La chica zorro.
R.G. Wittener.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Carmot Press. Col. Deriva # 1. Madrid, 2018. 228 páginas.
Ghibli. Es una de las primeras ideas que viene a la mente mientras estás leyendo algunos de los pasajes de esta novela. Hay escenas y, sobre todo, descripciones de expresiones corporales de la protagonista femenina que invitan a ello de manera evidente. Pero comparar Monozuki con una película del Studio Ghibli sería ir a tiro hecho, optar por la salida más sencilla, dejando demasiado a la vera del camino. Porque, sí, Wittener imbuye su relato tanto de la atmósfera como del espíritu y del mensaje de algunas de las mejores creaciones del gran director Miyazaki, desde Nausicaä del Valle del Viento a La princesa Mononoke pasando por otras varias, pero también ofrece una historia con personalidad propia, con una trama original y una ambientación fantástica-japonesa de lo más atrayente. Aventuras juveniles de crecimiento, un viaje iniciático con un enfoque ecológico, un sutil aroma steampunk, y cierto misticismo. Una fábula moderna, con el ropaje medieval oriental ancestral, sobre los peligros del progreso sin restricciones y el deseable equilibrio de los pueblos con la tierra que habitan, repleta de criaturas sorprendentes, pescadores de rayos, espíritus de la naturaleza, videntes, guerreros, navíos de metal, y ladinos, pero simpáticos, zorros de dos colas.
