jueves, 22 de mayo de 2008

Reseña: Campo de deshonor

Campo de deshonor.
Honor Harrington – 4.

David Weber.

Reseña de: Jamie M.

La Factoría de Ideas. Col. Ventana abierta # 23. Madrid, 2007. Título original: Field of Dishonor. Traducción: María Otero González. 344 páginas.

Honor Harrington ha florecido, ha crecido como persona, se ha convertido en el cisne del cuento. A pesar de todos sus problemas y enfrentamientos, se encuentra en un momento dulce de su vida, feliz, enamorada, contenta consigo misma. Por supuesto, algo tan bonito no puede durar.

En Campo de deshonor, Weber abandona en cierta medida las grandes batallas espaciales para bajar a una “arena” mucho más farragosa y sucia: la política. En un mundo que no es el suyo, pero al que se ha visto catapultada, Honor tendrá que lidiar con temas que le desagradan profundamente, y pronto se verá envuelta en conspiraciones y puñaladas traperas, donde los intereses personales se ponen siempre por encima del bien común. La guerra ha entrado en un periodo de calma; Haven se está recomponiendo, soltando lastre, deshaciéndose de elementos innecesarios en su cúpula dirigente, concentrando las fuerzas de un nuevo poder emergente al que muchos manticorianos no parecen dar importancia. Pero la amenaza continúa, la guerra pende sobre sus cabezas en todo momento, y la relativa paz puede acabarse en cualquier momento. En este escenario, el enfrentamiento enquistado entre Honor y Pavel Young será llevado hasta sus últimas consecuencias.

Hay en el libro una tensión creciente. Weber gusta de hacer sufrir a su personaje, que saldrá de la novela con una personalidad renovada, diferente; hay un cierto retorno a los orígenes, pero mucho más oscuro. La vida se ceba con Honor, especialista involuntaria en crearse enemigos poderosos y peligrosos. Es curioso el retrato que se nos ofrece de Mantícora, una sociedad muy avanzada, científica y socialmente, pero en la que los duelos a muerte son totalmente legales, y tendrán una importancia vital en la trama.

Con una prosa directa, efectiva, supeditada en todo momento a la narración, sin florituras ni embellecimientos literarios y donde lo importante es la aventura, Weber aboga por valorar a las personas por sus actos y no por sus orígenes. Nos presenta a una Nobleza estancada, que no se merece sus privilegios, con unos herederos o sucesores que sólo buscan mantener su estatus a costa de su propio pueblo. Así, la muy adelantada sociedad de Mantícora, donde la protagonista se verá sin embargo despreciada, choca con lo que Honor se encuentra en Grayson, un planeta con una sociedad terrible y fanáticamente machista, donde sin embargo se verá “exaltada” como gran heroína y promovida a convertirse en guía de los cambios aperturistas que su dirigente desea.

Tras moverse en estas lides políticas que hasta el momento le habían sido ajenas a la protagonista, Weber parece dejar todo preparado para el retorno a la batalla entre Mantícora y Haven que intuimos ha de producirse en próximas entregas. Aventura en estado puro, aunque esta vez no sea tanto bélica como política.

Sólo como dato curioso y en cuanto a la edición española en sí de Campo de deshonor, cabe destacar que se trata de la cuarta novela de la serie y la cuarta traductora que se encarga de la misma. Debe de ser toda una especie de record. Desde luego, la que nos ocupa no hace una mala tarea, siendo correcta sin que haya nada que “chirríe” en la traducción y manteniendo una concordancia con los anteriores libros en los términos empleados hasta donde yo he podido darme cuenta; aunque sí se nota un cierto cambio estilístico. Considero, desde luego, que aunque no influya demasiado en la novela en cuestión que nos ocupa, sí que sería mejor o más conveniente, que un mismo traductor o traductora se encargase de un personaje o serie de forma continuada (incluso de un mismo autor, para mantener la uniformidad estilística antes mencionada), pues así ya está al tanto de los antecedentes y de cómo se han traducido ciertos términos y nombres, y no da lugar a cambios o confusiones.