miércoles, 15 de julio de 2015

Reseña: Hellblazer: Garth Ennis vol. 2

Hellblazer: Garth Ennis vol. 2 (de 3)

Guión: Garth Ennis.

Dibujo: Steve Dillon, Will Simpson, David Lloyd.
Reseña de: Francisco José Arcos Serrano.

ECC Ediciones. Barcelona, 2015. Título original: Hellblazer núms. 56 a 71 USA, Vertigo Jam USA, Special: Confessional USA, Vertigo: Winter's Edge núm. 2 USA. 480 páginas.

Garth Ennis (Predicador) se alía con los dibujantes Steve Dillon, Glyn Dillon, David Lloyd y William Simpson en el segundo de los tres tomos que recopilan su etapa al frente del personaje. Un volumen por cuyas páginas se pasearán ladrones de cadáveres, vampiros milenarios, demonios enamorados y ángeles caídos. Todo un desafío para John Constantine.

ECC sigue recuperando la etapa del guionista irlandés Garth Ennis (el cual se hizo cargo de esta cabecera durante ocho años) y lo hace en un maravilloso tomo que sigue la estela del anterior recopilatorio: excelente cartoné e impecable reproducción del material original.

Ennis sigue demostrando en estas páginas que es un guionista provocador como pocos, metiendo el dedo en la llaga donde más duele, sin olvidar el aspecto psicológico de John Constantine y sus relaciones con el elenco de secundarios tan característico que aparecen en estas historias las cuales ya han pasado a la historia, sin lugar a dudas, de entre lo mejorcito de esta longeva cabecera (gran parte de esta afirmación se la debemos a Steve Dillon, uno de mis dibujantes preferidos y que aquí brilla con luz propia entendiendo a la perfección el mensaje de Garth Ennis).

Este tomo está más centrado en la vida real, aparcando a un lado la parte más demoníaca y mágica, ofreciendo a cambio historias cargadas de amargura y whiskey, donde no faltarán tampoco escenas crudas ‘made in Ennis’ que a más de uno revolverá el estómago.

Historias magníficas cargadas de mala baba que ponen de manifiesto la debilidad y en otras ocasiones la mala hostia de un Constantine que parece siempre moverse al límite de las posibilidades que le ofrece la vida, no siempre soportando la existencia de la misma pese a los pequeños placeres que encuentra con una pinta de Guinnes en la mano.

En definitiva: una brillante etapa (que por fin cuenta con la edición que se merece), la cual concluirá en un tercer y último tomo al que estoy deseando hincarle el diente en cuanto pueda.