sábado, 14 de noviembre de 2015

Reseña: El libro de Sombra

El Libro de Sombra.
La saga de la Ciudad /2.

Juan Cuadra Pérez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Fantascy. Barcelona, 2015. 491 páginas.

El libro de Sombra comienza justo en el momento en que termina su predecesora El libro de Ivo, y los eventos que van a tener lugar son consecuencia directa de lo allí acaecido; así que, como advertencia, cabe decir que, si bien la presente reseña intentará no destripar detalles relevantes de la novela que nos ocupa, quizá lo más recomendable sería haberse leído el primer libro de la saga antes de hacer lo propio con las líneas que vienen a continuación. En esta novela Sombra, el reticente Sombra, mago poco dispuesto a involucrarse en los dramas que le rodean, aislado de todo apoyo, va a verse obligado a tomar las riendas de la situación y a actuar en consecuencia, llevando sobre sus hombros prácticamente todo el peso de la trama. Así la narración difiere bastante de su precedente, pasando de una coralidad en el protagonismo y una alternancia de diferentes escenarios, a tan sólo un actor principal, cuyo punto de vista domina la mayor parte de la acción de la novela, con algunos «secundarios» a través de los cuales el lector podrá ir completando partes de la trama, y a una sola localización, la Ciudad, eso sí, con dos aspectos de la misma bien distintos y apenas conectados, y un par de lugares circunstanciales que Sombra visita con una vital importancia para el relato, pero con muy poca presencia en el grueso de lo narrado. Cuadra también cambia el enfoque y el tono de la historia, pasando a ese ambiente cerrado, limitado, enigmático, por momentos claustrofóbico e, incluso si cabe, más oscuro, si bien no menos sangriento, que lo acaecido hasta ahora. Magia, crueldad desatada, terribles e insondables profundidades del alma humana, un improbable héroe contra natura, y una fantasía que navega entre la urbana, la oscura y la feérica, llena de matices, más cercana al referente del Clive Baker que al de Gaiman que primaba en El libro de Ivo.

La Ciudad ha quedado cerrada por los arcontes, arrancada de la realidad por el conjuro realizado por Frank R. Schiolla, y anclada en un lugar fuera de cualquier ubicación conocida. Ahora el lugar es un constructo mágico, muy posiblemente en otra dimensión, fuera del tiempo y espacio que ocupaba anteriormente. Los habitantes, los supervivientes, parecen no haberse percatado de nada, y siguen con sus vidas de forma antinatural, sin fijarse en los demás, sin cuestionarse la situación, sin aparentemente recordar siquiera los macabros sucesos de la noche anterior. Dentro de las nuevas e impenetrables fronteras, sólo Sombra parece ser consciente de lo sucedido, aunque no sabe cómo ha podido pasar. Sombra, y también los residentes del nuevo corazón de la ciudad, las Casas de la Carne; un lugar sin más ley que la que dictan sus retorcidos «señores» y donde los más depravados de los humanos pueden dar libremente rienda suelta a sus más bajas pasiones e instintos, sean del carácter que sean, por el precio acordado. En este nuevo contexto el mago debe echar mano de conocimientos que tenía casi olvidados, descubrir la forma de salir de la Ciudad, lidiar con situaciones que no se esperaba y, quizá, reencontrarse con viejos conocidos, para bien y para mal.

Sombra es un «héroe» de lo más reticente, que sólo actúa porque nadie más puede hacerlo, lleno de dudas e inseguridades. Cuadra va dejando caer pinceladas de su pasado, de su educación como mago, de su rebeldía, de las oportunidades que ha dejado escapar por su natural inacción vital, que harán comprender al lector por qué el mago es como es. Ahora, deberá desempolvar viejos conocimientos de magia natural y ceremonial, descubrir qué funciona y qué no, y embarcarse en una misión para la que se sabe poco preparado. Debe desentrañar los misterios de la Ciudad, las nuevas reglas de la magia que rigen en el lugar y utilizarlos en su provecho, valiéndose de cualquier herramienta a la que pueda echar mano, provenga de donde provenga.

Según sus deseos, Frank R. Schiolla se ha convertido en el Rey del Mundo, y ha obtenido un poder absoluto sobre sus súbditos, aunque en verdad su mundo, su reino, sea un lugar bastante limitado y tenga que lidiar con esa área en el corazón de la Ciudad que ha quedado poblada por la peor muestra de la humanidad: asesinos, pederastas, violadores, torturadores, personas que disfrutan del sufrimiento ajeno… Las Casas de la Carne son un lugar de depravación sin límite, donde todo, todo, se compra y se vende por el precio adecuado, lo que siempre implica el sufrimiento de alguien. En su aislado reducto se permite a todo tipo de enfermos mentales, criminales, psicópatas, asesinos... convertir en realidad sin temor al castigo todos sus desquiciados deseos, y las escenas truculentas no brillan precisamente por su ausencia. Desde lo más asqueroso a lo más desasosegante, desde las prácticas sexuales más brutales a las apuestas más extremas, todo tiene un precio y el mismo siempre se paga en carne. Siempre que se cumplan las nuevas reglas, nadie va a perseguir la transgresión allí y, gracias a un secreto modo de entrar y salir de la Ciudad instaurado por los arcontes, los clientes —y las víctimas— no van a dejar de llegar desde la realidad que ha quedado fuera.

Y es que los arcontes, omnipresentes en un segundo plano, titiriteros en la oscuridad, siguen persiguiendo de forma casi obsesiva su objetivo, cada vez más poderosos después de haber sido olvidados por la Historia. La sangre, su sustento, fluye hacia ellos ahora de forma abundante gracias a todo el sufrimiento de las víctimas de la Ciudad y, muy especialmente, de las Casas de la Carne, a las que ellos mismos dan cobertura. Inescrutables, van conformando sus planes, a la espera de encontrar ese resquicio que los convierta en realidad.

Se trata de un mundo debidamente duro, truculento, sensual, repulsivo —alguna escena no es para estómagos débiles precisamente— y cruel, pero que también da muestras de ternura en ocasiones, sorprendiendo al lector cuando ya se creía endurecido ante cualquier situación. Porque incluso en el lugar más oscuro existen luces que iluminan un tanto el sufrimiento, y en los prostíbulos de las Casas de la Carne, Sombra encontrará a la enigmática Sauce, un alma noble y reposada atrapada en el corazón de las tinieblas. Un apoyo donde solo hay animadversión. Una aliada a tener muy en cuenta cuando todo lo que rodea al mago se revela antagónico.

Con una estructura de apariencia más «convencional», sin los «juegos» temporales de antes y ahora del primer libro, en este escenario casi único la novela discurre de una forma mucho más lineal que aquel —con unos cuantos flashbacks al pasado de Sombra, eso sí—, sin casi saltos entre puntos de vista, apenas algunos capítulos intercalados desde la óptica del Rey del Mundo o de Sauce, y con más momentos de introspección, aunque sin caer tampoco en tiempos muertos ni perder un ápice de su interés. Una escritura firme y sin fisuras, pulida de cualquier muestra de titubeo, debidamente descriptiva, con momentos que rozan el gore, retratando oscuras profundidades del espíritu humano librado a la libertad más absoluta para realizar sus peores y prohibidos deseos. Cuadra muestra a través de sus personajes lo que algunos humanos son capaces de hacer sin las riendas de la moralidad y ética establecidas por el convenio de la «civilización», sin el miedo a la legalidad o al castigo, lejos del orden que la convivencia en sociedad impone. Y, sin embargo, quizá lo más duro sea constatar que hasta la libertad de la barbarie absoluta produce hastío y el torturador deja de gozar de su tarea. La violencia sin sentido termina cobrándose un precio.

El autor sigue mostrando la enorme riqueza de su creación, y a pesar del ambiente cerrado encuentra la manera de introducir facetas inesperadas dentro de su cosmología fantástica, criaturas fascinantes, facetas insospechadas de la magia —de todas las variantes de la magia— disponible a su alcance, dando un nuevo lustre a cosas que siempre habían estado allí, sin necesidad de inventar desde cero, dotando su relato de singular profundidad y fuerza. El libro de Sombra, perfectamente cerrado, deja una pequeña coda final que abre de par en par el camino hacia El libro de Lucian, tercera entrega —de cuatro planeadas— de la saga, que promete seguir deparando muchas sorpresas a sus lectores y terribles experiencias a sus protagonistas.

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Reseña de otras obras del autor: