lunes, 15 de febrero de 2016

Reseña: El muerto estaba de paso

El muerto estaba de paso.
Encrucijada /2.

Rodolfo Martínez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Sportula. Gijón, 2016. Edición digital (epub). 104 páginas.

En tiempos no demasiado lejanos, dentro del mercado editorial de la literatura fantástica española, una novela corta como la que nos ocupa debiera haber esperado a ser recopilada junto a otras obras del autor, o haber tenido la suerte —poco probable— de ser seleccionada para una antología de autoría compartida que reuniese en un solo volumen el necesario número de historias, como para resultar publicado en «papel» y llegar así a su público. Ahora, esta serie que, al estilo de todo un Conan Doyle y su Sherlock Holmes, ofrece las aventuras deductivas del magistrado Árgida Intrubio Polio acompañado por el sargento Órdube Demáquero Virato en la ficticia localidad de Encrucijada, se sirve de los nuevos formatos para alcanzar a los lectores sin tener que esperar a que Martínez reuniese tres o cuatro relatos que propiciasen su publicación conjunta. Así, el autor ofrece una nueva investigación de corte «policíaco», autoconclusiva aunque no del todo «independiente» —puesto que al utilizar los protagonistas y escenarios de la anterior buena parte del trasfondo se da por conocido y a los personajes por presentados—, en una ambientación medieval de corte clásico-romano totalmente ficticia y ciertamente original. Una investigación que hará volver la vista hacia el pasado y «desenterrar» viejos cadáveres que es muy posible que habría sido mejor dejar enterrados.

Asistiendo a una cena el magistrado Polio se entera de un viejo misterio de la población en la que ahora habita. Unos seis años atrás un labriego encontró de modo casual un cadáver mutilado, el de un desconocido cuya identidad no pudo descubrirse y que permanece todavía ignorada. Nadie supo desvelar entonces de quién se trataba, quién había sido el autor de su asesinato ni el porqué de que le hubiera cortado un brazo después de muerto. Incapaz de dejar descansar un misterio, Polio empezará a investigar en los viejos expedientes del caso guardados en los archivos de la guarnición de Encrucijada, entrevistándose con Dubio Indacato Cerio, el galeno que examinó el cadáver entonces, visitando el cercano cenobio que tanta importancia tuviera en El cadáver que soñaba, y viajando incluso a la ciudad de Hérmula, donde fueran enviados retratos del muerto junto al informe «forense», para recabar más datos que le permitan descubrir la identidad del fallecido y poder explicar las circunstancias de su muerte.

Martínez incide en la recreación costumbrista de una población rural semiaislada que intenta pese a la lejanía no alejarse demasiado de la «civilización», manteniendo ciertas costumbres y ritos que les unen con la gran metrópoli. El desplazamiento del magistrado y su joven pupila Nona a Hérmula, una ciudad provinciana y sin comparación con la magnificencia de la capital de la República, Urbe, pero dotada de instalaciones impensables en Encrucijada tales como un modesto Circo Máximo, le permite profundizar en la construcción del escenario que tiene entre manos, ampliándolo tanto geográfica como culturalmente. Un trasfondo que Martínez va construyendo con sutil delicadeza gracias a los pequeñas juegos deductivos de Polio que retratan las vidas de sus vecinos; a las referencias al teatro, sus tipos de obras y las «disputas» formales entre sus autores; a las visitas a los archivos y otros trámites burocráticos; a las pinceladas sobre el pasado y ciertos eventos bélicos pretéritos; a las cenas formales y otros eventos sociales; a los intereses manifiestos por parte de una joven que empieza a descubrir el amplio mundo que se extiende más allá de los confines del pueblo en que ha vivido toda su vida...

Sin embargo, la trama de la resolución del misterio en sí se desvela más sencilla que la anterior, El cadáver que soñaba, implicando un mayor despliegue de burocracia, de perseguir documentos y comparar legajos escarbando en diferentes archivos, que de arriesgada investigación a pie del terreno propiamente dicha. Hay menos requiebros, menos «acción», y la resolución, buscando una mayor implicación emocional de los protagonistas, sin resultar en absoluto decepcionante, pues la intriga mantiene toda su emoción, quizá no termine de resultar lo impactante que debiera —siempre bajo el injusto prisma de la comparación con la primera entrega—.

El relato entonces se construye en torno a los pequeños detalles cotidianos, a las relaciones que van saliendo a la luz, a las furibundas demandas de un padre que quiere a su hija de vuelta tras casi haberla echado de casa y de ir contra la ley, a la forma de introducir ciertos avances tecnológicos de lo más sorprendentes, a los gestos en torno a esa pequeña gata recién adoptada, a las secretas razones que llevaron al magistrado Polio a alejarse de Urbe, un lugar donde todavía mantiene importantes contactos por los que es añorado..., que van conformando una historia que se intuye todavía mucho más grande. Martínez se encuentra en plena construcción de su mundo, una construcción en la que cada relato es un edificio que va ampliando el entramado y ofreciendo una visión cada vez mayor de un escenario que es de esperar vuela a ser visitado por el autor para deleite de sus lectores. Aquí la amistad, la confianza y la lealtad serán puestas a prueba por la verdad descarnada, desvelando que los fríos datos, despojados de su contexto, no siempre retratan a la perfección lo sucedido.

Para quien se adentre en El muerto estaba de paso sin haberlo hecho previamente con la primera entrega, el autor, como ya hiciera en aquella, incluye al final del volumen un esclarecedor apéndice titulado Notas sobre la República que incluye apuntes sobre los patronímicos de los ciudadanos, la organización política y legal, la religión, y una detallada cronología de los 757 años de la Historia de Urbe, desde su fundación hasta el mismo momento en que Árgida Intrubio Polio es nombrado magistrado de Encrucijada, —y cuya lectura se convierte prácticamente en un relato en sí mismo—, consiguiendo situar a la perfección el contexto, la acción y el entorno de la narración. Los personajes ya son otra cosa y para conocer toda su historia y las relaciones que se van estableciendo entre ellos lo mejor, como siempre suele suceder, es comenzar desde el principio.

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Reseña de otras obras del autor:

    Sherlock Holmes y la Boca del Infierno.
    El heredero de Nadie. Los archivos perdidos de Sherlock Holmes, Vol. IV.
    El adepto de la Reina.
    El carpintero y la lluvia. Ciclo de Drímar 1.
    Cabos sueltos. Ciclo de Drímar 2.
    Sondela.
    Fieramente humano.
    Embrión. Una historia de Yáxtor Brandan.
    El Jardín de la Memoria. El adepto de la Reina /2.
    Amistad. Una historia de Yáxtor Brandan.
    Jormungand. El Ciclo de Drímar.
    Porciones individuales.
    Detective. [El adepto de la Reina]. 
    Bifrost. El Ciclo de Drímar. 
    El cadáver que soñaba. Encrucijada /1.