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domingo, 6 de diciembre de 2020

Reseña: Ahora solo queda la ciudad

Ahora solo queda la ciudad.

Cristian Romero.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La máquina que hace Ping! Col. Ojos de plato. Castellón, 2020. Ilustración de cubierta: Juan Alberto Hernández. 128 páginas.

El colombiano Cristian Romero escribe historias de esas que te atrapan el alma y no la sueltan hasta dejarla magullada. Es una fantasía oscura, un tanto macabra, que linda con el terror, el weird y el realismo mágico, cayendo abiertamente en ocasiones en el horror. Este volumen recoge siete cuentos bastante breves y uno un poco más largo, en los que la atmósfera y lo que no se muestra es tan importante como lo narrado o el giro final que matiza lo leído. Relatos en que lo más cotidiano va cobrando un cariz oscuro y onírico, trastocando vidas y cambiando destinos. Una familia que se reúne en torno a la mesa en una ceremonia anual que parece celebrar la enfermedad del patriarca; un lascivo hombre al que le pesan sus ciento setenta años de edad; la obsesión causada por un brazo amputado; la indiferencia ante un cadáver atropellado abandonado en la acera; ciudades enfermas convertidas en infiernos; maldiciones familiares; pesadillas recurrentes que ocultan culpas que exigen retribución; embarazos conflictivos; canibalismo ritualizado… Romero ofrece una prosa depurada hasta el detalle, con un carácter casi fotográfico, con la que consigue sumergir al lector en ambientaciones tan realistas como terroríficamente extrañas, con la rareza saliendo a su paso a cada momento.

martes, 17 de julio de 2018

Reseña: La quinta fase de la luna

La quinta fase de la luna.

Sergio Gaut vel Hartman.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La máquina que hace Ping! Col. Incontinencia Suma # 3. Castellón, 2018. 286 páginas.

La escritura de esta reseña muy posiblemente sea una de las más complicadas de afrontar con las que he tenido que lidiar hasta el momento, y van ya unas cuantas. Quien me conoce o haya seguido mis reseñas sabe que me gusta el surrealismo o unas buenas dosis de absurdo en una historia siempre que esta vaya a algún sitio, siempre que haya un buen sustrato y un objetivo a alcanzar. Existe una línea muy fina entre surrealismo y no tener ni pies ni cabeza, entre lo meramente irracional y lo disparatado, y muy posiblemente alguno de los relatos que componen esta antología la cruzan sin remedio. El autor es capaz de lo mejor, lo excelso incluso, y lo inclasificablemente incoherente —y casi seguro que cada lector discrepará en decir cuál de cada uno de ellos entra en una categoría u otra—. Es difícil juzgar, incluso puede resultar descabellado, porque en el teatro del absurdo lo que para un lector puede ser una genialidad o una inspirada locura para otro resultar una desmesurada extravagancia, un incongruente sinsentido. Es esta una ciencia ficción bastarda, poco dada a lo tecnológico o lo científico, sino más bien a la especulación sociopolítica de un futuro-pasado que habla en realidad del presente. Una ciencia ficción que raya, cuando no se adentra abiertamente, en lo fantástico, en lo onírico y la demencia. Cinceladas en la portada deberían estar las palabras de la puerta del Infierno de Dante: «¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!», pero acompañadas también de las palabras del Maestro justo antes de cruzarlas: «Conviene abandonar aquí todo temor; conviene que aquí termine toda cobardía». Mente abierta por tanto, y que cada cual saque sus propias conclusiones, formule sus propias interpretaciones y obtenga sus propios mensajes. Los cuentos dan para eso y mucho más.

jueves, 20 de abril de 2017

Reseña: Ciudad de Heridas

Ciudad de Heridas.

Miguel Córdoba.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones El Transbordador. Málaga, 2016. Edición digital (ePub). 178 páginas.

Bienvenidos a Gran Salto, una pequeña localidad de ubicación incierta donde tienen lugar los más extraños y luctuosos sucesos para enorme desazón de sus habitantes. Desde perros que se vuelven locos, emiten gemidos que suenan humanos y atacan sin razón a todo bicho viviente hasta muertos violentamente asesinados que no están exactamente muertos sino que mantienen conversaciones cuando nadie puede observarlos, desde una autora que puede leerse en novela ajena convertida en personaje, hasta un extraño forastero que trae en cuatro sobres escrito el destino de otros tantos muchachos. Un forastero que quiere que se deje de construir la ciudad, a cualquier precio, por cualquier medio. Surrealismo, fantasía, metaliteratura, pinceladas de horror, incluso un poquito de gore, y un sutil toque de ciencia ficción, junto a una prosa de lo más agradable, configuran el interés de una novela que no deja indiferente. Una obra que, tras haber sido primero autoeditada por su autor, El Transbordador tuvo el gran acierto de recuperar en 2015 para inaugurar su línea editorial, dándole así el envoltorio que se merecía. Ciudad de Heridas es una lectura para elucubrar, para intentar descubrir a dónde quiere Córdoba llevar a sus lectores, o de qué modo puede hacer que terminen confluyendo unas tramas en apariencia irreconciliables. Una construcción laberíntica, en ocasiones desconcertante, que se cierra sobre sí misma y depara más de una sorpresa y sobresalto.