miércoles, 30 de enero de 2013

Reseña: Rurouni Kenshin (Live Action)

Rurouni Kenshin (Live Action).

Keishi Ohtomo. 

Reseña de: Alb Oliver.

Studio Swan. (Shinzō Matsuhashi / William Ireton; Warner Bros). Japón, 2012. Título original: Rurôni Kenshin: Meiji kenkaku roman tan. 134 minutos. 

Muchos están siendo los mangas que últimamente están siendo llevados a la escena real, como por ejemplo las dos películas que se hicieron versionando Gantz. Hace cosa de un año comenzó un nuevo proyecto, llevar a la gran pantalla Rurouni Kenshin (El guerrero samurai en anime y Kenshin el vagabundo en manga).

La obra de Nobuhiro Watsuki contaba la historia de Kenshin Himura, samurai que luchó al lado de los Ishin Ishi (patriotas) durante las guerras para derrocar el Bakumatsu, régimen feudal en el cual todos estaban sometidos al Shogun. La victoria de los patriotas, dio lugar a la restauración Meiji, en la que los samuráis quedaron obsoletos, pues se antojaban tiempos de paz.

Tras varios años de vagabundear habiendo renegado de usar la espada para matar, Kenshin llega al dojo Kamiya Kashin, donde conocerá a Kaoru Kamiya, hija del fallecido maestro. Kenshin se instalará allí e irá conociendo a un elenco de secundarios que le acompañarán en sus aventuras.

No podemos olvidar que no es una adaptación exacta de lo que fueron los 28 tomos del manga, sino una versión desarrollada de cara al mundo comercial que supone el cine.

Lo bueno (o quizás lo malo) es que mezcla varias tramas conocidas que en algunos puntos son calcos fieles a la obra de Watsuki, podremos disfrutar de parte del origen de la cicatriz en forma de cruz que apareció en los ovas, pero por ejemplo la elección del villano de la historia da mucho más protagonismo a uno de los que en el manga apenas tuvieron relevancia, siendo unos tomos en los que parecía simple trámite a algo mayor.

La elección de actores para personificar a los personajes del manga es casi perfecta, quizás solo podríamos poner pegas a un par, pero desde luego el guión ha respetado de forma casi magistral los caracteres de cada uno. Si conocemos la obra veremos que no solo se logra con los protagonistas principales, sino que incluso algunos secundarios han sido perfectamente adaptados.

La técnica que utiliza Kenshin, y que le valió el apodo de Hitokiri (asesino despiadado) Battosai, se llama Batto, del estilo Hiten Mitsurugi, caracterizado por utilizar una velocidad especial. La gran ausencia dentro de la película, es algún enfrentamiento que pudiéramos calificar de épico, y que algunos de los personajes aliados en lugar de ser secundarios pasan a ser “terciarios” sin apenas implicación en la trama, fuera de sus roles originales y siendo lo que los fans esperarían. Como guiño a quienes conocen las andanzas de Kenshin, os advierto que podréis disfrutar en imagen real de algunas técnicas conocidas.


A la hora de hablar de los personajes, os comento que no me queda más remedio que hacer pequeños spoilers, así que si preferís que se os sorprenda con quienes aparecen y cómo, mejor evitad esta parte: 

Kenshin Himura: Excelente elección de actor, pero quizás olvidan una faceta del personaje. Mientras que en el manga era una mezcla de concentración cuando peleaba y fuera del combate un inocentón, aquí parece melancólico durante todas las escenas. Se ha perdido parte del humor que generaban sus lapsus. 

Kaoru Kamiya: Poco que objetar, joven adiestrada en el manejo de la espada, que se presenta como el punto romántico que necesita Kenshin para pasar hoja de su pasado. 

Yahiko Myojin: Joven huérfano descendiente de samuráis, y discípulo de Kaoru. A ratos contrapunto cómico, y con poca participación en la historia, me da la sensación de que no han visto necesario reflejar su orgullo como practicante de la espada y descendiente de samuráis. 

Megumi Takani: Perfecta caracterización y perfecto rol. Megumi Takani es miembro de una familia de médicos de prestigio, de la que no se supo nada tras las guerras de Aizu. En la historia, sus conocimientos médicos la llevaron a tomar malas asociaciones en pos de sobrevivir. 

Sanosuke Sagara:Apenas se hace referencia a su pasado, Sanosuke odia al gobierno de la restauración Meiji por traicionar al pelotón al que pertenecía, las fuerzas de Sekijo, que fueron acusados de ser un falso ejército gubernamental y ajusticiados públicamente. Pendenciero y luchador, aquí apenas se desarrolla el cómo se hace amigo de Kenshin, por lo que queda un poco forzado. 

Hajime Saito / Goro Fujita: Obsesionado con Kenshin, perteneció al Shinsengumi, fuerza de élite de la ciudad de Kyoto dedicada a proteger al Shogunato, enfrentados a los asesinos de los que Kenshin era el más destacado. Es uno de los que visualmente, quizás podría estar un poco más logrado, aunque se acerca bastante es de los menos identificables, y no se nota apenas el rencor que le guarda, pareciendo que de inicio asimila la decisión de Battousai de no volver a matar, aunque mantiene su lógica de que para gente como ellos es imposible abandonar la espada.

Nos encontramos con una de las tramas principales del manga, dentro de los primeros tomos con ligeras variantes, aunque no tienen ningún problema para encajar. Quizás me hubiera gustado más que se respetaran, por la relevancia de algunos personajes que han sido substituidos, pero no por ello deja de ser una película con la que si no nos ponemos puristas en cuanto a adaptaciones, resulta un gran acierto.

Obvio que en la duración de la película no han podido reflejar las relaciones entre personajes, y pasa como en muchas otras en que se dan por hechas y se definen poco, pero sin lugar a dudas mantiene el espíritu original, y aquellos que en su día lo pudieron leer o vieron la serie animada, creo que quedarán satisfechos con la adaptación.

La película tiene las dosis justas de acción y situaciones cotidianas que hicieron de la versión manga un acierto, aunque le pueda faltar un poco de introspección o explicación de la historia de los personajes para comprender mejor sus motivaciones y forma de actuar, aunque quizás le exijo demasiado y con los datos que ofrecen sobra, pero estoy convencido de que quien la vea, podrá disfrutar de una buena historia.