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martes, 29 de marzo de 2016

Reseña: La corona del pastor

La corona del pastor.
Una historia del Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Fantascy. Barcelona, 2016. Título original: Shepherd's Crown. Traducción: Manu Viciano. 350 páginas.

Es difícil ser objetivo ante la tarea de escribir esta reseña. Tras cuarenta y un títulos, y con historias todavía por contar que ya nunca serán leídas, el Mundodisco echa el telón, y lo hace saliendo por la puerta grande, con el «final» de las aventuras protagonizadas por Tiffany Dolorido y el resto de «Brujas». Es triste constatar que Pratchett, según palabras de sus colaboradores más cercanos, tenía muchas tramas nuevas en su cabeza listas para ser plasmadas en el papel y hacer las delicias de sus seguidores, es doloroso saber que no habrá relatos nuevos en ese Mundodisco que cada vez se iba abriendo más y más a la modernidad hacia un futuro de cambios muy difíciles de imaginar sin la prodigiosa mente del autor inglés. No cabe sino refugiarse en la lectura y disfrutar de este su último regalo. Una novela póstuma, sí, pero totalmente completa que, a falta de un último pulido quizá —según dicen los que le conocían—, mantiene todas las esencias, virtudes y humor que han hecho tan atractivo el Mundodisco. Una novela repleta de viejos conocidos; de reencuentros y despedidas; de un humor sutil que hace que se lea con una sonrisa perpetua aún en los momentos en que la garganta se cierra y se hace difícil hasta tragar saliva; de sentencias demoledoras y mensajes amables. Pratchett en esencia pura.

martes, 22 de diciembre de 2015

Reseña: A todo vapor

A todo vapor.
Una novela del Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Fantascy. Barcelona, 2015. Título original: Raising Steam. Traducción: Gabriel Dols Gallardo. 431 páginas.

Enfrentarse a la lectura de la primera página de esta novela provoca, muy posiblemente, un sentimiento agridulce. La anticipación de la diversión siempre asociada a una nueva entrega del Mundodisco y la tristeza de saber que se acerca el final, que ya no queda más que otra aventura en el futuro. La serie que comenzó como una «mera» parodia y sátira de los convencionalismos de la literatura fantástica se acerca a su final convertida en una obra mayúscula sobre la naturaleza, la condición y el espíritu humano —personificado en tantas razas como pueblan este magnífico universo—. El Mundodisco nunca ha dejado de crecer de alguna manera, haciéndose sólido y real, sin constreñirse nunca a las estrecheces de un mundo plano que se apoya en el lomo de cuatro elefantes que caminan sobre el caparazón de una inmensa tortuga que navega por el espacio. Ha evolucionado, ha ganado en profundidad y complejidad. Ha visto como la primaria ambientación medieval iba adentrándose en tiempos más modernos con la llegada de diversas instituciones e inventos como la banca, el sistema postal o la comunicación por clacs, al tiempo que su sociedad iba siendo cambiada al ritmo de los avances que se iban imponiendo, una apertura personificada en la ciudad de Ank-Morpork, con la Guardia y su política de «contratación» de guardias a la cabeza. Ahora, el futuro se antoja más cercano que nunca con la domesticación del vapor y la implantación de un nuevo medio de transporte llamado a revolucionar la forma de viajar: el ferrocarril. Se trata de un Pratchett quizá menos ácido y más directo, pero tan acertado como siempre. Crítica social y política. Humor inteligente —y algún chiste fácil y «grueso»—. Y un enorme cariño hacia sus criaturas y, a través de ellas, al común de los humanos.

sábado, 30 de marzo de 2013

Reseña: Snuff

Snuff.
Una novela del Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. Barcelona, 2013. Título original: Snuff. Traducción: Gabriel Dols Gallardo. 398 páginas.

Novela a novela —y esta hace ya la número 39—, sin renunciar a su particular humor, Pratchett ha ido afrontando temas cada vez más «serios» en su serie del Mundodisco, alertando mediante la ironía y la sátira de ciertos comportamientos denigrables, de los prejuicios, de las injusticias, diseccionando el espíritu humano y sacando a la luz todas las contradicciones y horrores allí ocultos, junto con el rayito de luz que portan algunos individuos y que permite mantener la esperanza sobre el futuro de la especie. En esta ocasión no iba a ser menos, y el autor británico vuelve sobre un tema ya recurrente en él, como es el de la integración de las minorías y el racismo —o «especismo» en este caso— instalado en la sociedad. Si en ocasiones anteriores los lectores podían asistir a la «defensa» de enanos, golems, zombies, hombres —o mujeres— lobo, trolls, vampiros, orcos..., ahora le toca el turno a los trasgos, una especie que es considerada a todos los niveles meramente como animal y cuyos individuos, a pesar de tener incluso una muy peculiar sociedad, son tratados como simples y dañinas alimañas. Es este un libro duro, más serio que nunca, muy reflexivo, que tal vez peca de no profundizar del todo en el tema —tampoco la extensión da para más—, pero que significa un aldabonazo en las mentes bienpensantes: no solo hay que denunciar la injusticia, hay que actuar contra ella no sea que por la inacción se perpetúen ciertos comportamientos tradicionalmente aceptados que no por tratarse de lo que «siempre se ha hecho» dejan de ser reprobables.

viernes, 5 de octubre de 2012

Reseña: El Atlético Invisible

El Atlético Invisible.
Una novela del Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. Barcelona, 2012. Título original: Unseen Academicals. Traducción: Gabriel Dols Gallardo. 459 páginas.

—Opino que el fútbol se parece mucho a la vida.
—Muy cierto, sheñor, muy cierto. Uno hace lo que puede y luego todo shon patadash en los huevosh.

Fútbol. O lo adoras o lo odias, y a muy pocos deja indiferente. Sin embargo, contra lo que pudiera parecer, este libro no va sobre el fútbol, no estrictamente, no al menos en lo importante. Va, como siempre en Pratchett, sobre la propia vida y el alma humana, aunque el protagonista sea un «trasgo» realmente peculiar. A lo largo de los años y los muchos libros dedicados al Mundodisco —este es el trigesimo séptimo—, el autor ha reflejado con su ácido humor multitud de temas que fácilmente se podían superponer con una sonrisa algo tensa sobre nuestra realidad. En esta ocasión su irónica visión va a diseccionar con acierto y diversión un tema tan polémico y que levanta tantas pasiones y discusiones estériles como es el «balón de pie».

viernes, 19 de agosto de 2011

Reseña: ¡Zas!

¡Zas!
Una novela del Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Lyrenna.

Plaza & Janés. Col. Mundodisco. Barcelona, 2011. Título original: Thud! Traducción: Gabriel Dols Gallardo. 383 páginas. 

¡Zas! es el ruido que hace el cráneo de un enano al ser golpeado por la maza de un troll; también es el nombre de un juego de tablero en que ambas razas se enfrentan representando un combate que se repite a lo largo de los siglos. A lo largo de los últimos años la población de ambas razas, enanos y trolls, ha ido creciendo en Ank-Morpork y la mayoría se ha adaptado a la vida en la ciudad, integrándose sin demasiadas tensiones. Pero en los últimos tiempos el grag Chafajamones, uno de los líderes integristas de los enanos,  ha estado removiendo las cosas, agitando las mentes de los jóvenes sobre la ortodoxia de su enanidad, algo que podría desencadenar ciertos altercados y suponer problemas para la Guardia.

Una Guardia cada vez más multicultural a la que, para frustración del comandante Vimes, quieren “obligar” a aceptar a una vampiro en sus filas. Vale, sí, es una Crespón Negro de la Liga de la Templanza, pero sigue siendo una vampiro, ¿no? y todo el mundo sabe que uno no puede fiarse de ellos... Así que cuando se extiende el rumor de que un enano, y un profundo nada menos, ha sido asesinado, y por un troll por supuesto, un agobiado Vimes no puede dejar correr el tema en absoluto. Además, esos profundos están minando el subsuelo de la ciudad sin permiso de nadie, y por muy hondo que caven, sigue siendo SU ciudad por encima y por debajo de las calles, y es tarea de la Guardia esclarecer todos los crímenes.

sábado, 27 de febrero de 2010

Reseña: El último héroe

El último héroe.
Una fábula del Mundodisco.

Terry Pratchett.

Ilustrado por Paul Kidby.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. Barcelona, 2009. Título original: The Last Hero. A Discworld Fable. Traducción: Javier Calvo Perales.176 páginas.

La vigesimoséptima aventura en el Mundodisco viene presentada de una forma muy especial. Cuando al enterarme de su publicación fui a buscarla a mi librería habitual sin tener conocimiento de esta circunstancia, me sorprendí al no encontrarlo en la estantería con el resto de la serie y aún me sorprendí más al girarme y ver en un expositor un libro de un formato mayor del acostumbrado con un despavorido Ricewind en la portada (¿como no reconocerlo con la palabra «wizard» escrito en su puntiagudo gorro?). Lo cogí y tras una breve ojeada puedo decir que ya me había enamorado de sus impresionantes ilustraciones; faltaba por ver si la historia estaba a la altura (y puedo adelantar que sí, que lo está). Tras la triste desaparición de Josh Kirby, portadista habitual hasta entonces de todas las novelas de la serie, un nuevo ilustrador, con un amplio trabajo sobre el Mundodisco ya a sus espaldas, iba a recoger el testigo: Paul Kidby. ¿Y qué mejor manera de “presentarse” que con una historia profusamente ilustrada que muestre su amplitud de estilos y paletas? Dicho y hecho, El último héroe guarda un perfecto equilibrio entre texto e ilustraciones, compenetrándose de forma admirable y apoyándose el uno en las otras para dar una mayor profundidad e hilaridad a la historia.

No es este el primer libro ilustrado “canónico” del Mundodisco. Tal honor corresponde a Fausto Eric, en el que el relato de Pratchett se apoyaba en los dibujos de Kirby. Por desgracia en España no pudimos disfrutar más que de la versión de “solo texto” de la misma, lo cual no deja de ser una pena. Por suerte, esta vez no ha sido ese el caso y Plaza & Janés se ha decidido a ofrecernos una versión muy cuidada de la obra que nos ocupa, y yo que se lo agradezco.

El último héroe se antoja de alguna manera una autohomenaje que Pratchett se ha permitido realizar a su serie después de un porrón de aventuras, pues el compendio de personajes antiguos ya bien conocidos por los lectores que aparecen es superior que en cualquier otra novela anterior, hazaña aún mayor cuando pensamos la brevedad del texto.

Gengis Cohen, más conocido como Cohen el Bárbaro, ha decidido abandonar su “retiro” del trono del Imperio Ágata del que quedó en posesión al final de Tiempos interesantes y, junto a los componentes de su vieja Horda de Plata, salir de escena con un golpe de gracia que les merezca un canto épico que haga recordar sus nombres en el futuro: va a devolver, con intereses, a los dioses aquello que les fue robado hace ya mucho tiempo. El problema radica en que todo el mundo sabe qué fue lo robado y que cuando los geriátricos héroes lleven a cabo su plan el desequilibrio mágico muy posiblemente destruirá todo el mundo.

Lord Vetinari, por supuesto, no puede permitirlo y emprenderá la tarea de reunir a un grupo de dispares personajes para evitarlo. Leonardo de Quirm deberá inventar un artefacto que permita a los “voluntarios” saltar por el borde del mundo, pasar por debajo del disco y alcanzar la suficiente aceleración y altura como para llegar a la cima de Cori Celeste, la montaña donde residen los dioses, antes que lo hagan Cohen y su Horda, para lo que deberán circunnavegar el Mundodisco pasando por debajo del mismo, muy cerca de sus cuatro elefantes y la gran tortuga sobre la que caminan. Los magos de la Universidad Invisible deberán prestar todo su apoyo. Por supuesto, el Bibliotecario no andará muy lejos, metiendo sus zarpas donde no debiera. El capitán Zanahoria, de la guardia de Ank-Morpork pilotará la nave de propulsión dragonil, acompañándoles (a Leonardo y a él) un reticente Rincewind en la aventura. Muchos dioses ya conocidos asisten con curiosidad al intento. El Equipaje muestra sus patitas aunque no llegue a participar en la aventura. E incluso la Muerte tiene una especie de cameo, ya que era inevitable con tanto riesgo que apareciera.

Y, por supuesto, Pratchett no se priva de crear nuevos personajes para la ocasión, como el Maligno Señor Oscuro, Maligno Harry Pavor y sus sicarios tontos de remate, que le sirven para lanzar sus acertados dardos contra todas las convenciones de la fantasía heroica cuando entra en conjunción con la Horda de Plata sumándose a sus planes, pero sin poder evitar su lado malvado y traicionera (pero eso sí, siempre dentro del “código”); o la guerrera Vena Cabellera de Cuervo, más conocida ahora como la Sra. McGarry, de cabellos canosos y un magistral uso de las agujas de calceta; o el trovador raptado para que escriba una saga épica que haga recordar por siempre la aventura, y que termina haciéndose un hueco en su corazoncito; o... Aprovecha así Pratchett para, con su habitual acierto y acidez, profundizar en la forma en que las leyendas llegan a convertirse en tales o cómo el folklore va inmiscuyéndose en nuestras vidas hasta darle una importancia realmente sorprendente en nuestra forma de pensar o en qué es lo que hace realmente al héroe.

A su vez, la nave diseñada por Leonardo de Quirm, permite a Pratchett apuntar contra el programa espacial estadounidense, con enorme ternura eso sí, y contra las películas que el mismo ha inspirado, hasta llegar a su particular versión del “Houston. Tenemos un...” del Apolo 13. El resto de sus inventos le permiten ironizar sobre la aplicación, casi siempre bélica que la humanidad consigue aplicar a todos los grandes avances de la ciencia (en cuanto alguien invente un aparato para volar alguien encontrará la forma de bombardear los territorios sobrevolados). La mirada ácida de Pratchett retrata con dulzura, pero con dureza, la naturaleza humana, y a pesar de su cariño la verdad es que no siempre salimos bien librados.

Como no podía ser menos en esta visita a Cori Celesti, otro de sus dardos es lanzado contra las religiones y sus, muchas veces, absurdos preceptos (como el dios que tiene prohibido a sus fieles consumir ajo, jenjibre, champiñones y chocolate). Los dioses no salen muy bien parados, es cierto, aunque algunos despierten más simpatías que otros. Y no hablemos de sus seguidores.

Y todo ello secundado a la perfección por las ilustraciones de Paul Kidby, quien muestra una variedad de registros realmente encomiable, pasando de lo grandioso y dramático a lo paródico con una facilidad pasmosa y sorprendente, con una paleta cromática muy amplia, dotando a cada personaje de su propia e inconfundible personalidad (tal vez quien más choque sea la representación de Zanahoria, algo diferente a la que había realizado Josh Kirby, pero que se adapta perfectamente al personaje); supongo que cada cual se habrá hecho, a lo largo de los 26 libros anteriores, con su propia idea mental de cómo debe ser cada uno de ellos o los paisajes por los que transcurren sus aventuras y que, sin duda, alguna de esas ideas chocarán con la representación ofrecida por Kidby; no obstante, a mí me han sorprendido gratamente todos, adecuándose enormemente a las descripciones que Pratchett había realizado de ellos. El ilustrador maravilla desde los impresionantes dibujos de los paisajes del Mundodisco (por encima y por debajo) hasta los “bocetos” del cuaderno de Leonardo (recomendable dedicarles el tiempo necesario a su contemplación, pues dan forma a la historia casi tanto como el texto). De hecho, hay partes de la historia que trascurren en las ilustraciones.

Es El último héroe una historia corta, que se antoja que hubiera podido ser ampliada hasta una mayor longitud sin demasiados problemas (las situaciones creadas lo permiten), pero a la que al estar profusamente ilustrada se le perdona su brevedad. Bebe de la habitual ironía, humor, inteligencia y sátira social a la que nos tiene habituados Pratchett. Sus acertados dardos, a la vez que a la carcajada invitan a la reflexión, esta vez sobre todo en torno al paso del tiempo y a la vejez, entregando un mensaje que envuelto en este ropaje cómico no deja de tener un forro de tristeza, una mirada nostálgica a cuando se era joven. Pero, cuando la cosa amenaza volverse demasiado trascendental, Pratchett tiene siempre preparado el chiste, el juego de palabras que de la vuelta a la situación y permita una mirada muy amable sobre temas potencialmente dolorosos. Es en este sentido una obra casi más cercana a las primeras entregas de la serie; más alocada, más cercana al gag, quizá menos elaborada literariamente (supongo que debido a la brevedad y al apoyo de las ilustraciones, que obliga a una mayor concreción y un menor elaboración), pero enormemente divertida, emotiva, bella y asombrosa. Si te gusta el Mundodisco este libro es imprescindible. Si no lo has probado todavía, no empieces por aquí, pues te vas a perder un buen montón de referencias: empieza por el primero y no pares, antes de darte cuenta habrán caído los 26 anteriores. Maravilloso.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


Pies de barro. Una novela de Mundodisco.

Papá Puerco. Una novela de Mundodisco.

¡Voto a bríos! Una novela de Mundodisco.

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Sólo tú puedes salvar a la Humanidad. Una aventura de Johnny Maxwell..

Johnny y los muertos. Una aventura de Johnny Maxwell.

Johnny y la bomba. Una aventura de Johnny Maxwell.



domingo, 24 de agosto de 2008

Noticia: Colección El Sorprendente Mundo de Terry Pratchett, en Altaya

Como sabemos que muchos sois aficionados a Pratchett, nos hacemos eco de una noticia de interés ofrecida por Alejandro Serrano que leemos a través de Fantasymundo.
La única pega del coleccionable podría ser el desorden en la publicación de los títulos del Mundodisco, pero lo cierto es que la oferta es realmente atractiva.

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Acaba de lanzarse a la venta en toda España de la mano de Ediciones Altaya la colección El Sorprendente Mundo de Terry Pratchett, que pone a disposición del lector un total de 29 títulos, la mayoría pertenecientes a su aclamado mundo de fantasía humorística: Mundodisco, traducido a 27 idiomas distintos y que ha vendido más de 40 millones de ejemplares.

Todos los ejemplares de esta colección de Ediciones Altaya están publicados en tapa dura, con las ilustraciones originales de cada uno de los títulos, atribuidas al genial Josh Kirby, y están llenos del disparatado e irreverente humor de uno de los escritores más aclamados de la fantasía moderna. El británico Terry Pratchett (1948) publicó su primer relato con 13 años, y cursó estudios de periodismo. A los 23 años se publicó su primer libro, que tuvo buena acogida por parte de la crítica, pero el éxito mediático no le llegó hasta los 35, con la edición de la primera novela perteneciente al Mundodisco y que abre esta colección de Ediciones Altaya: “El color de la magia”. Esta hilarante y sorprendente pieza del absurdo le abriría las puertas del olimpo internacional, y dio origen a un mundo bien dibujado y cohesionado en su locura, con millones de fans en todo el mundo, y que Ediciones Altaya recupera con todo el sabor original.

En 1998, Pratchett fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico, como reconocimiento a los servicios prestados a la corona en el ámbito de la literatura, y al año siguiente fue depositario del título Doctor Honoris Causa en Literatura por la Universidad de Warwick, y en 2001 por la de Portsmouth. También recibió la medalla de la Orden del Imperio Británico. Superventas y autor galardonado, el autor no ha perdido ni su humor ni su buen hacer, y continúa escribiendo hoy en día, pese a habérsele detectado la enfermedad del Alzheimer en su fase temprana.

El Mundodisco es una creación del propio Pratchett, que usa como escenario para sus hilarantes aventuras. En este universo plano, cuyo peso es sostenido por cuatro elefantes, apoyados en el caparazón de una gran tortuga estelar llamada Gran A’Tuin, tienen cabida multitud de parodias de otros escritores, como J.R.R. Tolkien, Shakespeare, Robert E. Howard o Lovecraft, y navega desde una ambientación victoriana hasta la medieval-fantástica. El autor no duda en introducir elementos presentes para apuntalar su humor ácido e irreverente, e incluye elementos y criaturas fantásticas en sus aventuras. El Mundodisco se ha expandido también a otros ámbitos desde la saga literaria, y ha conocido adaptaciones al teatro, series de dibujos animados y musicales.

Cada entrega de esta nueva colección de Ediciones Altaya se corresponde con un volumen, salvo la segunda, que es doble, y contiene “Rechicero” y “Brujerías”. El primer libro de la colección, “El color de la magia”, se publica al precio de 2,99 euros, los dos volúmenes que forman la segunda entrega a 7,99 euros y cada uno de los restantes volúmenes a 7,99 euros cada entrega, con una periodicidad semanal.



Suscribiéndote a la colección recibirás en tu domicilio un envío mensual por parte de la editorial y dispondrás de una serie de ventajas y regalos para premiar tu fidelidad: los 2 volúmenes de la 2ª entrega y el volumen de la 3ª por 7,99 euros en vez de 15.98 que sería su precio en el quiosco. Y de Regalo: una cinta para el móvil con decoración de Terry Pratchett (2º envío), una taza, también decorada con motivos del autor y los libros de Mundodisco (4º envío), tres láminas numeradas con los mejores dibujos de Josh Kirby y carpeta (6º envío), y el libro “Carpe Jugulum” (7º envío). Los gastos de envío son gratuitos, y tienes la seguridad de que el precio de venta no varía mientras dura la colección. También puedes interrumpir la colección en cualquier momento, sólo tienes que avisar a Ediciones Altaya, y recibirás las entregas a través de correos, sin necesidad de pagos previos.

Además, entre todas las personas que se suscriban a través de la página de Ediciones Altaya a cualquiera de las colecciones lanzadas este mes de agosto 2008, la editorial sortea 10 Playstation 3.

Entregas:

1. El color de la magia 2. Rechicero 2bis. Brujerías 3. Mort 4. Pirómides 5. La luz fantástica 6. Ritos iguales 7. Camioneros 8. ¡Guardias! ¡Guardias! 9. Cavadores 10. Eric 11. La nave 12. Imágenes en acción 13. El segador 14. Buenos presagios 15. Brujas de viaje 16. Dioses menores 17. Lores y damas 18. Leyendas negras 19. Hombres de armas 20. Soul music 21. Homenaje a Tolkien 22. Tiempos interesantes 23. Mascarada 24. La tierra media. Reflexiones y comentarios 25. Pies de barro 26. Papá puerco 27. Voto a bríos 28. El país del fin del mundo





sábado, 17 de mayo de 2008

Reseñas: Carpe jugulum

Carpe jugulum.
Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Lyrenna.

Plaza & Janés. Barcelona, 2008. Título original: Carpe Jugulum. Traducción: Javier Calvo Perales. 363 páginas.

Con la publicación de esta novela, circunscrita al ciclo de las brujas de Lancre, se alcanza ya en su edición española la 23ª entrega del Mundodisco, que no es poco, sin duda. En esta ocasión toca parodiar a todas las novelas, o películas, de vampiros, con todos los tópicos que arrastran tras de sí; además de aprovechar Pratchett para sacar nuevamente su flagelo contra la religión organizada.

Los Urrácula no son unos vampiros al uso, sino unos “vampyros” modernos, heraldos del Nuevo Orden, que mediante el uso del “pensamiento positivo” han conseguido vencer a las tradiciones y a sus debilidades. Invitados por el Rey Verence a la ceremonia de imposición de nombre de su hija recién nacida, pronto se desvelará que sus intenciones van mucho más allá que la de una simple visita: han venido para quedarse. Y las brujas de Lancre, desde luego, no pueden permitírselo; así que el enfrentamiento entre enemigos ancestrales está servido.

Los mimbres, desde luego, invitaban a la lectura de una nueva y apasionante entrega del Mundodisco, pero lo cierto es que Carpe jugulum no está a la altura de otras novelas de la serie. Después de haber ofrecido algunos de sus mejores títulos (Mascarada, Pies de barro, Papá Puerco o ¡Voto a bríos!) encadena con ésta dos de las más flojos (la presente, junto con la anterior El País del Fin del Mundo, publicada hace ya tiempo por Plaza & Janés con una traducción que, ciertamente, no ayudaba en absoluto y que podría haber desmerecido la calificación final).

Carpe jugulum no consigue levantar el vuelo a pesar de ciertos momentos sin duda memorables, que no consiguen, sin embargo, elevar o mantener el tono general del libro. Con una narración demasiado supeditada a los tópicos vampíricos, tantas veces ya parodiados, la lectura se ve lastrada por una cierta falta de originalidad muy poco común en este autor; con un excesivo seguidismo de las situaciones propiciadas por las diferentes personalidades de cada una de las brujas, ya bien conocidas de antemano por el fiel seguidor de la serie, con el resultado de que demasiadas cosas suenan a ya leídas. Hay demasiadas circunstancias que el lector sabe de antemano cómo se van a resolver y “chistes” que suenan excesivamente a ya contados.

No desaprovecha también en esta ocasión Pratchett la posibilidad que él mismo se brinda de disparar una vez más sus dardos envenenados sobre la religión organizada, personalizada esta vez en el dubitativo reverendo Poderosamente Avena, que parece convertirse en la diana perfecta para las propias convicciones del autor británico. Se muestra así esta novela como una de las más dogmáticas entregas del Mundodisco. Si siempre había habido un cierto mensaje, oculto por el ropaje de la comedia, aquí la misma está demasiado supeditada a él, como queriendo llevar al lector hacia su tesis. Al destino final de Poderosamente Avena, tanto en lo personal como en el estado de sus convicciones, me remito.

Aunque más floja que otras, Carpe jugulum sigue siendo una novela muy entretenida; sin embargo, no invita a esbozar tantas sonrisas o puras carcajadas como en anteriores ocasiones, y sale perdiendo en la comparación de las que tenemos en el recuerdo; se le nota un cierto cansancio, quizá. Le falta chispa, originalidad, y es que no se puede vivir siempre del mismo chiste. Esperemos que próximas entregas remonten el vuelo y que volvamos a disfrutar de Mundodisco tanto como lo hicimos antaño.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


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viernes, 8 de febrero de 2008

Reseña: ¡Voto a bríos!

¡Voto a bríos!
Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. Barcelona, 2007. Título original: Jingo. Traducción: Javier Calvo Perales. 399 páginas.

¡Voto a bríos! es, seguramente, la novela más comprometida de Terry Pratchett. El autor casi siempre intenta introducir una nota reflexiva en todos sus libros, pero en este ha entrado a fondo, repartiendo sus nada veladas críticas a diestro y siniestro. El libro, a pesar de que a nosotros nos haya llegado ahora, es de 1997, cuando el tema estaba candente, pero que hoy en día, en el mundo post 11-S en el que vivimos, sigue igual o más vigente que entonces, metiendo el dedo en muchas llagas, invitando a reflexionar sobre muchos temas de la actualidad que nos rodea y que no nos caen tan lejos como pudiera parecer.

La aparición de un islote, la legendaria isla perdida de Leshp que emerge de las profundidades marinas, sin más valor que el arqueológico y, desgraciadamente, el estratégico, causará el enfrentamiento de dos grandes potencias del Mundodisco: la ciudad-estado de Ankh-Morpork y el antiguo imperio del desierto de Klatch (con más que evidentes referentes arábigos), cuando dos pescadores, uno de cada procedencia, reclamen derechos de descubrimiento sobre la misma. Cuando los dirigentes de ambos bandos se hagan eco de la reclamación sobre su soberanía, propiciarán, precisamente con la excusa de tratar de evitar una posible invasión por parte del otro, un estado de guerra totalmente inevitable dadas las antagónicas posturas. ¿No nos suena de nada? Y como toda guerra necesita una mecha que la encienda, nada mejor que un complot para asesinar al enviado de paz klatchiano, nada menos que el propio hermano del sultán, para hacerlo explotar todo. Un complot de origen nada claro, dado que ambos bandos tendrán los motivos y las oportunidades para llevarlo a cabo.

Y es a partir de ahí cuando Pratchett no deja títere con cabeza, criticando duramente, pero sin perder un ápice de humor, a las clases dirigentes, a los poderes militares, a las masas fácilmente manipulables, a la turba irreflexiva, a los hombres de negocios que ven en la guerra una oportunidad de enriquecerse, a los políticos que no dudan en traicionar a sus propios pueblos para conseguir sus ambiciones, a la industria armamentística que sólo busca su provecho sin pensar en el uso que se le da a sus productos… Con el patricio lord Vetinari maniatado de manos por las antiguas y casi ignotas leyes de Ankh-Morpork, sólo el comandante Sam Vimes permanecerá como la voz de la razón, y tratará contra viento y marea de llevar algo de cordura a la situación; algo nada fácil, y que le llevará a formar un regimiento con los miembros de la disuelta Guardia y a cruzar el mar para ver con sus propios ojos la locura de la guerra.

¡Voto a bríos! trata de la absoluta falta de comunicación y por lo tanto de entendimiento entre las sociedades de diferente ideología, muchas veces porque ni siquiera desean entenderse desde un principio. De la xenofobia, del odio al que es diferente simplemente por serlo (y en Mundodisco las diferencias son patentes), por el color de su piel, por su acento o tan sólo por llevar un tipo de ropa distinta. Nos habla del uso (mal uso) y la manipulación del populacho enardecido por los sentimientos nacionalistas o del orgullo racial por aquellos que sólo buscan su propio beneficio, sin pensar en los individuos. Se trata de una novela profundamente antibelicista, que ataca por igual al desarrollo armamentístico como a aquellos que hacen uso del miedo y la desconfianza de las gentes para labrarse su propia carrera y ascender posiciones en la escala social sin arriesgar su propio pellejo, dejando que otros luchen sus batallas sin sentido. Y todo ello sin perder un gramo de comicidad, aunque el humor sea esta vez algo más ácido, cáustico incluso, que en otras ocasiones. El tema, sin duda, lo merece.

Según leo, el título original (Jingo) viene de la expresión inglesa "By jingo!", que era el grito de desafío que era usado en los siglos XVIII y XIX por las tropas británicas antes de lanzarse al combate. Resulta pues bastante acertada la opción elegida para el título en español, ya que la conocida expresión ¡Voto a bríos! resulta hasta coincidente en el tiempo con la expresión inglesa. Es esta una novela cargada de referencias, desde una particular versión de la noche de los cuchillos largos hasta el imprescindible Zanahoria en un papel a lo Lawrence de Arabia unificando las tribus del desierto klatchiano y plagando el texto de “homenajes” a la película de David Lean, pasando por un peculiar inventor muy “da vinciniano”.

Lástima que quienes mejores lecciones podrían sacar del libro seguro que ni se acercan a sus páginas. Para el resto, mi sincera recomendación de una de las más completas, redondas y mejores novelas del Mundodisco. Pratchett consigue, sin hacer perder la sonrisa del lector en ningún momento, invitar a la reflexión sobre temas de la mayor importancia y vigencia. Con su habitual prosa desenfadada, aparentemente simple, bucea en profundidades que quizá no hubiesen podido ser tratadas del mismo modo en un texto de carácter e intenciones más “serias”, a la vez que crece su valor didáctico por la forma amena que tiene de afrontar tan terribles problemas. Una gozada.

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lunes, 2 de abril de 2007

Reseña: Papá Puerco

Papá Puerco.

Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. 2007. Título original: Hogfather. Traducción: Javier Calvo Perales. 366 páginas.

Terry Pratchett nos ofrece un cuento de Navidad (perdón, de Vigilia de los Puercos) en el Mundodisco. El año está a punto de terminar y ha llegado el momento en que Papá Noel (perdón, Papá Puerco) reparte sus regalos a los niños, pero algo ha fallado y la figura que baja por las chimeneas se parece más a un escuálido esqueleto que a un adorable viejecito regordete y de poblada barba blanca. ¿Qué ha sucedido para que la Muerte haya tomado el lugar de Papá Puerco, y qué otros extraños acontecimientos están sucediendo que incluso perturban los sagrados preparativos del Banquete de La Noche de la Vigilia de los Puercos de los hechiceros de la Universidad Invisible?

A lo largo del libro se nos desvelarán este y otros misterios con el habitual tono humorístico, muchas veces sardónico, siempre satírico, pero en esta ocasión mucho más “dulce” de lo que es habitual. Pratchett demuestra su enorme conocimiento de la psique del ser humano, de sus motivaciones, de los impulsos que le mueven a actuar, a relacionarse con los demás, y de la verdadera naturaleza de los niños, de sus temores, de sus ansias, sus miedos y sus anhelos, de sus deseos tantas veces tan diferentes de lo que los adultos nos pensamos. En ese sentido es ejemplar, e hilarante desde luego, la reflexión que se puede extraer de la escena de la recepción de este peculiar Papá Puerco en los Grandes Almacenes; es mucho lo que se puede entresacar del comportamiento de niños y adultos y de cómo es reflejo de lo que muchas veces podemos observar en nuestra realidad.

Pratchett es un maestro y en esta ocasión demuestra ser casi un filósofo, dando unas pinceladas a la historia que invitan a ser digeridas con cuidado, meditadas y estudiadas siempre con una sonrisa en los labios. Hay ocasiones, nos dice, en que las creencias no sólo son una buena cosa, sino algo necesario y vital. No está mal creer en algo, mantener la ilusión, mirar el mundo con los ojos de un niño y permitirse a uno soñar, aunque los sueños nos parezcan algo absurdo y sin sentido, carentes de valor para el día a día cotidiano. Al fin y al cabo, si para la Vigilia de los Puercos no creen las suficientes personas en Papá Puerco el sol no saldrá por la mañana, y eso es algo que no se puede permitir, ¿verdad?

Más allá de una historia en la que el autor une dos de sus grandes grupos temáticos (la Muerte y la Universidad Invisible con sus demenciales residentes) esta novela trata sobre la naturaleza del ser humano, sobre lo que al final importa y sobre las fuerzas que después de todo mueven verdaderamente el mundo, y lo que sucede cuando alguna de ellas falta. No es cosa baladí, en absoluto, y Pratchett consigue vestirlo con un ropaje tan atractivo como divertido que hace que se deguste con auténtico placer. Tan atractivas son las acciones bordeando el absurdo de los hechiceros como los motivos demasiado humanos de esa figura carente de humanidad que es la Muerte. A través de sus actos podemos vernos reflejados con una terrible ternura, aunque a veces no salgamos demasiado bien parados de esta visión deformada. No es una lectura intrascendente más, sin duda. Hay mucho trasfondo en su aparente simplicidad.

En el libro Pratchett recupera además a personajes de anteriores entregas como Susan, la nieta de la Muerte o a algunos miembros de la Guardia de Ankh-Morpork que van apareciendo en diversos “cameos”, al lado de otros de nueva creación que no hacen sino enriquecer el amplio cosmos del Mundodisco.

Una nueva entrega, y con esta van veinte, que mantiene el tipo perfectamente, sin hacerse cansina en absoluto a pesar de que algunos de los chistes ya nos los haya contando antes, y que acrecienta su disfrute con la familiaridad que el lector va adquiriendo después de tanto tiempo con sus protagonistas. Puede parecer un tópico, pero desde luego el Mundodisco es adictivo y a mí todavía no ha conseguido dejarme sin una sonrisa en el rostro.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


Pies de barro. Una novela de Mundodisco.

¡Voto a bríos! Una novela de Mundodisco.

Carpe jugulum. Una novela de Mundodisco.

El último héroe. Una fábula del Mundodisco.

Nación.

Sólo tú puedes salvar a la Humanidad. Una aventura de Johnny Maxwell..

Johnny y los muertos. Una aventura de Johnny Maxwell.

Johnny y la bomba. Una aventura de Johnny Maxwell.



sábado, 4 de noviembre de 2006

Reseña: Pies de barro

Pies de barro.

Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. 2006. Título original: Feet of Clay. Traducción: Javier Calvo Perales. 361 páginas.

Hace ya tiempo que Pratchett dejó de escribir los libros de Mundodisco como una sucesión de gags cómicos encadenados (si es que alguna vez se trató de eso) para convertir cada nueva novela en algo mucho más “literario”. Las tramas han ido ganando profundidad conforme la serie se iba asentando y más y más personajes se iban sumando al elenco para nuestro enorme disfrute.

Y todo esto viene a cuento porque mientras leía Pies de barro me daba cuenta de que si este libro estuviese escrito en clave “seria” podría haber sido igual de interesante que tal y como esta escrito con la comicidad habitual del Mundodisco, pues la trama posee todo lo que debe tener un buen thriller (fantástico en este caso) para atrapar la atención del lector: misterio, traiciones, un intento de asesinato al dirigente de la ciudad, intriga política, un aspirante al trono, nobles despechados, policías (guardias) que no se enteran demasiado pero que cumplen su trabajo, mujeres fatales, empresarios ruines, sirvientes que quieren sacudirse el yugo que los oprime, dudas metafísicas…

Nos adentramos en los misterios de Ankh-Morpok, donde la Guardia, que está todavía adaptándose a los nuevos tiempos de apertura a las minorías (genial el personaje de “Jovial”), tendrá que enfrentarse a unos intrigantes asesinatos, mientras el Patricio está sufriendo un lento envenenamiento sin que nadie pueda explicar cómo llega el veneno hasta su organismo. Además, los gólems de la ciudad, el cuerpo de trabajo silencioso y casi esclavo aparentemente sin demasiada voluntad propia, comienzan a portarse de forma extraña lo que deparará un montón de situaciones complicadas.

La investigación se sucede a un ritmo vertiginoso, ofreciéndonos Pratchett su habitual ironía junto a unas reflexiones no exentas de crítica a ciertos sistemas sociales. El libro no da un momento de respiro y es imposible evitar dejar escapar alguna carcajada entre sonrisa y sonrisa.

Pero a pesar del habitual humor que impregna cada una de sus páginas, el libro no evita lanzar una serie de preguntas de carácter casi filosófico que invitan a la reflexión. Al fin y al cabo, habla de las minorías, de los explotados, de los desahuciados, de los desfavorecidos incluso en una sociedad como la de Ankh-Morpok. Y habla del deseo de conseguir el poder, de las ambiciones políticas, de los medios para alcanzar los fines que ciertas personas creen ser merecedoras de conseguir. Y habla de personas corrientes con problemas poco corrientes y que se enfrentan cada día a la vida sin enterarse demasiado de lo que la vida ha dispuesto para ellos. Y todo sin perder la sonrisa del lector en ningún momento. Pratchett es un maestro en eso.

Vemos como los personajes han “crecido”, que poco a poco se van convirtiendo en mucho más de lo que en un principio (novelas antes) eran. Nos damos cuenta que el retrato un tanto plano o simple que de ellos teníamos comienza a tener cada vez más detalles (personajes anteriormente tan sólo subordinados a la trama para dar la pincelada cómica cobran aquí vida propia), los vamos conociendo cada vez mejor en sus dudas (acompañar en sus cavilaciones interiores a Angua hace casi imposible no sentir pena por su terrible dilema) y alegrías (hay pocas para las gentes de la Guardia, pero un buen trago siempre ayuda); se van acumulando detalles y el cuadro de cada uno de ellos se va complicando para convertirlos (dentro del eterno tono humorístico y caricaturesco de Mundodisco) en personajes que actúan según sus personalidades, más allá de las necesidades del autor para llevar adelante la trama, siendo Vimes (como anteriormente había sido Zanahoria) el que recibirá una mayor atención en esta ocasión (el personaje se está convirtiendo libro a libro en una auténtico “protagonista”).

Pero en una novela coral como esta, no se puede dejar a ninguno a un lado, todos están estupendos, esperando su momento, como actores con el papel perfectamente bien aprendido y que salen a escena a dar lo que siempre se espera de ellos, ni más ni menos. Al fin y al cabo, ya les vamos conociendo y no pueden defraudarnos.

Los tiempos siguen avanzando, algunas cosas, pocas es cierto, pero algunas al fin y al cabo, están cambiando en Ankh-Morpok, y nosotros somos espectadores privilegiados de esos cambios. A cada novela de Mundodisco, el universo personal de Pratchett crece y se hace más completo, sin por ello dejar de ofrecernos “más de lo mismo”, lo que después de todo están esperando los fieles seguidores de la serie.

Como siempre, ha sido una delicia leer esta novela de Mundodisco. La serie en sí, puede tener algunos altibajos, pero esta entrega se encuentra, sin duda, entre las que más arriba se sitúan. Si quieres disfrutar de la diversión durante un buen rato, este es tu libro.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


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