domingo, 18 de mayo de 2014

Reseña: El juego de Ender (la película)

El juego de Ender (la película).
 
Gavin Hood.

Reseña de: Amandil.

Summit Entertaiment - OddLot Entertainment - Chartoff Productions. 2013. Título original: Ender's game. Duración: 114 minutos.

Durante muchos años se especuló con la posibilidad de rodar una película basada en la famosa novela homónima del escritor estadounidense Orson Scott Card. Ahora, por fin, podemos disfrutar de una adaptación del libro que tiene que dejar fuera algunos aspectos que se tratan con más profundidad en la versión escrita. Mucha gente se ha sentido un poco decepcionada al ver esta película, ya que consideran que algunas de las tramas más enriquecedoras no han sido desarrolladas en la misma. Sin embargo, hay que reconocer que la idea principal del libro está bastante bien recogida en esta versión pese a los intentos de algún actor por cargarse la película desde dentro.

Los personajes principales se han visto bien reflejados y han sido elaborados de una manera que permiten avanzar la trama de un modo ágil y entretenido. Ender, su hermana Valentine, Petra Arkanian, Bean, el coronel Graff, Bonzo Madrid, Mazer Rackham, todos ellos mantienen una cierta lealtad hacia sus versiones de la novela pese a los cambios que, obviamente, hay que hacer en una adaptación al cine. Por supuesto, la trama general tiene que abandonar muchos de los detalles que aparecen en la novela para poder centrarse en aquello que es esencial en la película que es, básicamente, la aventura del joven Ender y el descubrimiento de cuál es su verdadero objetivo en la guerra contra los terribles insectores. Lo cierto es que probablemente el único modo de lograr concentrar en las poco menos de dos horas de película toda la historia de la guerra contra los insectores obligaba a recortar mucho la narración. Los detalles, subtramas y datos que se han quedado fuera (y que más han decepcionado a algunos lectores de la saga de Ender) sólo habrían podido tener cabida en una película cercana a las tres horas y, probablemente, eso hubiese añadido aburrimiento y confusión en una película que busca entretener. De todos modos, el final de la película deja abierto el espacio para una continuación en la línea de Ender. No tanto en la línea de su hermano, Bean y los posteriores sucesos en la Tierra.
¡Mire, coronel Graff!¡Sin manos!
Como toda buena película de ciencia ficción ambientada en el espacio, los efectos especiales juegan un papel muy destacable en toda la producción. El efecto de la ingravidez, vital en la trama, está bastante logrado y las escenas de "combate" en la Escuela de Batalla, aunque son muy escasas en comparación con la importancia y presencia que tienen en el libro, salen bastante bien paradas. Por otra parte, y como era de esperar en una película actual, han logrado combinar muy bien escenas digitales con las escenas rodadas con los actores. El rodaje con "pantalla verde de fondo" no es tan obvio como en otras películas del género y se agradece incluso que hayan intercalado escenas rodadas en exterior puro en una película que se podía haber rodado por completo en interiores digitalizados. También los extraterrestres, con un aspecto de insecto tamaño humano, dan el pego como seres "creíbles" (aunque no explican como unos seres así, con esas garrillas, pueden construir naves espaciales, pero eso es lo de menos). En definitiva se puede decir que el aspecto visual de la película está muy bien conseguido y que por ahí no viene lo que más flojea.

De los actores, sin embargo, no se puede decir lo mismo. Ender, interpretado por Asa Butterfield, resulta demasiado blandito; muy llorón comparado con el personaje del libro. La interpretación sería razonablemente buena si no fuese porque era necesario que interpretase a un líder seguro de sí mismo, dispuesto a ser cruel cuando la ocasión lo necesitase. Precisamente la lucha interior de Ender debería ser lo más creíble de la película puesto que es su recorrido interior hacia "la terrible verdad" el motor de la trama. Sin embargo, el actor falla probablemente porque pasa de un aspecto severo y distante a ser una auténtica magdalena de un modo que no llama a la empatía del espectador. Asa es demasiado frío e inexpresivo cuando debe mostrar fortaleza y demasiado blando cuando se le requiere mostrar la vulnerabilidad de un niño.
(Harrison Ford con la boina a lo "Macario") "Asa, hijo mío, no te pongas un pendiente
pasados los cincuenta años que te vuelves monguer. Hazme caso, criaturica".
Otro que debería replantearse seriamente su papel como actor consagrado es Harrison Ford, porque en esta película, dónde interpreta al coronel Graff, parece que le han obligado a rodar la mayor parte de las escenas en contra de su voluntad. Hacía mucho tiempo que no veía un actor con tantas tablas tan poco entregado a su papel. Su personaje es plano, artificial, poco creíble y desmoralizador. Lo cual, para un papel que exigía todo lo contrario es bastante deprimente. Graff es el mentor, el tutor, el cerebro de la Escuela y, en última instancia, el gran manipulador que debe mentir para lograr extraer de Ender lo mejor (y más cruel) de sí mismo. Pues Harrison Ford se toma en serio lo de "mentir" pero, en vez de a Ender, al que miente es al espectador. Insulso, alicaído y flojo. La gran estrella reclamo de la película ha sido, sin duda alguna, el gran error. Este papel lo bordaría gente de similar caché y mayor talento como Liam Neeson, por poner un solo ejemplo. Ford, desde que se puso pendiente se ha venido abajo como actor y es una lástima.

Del resto del elenco se puede decir que cubren sobradamente lo que se espera de ellos. Desde la otra gran estrella del reparto, Ben Kingsley en el muy breve papel de Mazer, como Hailee Steinfeld (la encantadora Petra), Abigail Breslin (Valentine, la hermana de Ender) o Aramis Knight (Bean). Me detengo un segundo en el papel de uno de los "villanos" principales, Bonzo Madrid, interpretado por el inquietante Moises Arias. Los que hemos leído el libro esperamos muchos de este personaje y, al ver por primer vez al actor que lo encarna, uno no sabe muy bien qué pensar. El aspecto físico del actor (estatura baja, facciones extrañas) no pega con el matón pendenciero que debería ocupar ese papel. Sin embargo, el desarrollo que Moises da al personaje (una auténtica serpiente) termina por convencer de su valía como la némesis temporal del protagonista.
Bonzo Madrid haciendo la "doble llave-toalla" a Ender delante de
la atenta mirada de Petra Arkanian, que se teme que ahora jueguen al Teto.
El juego de Ender es una película entretenida y bastante ágil. Rodada de un modo que pudo recibir una valoración +7 en EE.UU., debió dejar fuera determinados componentes del famoso libro para evitar una calificación mayor (y, por lo tanto un alcance menor en el número de salas que la podían proyectar en EE.UU.). Se nota que es una película para público "familiar" y adolescente, con una trama centrada en adolescentes recatados (aquí no hay espacio para frivolidades estúpidas) que deben hacer frente a los problemas de un mundo que exige de ellos que se comporten como auténticos genócidas bajo las normas de una realidad que es un juego y, a la vez, la propia vida.

Se deja ver, pese  Harrison Ford.