jueves, 26 de diciembre de 2013

Reseña: Rurouni Kenshin. Restauración

Rurouni Kenshin: Restauración.

Nobuhiro Watsuki.

Reseña de: Alb Oliver.

Panini Manga. Barcelona, 2013, 2 volúmenes de 160 y 208 págs respectivamente.

Allá por 1994 comenzó en Japón la publicación de Rurouni Kenshin, las aventuras de Kenshin Himura, un antiguo samurai que luchó durante el fin del régimen Tokugawa para dar comienzo a la restauración Meiji. En España fue publicado por Glenat en 28 tomos, aprovechando el auge que le dio el hecho de que el anime fuera emitido por televisión. Hace poco se reeditó en un nuevo formato, de nuevo siendo un éxito, esta vez por Panini Cómics, quienes se hicieron también con los derechos de ésta nueva historia.

En este mismo año se ha podido ver la película de acción real en cines, lo que favoreció que Nobuhiro Watsuki se decidiera a hacer lo que él llama en sus míticos free talks (páginas que incluía en sus obras destinadas a dar explicaciones a sus lectores) “versión cinematográfica”. No os asustéis, quienes hayáis visto la película no estáis comprando la adaptación. Mi teoría de por qué lo llama así viene a ser un concepto similar, se desprende de todo el bagaje que llevaban los personajes y crea una historia nueva desde cero.

Tal vez decir desde cero sea algo exagerado, pues la historia del pasado de Hitokiri Battosai (nombre que adquirió durante su etapa de asesino para los patriotas) se mantiene, a la vez que su condición de samurai vagabundo que busca vivir en la nueva era de paz. Son los personajes secundarios en los que podemos ver cambios, ya sea en su historia personal o en la situación en la que los personajes se conocen y forman su vínculo.

En resumidas cuentas podemos decir que se trata de un remake que pretende enfocarse en añadir elementos más típicos de la época, dando pinceladas de la historia de Japón durante aquellos años. El propio autor es quien da esas razones para justificar la aparición de esta nueva obra años después de la finalización de la publicación original, y quizás si él no hubiera hablado, nos hubiera pasado más desapercibido, pues a simple ojo mi impresión ha sido estar leyendo una historia completamente similar a la original (no en trama y desarrollo, claro).

El argumento es bastante simple, Yahiko, que trabaja para Kanryu Takeda ( mafioso al que ya conocemos de la otra versión) confunde a Kenshin con un falso Battosai que debía participar en un torneo de kendo. Allí, Kenshin se enfrenta con no otra que Kaoru, que está luchando para evitar que Kanryu se haga con el dojo Kamiya.

A partir de ahí veremos un desfile de personajes conocidos, como Sanosuke Sagara, Hajime Saito o Jinne Udo (al que pudimos ver en la película de acción real y supongo fue elegido por el protagonismo ganado). No deja de recordar a las distintas sagas en las que aparecieron los personajes, y dado que la historia se desarrolla en dos tomos, podríamos pensar que las cosas ocurren demasiado rápido y se encuentran comprimidas, puede que un poco sí, más si se ha leído la obra anterior, pero realmente el estilo de Watsuki no es muy dado a acelerar las cosas, dando muchas vueltas al pensamiento interno de los personajes y dando todas las explicaciones que le son posibles.

Una de las sorpresas que incluye esta edición, es la publicación de un extra, que no es otro que un prólogo a la obra original que explica los motivos por los que Kenshin decidió asentarse en el dojo Kamiya. No deja de ser una curiosidad, con abundantes toques de humor.

El apartado gráfico ha evolucionado. Son detalles que se notan más en algunos personajes, como un Kenshin más estilizado y cuya cabeza se acerca un poco al diseño de los ovas de la saga de Tomoe, o Yahiko, que también se acerca a ese estilo, mientras que otros como Sanosuke o Saito son fiel reflejo de los originales.

De inicio yo creía que el remake iba a ser total, reconstruyendo todas las sagas, pero parece ser que Nobuhiro Watsuki se conformó con contar la historia de la película a su manera, de nuevo añadiendo diálogos excepcionales (me encantó una conversación entre Saito y Kenshin sobre ganadores y vencidos).

En resumen, la nostalgia puede ser un buen motivo para adquirirla, pues traerá recuerdos de uno de los mangas más vendidos en el mundo, mientras que si no se está familiarizado con los personajes, quizás esta historia corta sea un buen comienzo para interesarse más. El trazo es bastante agradable, la historia está bien hilada, y como pasara con sus antecesores, la tensión sigue predominando en la historia del samurai vagabundo en la Era Meiji.