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sábado, 4 de junio de 2011

Reseña: La otra profecía

La otra profecía.

Lorena Alejandra Falcón.

Reseña de: Lyrenna.

Editorial Dunken. Buenos Aires, 2011. 150 páginas.

Kamilla es una muchacha que no ha conocido en toda su vida otra cosa que el encierro y apenas conoce a un par de personas, las encargadas de llevarle la comida o los enseres de limpieza y ropa (ella misma se encarga de todas las labores domésticas como coser o adecentar ese cuarto que es todo su mundo); consciente del funesto destino que le aguarda en un futuro cercano, va a conseguir escapar de la torre donde se encuentra prisionera desde pequeña, debiéndose enfrentar a un mundo desconocido y abrumador que satura incluso su sentido de curiosidad. La joven va huyendo de una antigua profecía que, según la interpretación más extendida en el Templo del Sol local de la Hermandad, una entidad seudo religiosa que impone su ley en el reino, la convierte en víctima propiciatoria para evitar el fin del mundo y que todo siga como hasta el momento. Ella, obviamente, no está de acuerdo con el desenlace esperado y prefiere arriesgarse con los peligros que la esperan fuera de los muros de su encierro antes que aguardar resignadamente el sacrificio anunciado.

Sola, con una ignorancia casi absoluta sobre todo lo que la rodea y muy pocas, por no decir ninguna, habilidad social ni laboral, con unos pocos conocimientos obtenidos tan solo por lo que ha podido escuchar a las pocas personas que trataban con ella al llevarle la comida o mantenerla bajo vigilancia, tendrá la suerte de conocer a un enigmático joven, Sumner, que se apiadará de ella y, renuentemente, la acogerá bajo su ala. A ellos dos se unirá Marion, que abandona una vida de malos tratos en la taberna del pueblo para lanzarse aventuradamente al ancho mundo. Juntos emprenderán un viaje que sin duda va a depararles importantes sorpresas a todos ellos.

Enfrente, implacables enemigos perseguirán a Kamilla echando mano de todos los medios a su alcance para capturarla y poder cumplir con lo requerido por la profecía. El rastreador Jaecar, la sacerdotisa Taika y la ambiciona acólita Adine seguirán la pista de los jóvenes, cada uno de ellos supeditándolo todo a sus propios intereses particulares. Se inicia una persecución que llevará a todos los protagonistas muy lejos de donde tenían previsto y donde se descubrirán las verdaderas intenciones de cada uno y de aquellos otros que se irán encontrando por el camino.

La otra profecía es, principalmente, una novela corta sobre el destino o, mejor, la predestinación. Sobre cómo, supuestamente, el futuro parece a veces escrito en piedra, inamovible, y de cómo se puede escapar, o no, a él. De cómo muchas veces las profecías tienen la manía de autocumplirse con la ayuda de los propios implicados que quieren evitarlas y de cómo de los intereses privados de los implicados depende muchas veces su interpretación y en gran medida que la misma adquiera un giro u otro. En esta ocasión, la existencia de dos oráculos con dos profecías (algo ya vislumbrado desde el propio título) muy similares, pero dispares en sus detalles, va a propiciar un interesante juego de poder en torno a la elegida para el sacrificio.

Con dos bandos bastante definidos, la temática del libro también se divide. Por un  lado, la amistad y la ayuda desinteresadas; el apoyar al otro en sus problemas, aunque esa sea la forma de meterse uno mismo en ellos, sin tener miedo a las consecuencias. Junto a Kamilla, sin ella buscarlo activamente, sin saber cómo ni por qué le dan su apoyo, va a encontrar al misterioso Sumner, un joven (o no tanto) con habilidades ocultas y un desarrollado sentido de la compasión que trata de negar pero que termina marcando sus actos; y Marion, que huye de un posadero maltratador, una joven que demuestra un fuerte carácter, quien no puede permitir ciertas injusticias aunque se muestre renuente en ocasiones a ayudar a quien no se ayuda a sí mismo.

Enfrente, la ambición desmedida, la envidia, la búsqueda del poder y de la satisfacción propia por encima de cualquier otra consideración. El Templo del Sol, con la sacerdotisa Taika a su cabeza, quien no desea que nadie le haga sombra, con su mano derecha Adine aspirando a ocupar su puesto, ambicionando superar a su “maestra”, dispuesta a darle la puñalada por la espalda en cuanto se presente la ocasión; y el amoral Jaecar, perseguidor implacable que supedita casi todo a su propia diversión, más interesado en la caza en sí que en obtener la presa. Y de forma paralela, se presenta el egoismo involuntario de Kamilla al meter en un buen lío a Zora, su guardiana, y a Orvin, el joven que la visitaba en su encierro y por boca de quien conoce lo poco que conoce del mundo exterior y a quien no duda en dejar atrás en su fuga, en manos de sus auténticas carceleras, enlazando de alguna manera de nuevo con el significado de la auténtica amistad y sus sacrificios.

Es un libro muy breve que, por una vez, quizá hubiera necesitado de algo más de longitud para desarrollar a fondo alguno de los temas tratados que quedan ciertamente desdibujados o haber profundizado en alguno de los personajes, como ese “viejo”, mentor aparente de Sumner, con su intrigante lugar de residencia, su no revelada relación pasada con el joven y su prometido favor que el lector no llega a saber de qué se trata porque una vez desaparecido de la escena no vuelve a aparecer. Supongo que motivado precisamente por esta brevedad, existen en el relato situaciones resueltas de forma excesivamente rápida, personajes que aparecen y desaparecen y vuelven a aparecer como el Guadiana sin demasiada explicación de lo que ha sido de ellos mientras tanto, una reprochable falta de descripciones que sitúen el escenario y algún diálogo que peca de cierta rigidez. El tratamiento de la magia también se siente muy apresurado e inexplicado, demasiado “mistérico” y hermético, aunque al no ser parte vital de la historia tampoco es que se necesite más. Y, y esto no tiene nada que ver con la longitud del libro, la autora debiera haber pulido bastante más la “forma” de las profecías, cuyas poesías carecen de la necesaria carga emotiva y épica, y cuyas rimas parecen encajadas a martillazos, forzadas en exceso.

Como ya sucediera en su novela anterior, La elección de Kendria, para el lector español choca, de una forma encantadora, los modismos y giros argentinos de la muy correcta prosa de Falcón. Voces como “se volteó” o ese “luego” que es nuestro “después” o el uso de “vos” y tantos otros vocablos y construcciones usadas ene le texto dicen mucho de la riqueza del lenguaje y de sus diferentes usos. Llamando, sin duda, la atención no es algo que distraiga en absoluto de la lectura y ayuda a darle un toque diferente (desde nuestra particular óptica) a la narración; un toque muy adecuado para un mundo fantástico muy alejado del nuestro. Llama en cambio la atención los nombres de los pueblos, una “fonetización” de nombres anglosajones como Springvalei o Samerpreir, que no terminan de casar con el resto de la narración.

Una novela corta que no termina de ser redonda, pero que se lee en un suspiro.

4 comentarios:

  1. Hola, Lyrenna:
    Muchas gracias por la reseña.
    Besos,
    Lorena

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  2. Hola, Lorena.

    Siento haber sido algo dura con ciertas cosas, pero es que después de tu anterior novela me esperaba un poquito más de esta.

    Gracias por haber confiado en nosotros con el envío del ejemplar de prensa y sigue escribiendo, a ver si en la próxima te pongo "5 estrellas· ;-)

    Un abrazo.

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  3. Hola, Lyrenna:
    No te preocupes :), agradezco la crítica.
    En esta novela buscaba un enfoque diferente a la anterior, más corta, con algunos quiebres temporales. ¡De todo se aprende!
    Espero que la próxima sea mejor. Quiero ganarme esas estrellas :).
    Besos.

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  4. Pues ya ves, yo hubiera preferido (y confieso que es algo personal) algo un poco más elaborado y largo ;-)

    ¡Suerte con la próxima! (y con esta también, que merece la pena).

    Besos.

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