domingo, 3 de febrero de 2013

Reseña: Las furias de Alera

Las furias de Alera.
Codex Alera, 1.

Jim Butcher.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

RBA libros. Col. Literatura fantástica # 6. Barcelona, 2012. Título original: Furies of Calderon. Traducción: Francisco García Lorenzana. 603 páginas.

Jim Butcher hasta ahora era conocido en España sobre todo por su serie de fantasía contemporánea —también denominada urbana— protagonizada por el mago Harry Dresden, que lleva ya unos cuantos títulos publicados en nuestro país. RBA inicia con la novela que nos ocupa la publicación de su otra serie, Codex Alera, compuesta hasta el momento de seis títulos, donde sin abandonar el género fantástico cambia radicalmente de registro, enfoque y localización. Abandonando nuestra «realidad», el autor se sumerge en una historia épica en un mundo inventado, Carna, con amplias reminiscencia de la Roma clásica —incluso encontrando, de forma algo chocante, que algunas toponimias han sido trasladadas directamente de nuestro pasado, como un Mare Nostrum o un Rodas entre otros por ejemplo—. Aventuras sin pausa situadas en el remoto valle de Calderon perteneciente a un Reino milenario, Alera, que se encuentra bajo la amenaza de ser invadido por enemigos externos mientras es traicionado por una conspiración en su propio corazón.

El Primer Señor de Alera, Gaius Sextus, envejece y no tiene un heredero, creando el perfecto caldo de cultivo para que alguno de los grandes señores aspiren al trono intrigando para hacerse con el poder sin salir de las sombras mediante un insidioso complot. Una traición que tiene como puerta de entrada la pequeña región fronteriza de Calderon, en cuyos lindes los antaño derrotados Marat, unas tribus aparentemente salvajes que viven en convivencia de sus animales totémicos, parecen moverse de nuevo de cara a iniciar una próxima invasión a gran escala, después de haberlo intentado y fracasado en el pasado. Allí, Tavi, un joven granjero de quince años, verá como un pequeño giro del destino, una elección a la postre errónea, le va a poner en el centro de la acción, cambiando para siempre su vida. En una variante del clavo por el que se perdió un reino, el joven retrasará sus tareas, teniendo que salir de madrugada a recoger un rebaño que tendría que estar guardado desde la noche anterior. Cuando, como consecuencia derivada de lo que le sucede al ir a por las ovejas, salve de una muerte segura a Amara, una joven que él cree que es una esclava y en realidad es una espía del Primer Señor, su camino quedará sellado, llevándolo allá donde jamás hubiera soñado.

Butcher parece haber hecho a fondo sus deberes y sabe perfectamente lo que su historia necesita. Como si estuviera siguiendo un detallado manual va desgranando uno a uno todos los elementos «imprescindibles» que conforman un buen relato fantástico clásico. Desde el protagonista de alguna forma lisiado que se sobrepone a sus limitaciones en un esfuerzo de superación a la detallada y sangrienta gran batalla con la que culmina toda la acción. Entre medias el necesario sistema «mágico», antagonistas peligrosos, traiciones, búsquedas y periplos casi iniciáticos, pruebas individuales de maduración, una gota de romance, personajes misteriosos que parecen ser más de lo que muestran, compañeros leales, villanos con una causa, tejemanejes políticos y acción sin apenas tregua...

El autor evita sabia y acertadamente, eso sí, el peligro de caer de lleno en el tópico del relato del joven granjero, de origen humilde, que sin embargo se encuentra con un grandioso destino por cumplir. Es, en cierta forma, una historia de aprendizaje y maduración, sí, pero a pesar de ser la principal la historia de Tavi es tan solo una parcela más dentro lo que se está narrando, con varias tramas sucediendo a un mismo tiempo.

La construcción del imperio en que se desarrolla la acción toma como base evidente la Roma clásica, tanto en su organización política como militar o social, con una civilización organizada casi en una especie de sistema de castas, con ciudadanos de pleno derecho, soldados, campesinos, trabajadores y esclavos. Una estructura que incluye como elemento más llamativo la presencia de furias asociadas a cada persona, una suerte de espíritus elementales de agua, fuego, tierra, viento o metal de los que pueden servirse para ciertas tareas tanto en su vida diaria como en momentos de peligro. Así, lo cierto es que no existe «magia» como tal en Alera, sino que son estos seres los que les permiten a sus humanos hacer cosas realmente fantásticas dependiendo del elemento al que se encuentran asociados y el poder de los mismos, desde curación a capacidad de volar, pasando por la manipulación de las rocas o el aumento de resistencia corporal. Todos los humanos, en un momento de su adolescencia, se vinculan con una o varios furias, de modo que alguien como Tavi que a sus quince años no se ha unido a ninguna es visto como una especie de lisiado.

El autor cambia bastante su estilo y sobre todo su estructura narrativa respecto a las novelas de Harry Dresden, haciéndola más ambiciosa, abandonando la primera persona para utilizar la tercera desde varios puntos de vista, siguiendo a algunos de los protagonistas principales y ampliando así la visión general que el lector va a tener de la historia y del conflicto que implica. Sigue haciendo gala de un ritmo excelente —a pesar de ciertos cambios de velocidad que rompen un tanto la continuidad, centrándose en exceso en algún aspecto o personaje determinado dejando en el limbo durante un tiempo al resto—, consiguiendo que las páginas pasen volando, y la emoción esté garantizada. Obviamente, el objetivo de la novela no es otro sino el puro entretenimiento —escapista si se quiere—, algo que consigue a la perfección.

Al igual que en otras de sus obras, Butcher es especialista en hacérselas pasar canutas a sus personajes. Pocos son los momentos en que los protagonistas no se encuentren doloridos, heridos, bordeando la muerte, acumulando lesiones o machacados por diversas contusiones en diversas fases de curación. Y, sin embargo, se nota su cariño por ellos en la forma de retratarlos, de sufrir con ellos, de mostrar su simpatía y su decisión de superación en todo momento.

A pesar de que Las furias de Alera es la primera entrega de la serie, se podría decir tranquilamente que su trama principal queda cerrada, pero, obviamente, quedan suficientes flecos como para dejar con enormes ganas de leer la siguiente, Academ’s Fury, que esperemos no tarde demasiado en ser traducida al español. Por el momento nos encontramos ante una brillante y entretenida apertura a la espera de lo que nos deparen las siguientes novelas de la saga.