jueves, 20 de junio de 2013

Reseña: Vivo en lo invisible

Vivo en lo invisible.
Nuevos poemas escogidos.

Ray Bradbury.

Reseña de: Matt Davies.

Ed. Salto de Página. Madrid, 2013. Col. Poesía # 10. Edición bilingüe. Traducción: Ariadna G. García y Ruth Guajardo González. 238 páginas.

La poesía es buena porque usa músculos
que se usan poco”.

Ray Bradbury.

Aviso: esto no es una reseña al uso, en la que se da una opinión más o menos subjetiva sobre el libro que corresponda. Es una recomendación entusiasta de una obra que debería estar en todas las estanterías, al lado de Crónicas Marcianas o de El vino del estío, y que pasa a ser miembro de ese selecto grupo de obras que deberían ser disfrutadas y releídas al menos una vez al año.

A estas alturas poco se puede contar nuevo sobre Ray Bradbury. Por si acaso, y por si hay alguien que tiene la suerte no haberlo descubierto todavía y esta es la primera vez que lee algo sobre el Maestro, decir que Bradbury, nacido en 1920 y fallecido hace pocos meses, ha sido uno de los escritores de ciencia ficción y fantasía más importantes e influyentes de la historia. Su numerosa obra ha marcado a generaciones enteras, ha inspirado a muchachos que más tarde se convertirían también en escritores y, sobre todo, nos ha hecho ser conscientes de forma intensa de nuestra propia humanidad en un mundo cada vez más tecnificado. Vivo en lo invisible recoge cincuenta y tres poemas, escritos a lo largo de más de treinta años, en los que el autor nos muestra una faceta suya que a muchos nos resultaba desconocida: la de poeta, capaz de transmitir unas emociones que ya sus lectores ya conocíamos con unas herramientas que nos resultan nuevas, desde el verso libre más surrealista hasta el pareado alejandrino.

En cuanto al espinoso asunto de la traducción, Ariadna G. García y Ruth Guajardo González han puesto todo su empeño en tratar de transmitir el tono y el ritmo dados por el autor a sus poemas. Tarea complicada, porque Bradbury es un maestro de las palabras y, tanto en la prosa como en el verso, del ritmo. En el prólogo, las traductoras defienden con sensatez su decisión de no recurrir al ─trasnochado─ efecto de intentar mantener la rima y el tipo de verso, y junto al cuidado puesto en la edición bilingüe, logran que la lectura de cualquiera de los poemas se convierta en una experiencia por sí misma, al margen del conocimiento del inglés que cada uno tenga. Fueron además las propias traductoras las que propusieron a la editorial la traducción y publicación de este Vivo en lo invisible, al saber que ninguno de los muy numerosos poemarios de Bradbury habían sido publicados en nuestro país. Un aplauso pues para ellas y para Salto de página.

En cuanto a la obra en si, la formación autodidacta de Bradbury se ve reflejada en la amplitud temática del poemario: la selección, hecha con exquisito cuidado, acoge homenajes a sus maestros, como Melville y Shakespeare, hermosos poemas de amor a su esposa Maggie, gozosos viajes en cohetes a las estrellas, dinosaurios, cine, pintura, amores juveniles, reflexiones de madurez, critica literaria...y, en fin, todo lo que una vida larga y fecunda como escritor y humanista le ofreció. Porque la poesía de Ray Bradbury es ─y no soy nada original escribiéndolo, pero es obligado hacerlo por si ha quedado algún despistado─ un canto a la lectura y a la vida (o a leer la vida), igual que el resto de su obra.