domingo, 11 de agosto de 2013

Reseña: El dragón del miedo

El dragón del miedo.

Daniel Barrera.

Reseña: Alb Oliver.

La Fragua del Trovador. Col. Escritores Noveles. Zaragoza, 2013. 232 páginas.

Ópera prima de Daniel Barrera, zaragozano de 31 años, físico, doctor en Mecánica de Fluidos y profesor de ciencias. Ambientado en su mayoría en Zaragoza y sus alrededores, podremos reconocer parajes como Jaca, el embalse de Yesa, o edificaciones como la Catedral de La Seo o el Monasterio de Veruela.

Para ésta su primera novela, nos encontramos con un personaje de características similares a las del autor, que se encuentra haciendo mediciones para su trabajo, acaba cayendo a un pozo y encontrando los restos de lo que parece ser un pequeño dragón. A partir de la observación y la casualidad, empieza a descubrir coincidencias matemáticas con fechas significativas de su vida, y esto junto con un texto que acompaña al dragón, es el origen de la aventura que vivirá el personaje.

Al estilo de los clásicos, la historia viene a ser como “el viaje del héroe”, que debe superar diversas pruebas (en este caso se trata de enigmas que dan paso a otros nuevos) para finalmente encontrar un tesoro (aunque no se trate de riquezas o baúles con joyas). La reflexión sobre el viaje del héroe viene reforzada por otro punto, la importancia del destino; todo parece predestinado a que fuera David, el protagonista, quien encontrara los huesos y que todo lo relacionado con las pistas le resultara reconocible tanto por detalles personales como por sus conocimientos.

El origen de la historia viene a ser algo completamente diferente a lo supuesto, pues de inicio todo señala a una catástrofe natural que el protagonista ha sido elegido para evitar, y que poco a poco va quedando en segundo plano (que no ignorada) para introducirnos en otra trama que tuvo lugar en otra época y quedó de alguna forma inconclusa.

En el estilo, se puede comentar que viene a ser bastante simple y accesible, lo que logra que sea una lectura amena y rápida, sin redundancias o sobrecargada. No se toma tiempo en descripciones de los escenarios (sí en las partes relevantes al misterio) aunque en ocasiones podemos encontrar ilustraciones que vienen a ser planos de edificios, o detalles de las pistas encontradas, que ayudan a visualizar el desarrollo.

Realmente aunque el personaje de David es quien nos narra la acción, no todo es en primera persona. El peso del protagonismo es compartido por tres personajes en distintas partes, y durante un corto tiempo, simplemente hace de narrador de lo que el tercer personaje vive.

En la historia se van mezclando situaciones, de misterio, humor, acción, amor… por lo que se puede decir que es bastante completa, más si le sumamos la influencia de la predestinación, que podría sugerir un componente sobrenatural, aunque también se estudie desde un punto de vista lógico.

Como añadido, al final de la novela encontramos un apartado con notas, que vienen a ser datos curiosos que van apareciendo a lo largo del texto, mezclados con motivos de por qué se encuentran en el mismo.

La conclusión viene a ser un relato que no se hace pesado y se puede leer en un par de tacadas sin hacerse pesado. La línea de misterio puede recordar a novelas de Sherlock Holmes o el propio Código Da Vinci, en los que los protagonistas van descubriendo las claves y a posteriori les son reveladas a los lectores.