jueves, 30 de agosto de 2012

Reseña: Estrella del Alba

Estrella del Alba.

Wu Ming 4.

Reseña de: Amandil.

Acuarela & A. Machado. Madrid, 2012. Título original: Stella del Mattino. Traducción: Nadie Enparticular. 429 páginas.

Al terminar la Primera Guerra Mundial toda una generación de jóvenes soldados regresó a sus hogares y se esperó de ellos que retomasen sus vidas allí dónde las habían dejado antes de marchar a las trincheras. Pero todos los que participaron en aquél conflicto ya no eran iguales que cuando marcharon, muchas veces emocionados e imbuidos por el espíritu patriótico y aventurero de la juventud. Todos traían consigo recuerdos, vivencias, terrores, heridas profundas en el alma que se unían, en muchos casos, a las heridas del cuerpo. Los fantasmas de la Guerra, los espíritus de los amigos caídos en las ponzoñosas lagunas de los campos de batalla, las traiciones a los ideales, la muerte de las creencias más profundas, el final de una juventud marcado a fuego por las bayonetas y los gases. Aquellos hombres fueron marcados como ninguna otra generación de supervivientes. Y es en esa Inglaterra de 1918, de la victoria, del nuevo orden, dónde tiene lugar la dulce ficción presentada en este Estrella del Alba.

La llegada del coronel  T.E Lawrence (el mítico Lawrence de Arabia o Lord Dinamita, como le llamaron los periodistas de entonces) a la ciudad de Oxford con el encargo de escribir sus memorias sobre sus duros años en los desiertos de Arabia, provocará que tres jóvenes veteranos de la guerra se enfrenten a sus propios fantasmas. El irlandés C.S. "Jack" Lewis, obligado a llevar una doble vida arrastrado por una promesa en el frente; el católico John Ronald R. Tolkien, abrumado por la pérdida de dos de sus amigos que amenaza con volverle loco; y el poeta Robert Graves, atado a un matrimonio que le asfixia mientras busca una nueva inspiración para sus obras.

T.E. Lawrence
Los cuatro recorrerán el duro camino de afrontar abiertamente una vida en la que la guerra ha trazado surcos de amargura, desesperación y tristeza. Cada uno, según sus experiencias y limitaciones, será protagonista de un viaje a su pasado, el lugar dónde se forjaron muchas de sus pesadillas actuales, para mostrarnos a los lectores la raíz misma de su genialidad aunque el principal protagonista siempre será Lawrence. Presentado como el jovencísimo arqueólogo enamorado de la Edad Media y las Cruzadas que termina enrolado en el ejército trabajando para el Servicio de Inteligencia británico en Egipto. El héroe de su tiempo, el modelo que los periodistas y la misma oficina de propaganda inglesa ha encumbrado a la altura de los mitos, se hunde amargamente en el sentimiento de haber traicionado a sus amigos árabes al ponerlos a los pies del nuevo expansionismo franco-británico. La profunda creencia de que la liberación del yugo otomano justificaba lo demás para que, por fin, las tribus árabes fuesen dueñas de su propio destino se enfrenta a la realidad del colonialismo de los vencedores. Esa sentimiento se mezcla con las pulsiones que le provoca una homosexualidad que trata de reprimir pero que le coloca en más de una ocasión cerca del borde del abismo.

Junto al hilo conductor y principal protagonista del libro se desgranan tres historias paralelas, que en ocasiones se mezclan con la central y que permiten tener una magnífica visión de conjunto de una época y unos personajes que serán protagonistas, aún sin saberlo, de algunas de las más brillantes obras del siglo XX y, quizá, de la literatura universal.

Robert Graves
Lewis, Tolkien y Graves se mueven en los bordes de la narración pero sin ser por ello protagonistas menores. De hecho sus relatos podrían ser independientes unos de otros ya que muestran de un modo muy acertado sus vidas entre 1918 y 1923, un periodo de tiempo en el que los tres asentarán las bases principales de los que serán sus grandes monumentos literarios del futuro. Graves, presentado como un poeta descontento con su vida en pareja y las limitaciones que eso le impone, hallará en su amistad (en ocasiones extrema adoración u oculto enamoramiento)  con Lawrence la nueva fuente de inspiración que le permitirá superar su etapa de bloqueo y desmoralización hasta el punto de ser él el encargado de escribir la biografía del propio T.E. Seducido, en parte, por el movimiento revolucionario ruso y los cambios sociales que eso está provocando en toda Europa, busca un camino en el que conjugar su amor por el mundo clásico griego y romano con un mundo lanzado irremediablemente a una posguerra llena de tensiones, y enfrentamientos.

Clive Stamples Lewis
Lewis, por su parte, se nos muestran como un hombre en busca de un lugar en una sociedad que no es capaz de comprender su situación. Debido a una promesa se ve obligado a cuidar de la madre de un compañero de armas muerto en la guerra, pero ha de hacerlo en secreto mientras estudia en Oxford ya que es incomprensible que un joven viva con una viuda mucho mayor que él. A esa doble vida que le castiga en su interior, y le expone al ostracismo público de conocerse, se une su ateismo militante y un cierto aire de pacifismo peligrosamente antibritánico. Sin embargo, pese a la fortaleza de sus convicciones y su evidente desdén por los cánones de comportamiento sociales, descubre en su interior las espantosas dudas de quien cree estar traicionándose a sí mismo en lo más profundo de su ser, por lo que comienza un camino de búsqueda que le llevará a intentar desenmascarar a quién él cree que es un mero impostor.

John Ronald Reuel Tolkien
Finalmente, Tolkien, se presenta como el único de todos que debe enfrentarse a los fantasmas concretos y agobiantes de sus dos amigos muertos en la guerra. Incapaz de hacer frente por sí mismo a los recuerdos de una vieja promesa incumplida ante ellos, deberá recorrer un tortuoso sendero en el que sólo el recuerdo constante y magnífico de un viejo poema, Eärendel, le servirá de guía y consuelo. A su lado, como su último refugio de cordura y amor, Edith, su esposa, su musa, le ayudará a enfrentarse al recuerdo de su juventud y a la ilusión por crear algo nuevo para el mundo tal y como prometió que haría junto con sus amigos del T.C.B.S. Será la figura del joven filólogo la que quede más desmarcada del relato global centrado en Lawrence, ya que sólo asistiremos a un encuentro casual entre ambos, pero, paradójicamente, es la "subtrama" que mejor se desarrolla ya que se dota de contenido y sentido por sí misma, sin tener que apoyarse en las demás.

Estrella del Alba es una obra coral en todos los aspectos. Las tramas, aunque tienden a enlazarse repetidamente con la principal centrada en Lawrence de Arabia, en ocasiones resultan extremadamente forzadas en este sentido. El autor es sincero en el epílogo y señala claramente que la obra no pretende ser biográfica sino que, usando datos reales de la vida de los cuatro protagonistas desarrolla una trama ficticia en la que se producen encuentros que no tuvieron lugar o que no se cuentan exactamente como fueron realmente. Esta concesión a la inventiva del autor, sin embargo, se atenúa notablemente gracias al buen conocimiento de las biografías de todos ellos de que hace gala. Asimismo la época, tanto en espíritu como en recreación (no he detectado anacronismos o errores de datación dentro de mi limitada capacidad para ello), está muy bien retratada, dotando al relato de un sentimiento de verosimilitud muy logrado y preciso.

En definitiva, la novela consigue ser creíble y en ella se maneja con soltura cuatro pesos pesados del siglo XX en un momento tan convulso como ese inicio del periodo de entre guerras. Pese a la complejidad de manejar cuatro tramas simultáneamente en ningún momento se tiene la sensación de andar perdido entre capítulos y, lo más importante de todo, se mantiene vivo el interés por saber como terminarás las distintas tribulaciones de los cuatro hombres de Oxford. Una lectura recomendable y tremendamente reveladora. Una sorpresa de este verano.