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lunes, 1 de junio de 2020

Reseña: La cólera

La cólera.

Santiago García y Javier Olivares.

Reseña de: FJ Arcos Serrano.

Astiberri. Col. Sillón Orejero. Bilbao, 2020. 240 páginas. Color.

Astiberri publicó justo antes de empezar el estado de alarma "La Cólera", nueva obra de Javier Olivares y Santiago García, obra que para servidor es uno de los cómics del año.

Dos ejércitos llevan diez años batallando a las puertas de Troya. De un lado, los defensores de la ciudad, comandados por Héctor. Del otro, la alianza de griegos capitaneada por Agamenón. Cansados, hartos y polvorientos, los aqueos se enfrentan a su mayor momento de crisis.

Agamenón ha ofendido a Aquiles, el de los pies ligeros, su principal guerrero.

Aquiles monta en cólera y decide retirar a sus fuerzas del conflicto. Nadie consigue hacerle cambiar de idea, ni su amado compañero Patroclo ni su leal camarada Ulises. La ira de Aquiles es inflexible, y la sombra del desastre se cierne sobre la armada griega.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Reseña: Mitos nórdicos

Mitos nórdicos.

Neil Gaiman.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Destino. Col. Áncora y Delfín # 1408. Barcelona, 2017. Título original: Norse Mithology. Traducción: Claudia Conde. 269 páginas.

Primer aviso para navegantes: este libro no desarrolla ningún tipo de aventura en el mundo de American Gods o Los hijos de Anansi como se ha especulado por algún lugar. De hecho, ni siquiera es una novela al uso, sino una colección de breves historias que dan lo que promete el título: relatos que reelaboran o reescriben diversos episodios de las Eddas y de la  mitología en los que se ven envueltos los dioses nórdicos, centrándose sobre todo en Odín, Thor y Loki, aunque con la presencia de muchos otros como Sif, los hermanos Frey y Freya, Heimdall, Balder... Quince historias que abarcan desde la creación del mundo y el nacimiento de los dioses hasta el crepúsculo de los mismos en el Ragnarok. Segundo aviso para navegantes: Quien esté muy puesto en mitología escandinava seguramente no encontrará nada «nuevo» en este volumen más allá de la propia prosa, pero aún así es difícil no dejarse arrastrar y sorprenderse gratamente por su recreación de unos eventos tan fantásticos como divertidos y emocionantes. Es Gaiman, y por mucho que te cuente algo que ya conoces lo hace de forma maravillosa, así que es imposible no dejarse arrastrar de nuevo a recorrer los nueve mundos viajando por el árbol Yggdrasil. Dioses, héroes, criaturas y objetos mágicos, gigantes, aventuras míticas, hazañas sin paragón… narradas por la delicada pluma del autor. Nada nuevo, quizá, pero qué bien contado.

jueves, 17 de agosto de 2017

Reseña: Mitología nórdica

Mitología nórdica.

Enrique Bernárdez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Alianza editorial. Col. El libro de bolsillo / Humanidades. Madrid, 2017. 364 páginas.

Autor de Los mitos germánicos, donde ya anticipaba de un modo más general el contenido plenamente vikingo del presente, Bernárdez aprovecha ahora para ofrecer una muy interesante, completa, didáctica y entretenida guía sobre las creencias pre-cristianas de los pueblos de origen escandinavo del norte de Europa, asentados también en territorios más alejados como Islandia o Groenlandia, desde las creencias en torno a la creación del mundo a sus principales dioses y héroes, pasando por otros temas de interés de carácter más cotidiano. Presenta una guía que incide en la concepción religiosa que tenían del mundo, haciendo énfasis en sus dioses y héroes, ritos y leyendas, pero presentando otros aspectos más mundanos como la organización social y la vida del día a día de sus asentamientos, la agricultura, las fiestas o la artesanía, más allá de la idea de violentas razzias y saqueos normalmente asociada a la idea en el imaginario común de lo vikingo. El autor bucea en las fuentes, cuando las hay, para ofrecer las diferentes versiones de los mitos y leyendas de los pueblos daneses, con evidente apoyo en las Eddas compiladas por Snorri Sturluson o las Sagas —obras escritas ya en época cristiana, pero enorme fuente de datos y conocimientos sobre épocas anteriores—, acompañando cada sección con abundantes traducciones de fragmentos de textos y poemas que ilustran el tema tratado, desde una óptica tanto filológica como historiográfica, consiguiendo una obra diferente y plena de interés.

martes, 10 de febrero de 2015

Reseña: La tercera cara de la Luna

La tercera cara de la Luna.

Ángel Luis Sucasas.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Nevsky ediciones / Fábulas de Albión. Madrid, 2015. 269 páginas.

Desde sus antologías steampunk a aquellas otras firmadas por un solo autor —Karin Tidbeck, Nina Allan, Anna Starobinets...— Fábulas de Albión se ha decantado en la elección de sus lanzamientos por una fantasía en cierta forma transgresora, regeneradora, que, asentando firmemente sus bases en lo ya establecido, rompa con lo anterior y busque esos nuevos caminos que el género permite y el lector demanda. Sucasas, autor de tres novelas —Hamelín, El encuentro y Savanna—, una antología de relatos —Áireán, antología que se anunciaba por Sportula como la primera de un proyecto de varias que, dada la inclusión en la presente de algunos de los relatos allí contenidos, no se sabe si tendrá continuidad— y diversos cuentos repartidos por un buen número de publicaciones —Ácronos, Calabazas en el trastero, Retrofuturismos, Presencia Humana Magacine…—, se caracteriza por, dentro de una enorme amplitud temática —igual se adentra en la fantasía épica que en la space opera—, imbuir a sus relatos de cierto toque weird, extraño y críptico, que les dota de sorpresa y un inquietante sentido de la maravilla. El presente volumen recoge trece de sus relatos, suficiente muestra de la producción del autor, repartidos casi a partes iguales entre inéditos y publicados anteriormente. Pasados legendarios, planetas lejanos, fantasías urbanas, orígenes mitológicos, planos oníricos, realismo mágico, simbolismo de tinte oriental, resonancias célticas, héroes desencaminados, venganzas equivocadas, jóvenes que buscan su historia, guerreros que se enfrentan a su auténtica imagen, licántropos con corazón muy humano, amor en muchas vertientes, prosa poética, terror, violencia y sexo...

viernes, 3 de agosto de 2012

Reseña: Joe Golem y la Ciudad Sumergida

Joe Golem y la Ciudad Sumergida.

Mike Mignola y Christopher Golden.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Col. Fantasía. Barcelona, 2012. Título original: Joe Golem and the Drowning City. Traducción: Marisa Rodríguez Mayol —Traducciones Imposibles—. 286 páginas.

Mike Mignola y Christopher Golden aúnan de nuevo fuerzas para ofrecer una novela ilustrada con un contenido que «navega» entre el steampunk y ese horror cósmico que tanto gusta al creador de Hellboy —y es que aquí tampoco podía faltar el «bicho» con tentáculos—. Para la ocasión han escrito en colaboración una novela ilustrada —que no gráfica— que bebe de múltiples fuentes haciéndola difícilmente enclavable en un género determinado —siempre dentro del fantástico, por supuesto—, ofreciendo una atractiva mezcla entre la ucronía, la distopía, el post catastrofismo, el thriller de intriga, el terror, el misterio, la historia de detectives y la aventura pura. Una aventura breve, narrada en su volumen justo, sin añadidos innecesarios, que atrapa con un buen misterio desde el principio y que sabe llenar de incógnitas todo el relato para mantener atrapada la atención de los lectores hasta el mismo final.

sábado, 23 de junio de 2012

Reseña: Vintage '62

Vintage '62.
Marilyn y otros monstruos.

Varios autores (coordinado por Alejandro Castroguer).

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Sportula. Gijón, 2012. 194 páginas.

El presente volumen nace de un curioso, e interesante, proyecto, sobre todo por su punto de partida: ofrecer el protagonismo de una serie de relatos a personajes famosos —literatos, actores, directores de cine, incluso un mafioso...—, auténticos «monstruos» en sus disciplinas, que coincidieron en el año de su muerte, 1962, cumpliéndose ahora el cincuenta aniversario de su fallecimiento. Marilyn Monroe, William Faulkner, Tod Browning, Herman Hesse, Charles Laughton...

Como toda antología que recoge trabajos de muy variados autores el resultado final es cualquier cosa menos homogéneo, habiendo gran variación temática y estilística de unos a otros, con inevitables altibajos, pero siendo sin embargo su resultado final más que satisfactorio en conjunto.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Reseña: Thor

Thor.

Kenneth Branagh.

Reseña de: Amandil.

Paramount Pictures - Marvel Studios (2011) 115 minutos.

Llevar al cine películas de superhéroes siempre tiene sus riesgos. Especialmente cuando los personajes a trasladar del papel al celuloide podrían llegar a parecer ridículos o directamente estúpidos. Con X-Men dieron en el clavo al recaracterizar la vestimenta de Lobezno y el resto, anulando así la posibilidad de que los mutantes pareciesen vestidos como los Power Ranger o, peor aún, como si llevasen pijamas ajustados. Y desde ese éxito (porque, aunque no guste este género, hay que reconocer que el resultado es muy aceptable) todas las películas han seguido la misma estela en lo que a la apariencia del héroe se trata. Han quedado superados los tiempos del Superman de Christoper Reeve o del ultracutre Capitán América de Albert Pyun.

Así que ahora la cuestión ya no es tanto la apariencia de los protagonistas sino la adaptación de sus circunstancias y aventuras a la gran pantalla. Lo complejo es dar el salto de un público que acepta el idioma de los comics a un público que prefiere el del cine. ¿Logra Thor dar ese salto? ¿Es una película que rompe el esquema que se plasmó durante años en el tebeo para amoldarse a las palomitas y el blockbuster? ¿Es una película que puede ser disfrutada por el público que no ha leído los comics?

sábado, 23 de mayo de 2009

Redifusión: Olympo

Aprovechamos la reedición de esta novela por parte de Zeta bolsillo para traer de nuevo a nuestra portada la reseña que publicáramos originalmente el 9 de febero de 2007.

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Olympo.

Dan Simmons.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Olympo I: La guerra. Zeta bolsillo. Col. Nova. Barcelona, 2009. Título original: Olympos. Traducción: Rafael Marín Trechera. 420 páginas.

Olympo II: La caída. Zeta bolsillo. Col. Nova. Barcelona, 2009. Título original: Olympos. Traducción: Rafael Marín Trechera. 480 páginas.

Es imposible hacer una reseña de Olympo sin hacer referencia a su predecesora: Ilión, y por lo tanto es muy posible que a lo largo de esta reseña se me escape algún spoiler de ésta. Debo reconocer que, aunque me gustó mucho, Ilión también me decepcionó un tanto, no estaba a la altura de lo que esperaba. Leído ya Olympo, su lectura me ha confirmado la impresión que tuve al terminar de leer el anterior libro, que simplemente se trataba de una mera, y larga, introducción para éste que nos ocupa ahora. Simmons se había de alguna manera limitado a ir presentando a los personajes y había ido colocándolos en posición para dar el pistoletazo de salida de esta impresionante narración épica que es Olympo.

En efecto, preparados y dispuestos ya los protagonistas donde Simmons los quería, el libro es una sucesión de aventuras, revelaciones, descubrimientos y peripecias que no han de dejar indiferente al lector. El de Olympo sí que es Simmons en estado puro, en estado de gracia, con ese toque maestro al que nos acostumbró con Hyperion.

La narración, dejado ya atrás el seguimiento de la guerra de Troya que no por menos interesante no dejaba de ser algo tedioso, se centra por un lado en la guerra de griegos, troyanos y moravecs contra los supuestos dioses: posthumanos que con su mal uso de la tecnología del teletransporte cuántico estaban poniendo en peligro la misma existencia del sistema solar y de todos los que en él habitan; y por otro, continuamos asistiendo al brusco despertar de los “humanos antiguos” de su existencia idílica sobre la Tierra donde pasarán de ser una especie de “elois” despreocupados a ser una especie en peligro de extinción.

Simmons echa mano de los amplios recursos narrativos que ya había demostrado en obras anteriores para mantener la atención sobre un buen número de personajes sin que el interés, la emoción o la tensión decaigan en ningún momento, sea la trama que sea la de que se ocupe en ese momento, ya sea en la superficie de Marte o en su alto Olimpo, en la Tierra del futuro o en la de esa Troya paralela que por fin descubriremos para qué y dónde existía. En un momento dado, un personaje dice algo así como que en la Iliada no hay nadie que muera sin que Homero cite su nombre; aquí viene a suceder algo parecido y muchos son los llamados a tener su instante de gloria.

Todas las preguntas, los muchos misterios que se habían planteado en Ilión se van desvelando poco a poco a lo largo de estas páginas, deparando muchas sorpresas inesperadas y muchas vueltas de tuerca magníficamente justificadas.

Utiliza Simmons, además, dos de sus temas más queridos. Por un lado nos encontramos con el desarrollo de la teleportación, tema que ya fuera central en Hyperion y, sobre todo, en su continuación, Endymion, y que aquí obtiene una importancia vital para la trama, casi se podría decir que convirtiéndose en el motor de la misma, y sin la cual el libro no hubiera podido existir. Nos encontramos con varios tipos, desde el “faxeado” de los humanos antiguos hasta el TCear de los posthumanos (abriendo caminos cuánticos para trasportarse de un lugar o tiempo a otro). El uso de esta tecnología, motivo que impulsó a los moravecs a viajar hasta Marte y ahora hasta la Tierra, es la palanca que mueve la narración y permite los más espectaculares pasajes que podamos imaginar (y si no, que se lo pregunten al pobre Aquiles en sus viajes en pos de su intento de asesinar a Zeus). Es cierto que el autor se apoya más en la “tecnojerga” que en la ciencia conocida, pero no deja de ser muy interesante la justificación que nos expone.

Por otro lado, nos encontramos, aunque con una menor relevancia aparente, con otro de los temas recurrentes en Simmons: la crítica a cualquier manifestación del fanatismo religioso; esta vez ejemplarizado en la cerrazón mental del mundo musulmán en genérico. Es un tema que se manifiesta mucho menos a lo largo de la narración, no ocupa tanto lugar, pero se demuestra tan vital o más que el teletransporte para configurar ese mundo futuro al que el autor aboca a la humanidad. Un mundo que luchará por la supervivencia al enfrentarse a la inmensa amenaza que puede llevar a la extinción de la propia especie humana.

Y junto a ello, multitud de detalles más, como no podía ser menos con Simmons, incluidos ciertos descensos a la metafísica, o la enorme cantidad de referencias literarias que van soltando los protagonistas o que están hábilmente entretejidas con la trama: desde la muy evidente Iliada a otra ingente cantidad de clásicos helenos hasta la muy mencionada En busca del tiempo perdido de Proust o la repetidas veces citada La tempestad de Shakespeare. Cabe decir, sin embargo, que el lector lego en estas lecturas disfrutará igualmente con la obra, pues su conocimiento no es en absoluto necesario para comprender la trama y cuando sí lo es, viene convenientemente explicado.

Al final, como también es habitual, quedan unos cuantos flecos sueltos (algunos muy gordos) en un final que, a pesar de dejar todo bastante bien atado, deja abierto el futuro para (¿quién sabe?) una posible continuación como ya hiciera con Hyperion al prolongarlo en los libros de Endymion. Quizá no hay tanto dónde agarrarse aquí, pero yo no me opondría en absoluto. He disfrutado mucho con la lectura de Olympo, esta vez Simmons no me ha defraudado en absoluto.

viernes, 9 de febrero de 2007

Reseña: Olympo

Olympo.

Dan Simmons.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Olympo I: La guerra. Ediciones B. Col. Nova nº 194. Barcelona, 2006. Título original: Olympos. Traducción: Rafael Marín Trechera. 415 páginas.

Olympo II: La caída. Ediciones B. Col. Nova nº 195. Barcelona, 2006. Título original: Olympos. Traducción: Rafael Marín Trechera. 475 páginas.

Es imposible hacer una reseña de Olympo sin hacer referencia a su predecesora: Ilión, y por lo tanto es muy posible que a lo largo de esta reseña se me escape algún spoiler de ésta. Debo reconocer que, aunque me gustó mucho, Ilión también me decepcionó un tanto, no estaba a la altura de lo que esperaba. Leído ya Olympo, su lectura me ha confirmado la impresión que tuve al terminar de leer el anterior libro, que simplemente se trataba de una mera, y larga, introducción para éste que nos ocupa ahora. Simmons se había de alguna manera limitado a ir presentando a los personajes y había ido colocándolos en posición para dar el pistoletazo de salida de esta impresionante narración épica que es Olympo.

En efecto, preparados y dispuestos ya los protagonistas donde Simmons los quería, el libro es una sucesión de aventuras, revelaciones, descubrimientos y peripecias que no han de dejar indiferente al lector. El de Olympo sí que es Simmons en estado puro, en estado de gracia, con ese toque maestro al que nos acostumbró con Hyperion.

La narración, dejado ya atrás el seguimiento de la guerra de Troya que no por menos interesante no dejaba de ser algo tedioso, se centra por un lado en la guerra de griegos, troyanos y moravecs contra los supuestos dioses: posthumanos que con su mal uso de la tecnología del teletransporte cuántico estaban poniendo en peligro la misma existencia del sistema solar y de todos los que en él habitan; y por otro, continuamos asistiendo al brusco despertar de los “humanos antiguos” de su existencia idílica sobre la Tierra donde pasarán de ser una especie de “elois” despreocupados a ser una especie en peligro de extinción.

Simmons echa mano de los amplios recursos narrativos que ya había demostrado en obras anteriores para mantener la atención sobre un buen número de personajes sin que el interés, la emoción o la tensión decaigan en ningún momento, sea la trama que sea la de que se ocupe en ese momento, ya sea en la superficie de Marte o en su alto Olimpo, en la Tierra del futuro o en la de esa Troya paralela que por fin descubriremos para qué y dónde existía. En un momento dado, un personaje dice algo así como que en la Iliada no hay nadie que muera sin que Homero cite su nombre; aquí viene a suceder algo parecido y muchos son los llamados a tener su instante de gloria.

Todas las preguntas, los muchos misterios que se habían planteado en Ilión se van desvelando poco a poco a lo largo de estas páginas, deparando muchas sorpresas inesperadas y muchas vueltas de tuerca magníficamente justificadas.

Utiliza Simmons, además, dos de sus temas más queridos. Por un lado nos encontramos con el desarrollo de la teleportación, tema que ya fuera central en Hyperion y, sobre todo, en su continuación, Endymion, y que aquí obtiene una importancia vital para la trama, casi se podría decir que convirtiéndose en el motor de la misma, y sin la cual el libro no hubiera podido existir. Nos encontramos con varios tipos, desde el “faxeado” de los humanos antiguos hasta el TCear de los posthumanos (abriendo caminos cuánticos para trasportarse de un lugar o tiempo a otro). El uso de esta tecnología, motivo que impulsó a los moravecs a viajar hasta Marte y ahora hasta la Tierra, es la palanca que mueve la narración y permite los más espectaculares pasajes que podamos imaginar (y si no, que se lo pregunten al pobre Aquiles en sus viajes en pos de su intento de asesinar a Zeus). Es cierto que el autor se apoya más en la “tecnojerga” que en la ciencia conocida, pero no deja de ser muy interesante la justificación que nos expone.

Por otro lado, nos encontramos, aunque con una menor relevancia aparente, con otro de los temas recurrentes en Simmons: la crítica a cualquier manifestación del fanatismo religioso; esta vez ejemplarizado en la cerrazón mental del mundo musulmán en genérico. Es un tema que se manifiesta mucho menos a lo largo de la narración, no ocupa tanto lugar, pero se demuestra tan vital o más que el teletransporte para configurar ese mundo futuro al que el autor aboca a la humanidad. Un mundo que luchará por la supervivencia al enfrentarse a la inmensa amenaza que puede llevar a la extinción de la propia especie humana.

Y junto a ello, multitud de detalles más, como no podía ser menos con Simmons, incluidos ciertos descensos a la metafísica, o la enorme cantidad de referencias literarias que van soltando los protagonistas o que están hábilmente entretejidas con la trama: desde la muy evidente Iliada a otra ingente cantidad de clásicos helenos hasta la muy mencionada En busca del tiempo perdido de Proust o la repetidas veces citada La tempestad de Shakespeare. Cabe decir, sin embargo, que el lector lego en estas lecturas disfrutará igualmente con la obra, pues su conocimiento no es en absoluto necesario para comprender la trama y cuando sí lo es, viene convenientemente explicado.

Al final, como también es habitual, quedan unos cuantos flecos sueltos (algunos muy gordos) en un final que, a pesar de dejar todo bastante bien atado, deja abierto el futuro para (¿quién sabe?) una posible continuación como ya hiciera con Hyperion al prolongarlo en los libros de Endymion. Quizá no hay tanto dónde agarrarse aquí, pero yo no me opondría en absoluto. He disfrutado mucho con la lectura de Olympo, esta vez Simmons no me ha defraudado en absoluto.

sábado, 27 de enero de 2007

Reseña: Los hijos de Anansi

Los hijos de Anansi.

Neil Gaiman.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Roca editorial. Barcelona, 2006. Título original: Anansi Boys. Traducción: Mónica Faerna. 379 páginas.

No sé si calificarlo como un libro de humor, pero lo cierto es que el lector permanece con una sonrisa en su boca durante, casi, toda su lectura. Me atrevo a decir que me ha parecido el mejor libro de Gaiman, muy por encima del American Gods con el que se supone que comparte universo, aunque no personajes. Los hijos de Anansi es mucho más “redondo”, tiene muchos menos tiempos muertos, si es que tiene alguno, está mejor estructurado y es más contenido, menos dado a los excesos, que aquel. Tal vez en American Gods Gaiman intentó meter demasiado, había mucho material, mucha imaginación, y ello le produjo un exceso de páginas y de secundarios que a veces no aparecían más que para poner en palabras alguna de las fascinantes ideas de Gaiman y que no terminaban de casar a la perfección, produciendo importantes bajones en la narración. En Los hijos de Anansi no se produce este fenómeno, la trama está mucho más centrada en su propia historia y los personajes que aparecen tienen todos su importancia para la misma; no hay nada superfluo. Tal vez, dirán algunos, se debe a que esta es una historia más simple que aquella, pero yo tampoco lo creo; es simplemente que el autor ha encontrado una forma mejor de contarla sin irse tanto por las ramas (que también se va, es cierto. Vamos, ¡es Gaiman! ¿Qué sería de él sin todas esas historias paralelas?).

Nos encontramos en esta novela a un Gaiman amante de los cuentos y se le nota. Contra todo lo que pueda parecer esta es una historia de amor: la del autor por las palabras, por las historias, por el intramundo que contienen. El universo tan sólo es un cuento (o una canción) que se está contando ahora mismo, mientras se desarrolla; una telaraña donde cada hilo se toca con los demás y forma una red perfecta donde todo está relacionado. Y en esa telaraña se mueve el torpe y acomplejado Gordo Charlie Nancy, junto a su no poco confusa novia Rosie, cuando se entera de que su padre, al que no veía por ciertas desavenencias familiares desde hace un montón de años, ha fallecido. Y es en el funeral de su progenitor donde su vida dará un vuelco para, literalmente, no volver a ser jamás la misma. Desde el momento en que se entera de que su padre era Anansi, el dios araña de los mitos africanos y de que tiene un hermano del que no recuerda absolutamente nada, su existencia dará un giro insospechado, al menos para él, del que no habrá vuelta posible.

Gaiman utiliza, a la hora de seguir a Gordo Charlie en sus periplos, abundantes y diversos recursos narrativos, hasta el punto de hablar a veces con el propio lector o de intercalar una serie de cuentos o anécdotas de Anansi que nos permitirán ir comprendiendo mejor la personalidad de los protagonistas, conocer algunos de los motivos que los llevan a actuar como actúan o, simplemente, dar rienda suelta a su imaginación regalándonos algunas de las páginas más bellas y divertidas de la narración.

Lo que nos lleva al tono empleado para contarnos lo que va sucediendo. No es tanto que sea una novela de humor sino de que tiene un corte humorístico. Me ha recordado poderosamente a P.G. Wodehouse en una forma de narrar en que la gracia parte de lo narrado, de la situación en sí, y no de un chiste en concreto. Es, no sé si me explico, más simpático que divertido, que provoca (más allá de que también haya momentos de absoluta tensión que narrados de otra manera podrían haber llevado a una buena novela de terror) que se lea en todo momento con una sonrisa, pero sin impulsar en absoluto a la carcajada (no es ese tipo de humor). Es un humor amable, no explosivo.

La historia de los dos hermanos es, además, una historia de crecimiento personal, de autoconocimiento. Es, de alguna manera, un viaje iniciático, y no sólo para Gordo Charlie, el protagonista principal, sino también para algunos de los que le acompañan (genial el personaje del otro “hermano”, Araña; aunque a veces le den a uno ganas de partirle la cara).

Pero es, sobre todo, una novela del propio Gaiman, en la que da rienda suelta a su particular mundo, mezcla de mitos, historias antiguas y extrañas, magia corriente y oscuras referencias literarias y culturales, y que recuerda de forma poderosa las cotas más altas de su The Sandman, con su particular mundo onírico donde residen los mitos y donde todo es posible. Gaiman agita su personal coctelera y nos sirve una historia que no deja indiferente, mezcla de muchas cosas, muchas referencias, muchos ingredientes que se unen de forma magistral, sin fisuras. Como diría Tolkien: historias como esta crecen del humus de la mente, de todo lo que se ha visto y leído…

Mención aparte merece, y ya sé que a veces soy monotemático, la sinopsis de contraportada. En el caso que nos ocupa la misma parece escrita por alguien que ha oído campanas sobre de qué va el libro o que le han contado por encima el argumento, pero no lo ha leído en absoluto; y comete errores de bulto. Pero bueno, con no leerla (la sinopsis, se entiende) hasta terminado el libro es más que suficiente, ¿no?

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Otras reseñas de obras del autor:

Coraline.

El libro del cementerio.

El cementerio sin lápidas y otras historias negras.