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martes, 16 de octubre de 2012

Reseña:Ostfront

Ostfront.

Dr. Shiva von Hassel.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones del Cruciforme. 2012. Edición digital —epub—. Traducción: José Ramón Vázquez. 64 páginas.

El Dr. Shiva von Hassel, un enigmático escritor cuya figura se antoja tan interesante como sus propios escritos, glosa un oscuro y bastante desconocido episodio de la II Guerra Mundial, con el destino del mundo en juego, y que pudo tener lugar, o no, en el frente ruso. El autor, gran amante de lo bélico, de lo esotérico, del ocultismo y del género fantástico, retrata con descarnado realismo un enfrentamiento con grandes dosis de elementos sobrenaturales y mágicos que por momentos ponen en cuestión su veracidad. Sin embargo, creer o no, es algo que von Hassel deja en manos de sus lectores. Así, Osfront se presenta finalmente como una intensa ucronía acuñada bajo la etiqueta de dieselpunk —heredero sin duda del victoriano steampunk—. Una historia que, por complicado que parezca, aúna Historia, fantasía oscura, terror, un toque pulp, zombies, golems, lobos esteparios, magia cabalista, nazis y soviets.

La novela viene avalada por la consecución del reconocido premio Molotov-Ribbentrop, y ha sido traducida con mimo y acierto del ruso por José Ramón Vázquez. La edición española se abre con un interesante y esclarecedor —dentro de lo que cabe— prólogo del escritor Eduardo Vaquerizo donde presenta de forma intrigante la figura del autor, del que poco se sabe y cuya vida podría dar para una buena novela en sí misma.

Con el ropaje de una narración bélica, lo cierto es que el relato glosa más bien el enfrentamiento entre dos poderosas corrientes mágicas opuestas e irreconciliables. El Bien y el Mal una vez más pugnando por hacerse con el mundo, aunque en este caso se sepa dónde empieza uno y otro, pero no exactamente dónde terminan, sobre todo cuando los «buenos» están dispuestos a casi cualquier cosa con tal de detener a su enemigo. La magia cabalística de la Tora se enfrenta a una nigromancia de tradición casi medieval. El autor echa mano de todo lo que tiene a mano y es muy curioso el uso de las tres religiones del Libro —un tanto tópica y demasiado evidente la «tentación» cristiana— en un primer intento de hacer frente al nigromante; y la posterior asunción de un mundo sin dioses, pero con ciertos arquetipos hechos carne como representantes del espíritu de todo un pueblo.

La figura del nigromante Max Schreck, poseedor de aterradores poderes oscuros, señor de los muertos, se alza como una fuerza descarnada e implacable con ansias de dominación, siendo sus aliados nazis un mero vehículo para conseguir sus fines. La presencia como ayudante de sus malvadas intrigas del «doctor» Josef Mengele, en un papel un tanto secundario pero ciertamente importante, contribuye a fijar el horror de los experimentos genéticos entremezclados con magia que transforman a hombres y niños en auténticos monstruos de pesadilla. Narrada desde distintos puntos de vista, yendo adelante y atrás en el tiempo según la tensión lo requiera, la historia tendrá un auténtico punto de inflexión, aunque en ese momento nadie sea consciente de ello, en el momento en que Schreck asesine al rabino Loew en el horror de Auschwitz, creyendo deshacerse de un incómodo enemigo y posponiendio tan solo el desenlace para un tiempo posterior.

Difusamente, de entre los rescoldos de aquella acción emergerá la figura de Scholem, excéntrico cabalista judío, heredero de grandes poderes, creador de entre otros, un  golem enormemente poderoso, una fortaleza andante que puede adquirir diferentes configuraciones —un auténtico «transformer» impulsado por derivados del petróleo—. Scholem, desencantado, renunció antaño a sus raíces, renegando de su dios y abrazando la causa comunista como la mejor forma de llevar a cabo una anhelada venganza. Junto a un oficial tanquista del Ejército Rojo llevará su golem de metal al combate con desesperada fiereza, guardándose unos cuantos ases dentro de la manga.

En los bosques del frente ruso, nazis y comunistas están condenados a enfrentarse en un cruel combate. Un combate que no se va a decantar tan solo por un mayor poder armamentístico al estilo clásico de un bando u otro, sino por el dominio de magias ancestrales de crudeza descarnada. Los poco preparados soldados soviéticos tendrán que hacer frente a hordas de implacables zombis creados por la inmisericorde mano de Schreck, al hambre de bestias inimaginables y al horror de criaturas nunca vistas antes sobre la faz de la tierra. ¿Cómo parar a un ejército que conforme avanza va sumando a sus filas a las víctimas de uno y otro lado? Contra las armas del nigromante, los golems de Scholem y una férrea determinación de no fracasar deberán ser la defensa final de la Madre Patria.

Llena de emoción e interés, es una pena que ciertos momentos de la narración se hagan puntualmente confusos, sobre todo por el uso de ciertos flash backs inadvertidos —las transiciones son a veces algo desconcertantes—, y por el cambio de sujeto protagonista de la acción que se está narrando sin aviso —sobre todo con ciertos francotirador que entra en escena de forma inesperada, a pesar de haber sido «anunciado» con anterioridad—.

Ostfront, dada su idónea brevedad, no da tiempo sin embargo a aburrirse o a «perderse». Con intensas escenas de combates, magia desatada, hombres dispuestos a cumplir con su deber más allá de lo humanamente exigible y muchos giros dispuestos a sorprender al lector, se trata de un relato francamente entretenido, imaginativo y atractivo. Una historia bélica sobrenatural en los fríos bosques del frente ruso con la dominación del mundo en la balanza. Instructivo, curioso e interesante.

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