lunes, 24 de febrero de 2014

Reseña: La Tierra Larga

La Tierra Larga.

Terry Pratchett / Stephen Baxter.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Fantascy. Barcelona, 2014. Título original: The Long Earth. Traducción: Gabriel Dols Gallardo.460 páginas.

La Tierra Larga es una novela fruto de la colaboración de dos autores de estilos tan dispares que se hacía difícil imaginar que pudieran unir sus talentos de forma fluida y sin fisuras. ¿El un tanto aséptico estilo de Baxter junto al sarcástico humor de Pratchett? ¿El toque hard de acontecimientos a gran escala de uno frente a la disección del espíritu humano del otro? ¿La seriedad del primero frente a la extravagancia del segundo? ¿Qué esperar? Pues lo cierto es que Pratchett «dulcifica» el estilo un tanto árido y prosaico de Baxter, pero a cambio se echa en falta buena parte de su humor, del que sólo se observan pinceladas sueltas ―la «cruzadora», a la que ya volveré luego, es Pratchett en estado puro con su fuente de energía mediante patata―. Es de rigor advertir que, desde luego, no es un libro que emule de ninguna manera a sus novelas del Mundodisco. Tiene ramalazos divertidos, situaciones irónicas, y diálogos y certeras reflexiones con un punto surrealista, pero el tono general es mucho más «serio» que el de aquellos. No induce a la carcajada, aunque sí produzca sonrisas. ¿Es por eso un mal libro? En absoluto, tan sólo es «diferente» de lo que algunos podrían esperar. Por eso, para el lector habitual de Pratchett sobre todo, es conveniente saber dónde se está uno metiendo. Casi se podría afirmar que, en el fondo más que en la forma, es éste un «libro» de Baxter con una prosa más expansiva de lo habitual, con unos diálogos más chispeantes y con más «alma», y con una profundidad de caracterización de personajes inhabitual para él. La trama, por otra parte, no carece en absoluto de interés, emoción e intriga, y se «deja leer» más que bien.

Casi por casualidad el mundo descubre que existen miles, millones de Tierras «paralelas», que parecen compartir un mismo espacio-tiempo, pero diferente dimensión cuántica, y cuya gran diferencia con la nuestra, la «Tierra Datum», es que en ninguna de las «otras» se ha desarrollado la vida humana; al contrario que otras muchas formas de vida que han tenido una evolución cada vez más divergente según se alejan de la nuestra. Un científico ha descubierto la manera de cruzar de uno a otro y cuelga en Internet los planos para construir la «cruzadora», la máquina que permite el cruce. Es un dispositivo tan fácil de construir que todo adolescente que se precie se pone a ello con entusiasmo y resultados un tanto traumáticos. Desde Madison, Wisconsin, ciudad de residencia del científico, el fenómeno se extiende como una imparable infección al resto del mundo y se desata una ola colonizadora de resultados imprevisibles. Unas colonias que, por una paradoja del salto que impide transportar cualquier cosa fabricada con hierro, deben partir de unas condiciones de bajos niveles tecnológicos, que hace que la expansión sea más lenta de lo que a muchos gustaría, además de obligar de principio a unas condiciones de vida casi medievales.

Con un un punto de partida más fantástico que da lugar luego paso a un relato con ciertas derivaciones que incluso rozan el hard, tras la presentación del fenómeno y de algún individuo con ciertas características especiales respecto al mismo, Baxter y Prattchet se toman su tiempo en mostrar las consecuencias socio-económicas en la Tierra Datum y las primeras expediciones, casi siempre individuales a las Tierras más cercanas. Después, la organización profesional de una expedición de dos «hombres», el cruzador natural Joshua Valienté y el mecánico tibetano reencarnado en Inteligencia Artificial Lobsang, que ha de llevarles lo más lejos que puedan llegar, hace que la novela se retrotraiga de alguna manera a la ciencia ficción de los años 50 y 60 del pasado siglo y se convierta en una atractivo relato de viajes de exploración y observación de las múltiples amenazas y maravillas que se pueden encontrar a lo largo de la Tierra Larga.

Con el grueso del relato centrado en la expedición de Joshua Valienté y Lobsang, los autores intercalan apariciones de terceras personas con una estructura que va saltando entre los muy diversos personajes y sus muy diferentes situaciones con pequeñas historias como la de la policía Monica Jansson, la de la familia Green en su papel de arrojados colonos, la de la independiente Sally o la de aquellos «fóbicos» que quedan atrás en la Tierra Datum amargados por ser incapaces de hacer el salto a las otras tierras. Algo que permite a los autores profundizar en temas como el espíritu pionero desencadenado por la nueva situación de tierras para todo el que lo desee, como la deriva política de los intentos de mantener gobiernos centralizados o de aferrarse a un poder que ha dejado de tener sentido tal y como lo conocemos, de las implicaciones sociales y religiosas a lo largo de los muchos mundos, del odio del que se siente injustamente discriminado, de la influencia en la sombra de las grandes corporaciones…

Como punto controvertido, se antoja que las descripciones de las decisiones que la gente toma se basan quizá en demasía en la de los pioneros de la «conquista del Oeste» norteamericano; dejándolo todo y partiendo hacia una «nueva vida» sin mirar atrás... Pero los tiempos han cambiado demasiado y quizá haya decisiones que entonces parecían normales y asumibles, en la «frontera», que ahora necesitarían de mucha más reflexión. Parece un tanto inverosímil que, en esta época ―aunque el presente del relato sea nuestro futuro cercano― de dependencia de móviles, Internet y demás tecnologías, tantas personas elijan alejarse del mundanal ruido y de todas sus «comodidades»: ni redes informáticas, ni televisión, ni tantas otras cosas, muchas veces insignificantes, que damos por sentadas.

Es en la expedición, sin embargo, donde se desarrolla la mayor parte de la acción de la novela. Es a través de los ojos de los dos expedicionarios y de la interacción que se establece entre ambos, que el lector va a ir descubriendo una serie de «mundos» a cada cual más fascinante, con sus muchos e inesperados peligros. No obstante, el rápido paso de una Tierra a otra impide dar más que brochazos de cada una de ellas, describiendo los distintos caminos que la geografía y la evolución ha seguido allí libres de la influencia humana, de sus divergentes flora y fauna, o pequeñas visiones de las nuevas sociedades que se van desarrollando en ellos, pero sin llegar a mostrar más que una pequeña parte de las consecuencias de la nueva realidad que se está creando. El descubrimiento de varias especies de homínidos con cierto grado de inteligencia y la aparición de una amenaza desconocida que parece acercarse a la Tierra Datum desde las más lejanas tierras sirven para dotar a la narración de un dramatismo ―y cierta intriga― que imbuye a la expedición de una urgencia de la que carecía al partir.

En La Tierra Larga los autores plantean tal cantidad de temas interesantes que se siente de alguna manera que algunos quedan desaprovechados en pos de la «simple» exploración. La extraña Inteligencia Artificial con consideración de «humana» y su relación con su compañero de viaje ―y con aquellos con los que se van encontrando―; la evolución de las especies que da lugar a muy diferentes ramas de una misma familia de animales; la mecánica cuántica implícita en la existencia de millones de tierras paralelas y las sugerentes diferencias de unas a otras; el desarrollo de un geología y ecología planetarias; la posible aparición de otras inteligencias que quizá ya nos hayan visitado; el nuevo modelo social...

Junto a todas estas consideraciones, un controvertido ―y, si se piensa en profundidad, un tanto absurdo al menos para los implicados― final hace que, de alguna frustrante manera, se termine el libro con la sensación de que el lector se encuentra ante una prolongada presentación a tan sugerente universo; que se ponen en la palestra muchas situaciones, muchos misterios, muchos conceptos, muchas incógnitas, muchos conflictos… en los que no se termina de profundizar a fondo en estas páginas. Los autores, más interesados, pudiera ser, en mostrar la intrigante aventura que el planteamiento les permite, se quedan un tanto en la superficie, mostrando los mundos pero sin terminar de «entrar» del todo en ellos. Y es que en La Tierra Larga se esbozan tantos temas apasionantes que se antoja imposible que los autores hubieran podido profundizar en todos, algo que es de esperar sí vayan reparando en las siguientes entregas.

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Reseña de otras obras de los autores:


Stephen Baxter:
    Inundación.
    El Arca. Inundación 2.

Stephen Baxter con Arthur C. Clarke:
    El ojo del tiempo.
    Tormenta solar. Una Odisea en el tiempo 2.