viernes, 3 de agosto de 2012

Reseña: Joe Golem y la Ciudad Sumergida

Joe Golem y la Ciudad Sumergida.

Mike Mignola y Christopher Golden.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Col. Fantasía. Barcelona, 2012. Título original: Joe Golem and the Drowning City. Traducción: Marisa Rodríguez Mayol —Traducciones Imposibles—. 286 páginas.

Mike Mignola y Christopher Golden aúnan de nuevo fuerzas para ofrecer una novela ilustrada con un contenido que «navega» entre el steampunk y ese horror cósmico que tanto gusta al creador de Hellboy —y es que aquí tampoco podía faltar el «bicho» con tentáculos—. Para la ocasión han escrito en colaboración una novela ilustrada —que no gráfica— que bebe de múltiples fuentes haciéndola difícilmente enclavable en un género determinado —siempre dentro del fantástico, por supuesto—, ofreciendo una atractiva mezcla entre la ucronía, la distopía, el post catastrofismo, el thriller de intriga, el terror, el misterio, la historia de detectives y la aventura pura. Una aventura breve, narrada en su volumen justo, sin añadidos innecesarios, que atrapa con un buen misterio desde el principio y que sabe llenar de incógnitas todo el relato para mantener atrapada la atención de los lectores hasta el mismo final.

En 1925 una serie de desastres naturales ha propiciado la inundación del sur de Manhattan, produciéndose un éxodo en que todos aquellos que pudieron, sobre todo los ricos y privilegiados, instalándose en el norte de una Nueva York «seca» abandonaron la que empezó a conocerse como la Ciudad Sumergida por todos los que no pudieron o no quisieron dejar sus hogares. Cincuenta años después, una nueva sociedad, bastante miserable y dura, ha medrado entre los canales y las ruinas que antes eran las calles y los edificios de la ciudad. Molly McHugh es una joven de catorce años que ha aprendido por la vía difícil a sobrevivir entre los restos y que ha tenido la suerte de ser acogida bajo la protección del anciano Felix Orlov, un antiguo ilusionista que ahora explota sus dotes de médium para poner en contacto a alguno de sus conciudadanos con los espíritus de sus difuntos seres queridos. Pero en medio de una sesión de espiritismo un grupo de individuos vestidos con extraños trajes de neopreno y con los rostros cubiertos por máscaras de gas irrumpen en su casa, un  viejo teatro abandonado, con intenciones malignas.

Sin saber demasiado bien dónde se mete, en la carrera para buscar respuestas que Molly iniciará a partir de entonces se irá encontrando con una serie de intrigantes personajes, entre otros con Joe Golem, un fornido hombre que sufre inquietantes sueños en los que cree ser un ser de piedra creado para cazar brujas y otras criaturas demoníacas, y guardaespaldas y compañero del longevo detective de lo oculto Simon Church, cuyo cuerpo maltratado por el paso del tiempo ha recibido ciertas «mejoras» para continuar adelante.

Frente a ellos un malo megalómano de esos un tanto típicos, el doctor Cocteau, un nigromante que persigue a cualquier precio la consecución de un poderoso objeto, el Pentajulum del Lector, un talismán capaz de conectar las diferentes dimensiones, con el que Orlov tiene pesadillas recurrentes y que en las manos equivocadas podría traer nefandas consecuencias. Mientras intenta conservar su propia vida, Molly se va a enfrentar a una trama que pone en peligro el destino no solo de la Ciudad Sumergida, sino posiblemente el de toda la Humanidad.

Y es que, a pesar del título, será el personaje de Molly quien soporte más rato el foco de la acción, el auténtico hilo conductor a través de la que el lector asiste a la trama. Una trama lineal en la que los autores introducen una serie de flas backs en forma de sueños y recuerdos que enriquecen la historia al tiempo que ponen en antecedentes de sucesos que ofrecen el adecuado marco y explicación a lo que que Cocteau se propone. El escaso elenco de personajes —apenas los cinco nombrados—, sin embargo, hace de alguna manera que, siendo una historia que afecta literalmente a todo el mundo,  le reste dramatismo y tensión general al no poder ver directamente cómo afecta a más gente.

Juegan los autores una vez más con la ironía de mostrar la bondad dentro del corazón del «monstruo», la nobleza, la lealtad y la amistad, frente a la deshumanización de la mente enferma del humano «normal». Como un personaje más la Ciudad Sumergida adquiere un singular protagonismo ofreciendo un escenario subyugante y enigmático a la aventura, con sus edificios en decadencia, sus teatros abandonados, sus solitarios cementerios, sus melancólicos y muy peligrosos canales, sus túneles inundados, sus desahuciados habitantes y sus piratas «ratas de agua». Hay poca esperanza entre sus aguas, la vida allí es dura sin duda, y, sin embargo, un singular sentimiento de camaradería parece subyacer entre las gentes de corazón generoso. La luz puede prender en los lugares más insospechados y entre los compañeros más inesperadas. Las apariencias engañan, sin duda, y el destino del mundo podría depender de las acciones de una chica de catorce años con el apoyo de un hombre que no recuerda su pasado...

Joe Golem y la Ciudad Sumergida es una de esas narraciones que resultan francamente entretenidas de principio a fin, divertida, intrigante, con evidentes reminiscencias lovecraftianas, con personajes —uno en concreto— que se hacen querer, con  mucha acción y suspense, abundantes toques sobrenaturales, un ritmo cadenciosos nada precipitado, una trama imaginativa llena de detalles curiosos y una realidad paralela de parafernalia steampunk donde máquinas de engranajes conviven con la magia. La escritura tan sencilla como efectiva acompaña de manera eficaz al relato y las ilustraciones de Mignola, tampoco demasiado abundantes y un tanto repetitivas en ocasiones, tienen esa cualidad acostumbrada de decir mucho a través de su peculiar estilo de grandes masas sombrías de tinta negra. Tan confusas como inquietantes en ocasiones. Si se ha disfrutado de los comics de Hellboy seguro que también lo hará con esta obra. Una divertida y entretenida novela, llena de misterio y de peligro, deliciosamente pulp detectivesco con ese atractivo toque steampunk. Además, lo bueno si breve...