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lunes, 28 de octubre de 2019

Reseña. Binti. La Mascarada Nocturna

Binti: La Mascarada Nocturna.
Binti 3.

Nnedi Okorafor.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Crononauta. Sevilla, 2019. Título original: Binti The Night Masquerade. Traducción: Carla Bataller Estruch. 271 páginas.

El cierre de la trilogía es tan sugerente como posiblemente un tanto anticlimático —tomando el término sin ningún sentido peyorativo en ciertos aspectos relacionados con el escenario y el desarrollo del conflicto plasmado con anterioridad y en buena parte de la presente novela. Es, no obstante, el perfecto retrato de todo lo que ha sido la historia hasta el momento. Como bien indica el título general, esta es la historia de Binti y de quienes le acompañan en su periplo vital, de su búsqueda de identidad y de la integración y aceptación en su persona de las diversas herencias que la conforman. No es la Historia de la galaxia, ni siquiera la de la Tierra de la que procede, con lo que, cerrado el círculo de la aventura de la joven himba, resulta evidente que quedan flecos sueltos en torno a la trama general, sí, pero son eventos que ya no le afectan directamente, convirtiéndose en parte de la historia de otras personas y por tanto irrelevante —que no carente de importancia— para esta narración. Binti es el relato de una joven que miró a las estrellas y soñó que existía otro camino para ella, una senda diferente de la que la ataba a las tradiciones de su tribu y a la tierra que recubría su piel. La Mascarada Nocturna es la culminación de un viaje lleno de descubrimientos, de traiciones, de pérdidas y encuentros, de enfrentamientos, y de crecimiento. Okorafor imagina una galaxia repleta de vida, de unas civilizaciones llenas de curiosidad académica capaces de reunirse en una Universidad donde cualquiera tiene cabida, y de otras que no pueden dejar a un lado sus prejuicios y belicosidades haciendo de lo irracional bandera. Y sitúa en ella a una joven que anheló nuevos caminos y decidió tomarlos. Esta novela es el reflejo de hasta dónde la han llevado sus elecciones.

Binti, todavía conmocionada por las revelaciones que los enyi zinariya le han ofrecido sobre sí misma, debe regresar a toda prisa a su poblado para evitar el estallido de un nuevo conflicto entre khoush y medusas. Mientras su mente se colapsa por sus recientemente despertadas habilidades, debe lidiar con el miedo por el destino de su familia y de su compañera Okwu. ¿Volverá a su hogar tan solo para constatar que lo ha perdido todo? ¿Le servirán los consejos de Mwinyi, quien la acompaña en su viaje por las dunas, para estabilizar sus expansivos estados mentales? ¿Podrá ejercer como maestra armonizadora, trayendo la paz y enterrando el fuego de la vieja rivalidad,o verá cómo la preocupación, el miedo y la ira le arrebatan el mundo y la estabilidad que creía haber conseguido finalmente? ¿Qué significa la visión de La Mascarada Nocturna en estas circunstancias, qué quiere comunicarle y qué desea que la joven haga? ¿Podría haber, entre tantas emociones enfrentadas, lugar para el romance en la complicada vida de Binti?

Okorafor sigue con paso decidido su construcción de la identidad personal que late bajo del mito que los demás contemplan, de ese fulcro que busca encajar la palanca que puede mover el destino de la galaxia, siendo al final tan sólo una joven con demasiadas preocupaciones en la cabeza. Binti es una joven en dolorosa evolución, física y mental. Heredera de diversas culturas, receptora involuntaria de la genética de otras, himba, enyi zinariya, medusa…, es el crisol en que se funden diversos caminos hacia un destino incierto, pero quizá tan trascendental papel esté lejos de lo que todos esperan que sea. Debe aprender a integrar todas las vertientes que confluyen en su ser, las tradiciones en conflicto y las tecnologías nuevas y antiguas que están en su mano, para dar respuesta a un enfrentamiento que quizá no pueda evitar, siendo parte integrante del mismo, dado que los propios actores del drama tampoco es que estén muy por la labor de darle a la paz una oportunidad. Binti es una armonizadora, una mediadora que garantice el debido equilibrio entre ideas contrapuestas, pero también es una agente del cambio, y el cambio siempre choca con las posturas más inmovilistas.

De las acciones de la protagonista y del diverso elenco de personajes contrapuestos son muchos los temas que van dejando poso. Los caminos de la guerra y la diplomacia, los conflictos de intereses que desbaratan los mejores planes y los acuerdos más trabajosamente conseguidos, la aceptación de la herencia como algo que define pero no decide la personalidad de una persona, la traición de los propios y la constatación de que anciano no es sinónimo de tener la razón, la ruptura con las cadenas culturales, el arduo camino hacia la paz, la victoria sobre los prejuicios grabados a fuego en la mente, la integración de las tradiciones en la vida moderna, la reivindicación del papel de la mujer en la sociedad —en cualquier sociedad—, la integración del diferente como un igual, el esfuerzo por el entendimiento mutuo, la búsqueda de la paz por encima de los egoísmos propios y ajenos, la felicidad como un derecho al que cualquier persona debiera tener acceso… Toda la trilogía está repleta de mensajes que dejan poso, de reflexiones sobre las que trabajar y construir sociedades más justas. No renuncia al entretenimiento, y el conflicto en muy variadas versiones, física y mentalmente hablando, está presente en todo momento, pero es un entretenimiento cargado de intención.

Hay un momento en la novela en que la trama da un giro vertiginoso y temas que habían parecido de gran importancia hasta ese mismo instante para la trama, que de hecho eran su trasfondo, quedan aparcados para enfocarse en otros, que también estaban presentes pero parecían menos vitales. El foco, en el momento en que la narración pasa de la primera persona de Binti a una dolorosa tercera persona, cambia radicalmente, alejándose de lo que se estaba narrando hasta entonces y lanzando la trama en una nueva dirección no anticipada en esta novela aunque muy posiblemente sí en el común de la trilogía. Esa última parte, un gran y largo epílogo, de naves vivientes y periplos lejanos de vuelta a las raíces, de rabia y aceptación, de esperanza entre la tragedia, es la promesa de un hogar para toda mente inquieta que esté buscando acomodo y refugio.

Binti, en su conjunto, es todo un viaje, y cuando se llega la destino se descubre que el camino ha cambiado a los que partían de origen. La Mascarada Nocturna se cierra con un mensaje final un tanto contradictorio, esperanzador, pero a la vez cargado de cierta amargura. Nadie debiera cargar sobre sus espaldas el destino de todo un planeta o de dos civilizaciones en conflicto. Y ninguna culpa mal entendida debiera llevar a renunciar a la felicidad. Binti versa sobre una mujer intentando encontrar su lugar en un mundo que se hace cada vez más grande, atravesando desastres, luchas, cambios radicales y pérdidas muy dolorosas, y aceptando que tanto lo que deja atrás como lo que va encontrando y asimilando van a modelar ese lugar. Y Okorafor sabe como cerrar la obra con los corazones en todo lo alto por mucha crueldad que se haya vivido. Es esta una obra, con sus contradicciones, inspiradora como poco. La historia de Binti se cierra aquí por el momento, pero quizá la autora vuelva a ella en el futuro. Le quedan muchas estrellas en perspectiva.

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