viernes, 12 de junio de 2015

Reseña: La sonrisa del león

La sonrisa del león.

Roberto Malo.

Ilustrado por Javi Hernández.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Dissident Tales Editorial. Col. Maldoror. Zaragoza, 2015. 149 páginas.

En esta «pequeña» pero intensa, muy intensa antología, con la que Dissident Tales inicia su nueva colección Maldoror, se reúnen sesenta cuentos que navegan entre lo micro y lo breve —alguno incluso menos que «micro»—, escritos durante un dilatado periodo de tiempo y que una vez más desvelan el rico, y bastante surrealista, mundo interior de Roberto Malo. Cuentos, pues, reposados y meditados, rescatados del posible olvido para ofrecer a los lectores una palpitante experiencia. Cuentos sorprendentes, excitantes, ingenuos, explosivos, críticos, tiernos, divertidos, dolorosos, llamados a despertar sensaciones. Cuentos que juegan al despiste para ofrecer con una última frase un giro que cambie el significado de todo lo narrado; actos de prestidigitación que hacen que lo que parece divertido se cierre con un horrorizado escalofrío o que la situación más triste termine con una explosión de ternura y alegría. Cuentos que no son sino la perfecta y muy heterogénea muestra del muy variado universo literario del autor, donde da cuenta de su muy personal forma de narrar, de todas sus filias, de su sorprendente manera de mirar y comprender el mundo y de un sentido del humor intransferible. No existe una línea temática o de género que los conecte a todos, salvo el muy particular y reconocible estilo de escritura —probad a leerlos en voz alta— de Malo, que ya constituye un género en sí mismo.

Sesenta relatos en los que, haciendo gala del espíritu todoterreno del autor, la antología encierra una variedad tal que no pueden ser catalogados de forma homogénea. Hay en estas páginas, no podía ser de otra manera, gran cantidad de humor. Un humor que esconde, no obstante, intensos mensajes. Humor de todo tipo, surrealista, negro, ácido, absurdo, hilarante, patético, irónico, de puro chiste o gag y de inteligente vuelta de tuerca a lo preconcebido —Malo hurga con saña en los tópicos y los prejuicios asumidos por la sociedad—. Pero también se encuentran temas de lo más serio, provocadores, polémicos, con algunos finales que cortan la sonrisa en la boca, congelan la carcajada que estaba a punto de ser lanzada y se clavan en el corazón cual certeros y dolorosos dardos acerados. Terror, muerte, sexo, amor, perversión, fantasía… Cuentos «tradicionales» y cuentos experimentales, miradas lúcidas a nuestra realidad, críticas dolorosas, locura desatada y píldoras contra la indiferencia. Y simples anécdotas, ingenuas y sencillas, cotidianas y humanas. Malo es un francotirador de disparo certero e, incluso, en sus aportaciones aparentemente más «anodinas», sabe cómo darle la vuelta a la situación más estúpida para convertirla en una reflexión de profundo calado.

Literatura condensada, con el mínimo justo para expresar lo máximo. Cada palabra cuenta, cada frase se encuentra perfectamente meditada y redactada, cada relato encierra un mensaje —de lo más trascendental a lo más absurdo— que fuerza a releerlo nada más terminarlo para poder aprehender todos los giros, todo su significado —aunque a veces tan sólo sea para descubrir que no lo tiene más allá del sentimiento generado—.

Y treinta ilustraciones.

Ilustraciones de pequeño formato, minimalistas, aparentemente sencillas, dibujadas a lápiz y en escala de grises, sin entintado, en ocasiones apenas esbozos inacabados, apenas una primera idea o impresión causada por la lectura que, sin embargo, retrata a la perfección la idea de lo narrado, incluso añadiendo nuevos significados en la mente del lector. Hernández aporta al conjunto una delicada belleza, auténticas «codas» matizando o simplemente apoyando lo narrado.

Cabe destacar la delicadeza, el mimo y, por qué no decirlo, la hermosura de la edición a cargo de Dissident Tales,  que hace del libro, empezando por la portada y la muy irónica y enigmática sonrisa de ese león inacabado, casi etéreo, que tantas posibilidades promete, y siguiendo por un interior extremadamente cuidado, con esas ilustraciones reproducidas como si acabasen de salir del cuaderno de dibujo de apuntes del artista, una obra de coleccionista.

La sonrisa del león es un libro para disfrutar despacio —algo que se hace difícil, dada la imperiosa necesidad que se crea de seguir leyendo, pero que se convierte en una cuestión de lo más recomendable—, a pequeños sorbos, dejando reposar la mente entre cuento y cuento, paladeando lo leído. Un libro para disfrutar reflexionando, liberándose de mirada maniqueas y cambiando la manera de ver ciertos aspectos del mundo. Un libro para disfrutar con la vista y los sentidos, integrando la lectura con su «epílogo» ilustrado, gozando de un arte que revaloriza cada relato. Un libro para disfrutar, y punto.

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Reseña de otras obras del autor:

Con Fco. Javier Mateos y David Guirao:
El príncipe que cruzó allende los mares.
Con J.E. Álamo y Verónica Leonetti:

    Leo Circus.