martes, 21 de julio de 2015

Reseña: La estrella se alza en el cielo. Érhis 1.

La estrella se alza en el cielo.
Êrhis 1.

Lola Basavilbaso / Luis Constante.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Megustaescribir. 2015. 825 páginas.

Basavilbaso y Constante debutan en el mundo literario con una novela tan voluminosa como llena de ambiciosas intenciones, una fantasía medieval de corte épico  y tono «clásico» con un mundo muy trabajado, lleno de detalles y enorme grandeza descriptiva, y una historia de resonancias legendarias, donde el saber del pasado es tan importante como los conocimientos del presente. Pero, ¿qué lleva a dos autores nóveles a plantearse publicar como obra de debut una voluminosa novela de 825 páginas de apretada letra —que no obstante se deja leer con agrado— en su edición en papel y casi 1000 en la digital —aunque aquí ya se sabe que puede variar según el formato elegido o la tipología y tamaño de la letra—? ¿Ambición desmedida, inocente ingenuidad o confianza ciega en la historia que tienen entre manos? Es difícil decirlo, pero en todo caso, notándose ciertos defectos asociados a ese carácter neófito, como una escritura en ocasiones demasiado retorcida, rebuscada o recargada y algún que otro fallo narrativo, se trata de un prometedor debut cargado de aventura, leyendas, emoción y personajes llenos de vida, que deberá confirmarse en futuras entregas de la saga.

En el reino de Kromtar, en un antiguo monasterio, dos siniestros personajes perpetran sangrientamente el robo de una espada que había permanecido entre aquellos muros desde tiempos olvidados. Un acto que pondrá en marcha acontecimientos inesperados. Unos Ukkrim Ombhartur —una suerte de sacerdotes guerreros— recientemente ordenados recibirán la misión de recuperar la espada sin saber que van a cruzarse con un maligno plan largamente gestado y que la misión será mucho más complicada de lo que nadie esperaba. Al tiempo que en el cielo empieza a vislumbrarse una extraña conjunción de estrellas que parecen anunciar una época de carestías, reinos vecinos entran en una situación convulsa, donde la anhelada paz podría verse definitivamente quebrada por una insidiosa conspiración. El astro que se alza en el cielo parece profetizar tiempos oscuros. Una princesa que no quiere reinar. Un mago enfrentado al mayor desafío de su dilatada vida. Unos jóvenes guerreros que deberán encontrar su lugar en el mundo. Un traidor en el corazón del reino. Un príncipe que sueña con elevarse por encima de su herencia. Unas naciones que caminan sin saberlo hacia la guerra. La búsqueda de un objeto dividido que no debe ser unido. Viajes a los más recónditos lugares… Muchos son los elementos de una historia de proporciones legendarias, que hunde sus raíces en tiempos pasados, con eventos antiguos que verán ahora sus consecuencias.

Con una fantasía que se podría considerar «clásica», algo alejada de los estándares más de moda hoy en día, sin ese «realismo» crudo tan en boga y un tono más elevado y caballeresco, el volumen se presenta con una estructura dividida en tres «libros» y con una trama de protagonismo coral, con un buen número de personajes «principales» pululando por sus páginas, embarcados en muy diferentes objetivos. Los autores se toman su tiempo para ir presentando tanto el rico trasfondo como a los principales actores del drama que van a ir desarrollando con un inicio lento y meticuloso que va a caracterizar prácticamente toda la primera parte —o libro— de la novela, primando de alguna manera lo literario sobre la trama. Esta profundidad descriptiva, el gusto por la acumulación de detalles y un inicial exceso de adjetivación en la prosa hace por momentos un tanto «pesada» la lectura de una trama con muy buenos mimbres para enganchar la atención.

Sin embargo, conforme avanza la novela y se mantiene el interés de la historia, la prosa va fluyendo con más soltura y la lectura se hace mucho más agradable; algo a lo que también contribuye el aumento de elementos potencialmente épicos de la narración. A partir del segundo libro se produce un paulatino pero continuo crescendo en la acción, pasando de situaciones de enfrentamiento individuales, por parejas o en pequeños grupos al estallido bélico entre dos naciones que proporciona al relato un sabor épico y batallador. La amistad, la entrega, la justicia, el amor, la lealtad, la erudición..., son valores que serán contrastados a través de todo el texto, debiendo cada personaje encontrar su propio destino en rincones que quizá jamás soñaron visitar. Cada cual deberá embarcarse en muy diferentes viajes; viajes que les cambiarán y les darán nuevas perspectivas de todo lo que creían conocer y de sí mismos, forjando sus personalidades y marcando a fuego el devenir de sus vidas.
Se echa en falta, en pos de ganar sorpresa y tensión en los momentos álgidos, cierto uso de lo que Tolkien dió en llamar «eucatástrofe», ese giro repentino en los acontecimientos, cuando todo parece perdido, que permite salvar la situación en el último suspiro —no confundir con el socorrido deus ex machina—. En la novela hay diversos momentos que se hubieran mostrado propicios para ello, y sin embargo los autores, en una opción perfectamente válida por supuesto, anticipan los acontecimientos —ciertos planes podrían haber quedado en secreto, ciertos movimientos de tropas, ciertas revelaciones…— evitando el misterio y haciendo el relato más predecible, pero no menos emocionante por ello.

Los autores demuestran un gran interés y trabajo en la tarea de «construcción» de su mundo, dotándolo de una ambientación y geografía muy variada, de un rico trasfondo histórico —aunque demasiadas veces se antoje que la escala cronológica sea en exceso dilatada, con dinastías reinantes, y reinos, que se dilatan en el tiempo miles de años, rompiendo un tanto la credulidad—, de diferentes religiones, sistemas políticos y mágicos, de un amplio número de lenguas e idiomas —que sin encontrarse plenamente desarrolladas si dejan ver detrás todo un meticuloso proceso de desarrollo etimológico y fonético que une a cada raza, y sus particulares características, con su particular forma de habla—, y de unos pueblos de culturas unidas a las tierras en las que se han desarrollado. Pecan quizá de un exceso «preciosista», de recargar las descripciones y de describir hasta el más mínimo detalle, o de una prosa que por culta a veces se hace algo retorcida. Sobre todo en el inicio, un ejercicio de conscripción no hubiera estado de más, y el uso de algún tipo de elipsis para evitar tiempos muertos haciendo más ágil el relato tampoco. Sin embargo es esa una «riqueza» de conocimientos que se llega a agradecer conforme la historia discurre y se amplían sus horizontes —lástima que para entonces algún lector se pueda haber perdido por el camino—.
Mar Interior color baja resolución
Otro de los aspectos más trabajados, además de con mayor importancia en las diferentes tramas, es el de la magia, con diferentes visiones para el manejo de las fuerzas invisibles. Una magia basada en ocho potencias. Todo proviene de una única fuerza, pero la misma vibra de ocho maneras diferentes y de su combinación depende todo lo que se ve: Väntur —ley, proporción, equilibrio, razón—, Udæntur —caos, alteración, azar, genio—, Däshur —bien, luz, amor, concordia—, Zhumhur —miedo, tinieblas, odio, limitación—, Îrtindur —vida, creación, movimiento, calor—, Vedur —muerte, frío, término, ruina—, Damæntur —tiempo, ciclo, prudencia, ocasión— y Äcorur —conflicto, ruptura, superación, violencia—. Un aspecto de la magia que da mucho juego, dadas las múltiples posibilidades que permite, tanto para el bien como para el mal. Dependiendo de la persona que use sus dones los resultados serán unos u otros, dando lugar a distintas corrientes mágicas.

La estrella se alza en el cielo deja muchos buenos momentos y una promesa en el horizonte, donde la conjunción de ocho astros marcarán un momento de máximo peligro para las tierras de Êrhis y sus habitantes. Y es que la novela termina resolviendo unas cuantas de las líneas presentadas, pero dejando otras, podría decirse que las más importantes, abiertas para la continuación. Ahora solo queda desear que Basavilbaso y Constante no tarden en exceso en ofrecer la segunda entrega de la saga donde es de esperar la constatación de la evidente mejoría que los autores van experimentando a lo largo de la presente novela.