viernes, 27 de marzo de 2015

Reseña: Ácronos, Antología Steampunk vol. 3

Ácronos, Antología Steampunk vol. 3.

VV.AA. Coord. Paulo César Ramírez y Josué Ramos.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Tyrannosaurus Books. Barcelona, 2015. 319 páginas.

Por tercer año consecutivo la editorial Tyrannosaurus Books ofrece a los lectores la antología Ácronos, dedicada a relatos de temática y estética steampunk en el más amplio espectro que la etiqueta abarca. Abriendo cada vez más las fronteras y la definición del subgénero este tercer volumen se presenta con unos relatos que se alejan de la versión más «canónica» del mismo y explotan el exotismo de sus localizaciones llevando al límite el retrofuturismo y la ucronía de sus propuestas: Arabia, Japón, México, España, Perú… sirven como escenario para situar cada una de estas aventuras. Once relatos, once autores sumergiéndose en las posibilidades del retrofuturismo con temas que van desde lo social y político a lo histórico, pasando por el romance, el humor, el pulp o lo mitológico, y siempre con ese toque de vapor y engranajes, de nuevas y alternativas fuentes de energía que podrían haber cambiado la Historia si sólo hubieran tenido la posibilidad de existir y desarrollarse. Y es que si por algo se define el steampunk es por esa capacidad de soñar cómo hubiera podido ser el mundo si tan sólo hubieran variado unos pocos de los parámetros que lo llevaron a ser tal y como lo conocemos. Once exploraciones de un pasado con un futuro distinto.

Tras el Prólogo de Pablo Begué, la antología se abre con La revolución Djinn, de Gloria T. Dauden. Un relato con una ambientación «oriental», situando la acción en una península arábiga alternativa, cuya trama se siente en todo momento algo apresurada a pesar de de tratarse del texto más largo de toda la antología, casi adquiriendo la categoría de novela corta. Una forma de energía extraordinaria, la energía djinn, impregna los lugares antaño habitados por una antigua raza que abandonó el mundo hace mucho tiempo, y ahora es extraída y aprovechada para propulsar ciertas máquinas modernas, permitiendo a la familia reinante en Qutabán, supuestamente descendiente de la unión entre humanos y genios, perpetuarse en el poder. Pero ahora se fragua la revolución, con el pueblo deseando derribar a los tiranos. Y como en toda revolución pronto se verá que en ambos bandos hay buenos y malos, gentes que desean el bien —al coste que sea— y gentes que solo buscan su propio provecho —al coste que sea—; y entre medias, gentes que viven felices en su propia ignorancia y que al caer el velo que otros mantenían sobre sus ojos no pueden evitar elegir bando. La autora recupera además para la ocasión el personaje de Dalia del cuento Las hermosas Jaradalias, publicado en Ácronos 2, aunque aquí en un inesperado papel mucho más «maduro» que el allí presentado.

A continuación Vientos de cambio, de Raúl Montesdeoca, cambia radicalmente de tono y enfoque, llevando la acción al Kyoto de 1868. En el Japón de la época las luchas entre seguidores del shogunato de los Tokugawa y de un Emperador desposeído de poderes reales cuentan como factor decisivo con la injerencia de las potencias extranjeras: Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos, cada uno buscando y defendiendo sus intereses particulares. Brutales máquinas de guerra  propulsadas por la fuerza del vapor, los servoroides de combate franceses que apoyan al shogunato, causan estragos en las batallas, pero tendrán que enfrentarse a los nuevos ingenios y a la determinación desesperada por mantener su tierra libre de injerencias extranjeras de sus oponentes. Un enfrentamiento entre la fuerza de las tradiciones y el deseo de otorgar una mayor modernidad y libertades a Japón. Interesante.

Acercando el escenario a la España de los años 20 y posteriores del siglo pasado, Raza, de Elio Quiroga presenta un interesante trabajo «documental» sobre una serie de máquinas de guerra que pudieran haber dado gran supremacía a las fuerzas hispanas en un momento muy convulso y decisivo de su historia. Un documental que presenta las investigaciones llevadas a cabo tras un artículo firmado por el célebre Tico Medina, basado a su vez en diversas entrevistas con diversos participantes en el proyecto, muestra la creación de unos mechas destinados a la guerra de Marruecos, y sus consecuencias posteriores, cuando Franco, tras la Guerra Civil intente crear un supersoldado al servicio de la patria. Con una estructura tan llamativa como efectiva, el lector se va a encontrar con un relato que navega entre lo bélico, la intriga y las teorías conspiranoicas.

En Canción de luz, Jordi Noguera presenta a Sayid, un joven enamorado hasta la obsesión de las propiedades de la luz que trabaja en un observatorio de la universidad de Estambul combinando diferentes tipos de lentes en una máquina capaz de captar todo el espectro lumínico condensándolo hasta su máxima «pureza» con resultados sorprendentes. Unos resultados que intentará guarda en secreto, aunque el drama parece abatirse implacable sobre él. Una enternecedora y diferente historia de amor imposible, que también muestra la fascinación sobre la ciencia y el poder de la sabiduría como fuerzas motoras del mundo, siempre perseguidas por los que no propugnan sino el inmovilismo desde un fanatismo que siempre encuentra sus razones.

Con retazos de mitología hindú, El lamento de Parvati, recuerdos lejanos de la India y Machu Picchu, de Laura López Alfranca, ofrece al lector la historia de Mandip, un genial marionetista que lo perdió todo y viaja con un troupe circense a bordo de varios dirigibles en la más singular de las compañías, el Circo Paradise. Mandip es un hombre que vive atormentado por el «pecado» de haber creado para los británicos unos «autómatas» que ayudaron a aplastar a los insurrectos de la India. De aquella época tan sólo conserva una marioneta de vapor con el rostro de su mujer, Parvati; una muñeca a la que cuida al extremo de la idolatría, pero que ya apenas se puede mover. Una historia conmovedora, contada con numerosos flashbacks, donde se antoja muy grande el personaje de la pequeña Elke y sus mausis, unos ratones circenses que van a adquirir gran importancia en el desarrollo de los acontecimientos.

De vuelta al lejano oriente, Kami, de Rafael González, muestra como tras la invasión de Japón por parte de los gaijin y el establecimiento de un férreo dominio por su parte, de manera lenta, dificultosa y secreta, algunos supervivientes de la gran batalla que supuso la pérdida de su soberanía se preparan para devolver el golpe y restituir el orgullo de la nación. Una historia de venganza y Honor en la que resuenan profundos ecos de filosofía oriental.

En Miquiztli, de Paulo César Ramírez, la acción se traslada al continente americano. En México un equipo especial de mineros, famosos por los riesgos que toman y por haber sobrevivido a algunos accidentes que debieron haber acabado con ellos, ante el agotamiento de los filones de carbón, se ven obligados por el gerente de la mina a excavar más profundamente de lo que es aconsejable, llevando con ellos además a un nuevo miembro, un gringo con una novedosa máquina con la que bajarán en busca de lo que oculta la tierra. Explora de forma cuando poco curiosa la cultura de la muerte mexicana, la fascinación y los ritos de la fiesta de los muertos, y la ignorancia y desprecio de los gringos ante unas costumbres que no alcanzan a comprender.

Los duelistas, de Esther Galán, es un divertido y apasionante relato sobre los absurdos a los que es capaz de llegar el ser humano cuando se obceca en según qué comportamientos e ideas. En Rusia, dos inventores, el profesor Von Branbery y el doctor Lempitskaia, se retarán a muerte en una serie de duelos a cada cual más disparatado dispuestos a dilucidar cual de ellos es el mayor genio de la ciudad sin que haya una razón demasiado evidente para tal enfrentamiento, aparte de la excusa de que el lugar no sea lo bastante grande para semejantes egos. Aunque peca de un poco acelerado, sin profundizar realmente en la motivación de los protagonistas, es sin duda un sano y refrescante ejercicio de humor.

A continuación en La torre de Kabil, de Josué Ramos, los lectores van a encontrar la más «lejana» de las historias del volumen; una historia de la que no conviene decir demasiado para no «chafar» la posible sorpresa —aunque el lector atento a las pistas puede descubrirla mucho antes de que se revele en el propio relato—. Una historia, llena de carga social, de la fuerza de la curiosidad, de ironía, de búsqueda, de anhelo, de crecimiento... Imani, el protagonista principal, se pregunta el porqué de las muchas peculiaridades del mundo que habita y decide saciar su curiosidad, algo que le hará ver la vida de su gente desde una óptica totalmente diferente.  Lástima de un final que no está del todo a la altura de la grandeza de lo planteado anteriormente.

El acorazado Potemkin, de Armando Valdemar, plantea una visión de la revolución de octubre que mezcla el folklore y la historia rusa con algunas referencias literarias que no terminan de emulsionarse en absoluto. Ciertas contradicciones dentro del texto y un enfrentamiento entre magia y tecnología que no termina de funcionar, hacen que este relato suponga cierto bajón respecto al resto.

Por suerte, el volumen se cierra con Deus Ex Manchú, de Rafael Marín, sin duda de lo mejor del volumen incluso a pesar de —o gracias a— su brevedad. La historia de cómo Chen Yuan Tsan, un despojo humano adicto al opio terminaría convirtiéndose en el Amo del Mundo. Un compendio de los grandes villanos del pulp, un montón de puntos Jonbar donde la Historia, real o literaria, cambió o podría haber cambiado, y un final de levantarse y aplaudir, con un guiño cómplice a todos los clásicos. El cierre perfecto.

Como suele suceder en toda antología, es obvio que también en Ácronos 3 se pueden encontrar altibajos, pero en general el nivel de los relatos va del aprobado al sobresaliente, pasando por unos cuantos notables. Firmas consagradas y otras en camino de labrarse un interesante futuro literario. Abundancia de enfoques, estilos y temáticas. Aventuras exóticas para todos los gustos. Y, más que steampunk estrictamente definido, mucho, mucho retrofuturismo.

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