sábado, 4 de noviembre de 2006

Reseña: Pies de barro

Pies de barro.

Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. 2006. Título original: Feet of Clay. Traducción: Javier Calvo Perales. 361 páginas.

Hace ya tiempo que Pratchett dejó de escribir los libros de Mundodisco como una sucesión de gags cómicos encadenados (si es que alguna vez se trató de eso) para convertir cada nueva novela en algo mucho más “literario”. Las tramas han ido ganando profundidad conforme la serie se iba asentando y más y más personajes se iban sumando al elenco para nuestro enorme disfrute.

Y todo esto viene a cuento porque mientras leía Pies de barro me daba cuenta de que si este libro estuviese escrito en clave “seria” podría haber sido igual de interesante que tal y como esta escrito con la comicidad habitual del Mundodisco, pues la trama posee todo lo que debe tener un buen thriller (fantástico en este caso) para atrapar la atención del lector: misterio, traiciones, un intento de asesinato al dirigente de la ciudad, intriga política, un aspirante al trono, nobles despechados, policías (guardias) que no se enteran demasiado pero que cumplen su trabajo, mujeres fatales, empresarios ruines, sirvientes que quieren sacudirse el yugo que los oprime, dudas metafísicas…

Nos adentramos en los misterios de Ankh-Morpok, donde la Guardia, que está todavía adaptándose a los nuevos tiempos de apertura a las minorías (genial el personaje de “Jovial”), tendrá que enfrentarse a unos intrigantes asesinatos, mientras el Patricio está sufriendo un lento envenenamiento sin que nadie pueda explicar cómo llega el veneno hasta su organismo. Además, los gólems de la ciudad, el cuerpo de trabajo silencioso y casi esclavo aparentemente sin demasiada voluntad propia, comienzan a portarse de forma extraña lo que deparará un montón de situaciones complicadas.

La investigación se sucede a un ritmo vertiginoso, ofreciéndonos Pratchett su habitual ironía junto a unas reflexiones no exentas de crítica a ciertos sistemas sociales. El libro no da un momento de respiro y es imposible evitar dejar escapar alguna carcajada entre sonrisa y sonrisa.

Pero a pesar del habitual humor que impregna cada una de sus páginas, el libro no evita lanzar una serie de preguntas de carácter casi filosófico que invitan a la reflexión. Al fin y al cabo, habla de las minorías, de los explotados, de los desahuciados, de los desfavorecidos incluso en una sociedad como la de Ankh-Morpok. Y habla del deseo de conseguir el poder, de las ambiciones políticas, de los medios para alcanzar los fines que ciertas personas creen ser merecedoras de conseguir. Y habla de personas corrientes con problemas poco corrientes y que se enfrentan cada día a la vida sin enterarse demasiado de lo que la vida ha dispuesto para ellos. Y todo sin perder la sonrisa del lector en ningún momento. Pratchett es un maestro en eso.

Vemos como los personajes han “crecido”, que poco a poco se van convirtiendo en mucho más de lo que en un principio (novelas antes) eran. Nos damos cuenta que el retrato un tanto plano o simple que de ellos teníamos comienza a tener cada vez más detalles (personajes anteriormente tan sólo subordinados a la trama para dar la pincelada cómica cobran aquí vida propia), los vamos conociendo cada vez mejor en sus dudas (acompañar en sus cavilaciones interiores a Angua hace casi imposible no sentir pena por su terrible dilema) y alegrías (hay pocas para las gentes de la Guardia, pero un buen trago siempre ayuda); se van acumulando detalles y el cuadro de cada uno de ellos se va complicando para convertirlos (dentro del eterno tono humorístico y caricaturesco de Mundodisco) en personajes que actúan según sus personalidades, más allá de las necesidades del autor para llevar adelante la trama, siendo Vimes (como anteriormente había sido Zanahoria) el que recibirá una mayor atención en esta ocasión (el personaje se está convirtiendo libro a libro en una auténtico “protagonista”).

Pero en una novela coral como esta, no se puede dejar a ninguno a un lado, todos están estupendos, esperando su momento, como actores con el papel perfectamente bien aprendido y que salen a escena a dar lo que siempre se espera de ellos, ni más ni menos. Al fin y al cabo, ya les vamos conociendo y no pueden defraudarnos.

Los tiempos siguen avanzando, algunas cosas, pocas es cierto, pero algunas al fin y al cabo, están cambiando en Ankh-Morpok, y nosotros somos espectadores privilegiados de esos cambios. A cada novela de Mundodisco, el universo personal de Pratchett crece y se hace más completo, sin por ello dejar de ofrecernos “más de lo mismo”, lo que después de todo están esperando los fieles seguidores de la serie.

Como siempre, ha sido una delicia leer esta novela de Mundodisco. La serie en sí, puede tener algunos altibajos, pero esta entrega se encuentra, sin duda, entre las que más arriba se sitúan. Si quieres disfrutar de la diversión durante un buen rato, este es tu libro.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


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