.

Trasladando al lector hasta el África en nuestros días, El atasco, de Nnedi Okorafor,  presenta a un joven y popular —en su país— actor que desde pequeño se ha enfrentado a extraños ataques de animales. Cuando intente evitar un monumental atasco de tráfico de camino a una cita, un ave muy especial se va a cruzar en el camino de su coche  haciendo que toda su vida de un vuelco irreparable. Magia ancestral en tiempos modernos, que resulta en una extraña combinación.

En Un veneno demasiado mortífero, Krista Hoeppner Leahy intenta hacer una nueva lectura de un episodio y un personaje determinado de La Odisea. Sin embargo, cuando un autor se lanza a semejante aventura ofreciendo un punto de vista narrativo en primera persona algo que debería tener muy controlado es el no incluir anacronismos que distraigan y entorpezcan la lectura. Un relato algo anodino, de lo más flojito de la antología, a pesar de que contaba con un interesante planteamiento.

Orson Scott Card, con Jamaica, retoma varios de sus temas preferidos: un protagonista joven, las relaciones familiares y el buen uso del poder —de cualquier tipo de poder—. Los problemas escolares y el acoso de un profesor a sus estudiantes llevado a su máximo exponente. Sobresaliente.

Otro autor «clásico», Robert silverberg, traslada a El aprendiz del hechicero el viejo dilema del alumno enamorado de su profesora en un ambiente fantástico-medieval. Un joven empieza a recibir lecciones de una atractiva hechicera, aprendiendo magia mientras cuida del desastroso hogar de la misma. Nada fuera de lo habitual, pero cuando el amor no correspondido se mezcla en la ecuación el resultado podría resultar inesperado.

En El secreto de llamar a los conejos, Wendy N. Wagner echa mano del último representante de la raza de los «enanos» en su vuelta a los territorios donde antaño estuviera su aldea arrasada. Siempre perseguido y odiado, amargado, va a tener que buscar mucho para encontrar un puntito de luz en su alma que redima su triste existencia, y quizá ni eso sea suficiente.

Se llega así a una de las joyas del volumen. Con un evidente homenaje final bradburyano, Los magos de Berfil, de Kelly Link es un pequeño canto a la nostalgia. Bajo el aparente distanciamiento de los magos de los temas mundanos, la protagonista se cuestiona el porqué no se dedican a terminar con las guerras y las muertes. Sin embargo, la respuesta podría estar lejos de gustarle. Una ambientación atemporal y unos atractivos personajes unidos a la encantadora, e irónica, historia hacen de este relato uno de los grandes descubrimientos que invita a correr a hacerse  con otras obras de la autora.

Para no bajar el nivel, la antología continúa con Cómo vender el Puente Ponti, de un divertido Neil Gaiman. La historia del timo perfecto aprovechándose de la ambición desmedida de los timados. Un relato simpático y poderoso relato a pesar de el final se encuentre cantado.

Le sigue El mago y la Doncella, y otros cuentos, donde Christie Yant propone un moderno cuento de hadas; y todo el mundo sabe que los auténticos cuentos de hadas no siempre son amables ni tienen un final feliz.

En Solsticio de invierno, otro de los pesos pesados de la antología, Mike Resnick, ofrece su particular visión de la leyenda del mago Merlín, de quien se decía que vivía hacia atrás en el tiempo, con una terrible reflexión sobre el alzheimer. Para que luego digan que solo se trata de «literatura de evasión».

Situando la acción en nuestro mundo y nuestro tiempo, Cinda Williams China echa mano de la protagonista de algunas de sus novelas —inéditas en España por el momento— para en un ambiente de fantasía urbana  ofrecer en El tratante y la esclava una historia de subyugación involuntaria, de traición, enfrentamientos mágicos y anhelos de libertad. Interesante.

Si un tema es inherente a la fantasía es el de la «Búsqueda», ya sea de cierto objeto mágico o de la proverbial damisela en apuros. En Cerile y el viajero, Adam-Troy Castro intenta darle una nueva vuelta de tuerca al tópico dotando al relato de un final sorprendente. La brevedad es una de sus virtudes.

Simetría y magia demoníaca. En Contando las formas, Yoon Ha Lee presenta una visión de la magia basada en el estudio de fórmulas matemáticas. En un mundo fantástico, de la resolución de una profecía depende el futuro de todo un reino —de todos los reinos en realidad— y la hechicera encargada de la tarea tan solo puede pensar en si puede confiar o no en su hijo, recuperado después de mucho tiempo. Triste y emotivo.

Hace tiempo que dije que no me gustó el libro de Lev Grossman Los magos, así que estaba un tanto predispuesto contra su relato Fin del juego, cuya acción se desarrolla en el mismo «universo». Sin embargo debo reconocer que tiene su aquel, y los peculiares juegos de guerra a los que el aburrimiento de su vacía existencia empuja a los magos me ha resultado bastante entretenido.

¿Cómo es el día a día de un mago en nuestro mundo actual? ¿En qué ocupan sus horas? ¿Cuál es su dedicación laboral? En Mago callejero, Simon R. Green intenta dar respuesta a estas y otras cuestiones con ironía y mucha cotidianidad.

Echando también mano de la protagonista de su serie más conocida, en Traumas infantiles de los muertos, T.A. Pratt ofrece una historia de engaños y enfrentamientos familiares, mientras avisa sobre el peligro de dejarse llevar y actuar sin conocer todos los parámetros.

Informática, magia y demonios es el atractivo cóctel que Jeremiah tolbert propone en Destierros de un clic. Narrado en forma de entradas de un blog o un foro, resulta muy curiosa la mezcla.

Como signo de los tiempos —literarios— que vive el género no podía faltar un relato con zombies. La Práctica Ereshkigal, de Jonathan L. Howard se ocupa de llenar el hueco con una serie de muertos revividos por un poderoso hechizo lanzado con ignoto propósito. El autor utiloiza un un ácido toque de humor en una historia de su personaje Johannes Cabal, protagonista de alguna de sus novelas.

Con una ambientación oriental Alimentando a niños salvajes, de David Farland se muestra como un aviso para no ofender a los practicantes de la magia. Cuando los anhelos amorosos de un joven comerciante de vuelta a su aldea se crucen en el camino de un par de adolescentes convertidos en asaltantes por la hambruna el resultado va a resultar catastrófico.

El brevísimo El sacrificio del naranjo, de Vylar Kaftan, encierra un canto al sacrificio por el bien de los demás, la renuncia propia para que otros puedan vivir en paz. Poético.

El amor es el conjuro que expulsa el miedo, de Desirina Boskovich, que participa de eso tan típico en la fantasía de mostrar una dualidad mundo real / mundo mágico, es el relato más prescindible de la antología. En un intento de ser críptico tan solo consigue ser vacuo.

A cambio uno de los grandes «regalos» del volumen es precisamente El regalo, de Peter S. Beagle. El autor de El último unicornio presenta un relato de amor entre hermanos más allá de las disputas y las envidias. Situado en nuestros días, el despertar a la magia de un niño va a colocar en más de un brete a su hermana mayor. Uno de los grandes.

Y grande es también Ursula K. Le Guin de quien para la ocasión se ha seleccionado uno de sus primerísimos relatos para su ciclo de Terramar: Una palabra de liberación. No es, quizá, el mejor de todos ellos, pero siempre es una gozada releerlo. El sacrificio y la entrega por lo que uno ama, y el poder de las palabras.

Después de ello, supone un pequeño «bajón» Los trece textos de Arthyria, de John R. Fultz, que se salva por el amor a los libros que destila el texto. La confluencia entre el mundo que encierran los volúmenes del título del relato, el mundo real, y el nuestro, va a dar lugar a una historia de búsqueda donde el protagonista aprenderá mucho sobre sí mismo.

Cierra la antología otra de las plumas clásicas del género. En El secreto de la estrella azul, Marion Zimmer Bradley presentaba a un personaje creado originalmente para las antologías de El mundo de los ladrones, donde una serie de autores escribían obras cuya acción se situaba en la ciudad de Santuario; un «universo» compartido de capa y espada medieval donde el poder de los magos reside en el secreto que esconden para todo el mundo. El personaje de Zimmer Bradley tendrá que lidiar con un mago rival en un juego de voluntades que podría desvelar el origen de su poder. Una desgarradora historia sobre la identidad, la amistad y la falta de amor.

Dentro de los inevitables altibajos de toda antología, sobre todo cuando alcanza un número tan abultado y tan ecléctico de relatos como en esta ocasión, la calidad media de los contenidos en El camino de la magia es digna de mención. Habiendo de todo, como en botica, en todo caso se puede decir que los relatos más «flojos» se leen con agrado, siendo su peor crítica el que no «dejen poso», pero apenas ninguno «defrauda» o desagrada. Y los buenos, son muy buenos. Además, la enorme variedad de enfoques, protagonistas, temáticas y situaciones geo-temporales garantiza que el volumen no se haga monótono en momento alguno.

Una antología de estas características también conlleva que, aunque muchos de estos autores eran ya conocidos y habían sido publicados con asiduidad en nuestro país, otros tantos permanecían inéditos, o casi, para el público español, lo que se traduce en una magnífica oportunidad para darles un tiento y ver lo que se está uno «perdiendo». Un volumen que, sin duda, deja satisfecho.

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Reseña de otras obras relacionadas:


Zombies. Antología de John Joseph Adams.

4 comentarios:

Lorena dijo...

Todavía no llego a la mitad porque voy por Los magos de Berfil, pero me está decepcionando bastante. Arrancó bien con el de George Martin y después fue en declive, estoy tan aburrida con la lectura que me cuesta avanzar.

Yago dijo...

Pues precisamente a mí "Los magos de Berfil" fue uno de los que más me gustó de la antología.

La recopilación, en general, me parece más que tiene un buen nivel, con muchas propuestas "diferentes". Hay de todo, obviamente, pero no puedo decir que ninguno de los relatos me "aburriera"; al contrario, son muchos más los que me gustaron que los que me decepcionaron. Así que solo puedo lamentar que a ti no te esté gustando y que lo que te falta, si es que continúas, levante el nivel.

Saludos

Lorena dijo...

Hola, Yago:
Ya lo terminé.
Últimamente no estamos de acuerdo en nuestros gustos :) No puedo decir que recuerde mucho de Los magos de Berfil.
Los que más me gustaron son: Contando las formas (este me dejó con ganas de saber más) y Cerile y el viajero (la brevedad y el final le suman mucho).
Aún así, en Contando las formas sentí el final un poco apresurado.
Para mí el libro tuvo más bajos que altos. Tal vez tenía otra expectativa por los autores que reunía.
Saludos.

Yago dijo...

Bueno. Lamento que, en general, la antología te decepcionase finalmente; sobre todo porque yo la disfruté bastante.

Y sí, está claro que recientemente no coincidimos; porque, además, dentro del volumen los cuentos que citasd como los que a tí te gustaron, no fueron precisamente los más sobresalientes para mi.

Saludos