sábado, 12 de enero de 2013

Reseña: La ciudad enmascarada.

La ciudad enmascarada.

Rafael Marín.

Reseña de: Alb Oliver.

GrupoAjec. Col. Penumbra # 2. Granada, 2011. 300 págs.

Rafael Marín, conocido autor de fantasía desde hace décadas, volvió a la novela con esta obra tras cinco años en los que había dejado el género de lado. Para ambientarla, eligió su Cádiz natal, y decidió tomar uno de los momentos más representativos de “la tacita de plata”, su carnaval.

La Ciudad Enmascarada son varias historias paralelas que acaban entrelazadas, cambiando el narrador en cada tramo dada la simultaneidad de los personajes y en algunos casos sus localizaciones.

Por un lado tenemos una trama carcelaria en Estados Unidos, en la que un joven de alta cuna relata a un amigo mediante cartas la extraña admiración que está despertando en él su compañero de celda, un extraño hombre llamado Michael Furia (realmente Miguel Furiase) al que los mismos carceleros llaman “el gurú” debido al extraño halo de misticismo que le rodea y el mudo respeto que infunde en el resto de presidiarios.

A su vez, uno de los carceleros, Halloran, también pasa a ser protagonista de otra mini-trama relacionada con Furia fuera de la cárcel, que sin lugar a dudas sirve para cerciorarnos de la influencia que un hombre al que se cree limitado por cuatro paredes tiene realmente.

La trama principal viene presentada en su mayoría por Gabriel Amador, profesor retirado que sufre una enfermedad del corazón, y que vive de forma medianamente eremita., en parte atormentado por lo que se podría llamar el fracaso de su vida (poco antes de que se le diagnosticara la enfermedad se separó de su esposa) y tratando de llevar el día a día rodeado de medicación y achaques.

Lo extraño comienza cuando un hombre que le parece árabe, al que toma por un pordiosero, le hace entrega de un extraño ojo de muñeca, regalo que no comprende, pero que le dará quebraderos de cabeza.  Ésto ocurrirá una vez descubra que su anterior poseedor (cuyo nombre sin lugar a dudas resultará conocido a algunos lectores) aparece muerto en el mar habiéndose pegado un tiro antes de lanzarse al agua. 

El hecho de que el hombre intentara asegurarse de su muerte mediante un doble suicidio, llama la atención de uno de sus amigos, Mario Otalora, quien mueve la situación para intentar averiguar más sobre lo sucedido. Mientras tanto, la salud de Gabriel empeora por momentos, a lo que se le suman extraños sueños, y hechos cotidianos se van alterando de forma que empieza a dudar de su salud mental.

Rafael Marín se acerca a la novela de cultos antiguos y magia que suele resultar en historias inquietantes. La sombra de oscuridad que envuelve algunos de los párrafos (en su mayoría en la recta final del libro) aporta esa intranquilidad necesaria para la narración.

Quizás al comenzar la novela resulta algo vacía por la casi ausencia de ello, pues en su mayoría se utiliza para definir relaciones entre personajes, que a posteriori veremos necesarias, pero dada la cotidianidad de los eventos, se va generando la necesidad de que ocurra algo.

Quizás algo a destacar es la ambientación que se crea como escenario, reflejando datos del pasado histórico de la ciudad de Cádiz y utilizándolo para crear un simbolismo que le dé lógica a la trama.

Sí algo me ha parecido quizás fuera de la línea de la narración es el final, que es homenaje a aquellas películas de terror antiguas que todos habremos visto, y algunos personajes quedan encasillados en arquetipos. Lo que sí es positivo es que llegamos al momento de ese descubrimiento de los roles aliñados por eventos que incrementan el aspecto oscuro de la historia de forma progresiva.

Sin lugar a dudas, si os gusta la novela de sectas, dioses oscuros y similares, La Ciudad Enmascarada es una obra que podéis leer en busca del entretenimiento que ofrece.

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Reseña de otras obras del autor: