viernes, 8 de noviembre de 2013

Reseña: Cuentos para Algernon: Año I

Cuentos para Algernon: Año I.

VV.AA. Selección de Marcheto.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Cuentos para Algernon. Edición digital (epub). Traducción: Marcheto. 230 páginas.

En noviembre de 2012 nació en la red el blog Cuentos para Algernon con el propósito de publicar traducciones de relatos anglosajones que permanecieran inéditos hasta ahora en español (principalmente de ciencia ficción, fantasía y terror). Doce meses y doce cuentos después, traducidos primorosamente y subidos al blog de forma totalmente desinteresada, su encargada ha recopilado los mismos en una antología que se puede descargar gratuitamente en http://cuentosparaalgernon.wordpress.com/2013/10/30/antologia-cuentos-para-algernon-ano-i/. Si no se ha seguido mes a mes el blog ―mal hecho, por otra parte, se pueden encontrar reunidos en este volumen que recoge la gran variedad de relatos del blog, con unas magníficas traducciones y acompañadas de una pequeña introducción a cada relato ―aunque aquí aparece el único «pero» que se puede poner a toda la edición; y es que estas introducciones no se han adaptado para la ocasión, y algunos detalles en los mismos pueden «chocar» un tanto, como la felicitación de año nuevo en uno de ellos, que podrían haber sido fácilmente corregidos― y algunos «extras» realmente de agradecer. El resultado es, sin duda, una antología magnífica.

Recopilados según el orden cronológico de publicación original en el blog, el primer cuento que los lectores van a encontrarse es Quedarse atrás, de Ken Liu, donde la autora aborda un tema tan querido por el género de la ciencia ficción como es el «volcado» de la personalidad de los humanos en constructos informáticos para alcanzar la inmortalidad, añadiendo el detalle además de nombrar la tan traída Singularidad. Liu presenta a través de sus personajes el debate sobre la toma de decisión entre seguir habitando el cuerpo natural o transferir la consciencia a un entorno virtual, jugando con la recurrente pregunta sobre qué es lo que nos hace «ser» humanos, sobre el libre albedrío, el significado del alma o la rendición a todo adelanto tecnológico y científico, con un relato tan emotivo como emocionante.

Continúa con el muy interesante Un diez con una bandera, de Joseph Paul Haines, donde unos padres primerizos se van a ver enfrentados a una muy difícil decisión antes de que nazca su hijo. Un niño que, debido a los adelantos tecnológicos del futuro, saben que está destinado a grandes cosas dentro de su sociedad, pero que requerirá un gran sacrificio por su parte. Una hábil aplicación de la paradoja de la profecía autocumplida, donde si no existiera la advertencia posiblemente no existiera tampoco la consecuencia. Irónicamente divertido provoca también la reflexión.

Otro final del imperio, de Tim Pratt, es precisamente otra vuelta precisamente al tema de la profecía autocumplida en corte de fantasía en esta ocasión. Un tirano, Lord Mogrash, el Señor Oscuro, descubre que su imperio peligra ya que: «En Mentón Infeliz, un pueblo en las provincias montañosas del este, mora un niño. Si llega a alcanzar la edad adulta, él te arrebatará tu imperio, derrocará tu régimen y te expulsará para siempre de las estancias del palacio.» ¿Qué hacer? ¿Cómo evitar semejante destino y no provocarlo precisamente al intentar evitarlo? Las respuestas a estas preguntas llevarán a los lectores a través de un tan divertido como acertado relato.

Con un enfoque muy diferente ―una de las características de la antología es precisamente su eclecticismo― Radiante mañana, de Jeffrey Ford, es un cuento, sin duda, muy kafkiano; no tanto por su extrañeza, que también, sino por el protagonismo indirecto que recae sobre el escritor de Praga o, más bien, sobre uno de sus cuentos. Escrito en primera persona el lector asiste a la obsesión que un escritor siente por un cuento recopilado en una muy limitada y antigua edición y titulado precisamente Radiante mañana. Cargado de un fino humor este relato a leer, o releer, al Kafka más allá de su obra más célebre, al tiempo que dispara ciertos dardos contra los estamentos literarios, la crítica y los escritores con demasiadas ínfulas.

A La hija de Frankenstein, de Maureen McHugh, le acompaña un muy interesante comentario de Ted Chiang sobre el mismo. Es este un relato sobre la aceptación de la responsabilidad y la culpabilidad de nuestros actos, que habla de clonación y rebeldía. Según se lee, el final deja un tanto descolocado, pero conforme se deja reposar el recuerdo va alcanzando mucha más profundidad y significado. Todo un acierto, además, el haber incluido el certero comentario de Chiang con una reflexión sobre sus razones para incluir este cuento dentro del género de la ciencia ficción.

Le sigue un cuento que se lee con una sensación de melancolía inexplicable. 26 monos, además del abismo, de Kij Johnson, relato ganador del Premio Mundial de Fantasía en el 2008, es una divertida, y optimista ―a pesar del toque oscuro de las reflexiones de la protagonista y de cierto suceso―, historia de magia y fantasía. Una mujer con una vida anodina obtiene un objetivo al visitar cierta fera y asistir al extraordinario número de desaparición de un grupo de primates en una bañera. No hay forma de explicar cómo tal cosa puede ser posible, pero es que a veces un truco de magia no tiene explicación, ni la necesita. Entrañable.

Y triste, muy triste, es Las siete pérdidas de Na Re, de Rose Lemberg. Una dura historia de antisemitismo en la antigua Unión Soviética ―¿o un trasunto de la misma?―. Una mujer que ni siquiera tiene un auténtico nombre, que sus padres querían que hubiera empezado por R, reflexiona sobre la historia de su familia, de la memoria y del coste de la pérdida. Deja con un nudo en la garganta

Dura también, aunque de otra manera, es Cerbo un Vitra ujo, de Mary Robinette Kowal, una dolorosa historia de ciencia ficción de amor truncado, de búsqueda, pérdida y liberación. Aterradora en su contexto y en sus implicaciones. Un joven, Kaj, sale de la estación orbital en la que vive con una beca para estudiar en la Tierra, y su novia, Grete, al no tener un mes después noticias suyas, sale a buscarlo. Contiene algunos momentos ciertamente duros ante la presentación de lo que un ser humano es capaz de hacerle a otro ya sea por ambición, por avaricia, por estética o por simple lujuría. Impactante cuando menjos.

En Halo, de L. Annette Binder, un niño ve halos negros en torno a ciertas personas, y aunque le cuesta saber qué significan supone que tiene que ver con la cercanía de la muerte. Ese don o maldición le provoca un trastorno obsesivo compulsivo que le lleva a contar cosas de forma continuada para mantener la muerte a raya.

Caída de una mariposa al amanecer, de Aliette de Bodard, viene acompañado de un texto de introducción al universo de Xuya escrito por la propia autora quien lleva varias obras desarrollando una ucronía donde los chinos llegaron a la costa oeste de norteamérica antes de que Colón hiciera lo propio en la otra orilla, cambiando radicalmente la Historia tal y como nosotros la conocemos. El texto que explica la historia y cronología de su mundo permite situar la acción de este relato en medio de un contexto mucho mayor y fascinante. Por medio de la investigación de un posible asesinato, permite a la autora hablar del desarraigo de las personas cuando se han visto obligadas a abandonar su hogar natal, de la melancolía por la tierra abandonada y de los duros recuerdos de la guerra presentando un ambiente tan exótico como atractivo que, sin duda, deja con ganas de leer más de este particular universo literario.

Con Los ojos de Dios, de Peter Watts, confieso haber tropezado. Me encanta este autor, disfruté mucho de Visión ciega y me gustó lo poco más que he podido leer suyo. Sin embargo este relato me ha aburrido profundamente, culpa mía supongo, dejándome con la sensación de haber leído un mero panfleto al servicio de las fobias de Watts envuelto en una muy prometedora especulación científica. Es un relato duro, que denuncia muchas  cosas, principalmente los abusos de la pedofilia, pero que no ha conseguido «atraparme» salvo en la parte más de ciencia ficción, con la plasmación de esos «cajones» del programa PajaS que adelantan un futuro sin delitos, un poquito en la línea de Minority Report.

Cierra el volumen Loup-garou, de R. B. Russell. Al igual que algunos críticos dicen de la película que ve el protagonista, marcándosele a fuego en la mente, y que según aquellos no entra dentro del canón de hombres-lobo, estrictamente este cuento tampoco lo hace, lo que no impide que sea tan inquietante como estresante, con una fuerte carga de desasosiego en la mente del lector ante las visicitudes del protagonista.

Como se puede apreciar, esta particular antología recoge unos cuentos de gran calidad, traducidos con mucho mimo, con gran variedad temática y genérica ―aunque todos bordeen o se sumerjan profundamente en el fantástico―. Cuentos de una fantasía sutil, que busca la extrañeza en lo cotidiano, de realismo mágico, de ciencia ficción mestiza, de terror, de universos paralelos… dando cuenta de un blog, imprescindible, muy recomendable, con unos textos introductorios que transmiten ilusión y cariño por los cuatro costados y unos relatos muy interesantes traducidos con una perfecta factura, me atrevería a decir que con encomiable «profesionalidad» ―de hecho, con más calidad que algunas propuestas profesionales que podemos encontrar en el mercado― sino fuera porque Marcheto no cobra nada por su tarea, lo que le da un valor mayor todavía a esta obra. La verdad, no sé qué hacéis leyendo todavía esta reseña, deberíais estar ya descargando Cuentos para Algernon: Año I y sumergiéndoos en su lectura. No lo lamentaréis.