miércoles, 19 de septiembre de 2012

Reseña: Niños

Niños.

Teo Rodríguez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Scyla ebooks. Barcelona, 2012. Edición digital (epub). 31 páginas.

Teo Rodríguez hasta el momento había desarrollado su carrera literaria principalmente como guionista de programas televisivos y radiofónicos. Allanando ahora su inminente presentación como novelista, ofrece aquí seis relatos breves de fantasía oscura o terror psicológico. Cuentos que producen sensaciones desasosegantes, llamados a crear tensión antes que a dar sustos; y centrados todos ellos en unos protagonistas infantiles que siempre resultan tan agradecidos en este tipo de narraciones.

Son historias, a pesar de su temática, en cierta manera «amables», sin truculencias explícitas ni sobresaltos, más tristes o evocadoras, inquietantes sin duda, que terroríficas; dotadas algunas de ellas además con un tono tierno e incluso esperanzador muy poco habitual. Relatos sobre lo que los niños con su inocencia infantil ven y los adultos no, sobre apariciones misteriosas, sobre justas retribuciones, sobre ayudas del más allá, sobre los verdaderos monstruos y la naturaleza del crecer.

En La vela, relato que abre la antología, el lector se va a encontrar con Eduardo y el señor Francisco encendiendo el objeto que da título al cuento y esperando que la misma «les hable». Es esta una peculiar historia de casa encantada con giro sorpresa final. El  niño, cual aprendiz del mundo sobrenatural, recibe los consejos del hombre mayor, un anciano, para tener siempre encendida la vela y mantener así alejadas ciertas presencias que aparecen en su habitación. Con una atmósfera muy lograda, el miedo de Eduardo, la sensación de ominoso e inminente peligro, se hace palpable. El final irónico se llega a intuir, pero no importa, porque el lector ya está atrapado

En Ocho patas Damián, el típico matón de patio de colegio, un niño cruel y rebelde, que desobedece por costumbre a sus padres va a ver cómo cada acción tiene una reacción. A pesar de ser uno de los relatos de alguna manera más crueles y, esta vez sí, escalofriante de la recopilación no se puede evitar cierta sensación de satisfacción, de justa retribución.

A continucación, como contrapunto, en un relato inquietante pero en cierta forma muy luminoso, Hugo va a narrar en primera persona en Amigo invisible el encuentro con un niño mayor llamado David. Un niño al que de ninguna manera pudiera llegar a conocer..., pero lo hace.

Solo una pesadilla es precisamente una de las peores pesadillas que unos padres pudieran sufrir. En primera persona un marido asiste al sueño agitado de su esposa, Patricia, aunque él también creerá verse envuelto en una mala duermevela cuando un niño aparezca al pie de su cama para pedirle ayuda. Un relato triste y oscuro.

En Sin oscuridad la niña invidente Natalia se aferra a su muñeca en su cama. Sabe que el monstruo visita su habitación por las noches, aunque los adultos siempre le han dicho que los monstruos no existen. Se equivocan. El final más «duro» de los seis relatos.

¿No la viste?, el relato que cierra la antología, es la conmovedora historia de un duro despertar, del tránsito entre nuestro mundo y el más allá, de un niño que juega con una pelota, nada más inocente. Un broche que deja con un nudo en el estómago.

Niños, ofrece un puñadito de relatos breves de esos que dejan cierto poso en el lector, que causan sensaciones agridulces, llegando a emocionar, sobre todo por sus protagonistas infantiles. Relatos para dejar reposar entre uno y el siguiente, sin atropellarse, degustándolos sin mezclarlos, ya que la antología se hace muy corta, se lee en un suspiro y deja con ganas de más. Relatos con una fina y concisa, a la par que evocadora, prosa. Relatos suaves, frágiles, directos y sin artificios superfluos. Relatos cercanos al género de terror pero sin terminar de adentrarse dentro del mismo, sin sustos ni sobresaltos, más pendientes de lo sugerido que de lo explícito; explotando el miedo psicológico, a la tensión de lo inesperado, de aquello que se intuye pero no se ve. Niños es un sabroso aperitivo de cara a la publicación de la primera novela del autor, Oscuro, de inminente publicación.