lunes, 10 de noviembre de 2014

Reseña: Elysium

Elysium.

Neill Blomkamp.

Reseña de: Amandil.

TriStars Pictures - Media Rights Capital - QED International. 2014. Título original: Elysium. Duración: 109 minutos.

Cuando uno ve esta película lo primero que piensa es que el director ha querido seguir la estela de su anterior producción Distrito 9: usar la ciencia ficción para hacer una crítica social de la actualidad. Y para ello utiliza nuevamente los mismos trucos estéticos y narrativos de aquella película. En cierto modo, por lo tanto, ambas películas parecen suceder en la misma época y el mismo mundo: un futuro muy cercano entregado casi por completo a la polución, la sobrepoblación y la injusticia.

En este contexto de cierto pesimismo filosófico, Blomkamp desarrolla una historia con múltiples lecturas dentro de un sólo hilo conductor: la lucha de Max (Matt Damon), por lograr acceder a la estación espacial Elysium, un lugar en el que las élites de la Tierra han construido un paraíso terrenal. El nuevo "Primer Mundo" ya no son Europa o Estados Unidos, ahora los inmigrantes deben cruzar una frontera prácticamente infranqueable: la atmósfera.

La motivación de Max, sin embargo, no nace de un ansía por acceder a esa Arcadia feliz y vivir allí, pese a que su vida se desenvuelve en una ciudad de Los Ángeles que parece una "bidonville" africana. Su motivación es externa. Necesita entrar en Elysium porque allí es el único lugar dónde le pueden curar. Pero para acceder necesita algo más que su mera voluntad: deberá subvertir el sistema social, dar el paso de ser un simple mecánico a trabajar para una organización criminal cuyo líder, Julio (Diego Luna), se ha especializado en meter inmigrantes ilegales en Elysium. Frente a ellos se encuentra la jefa de seguridad de la base espacial, la fría e insensible Delacourt (Jodie Foster), quien está dispuesta a todo con tal de mantener su paraíso protegido de los intrusos, incluyendo el recurso a un asesino profesional como Kruger (Sharlto Copley).
Un aire a 2001: Una odisea en el espacio. Pero menos soporífera.
Dentro de este argumento general, que en realidad se puede reducir a la organización de un plan para entrar en una fortaleza, hay espacio para una gran cantidad de cosas. Por un lado, por ejemplo, hay una buena cantidad de acción (tiros, explosiones, persecuciones) que está bastante bien justificada y no queda reducida a una simple demostración de efectos especiales. También hay espacio para el desarrollo de la profundidad de los personajes mediante el uso de flashbacks a la infancia de Max y su relación con Frey (Alice Braga), una amiga que conoció en el orfanato y de la que la vida le distanció.

Asimismo, y esta es la parte más jugosa de la película, hay una elevada carga de crítica social al mundo actual. Se muestran las peores consecuencias de un sistema social abrumado por la superpoblación, la falta de recursos en el campo sanitario, la ineficacia de la justicia, la practica inexistencia del Estado más allá de labores meramente represivas, el gigantesco espacio existente entre las clases sociales más humildes y las que dirigen el mundo, el recurso a la violencia como argumento más eficiente, la utilización de la tecnología para perpetuar la desigualdad...

Por eso la aventura de Max termina siendo, en realidad, la lucha del hombre común contra el sistema. Una lucha en la que Blomkamp ha querido reflejarnos a todos de algún modo puesto que el héroe  (renuente, egoísta en apariencia, asustado) representa tanto lo que nos impide mejorar las cosas en  esta vida como lo positivo que también, en ocasiones, somos capaces de sacar de nuestro interior (el sacrificio, la voluntad de mejora, la búsqueda de la justicia, la bondad).
El funcionario del futuro
Hay que reconocer que Matt Damon, que es un actor que a mi me parece muy endeble pero al que le reconozco el mérito de triunfar con personajes más bien planos (la saga Bourne es un claro ejemplo de ello), en esta película borda el papel de perdedor convertido, a su pesar, en héroe. El resto del elenco también encaja perfectamente en sus distintos papeles con mención especial al malo malísimo Kruger, una especie de mercenario sudafricano más cerca de ser un asesino en serie que un simple asesino a sueldo. Es la verdadera némesis del protagonista. De hecho se come por completo al personaje de Delacourt, cuya maldad se dirige a hacerse con el control de Elysium. Kruger representa el salvajismo y el mal por el mal, el caos desatado.

¿Que es Elysium? ¿Es una metáfora? ¿Es una alegoría? ¿Es un aviso? ¿Es un miedo? ¿Es una inmensa moraleja? Quizá sea todo ello a la vez. Un cuento, en realidad. Un modo de ponernos frente a un peligro pero sin salir de la comodidad de nuestra vida cotidiana. Es una película de las que dan que pensar después de haber terminado de verlas.
En el futuro un pinchazo en el coche te mete en un tiroteo con el de la grúa
Si hay que enmarcara en un género cinematográfico me inclino por una versión social de la ciencia ficción (o como se llame ahora ¿distopía?¿ecofuturo?¿justiratura?), en la que es fácil desarrollar todas las tramas sin necesidad de alejarse mucho del presente (al menos estéticamente) para que a la (pobre) gente que no le gusten las naves espaciales y las epopeyas cósmicas no huyan del cine. Es la línea de otras películas como Blade Runner, Cuando el destino nos alcance o Distrito 9. 

Elysium es una buena película. Se deja ver y es interesante lo que cuenta y como lo cuenta. No es aburrida, está bien hecha y visualmente es, en algunos momentos, muy impactante. No salen tetas, así que se puede considerar una película infantil.