Hablamos de todo aquello que nos interesa, sobre todo Literatura y sobre todo Fantástica. Lo nuestro son reseñas, no crítica literaria. Sólo razonamos nuestras opiniones, subjetivas y particulares, de lo que nos gusta y de lo que no.
sábado, 2 de septiembre de 2017
Reseña: Tres enanos y pico
domingo, 20 de septiembre de 2009
Reseña: Una noche de perros
Hugh Laurie
Reseña de: Amandil
Editorial Planeta, Barcelona, 2007. Título original: The Gun Sheller. Traducción: Alberto Coscarelli. 317 páginas.
Es muy probable, de hecho es casi seguro, que este libro no habría visto la luz en el mercado hispanohablante de no ser por la creciente popularidad de que goza su autor, el británico Hugh Laurie, desde que se enfundó en la piel del personaje televisivo Gregory House. Así que, en un primer vistazo, nos encontramos ante un mero oportunismo mercantil de la editorial Planeta, promocionado descaradamente sobre la imagen del médico cojo (nótese en la portada la hábil introducción de los elementos distintivos de House: la moto, la pose y el bastón -¿o es la pata de la motocicleta?-), a fin de cuentas el libro se publicó originalmente en 1996.Pero hay que aclarar antes de proseguir, que la novela no es un episodio de esa serie de televisión. Ni que tampoco la ha escrito el ácido y cínico doctor. De hecho quien busque algo de House en el libro se va a llevar una decepción considerable porque el relato es, en realidad, una historia de espías protagonizada por una mercenario (o guardaespaldas, o matón, o ex-militar, o algo así) y escrita con ese toque cómico que parece que sólo los británicos son capaces de imprimir.
Dicho queda. Que no haya confusiones ni decepciones. Lo repito por si acaso: ESTE LIBRO NO ESTÁ RELACIONADO CON LA SERIE HOUSE.
Aclarado este asunto, prosigamos.
El título elegido en la edición en español (Una noche de perros) sigue la tradición, fuertemente asentada en el cine, de divergir lo más posible con el original (The Gun Sheller), probablemente para marcar distancias o tratar de sorprender al lector evitando dar pistas sobre el argumento de la novela. No hay otra explicación posible. Salvo la ya mencionada de confundir al seguidor habitual de House confiando que se compre la novela por proximidad temática. De hecho es muy probable que en la editorial creyesen que el nombre de Hugh Laurie, así sin más, no movería las ventas ni la décima parte que una clara, rotunda y falseada vinculación con su personaje televisivo.Así que, partiendo del título original traducido libremente (El vendedor de armas) se puede decir que la novela se desarrolla en ese oscuro ambiente en el que se entremezcla el tráfico de armas, el terrorismo, los intereses económicos inconfesables y la (en ocasiones) ambivalente actuación de los servicios secretos de países democráticos. Pero a diferencia de otros autores del género como John le Carré o Frederick Forsyth, Lauire opta por un tono más desenfadado, cercano en ocasiones a la sátira, como quien cuenta una anécdota a un grupo de amigos, consiguiendo de ese modo un relato divertido y ágil que engancha desde la primera página y no te suelta hasta el final (un tanto traído por los pelos, por cierto).
Destaca entre todos ellos Solomon, una especie de cruce entre monje saolín y estatua de sal que viene y va por el libro como un fantasma con licencia para pasar de una página a otra sin mayor problema y sin justificar, en ningún caso, qué le confiere su habilidad para estar en los lugares más insospechados (¿es un superagente británico u otra cosa?).Lo cierto es que no se puede desvelar mucho más de la trama porque cualquier dato adicional revelaría demasiado y se vería drásticamente reducida la diversión que produce la lectura ya que se basa, en buena medida, en los giros inesperados y las revelaciones asombrosas que tanto el protagonista como el lector irán encontrando según avance la lectura. Una noche de perros, desde esa perspectiva, es un relato corto venido a más donde el atractivo de la lectura descansa con más fuerza en el estilo que en el argumento; saber cual será la siguiente ocurrencia del autor se puede convertir en un motor paralelo a la trama (entretenida, bien llevada, sin demasiados vacíos y sí algunos Deus ex machina pasables).
martes, 8 de julio de 2008
Reseña: El significado de la noche
Michael Cox
Reseña de: Amandil
Editorial Planeta-Círculo de Lectores. Barcelona, 2007. Título original: The Meaning of Night. Traducción: Alberto Coscarelli. 694 páginas.
Las novelas que giran en torno a un "misterio", ya sea un asesinato, un terrible secreto o un robo magistral e inexplicable, por ejemplo, siempre se enfrentan a un problema: conseguir mantener las expectativas del lector cuando se llega al desenlace. En cualquier caso, y aunque he de reconocer que el estilo de la novela es muy atractivo y su redacción (y traducción) es plenamente satisfactoria, el hecho de que la "sorpresa" se vea venir reduce considerablemente la sensación de satisfacción al terminar de leer el libro. Pese a ello invito a leer El singnificado de la noche para disfrutar de una inmersión refrescante en una época fascinante, acompañado de un personaje tan interesante como desconcertante en algunos momentos.

miércoles, 12 de diciembre de 2007
Reseña: J.R.R. Tolkien. Una biografía.
En 1977 apareció en el mercado la primera (y hasta la fecha) única biografía oficial de J.R.R. Tolkien realizada con el apoyo explícito de la familia del autor inglés a través de Cristopher Tolkien. Con ella se ofrecía al gran público una no muy extensa narración que venía a cubrir una de las grandes carencias en torno al famoso autor inglés: la historia de su propia vida.Aunque ya existía una biografía no autorizada redactada por Daniel Grotta dos años antes, la expectación en torno a la que contaba con el beneplácito expreso de la familia Tolkien se vio ampliamente satisfecha cuando Carpenter terminó su trabajo.
A lo largo de las casi 300 páginas divididas en ocho partes, el biógrafo intentaba mostrar de un modo somero y sencillo las distintas etapas en la vida del profesor, desde su turbulenta infancia hasta su esplendorosa madurez. Para poder llevar a cabo esta labor se apoyó en un acceso privilegiado (y hasta hoy jamás repetido por ningún otro estudioso) a la correspondencia y los archivos personales de Tolkien, a sus diarios íntimos y a los comentarios minuciosos de sus más allegados (en especial sus cuatro hijos y su editor Rayner Unwin). Toda la información así recabada, junto con mucha otra proveniente de la universidad de Oxford y de Marquette, le sirvió para reconstruir un minucioso retrato de los aspectos más íntimos del autor junto con algunos otros más públicos y notorios.
Si bien cualquier obra biográfica (y más una supervisada por los herederos de la persona objeto del estudio) tiende a ensalzar virtudes y camuflar (en parte) defectos no por ello se ha de ofrecer una visión deformada o manipulada de la realidad. Carpenter parece conseguir que el Tolkien que describe encaje perfectamente con el Tolkien "esperado" por sus muchos fans, dando la sensación, a ratos, de que hay algo detrás que no se ha querido mostrar por temor a salirse del guión. Esto, por supuesto, es una sensación y no una realidad palpable, pero ahí está.
La descripción general nos presenta a una persona tremendamente marcada por el sacrificio y muerte de su madre, viuda desde muy joven. El biógrafo incide constantemente en que este hecho marcó especialmente a Tolkien y le confirió hasta su muerte una personalidad tendente a la depresión, el pesimismo y la excesiva dedicación a su religiosas católica. Durante toda la obra se nos repite por activa y por pasiva que los momentos de alegría y diversión en su vida eran, en realidad, breves chispas de luz en un alma más bien lúgubre y hasta cierto punto desesperada. Y sobre esta premisa se construye toda la biografía.
A este esqueleto se le añade, por supuesto, una parte casi hagiográfica relacionada con su inusitado amor por las lenguas y su invención, que rellena la parte central de todo el estudio, convirtiendo la existencia de Tolkien en una sucesión ininterrumpida de creaciones (o "sub-creaciones", como el mismo autor inglés dirá) mientras corrige exámenes, da clases en Oxford y se pelea consigo mismo para poder presentar ante los editores un manuscrito terminado y listo para ser publicado.
Otros aspectos destacados por Carpenter son las manías del profesor de Oxford, entre las que señala su perfeccionismo salvaje (que le llevará a re-escribir constantemente sus relatos y trabajos académicos), su obsesiva religiosidad (que es descrita como la causante de muchas de sus depresiones), su costumbre de fundar y pertenecer a clubs (T.C.B.S., Coaleaters, Viking Society, Los Inklings) o su capacidad para "descubrir" las cosas sobre las que escribía (en vez de "inventarlas"). Además se nos señala en repetidas ocasiones, como para no olvidarlo y saber que vara de medir tiene que utilizar el lector, que era ultra conservador, monárquico, contrario a la democracia universal, clasista y británico hasta la médula (cosas estas que si se leen las Cartas, también publicadas por Planeta-Minotauro, quedan muy matizadas y en algunos casos hasta contradichas por el propio Tolkien).
En definitiva, esta biografía nos presenta un cuadro general, sencillo y bastante ameno, en el que situar la vida de la persona que escribió El Hobbit y El Señor de los Anillos y otros muchos textos que formaron su especial mitología. Se pretende con ello dar información adicional (pero muy matizada y extremadamente dirigida, aunque no por ello menos relevante o reveladora) a cualquier lector dispuesto a profundizar en la vida del autor inglés, situando a Tolkien en su contexto y señalando aquellos aspectos de su vida que más pudieron destacar a la hora de realizar su obra literaria.
La lectura se complementa de manera eficaz con las ya citadas Cartas y con otras biografías como la de Joseph Pearce (desde una perspectiva católica), la de Michael White (desde una perspectiva mucho más amplia y haciendo menos hincapié en las fuentes familiares) o la del español Eduardo Segura (en este caso más introductoria que otra cosa, pero por eso mismo muy indicativa de los aspectos más destacables).
martes, 24 de abril de 2007
Reseña: Wicked
Gregory Maguire.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Planeta Internacional. Barcelona, 2007. Título original: Wicked, the life and times of the wicked witch of the west. Traducción: Claudia Conde. 508 páginas.
Antes que nada, para los que no estén advertidos, como fue mi caso, y para los que después de leer la sinopsis de contraportada no hayan caído en el detalle (hay muy pocas pistas, la verdad), este es un libro que se desarrolla en el mágico mundo de Oz y que prepara de algún modo la llegada de Dorothy al mismo para su crucial enfrentamiento con
La narración se enmarca dentro de una corriente, que últimamente se está poniendo de moda, de revisar la historia previa para tratar de demostrar que no todo es como se nos ha contado, reivindicando muchas veces las figuras de los “malos” como las víctimas inocentes de quienes escriben
En una azarosa vida que la llevará de una punta a la otra del país de Oz, a través de sus muy diferentes regiones y conociendo a multitud de gentes a cual más especial, asistiremos a su crecimiento como persona, a los momentos decisivos que irán conformando su imagen y a los actos que terminarán colocándola en el lugar en el que todos la conocimos. El autor no parece dar oportunidad al libre albedrío y mediante las figuras de un enano y una vieja que aparecen recurrentemente en la trama conduce a la protagonista hasta su inevitable final. No se puede luchar contra un destino que ya está escrito, parece decirnos Maguire, pero sí matizar la visión que historias anteriores han dado sobre los caídos.
Y es que contrario. Las circunstancias se confabularon para que el mundo tuviera esa visión de ella, pero nada más lejos de la realidad. A lo largo de las páginas iremos conociendo la verdadera personalidad de Elphaba, miembro de una familia cuando menos disfuncional, aislada y ridiculizada por los demás debido al tono verde de su piel, activista por los derechos de los Animales (animales dotados de conciencia y habla), defensora de la justicia, contraria al régimen dictatorial del Mago y empujada al fin por las circunstancias a asumir el rol que
Dejando de lado lo que pueda parecernos esta corriente de reescritura de los clásicos (¿es que estos autores no tienen acaso ideas nuevas?) la novela se deja leer bastante bien, aunque peca de cierta pesadez en algunas ocasiones. El intento de convertir el enfrentamiento entre la bruja y el mago en una cuestión política, lleva a Maguire a perderse en divagaciones morales, sociales y políticas de escasa entidad dentro del contexto en el que son narradas y que poco ayudan en la trama dada la imposibilidad de modificar lo que ha de venir. Sean cuales sean las acciones de Elphaba tan sólo servirán para acercarla más a su papel de bruja malvada, así que toda discusión se antoja superflua, además de a veces tediosa.
El mundo es el que ya conocemos, con su Camino de Baldosas Amarillas, su Ciudad Esmeralda, sus Munchkins, sus Animales parlantes y sus hombres mecánicos entre otras maravillas. Las peripecias serán muchas y variadas y tratarán de cambiar la percepción previa que el lector podría llevar consigo sobre la protagonista. Lo que sucede es que el autor la pinta por un lado demasiado ambigua, demasiado cambiante y, por otro, la existencia de un destino que se nos muestra inevitable lastra en exceso el desarrollo de la trama. Hay demasiados elementos forzados, demasiados personajes que tan sólo llevan a justificar que se cumpla lo escrito. En ningún momento da la impresión de que Elphaba pueda escapar a su “maldición”, de que ni siquiera lo desee, y así la cosa no termina de resultar “creíble”. ¿Otra ocasión desperdiciada? ¿Quién lo sabe?
