lunes, 6 de febrero de 2017

Reseña: 47 ronin

47 ronin.
Los historia de los leales samuráis de Ako.

Tamenaga Shunsui (Ed. Jesús Palacios).

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Satori ediciones. Col. Satori ficción # 5 (2ª edición). Gijón, 2016. Traducción: Ángel González (con revisión y corrección de Jesús Palacios y Marián Bango). 423 páginas.

En el ideario japonés hay un evento marcado a fuego, el llamado Incidente de Ako. Es esa una historia que ejemplifica las virtudes que deben marcar el camino del guerrero: el honor, la lealtad, el sacrificio, la obediencia al legítimo señor y la venganza como forma de reparar todo lo anterior. En el año 1698 de nuestro calendario, año diez de la Era Genroku, la condena por parte del gobierno Tokugawa a Asano Naganori, príncipe de la casa de Ako, a realizar seppuku o suicidio ritual, desatará unos acontecimientos que tendrán su culmen unos pocos años después, cuando los ronin, aquellos samuráis sin un señor al que servir, de Ako lleven a término su venganza. Unos acontecimientos que marcarán las líneas para la instauración de una idiosincrasia nacional japonesa, creando —o acentuando— dentro de su imaginario colectivo unos ideales morales a los que cualquier ciudadano debería aspirar. Muchas han sido las obras, versiones y reescrituras que los actos de los 47 ronin han generado a lo largo del tiempo, tanto en libros como en mangas, obras de teatro —kabuki— o películas, siendo generalmente aceptada esta de Tamenaga Shunsui como una de las más completas, algo de lo que da cuenta la presente edición, basada en la publicada por la librería de Fernando Fe de Madrid en 1910 con el título de Los 47 capitanes: Novela trágica, y aunando al propio relato una buena cantidad de «extras» que llegan a ocupar la mitad del presente volumen.

Mientras es instruido por el cortesano Kira Kozukenosuke en los protocolos para recibir a tres comisarios enviados por la Corte Imperial de Kioto, y ofuscado por sus continuos desaires, Asano Naganori desenvainará la espada contra él, incurriendo por ello en un inaceptable crimen contra la etiqueta. Condenado a realizar sepukku por tal afrenta, el señor de Ako aceptará la sentencia, lo que conlleva a su vez la pérdida de bienes y prebendas de su familia y vasallos, dejando así tras su muerte convertidos en ronin a los samuráis que se encontraban a su servicio. Bajo la dirección del caballero Oishi Kuranosuke, quien fuera Primer Consejero del señor de Ako, gran parte de estos ronin firmarán un pacto entre ellos para vengar la muerte de su señor, aceptando el escarnio y las penurias que su dedicación va a acarrearles, hasta el punto que no todos los firmantes llegarán hasta el final de su decisión. Una decisión no exenta de contradicción y controversia, pues si bien el deber del samurái es vengar a su señor tras lo que consideran un injusto castigo, sobre todo al no recibir a ojos de los seguidores de Asano un equitativo castigo el causante de los hechos, el insolente Kira, lo cierto es que en esta ocasión el propio señor había acatado la sentencia contra él, consciente de haber realizado un acto deshonroso para su condición, y convirtiendo así de facto en «justa» su muerte.

En un momento en que, debido a los edictos del shogun Tokugawa Tsunayoshi, y al aislamiento y una cierta pacificación del país, la casta guerrera de los samuráis había perdido buena parte de sus prerrogativas, convirtiéndose en una suerte de figuras rituales de escasa utilidad real, sin luchas en las que destacar o enemigos a los que enfrentarse, la actuación de los 47 ronin, yendo contra todas las leyes promulgadas, adquiere una dimensión especial. Es el triunfo del deber sobre la ley. El lector se encuentra con un drama cargado de la épica de las pequeñas cosas, de entrega y sacrificio, de elevados ideales, que si bien de alguna manera hurta al lector el momento álgido del relato, la acción que se antoja más impactante, resulta muy gratificante y emocionante, a la par que bastante sorprendente, en todos sus aspectos.

La persistente suspicacia por parte de Kira, que vive prácticamente recluido en su propiedad, rodeado de fieles guardianes, hará que la tarea se dilate en el tiempo. Los ronin deben poner a prueba su paciencia y la fortaleza de su convicción. La organización de la venganza, los subterfugios para engañar al enemigo y que baje la guardia, las maniobras de espionaje y vigilancia mutuos, los sacrificios de los juramentados…, ocupan todo el tramo central del relato, con un tipo de narración episódica y coral, que va narrando las vivencias de unos u otros de los implicados en la historia, ofreciendo así el autor una serie de pequeñas estampas cotidianas que, mediante el ejemplo, reflejan aspectos concretos de la sociedad japonesa, como el cortejo de una dama, el amor y devoción por una madre, así como la entrega de esta a sus hijos, los ritos funerarios, el papel de los mercaderes, la práctica de los curanderos, la dedicación de los buenos sirvientes o el funcionamiento de un comercio. Escenas gratificantes, ejemplificadoras, trepidantes, irónicas y divertidas —el episodio de las perlas no tiene precio—, tensas, épicas, dramáticas y finalmente conmovedoras y estremecedoras.

Mención especial merece la aportación de las mujeres que aparecen en el relato, quienes a pesar de no adoptar en puridad un papel activo, sí que tienen una influencia decisiva como impulsoras y mantenedoras del espíritu y entrega del samurái. No sólo no intentan hacer desistir a sus hijos, maridos o hermanos de su intención vengadora, sino que la alientan de forma vehemente, entregando su propia vida si es menester para no entorpecer el camino vindicativo de los ronin o haciendo recaer sobre sí mismas el oprobio para dejar libres las decisiones de los implicados en la venganza.

La edición de Satori es de lo más completa. Basada en la traducción de —supuestamente— Ángel González, realizada desde la edición inglesa a principios del siglo pasado, que impregna ahora así de un cierto sabor arcaico al relato, y manteniendo el instructivo Prólogo de Enrique Gómez Carrillo sobre la Literatura heroica en el Japón, el especialista Jesús Palacios, con la dedicada ayuda de Marián Bango, ha realizado una «restauración» del texto, ofreciendo una edición repleta de apéndices como Sangre, honor y lágrimas. El largo viaje de los 47 ronin: de la Historia a Hollywood, del propio Jesús palacios, Los 47 ronin en el Japón Heroico y galante, de Enrique Gómez Carrillo, o Una crítica del harakiri, de A.B. Mitford, con los que se consigue situar el momento histórico de los hechos narrados, su influencia posterior dentro y fuera de Japón hasta convertirse en auténtico mito, o su difusión global mediante todo tipo de soportes desde la pintura al cine. Incluye además una versión coloreada de los famosos 51 grabados de Utagawa Kuniyoshi con las biografías de los leales y justos samuráis convirtiendo esta edición en una auténtica delicia.

3 comentarios:

Mangrii dijo...

Menuda edición para este libro ya histórico :)

Alexander Páez García dijo...

Satori es una de mis editoriales preferidas. Está en un pedestal junto a Valdemar, Gigamesh y alguna más. Qué maravillas.

Santiago dijo...

Sí, Mangrii. Se podrá cuestionar la idoneidad (o no) de utilizar la traducción de principios del siglo pasado proveniente además del inglés, en vez de ofrecer una totalmente nueva, pero a la edición pocos (o ningún) "peros" más se le pueden hacer. Es magnífica. Imprescindible si te gusta la cultura japonesa, y muy recomendable si te gustan las buenas historias sin más, vengan de donde vengan.

Hola, Alex. La verdad es que yo había seguido poco a Satori, pero es un tema al que voy a poner remedio sin falta. Buenas y muy interesantes ediciones así me lo dictan ;-)

Saludos.