miércoles, 21 de octubre de 2015

Reseña: Fearless Dawn, volumen 1

Fearless Dawn, Vol. 1.


Steve Mannion.

Reseña de: Jamie M.

Tyrannosaurus Books. Barcelona, 2015. Título original: Fearless Dawn (contiene los números 1 a 4, y el Fearless Dawn in Outer Space). Traducción: Gerard Almirall. 132 páginas, B/N (6 a color).

Directamente desde las páginas de la antología The Bomb, donde su historia conseguía descollar por encima del resto, la alocada superheroína - espía - agente secreta Fearless Dawn (identidad secreta de la joven Prissy Jones), obtiene cabecera propia y se lanza a salvar al mundo de la implacable amenaza de su némesis Helga von Krause y sus nazis, mutados aquí en monstruos hiperhormonados al ser inyectados de un suero genético que busca conseguir supersoldados y consigue una suerte de zombies cachas babeantes con muy mala leche y peores intenciones. Si hay que definirla de alguna manera sin duda habría que hacerlo como una aventura totalmente desatada, rocambolesca, desmadrada y divertida, llena de chistes, de tiros,  explosiones y peligros, chicas sexys, tios cachas, monstruos, tecnología retro y malvados nazis de intenciones aviesas. Un entretenimiento no tan descerebrado como pudiera aparentar al primer vistazo.

1960. La indisciplinada Fearless Dawn se lanza a la busca y captura de unos nazis que se han instalado en Manitoba. Para ello no duda en desobedecer las órdenes de sus superiores en el Sindicato, en robar el transporte necesario y en arriesgar su vida, y la de sus compañeros como la del agente especial Número Siete (el prototipo de valeroso héroe yanki de mandíbula prominente pero no demasiadas luces) o la de Betty (la amiga no menos alocada, pero un tanto más centrada, que inevitablemente recuerda a la pin-up de mismo nombre), con tal de llevar a cabo su misión. Fearless (Sin Miedo) Dawn conjuga en su cuerpo de joven justiciera recién salida de la adolescencia la inocencia y el instinto asesino que en tantos problemas va a meterla. Adicta al riesgo y la adrenalina, amante de la justicia, sexy en ciernes, un poco loca, obsesionada con eliminar la amenaza que Helga y sus secuaces suponen, Fearless Dawn es un imán para el peligro y las explosiones.

Las dos historias que componen este volumen, recogiendo una miniserie y un número especial del personaje, se encuentran unidas por el factor nazi, aunque cambie sustancialmente el escenario de una a otra, y se componen de una sucesión de divertidos gags, hilvanados de una forma bastante libre y directa (caótica a veces, olvidándose en ocasiones de tramas y personajes, pero demostrando en el fondo tener un plan y mezclando "presente" y un número entero de flash back para ofrecer una historia sin complicaciones argumentales innecesarias, supeditándolo todo al humor de las situaciones, que termina teniendo no obstante gran coherencia interna). El autor echa mano sin rubor del absurdo, el ridículo y el surrealismo (como toda una ciudad observando las pruebas de una bomba atómica desde detrás de una cerca de madera con unas gafas “protectoras”, una lucha contra una rana gigante, una mujer con un minúsculo cerebro que sobrevive a una bala entre ceja y ceja o una unidad de soldados nazis instalados en la Luna con su jefa cada vez con menos ropa y apenas una “pecera” en la cabeza como toda escafandra) para facturar una historia mucho menos deslavazada de lo que el conjunto de sus alocados elementos pudieran dar a suponer.

Todo un delirante universo pulp, con un dibujo tan exuberante como caricaturesco en ocasiones, el arte de Mannion, muy cercano al underground, posee un decidido e interesante toque retro (esas naves nazis ese toque Eerie) y una expresividad en cada viñeta, tanto los primeros planos como las impresionantes splash pages, que dota al conjunto de enorme fuerza. Fearless Dawn es pura locura, pura diversión desinhibida y sin más pretensiones que el entretenimiento. Un entretenimiento que no oculta la denuncia de ciertos temas como el peligro de las drogas o los fármacos mal usados, de la manipulación de los medios, de la mediocridad de los reality-shows (algo llevado por Mannion hasta sus más estúpidos extremos) o de cualquier abuso de poder. Y lo hace de forma que siquiera parece estar haciéndolo, de la mejor manera, divirtiendo y sin que se note, y con mucho, mucho humor. Fearless Dawn: una heroína embarcada en la eterna lucha entre el bien y el mal, contra la insidiosa amenaza nazi, aunque sus métodos no siempre parezcan los más adecuados para los “buenos” para enorme diversión del lector. Quizá lo “peor” sea el final que cierra el volumen con un inmenso, en varios sentidos, cliffhanger que deja con la miel en los labios sobre lo que ha de venir.

En la parte meramente editorial, llama la atención la decisión de la editorial de publicar todo el volumen en escala de grises, sin utilizar los colores originales de los cuatro números que componen la miniserie que compone el grueso del volumen. A cambio se agradece la inclusión de un buen número de ilustraciones y pin-ups complementarios.