sábado, 29 de septiembre de 2012

Reseña: Savia negra

Savia negra.
Flores de sombra 2.

Sofia Rhei.

Reseña de: Jamie M.

Sofia Rhei (autoedición). Edición digital. Madrid, 2012. 216 páginas.

Después de publicar Flores de sombra con Alfaguara la autora se ha visto en la tesitura de autoeditarse en formato digital esta continuación. Una lástima no poder contar con una edición en papel que pueda acompañar a la primera novela, pero al menos, gracias a los nuevos formatos, Savia negra no se ha quedado en el limbo de los libros nunca publicados.

La acción de esta segunda parte comienza sin apenas transición prácticamente allá donde se quedara la anterior. Han pasado un par de semanas desde que Hazel y Aster se casaran, y ahora tienen que iniciar su vida en común. Sin embargo, hasta el momento las cosas han sido bastante precipitadas, sin un noviazgo que pueda llamarse tal, con muy poco tiempo para conocerse en profundidad y con una boda forzada por las apremiantes circunstancias.

Así las dudas empiezan a aparecer en la mente de la joven como insidiosas fisuras. Con 17 años, cuando debiera estar preocupándose de estudios y novietes, debe enfrentarse de repente a una nueva vida radicalmente diferente de la anterior, con una nueva casa y la obligación de cumplir con sus deberes conyugales, algo de lo que no sabe si será capaz, y con muy pocos hombros en los que apoyarse, consultar o buscar consuelo.

En conciencia Hazel sabe que si no hubiera accedido a casarse todo el mundo humano hubiera corrido peligro, pero eso no evita que se sienta de alguna manera ultrajada. Arrojada de repente en el centro de una sociedad que apenas conoce y que se le antoja profundamente extraña, el descubrir que hay gentes que conspiran contra ellos, que quieren hacerles daño, no va a mejorar precisamente su situación. Y al conocer a Ginevre, el atractivo primo y antagonista de Aster, va a añadir un punto de confusión a su mente de la que tendrá que librarse rápidamente si desea no quedarse viuda antes de tiempo y salir con bien de la aventura.

Narrativamente, el principio de la novela se antoja poco elaborado, poco trabajado, con ciertas descripciones que son apenas esbozos y no terminan de transmitir al lector toda la maravillosa profundidad del mundo de los heléboros y de lo que le está sucediendo a Hazel, con todas sus fascinantes “ciudades”, con los edificios que crecen de semillas, con sus muy variados habitantes y sus extrañas costumbres. De esta forma, el arranque se hace un tanto dubitativo, indeciso, como si se tratara de un borrador en vez de algo terminado. Pero, poco a poco, conforme la autora se quita de encima la obligación de presentar la nueva situación y sumerge a su protagonista de pleno en la aventura, el relato mejora, sobre todo porque, aún con ciertas “recaídas”, la prosa va ganando fuerza, descriptiva y narrativa, recordando mucho más a la de la primera y satisfactoria entrega, consiguiendo por fin atrapar toda la atención del lector.

La autora utiliza un narrador omnisciente, en tercera persona, que le permite, aunque el protagonismo recaiga mayormente sobre la joven humana, ofrecer distintos puntos de vista según los sucesos lo requieran, con nuevos y viejos conocidos participando en la trama. Con un ritmo rápido, sin tiempos muertos, pasa de una situación a la siguiente con agilidad sin dilaciones, con un tono claramente juvenil, mucha aventura y un poquito de romance.

Tras los sucesos de la anterior novela, Hazel ve cómo las puertas al mundo humano se han visto cerradas para ella para siempre, así que sus diversas peripecias se van a desarrollar mayoritariamente en el plano de los heléboros, azogues y sugreles, aunque quizá tengan que “viajar” mucho más lejos de lo que esperara nunca.

Las dudas sobre la decisión que se viera obligada a tomar crecen en su interior, sin saber del todo si está enamorada del Aster “real” o simplemente de un ideal que no se corresponde con la persona que tiene delante y que ahora empieza a descubrir en su día a día. Al fin y al cabo tuvieron muy poco tiempo para conocerse y su “cortejo” más bien podría considerarse un juego de máscaras.  Como en cualquier convivencia, algunos detalles justifican y magnifican su amor; en cambio, otros no terminan de convencerla. De alguna manera se siente que ella se enamoro más del halo de misterio que envolvía al heléboro que de la persona en sí, de forma que cuando ese halo empieza a disolverse aparece en la relación un cierto componente de decepción.

El puntito de rebeldía que supone para ella tal confusión de ideas, que la lleva a no seguir a rajatabla las indicaciones de Aster, e ignorante de los terribles efectos que va a conllevar, la va a hacer caer de lleno en una conspiración de cierta secta secreta al hacer una de esas cosas que nunca debieran hacerse en el mundo de los heléboros. Una acción que les va a sumergir a ambos de lleno en la amenaza de aquellos que no quieren que se cumpla la profecía, separándolos a cualquier precio para que su unión no de frutos. Una amenaza que llegará a poner en riesgo su amor y que les llevará a nuevos e inesperados planos, donde su sentido de la maravilla será duramente golpeado por nuevas “realidades”.

Hazel debe madurar a marchas forzadas y no lo tiene precisamente fácil. Es de remarcar el acierto de la autora al mostrar los cambios en la personalidad de los protagonistas, una evolución que muestra sus inseguridades y dudas, junto a una férrea determinación de hacer que lo suyo funcione.

Es una pena esa sensación de prosa algo atropellada en ocasiones, como si el texto estuviera falto de una última revisión o un último pulido, y el tono algo menos lírico que la anterior Flores de sombra que tan magnífica sensación dejara. Algo que “choca” frente al cuidado y detallismo de los mundos reflejados. Se nota el mimo y la enorme imaginación depositados en su desarrollo, en las distintas ciudades y planos, las razas exóticas, los elementos musicales..., pero su plasmación, sobre todo en la interactuación de sus personajes, peca de imperfecta. Dado que el libro tampoco es que sea excesivamente largo, tal vez le hubiera venido bien haber añadido unas cuantas páginas para desarrollar y describir más y mejor ciertas situaciones, profundizar en la intriga y crear algo más de tensión (hay situaciones muy emocionantes a priori que se leen con demasiado distanciamiento, mientras otras atrapan la atención con mano férrea).

A pesar de ello, y debido a que la novela se cierra un tanto en “falso” y de una forma algo abrupta en un momento álgido de la historia, como un alto en el camino tras importantes revelaciones, con las fuerzas reordenándose y dejando sugerentes posibilidades a desarrollar en el futuro, la lectura deja con ganas de que llegue pronto esa tercera parte (pero que la autora se tome su tiempo para que sea tan sugerente y satisfactorio como Flores de sombra).

Mientras tanto, Savia negra puede encontrarse en la página:


Y mi agradecimiento a la autora por el envío de su obra.
 
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Reseña de otras obras de la autora:

    Flores de sombra.