J.R.R. Tolkien. Una biografía.
Humphrey Carpenter
Reseña de: Amandil
Planeta. Colección Minotauro. Barcelona 1990. Título original: J.R.R. Tolkien. A biography. Traducción: Carlos Peralta. 295 páginas.

Aunque ya existía una biografía no autorizada redactada por Daniel Grotta dos años antes, la expectación en torno a la que contaba con el beneplácito expreso de la familia Tolkien se vio ampliamente satisfecha cuando Carpenter terminó su trabajo.
A lo largo de las casi 300 páginas divididas en ocho partes, el biógrafo intentaba mostrar de un modo somero y sencillo las distintas etapas en la vida del profesor, desde su turbulenta infancia hasta su esplendorosa madurez. Para poder llevar a cabo esta labor se apoyó en un acceso privilegiado (y hasta hoy jamás repetido por ningún otro estudioso) a la correspondencia y los archivos personales de Tolkien, a sus diarios íntimos y a los comentarios minuciosos de sus más allegados (en especial sus cuatro hijos y su editor Rayner Unwin). Toda la información así recabada, junto con mucha otra proveniente de la universidad de Oxford y de Marquette, le sirvió para reconstruir un minucioso retrato de los aspectos más íntimos del autor junto con algunos otros más públicos y notorios.
Si bien cualquier obra biográfica (y más una supervisada por los herederos de la persona objeto del estudio) tiende a ensalzar virtudes y camuflar (en parte) defectos no por ello se ha de ofrecer una visión deformada o manipulada de la realidad. Carpenter parece conseguir que el Tolkien que describe encaje perfectamente con el Tolkien "esperado" por sus muchos fans, dando la sensación, a ratos, de que hay algo detrás que no se ha querido mostrar por temor a salirse del guión. Esto, por supuesto, es una sensación y no una realidad palpable, pero ahí está.
La descripción general nos presenta a una persona tremendamente marcada por el sacrificio y muerte de su madre, viuda desde muy joven. El biógrafo incide constantemente en que este hecho marcó especialmente a Tolkien y le confirió hasta su muerte una personalidad tendente a la depresión, el pesimismo y la excesiva dedicación a su religiosas católica. Durante toda la obra se nos repite por activa y por pasiva que los momentos de alegría y diversión en su vida eran, en realidad, breves chispas de luz en un alma más bien lúgubre y hasta cierto punto desesperada. Y sobre esta premisa se construye toda la biografía.
A este esqueleto se le añade, por supuesto, una parte casi hagiográfica relacionada con su inusitado amor por las lenguas y su invención, que rellena la parte central de todo el estudio, convirtiendo la existencia de Tolkien en una sucesión ininterrumpida de creaciones (o "sub-creaciones", como el mismo autor inglés dirá) mientras corrige exámenes, da clases en Oxford y se pelea consigo mismo para poder presentar ante los editores un manuscrito terminado y listo para ser publicado.
Otros aspectos destacados por Carpenter son las manías del profesor de Oxford, entre las que señala su perfeccionismo salvaje (que le llevará a re-escribir constantemente sus relatos y trabajos académicos), su obsesiva religiosidad (que es descrita como la causante de muchas de sus depresiones), su costumbre de fundar y pertenecer a clubs (T.C.B.S., Coaleaters, Viking Society, Los Inklings) o su capacidad para "descubrir" las cosas sobre las que escribía (en vez de "inventarlas"). Además se nos señala en repetidas ocasiones, como para no olvidarlo y saber que vara de medir tiene que utilizar el lector, que era ultra conservador, monárquico, contrario a la democracia universal, clasista y británico hasta la médula (cosas estas que si se leen las Cartas, también publicadas por Planeta-Minotauro, quedan muy matizadas y en algunos casos hasta contradichas por el propio Tolkien).
En definitiva, esta biografía nos presenta un cuadro general, sencillo y bastante ameno, en el que situar la vida de la persona que escribió El Hobbit y El Señor de los Anillos y otros muchos textos que formaron su especial mitología. Se pretende con ello dar información adicional (pero muy matizada y extremadamente dirigida, aunque no por ello menos relevante o reveladora) a cualquier lector dispuesto a profundizar en la vida del autor inglés, situando a Tolkien en su contexto y señalando aquellos aspectos de su vida que más pudieron destacar a la hora de realizar su obra literaria.
La lectura se complementa de manera eficaz con las ya citadas Cartas y con otras biografías como la de Joseph Pearce (desde una perspectiva católica), la de Michael White (desde una perspectiva mucho más amplia y haciendo menos hincapié en las fuentes familiares) o la del español Eduardo Segura (en este caso más introductoria que otra cosa, pero por eso mismo muy indicativa de los aspectos más destacables).
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