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martes, 10 de abril de 2018

Reseña: Jumanji. Bienvenidos a la jungla

Jumanji.
Bienvenidos a la jungla.

Jake Kasdan.

Reseña de: Amandil

Sony Pictures/Seven Bucks Productions/Radar Pictures/Matt Tolmach Productions. 2017. 119 minutos.

Al grano. Esta película es la típica mezcla de aventuras y comedia pensada para un público familiar. Tiene todo lo que se espera: chistes bastante logrados, giros de guión sencillitos, acción a raudales, buenos efectos especiales, guiños a los más mayores y, sobre todo, un final absolutamente predecible. Así que es poco probable que nadie salga decepcionado porque es lo que hay. Si alguien pretende encontrar algo más se decepcionará.

O quizá no.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Reseña: It (2017)

It (2017).

Andy Muschietti.

Reseña de: Alb Oliver.

New Line Cinema.USA, 2017. Título original: It. 2h 15m.

Sinceramente ésta es una de las reseñas con las creo que más me voy a recrear. ¿Motivo? Me encanta It. Un canal de televisión emitió durante varios viernes las películas basadas en la obra de Stephen King. Ni qué decir que la historia de unos niños que se enfrentan a un monstruo con la apariencia de un payaso, me impactó. Al poco, se lanzó una colección que reeditaba sus libros, y siendo un crío de menos de 14 años, compré el tocho (si no recuerdo mal, más de 1300 páginas) y lo devoré en tres tardes…

Por fin he podido ver la nueva versión, y como pasa con todo, tiene cosas que me han gustado y cosas que menos, así que vamos a por ellas. Obviamente, me va a resultar más entretenido ir comparando la película actual con la de 1990 y el propio libro, así que vamos a dar un paseo por la vieja Derry.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Reseña: Assassin's Creed

Assasin’s Creed.

Justin Kurzel.

Reseña de: Alb Oliver.

Regency Enterprises / 20th Century Fox. USA, 2016. Título original: Assassin’s Creed.

Para mí, una de las películas más esperadas del año, al haber jugado a bastantes títulos de la saga de videojuegos, y haberme enamorado de la trama y el concepto.

En los juegos, tenemos una guerra que lleva librándose durante siglos en secreto entre dos facciones, los Templarios y los Asesinos. Ambos ansían que los otros no se hagan con el poder, y poco a poco descubrimos que su guerra tiene un objetivo oculto, que tiene que ver con los Precursores (podríamos definirlos como dioses) y el destino de la humanidad.

Para localizar artefactos que los Precursores legaron a los humanos para evitar un destino digamos bastante fatídico, ambas facciones utilizan unos aparatos llamados Ánimus, que permiten "visitar" las vidas de antepasados, reviviendo todos sus pasos. Ello lleva a aumentar la sincronización de ADN con ese antepasado concreto, y de esa forma liberar (y también descargar) sus recuerdos.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Batman vs Superman: el amanecer de la justicia

Batman vs Superman:
El amanecer de la justicia.

Zack Snyder.

Reseña de: Amandil.

Warner Bros. USA, 2016. Título original: Batman v Superman: Dawn of Justice.

Siguiendo con el diluvio de películas de superhéroes que azotan los cines en los últimos años, llega a la gran pantalla un título que aúna dos de los personajes más famosos y emblemáticos del género: Superman, que lleva coleando por salas del mundo entero desde 1978, y Batman, ídem desde 1989.

Con semejante pareja en acción no es de extrañar que la expectación estuviese por las nubes y que fuese fácil decepcionarse si la trama, los actores o la ambientación fallasen de algún modo. Los dos protagonistas, en sus múltiples y variadas apariciones cinematográficas, han sufrido altibajos a lo largo de los últimos treinta y cinco años pero, en general, las últimas películas relacionadas con ambos dejaron muy buen sabor de boca en el público.

¿Podría Batman vs Superman mantener el nivel y dar pie a la apertura organizada y sistemática en los cines de todo el universo de superhéroes que la editorial DC lleva construyendo durante los últimos cincuenta años?¿Supondría esta producción el génesis de una franquicia comercial desatada como la que Marvel/Disney está explotando con Los Vengadores? ¿Asistimos al nacimiento de una segunda saga de películas sobre superhéroes trasplantados del cómic al celuloide? Y, por último ¿es una buena película?

Vayamos por partes.

miércoles, 14 de enero de 2015

Reseña: El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos.
 
Peter Jackson.

Reseña de: Amandil.

New Line Cinema, Metro Goldwyn Mayer, WingNut Films. 2014. Título original: The Hobbit: The battle of the Five Armies. Duración: 144 minutos.

Aviso: se cuentan cosas de la película que pueden ser consideradas espoileres salvajes, de esos de perder amigos y arrasar pequeños países desprotegidos.

Tras una imponente campaña de marketing centrada en recalcar por activa y por pasiva que la tercera parte de El Hobbit iba a ser la más épica de todas, se puede afirmar sin temor a equivocarse, que Peter Jackson ha logrado defraudar por completo. Prometiendo una película-batalla, con 45 minutos de combate y un subtítulo (La batalla de los cinco ejércitos) que remarcarse el carácter eminentemente bélico de la producción, el espectador espera ver como la trilogía remonta de algún modo el vuelo tras el inestable paso por la segunda parte. Sin embargo, la película convierte el final de la saga en una sucesión de despropósitos que parecen agitarse en una trama incoherente, mal hilada y llena de efectos especiales más cercanos al videojuego que al cine. De hecho todo parece quedar reducido a una partida al juego de miniaturas fantásticas Warhammer, sin emoción, sin épica, sin gracia.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Reseña: Elysium

Elysium.

Neill Blomkamp.

Reseña de: Amandil.

TriStars Pictures - Media Rights Capital - QED International. 2014. Título original: Elysium. Duración: 109 minutos.

Cuando uno ve esta película lo primero que piensa es que el director ha querido seguir la estela de su anterior producción Distrito 9: usar la ciencia ficción para hacer una crítica social de la actualidad. Y para ello utiliza nuevamente los mismos trucos estéticos y narrativos de aquella película. En cierto modo, por lo tanto, ambas películas parecen suceder en la misma época y el mismo mundo: un futuro muy cercano entregado casi por completo a la polución, la sobrepoblación y la injusticia.

En este contexto de cierto pesimismo filosófico, Blomkamp desarrolla una historia con múltiples lecturas dentro de un sólo hilo conductor: la lucha de Max (Matt Damon), por lograr acceder a la estación espacial Elysium, un lugar en el que las élites de la Tierra han construido un paraíso terrenal. El nuevo "Primer Mundo" ya no son Europa o Estados Unidos, ahora los inmigrantes deben cruzar una frontera prácticamente infranqueable: la atmósfera.

domingo, 18 de mayo de 2014

Reseña: El juego de Ender (la película)

El juego de Ender (la película).
 
Gavin Hood.

Reseña de: Amandil.

Summit Entertaiment - OddLot Entertainment - Chartoff Productions. 2013. Título original: Ender's game. Duración: 114 minutos.

Durante muchos años se especuló con la posibilidad de rodar una película basada en la famosa novela homónima del escritor estadounidense Orson Scott Card. Ahora, por fin, podemos disfrutar de una adaptación del libro que tiene que dejar fuera algunos aspectos que se tratan con más profundidad en la versión escrita. Mucha gente se ha sentido un poco decepcionada al ver esta película, ya que consideran que algunas de las tramas más enriquecedoras no han sido desarrolladas en la misma. Sin embargo, hay que reconocer que la idea principal del libro está bastante bien recogida en esta versión pese a los intentos de algún actor por cargarse la película desde dentro.

sábado, 22 de marzo de 2014

Reseña: 300. El origen de un Imperio.

300: El origen de un Imperio.

Noam Murro.

Reseña de: Amandil.

Warner Bros. - Legendary Pictures - Cruel & Unusual Films. 2014. Título original: 300: Rise of an Empire. Duración: 102 minutos.

300: El Origen de un Imperio (o 302, como la voy a llamar a partir de ahora, mezclando de manera original y jocosa 300 + 2ª parte) es una película que abusa de la repetición y la reiteración de lo que se pudo ver en 300. Desde luego lo que tuvo de original y llamativo 300 ha querido ser copiado sistemáticamente en 302 hasta el extremo de que, por momentos, parece ser la misma película. De hecho la batalla de las Termópilas lo inundan todo y se come parte de la trama sin aparecer ninguna vez.

Y cuando digo "la misma película" no pretendo exagerar: han fusilado metraje sin cortapisas cuando les ha venido en gana con la excusa de que los protagonistas recuerdan cosas o para centrar al espectador que no vio 300 hace ocho años. Vale, esto es lícito hasta cierto punto, pero cuando el "apoyarse" en la anterior película salta más allá y lo inunda todo uno no puede evitar pensar que hay gato encerrado. Y lo hay, claro que lo hay. Veamos porqué.

miércoles, 22 de enero de 2014

Reseña: El Hobbit. La desolación de Smaug.

El Hobbit: la desolación de Smaug.
Peter Jackson.

Reseña de: Amandil.

Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema, WingNut Films. 2012. Título original: The Hobbit: The Desolation of Smaug. Duración: 161  minutos.
El director neocelandés Peter Jackson nos vuelve a mostrar su particular versión del clásico de la literatura El Hobbit. En esta segunda parte se pueden volver a utilizar todos los argumentos que se habían utilizado para criticar y alabar la primera parte con algunas novedades importantes. Obviamente, como toda adaptación, usa (y abusa) de las normales licencias artísticas que son necesarias para convertir en imágenes lo que únicamente está escrito. Sin embargo, en esta ocasión, da la sensación de que se ha extralimitado en la opción de añadir o modificar material hasta el extremo de rebajar sensiblemente el nivel de la narración en algunos momentos cruciales. Probablemente, según avanza la incursión del director en la Tierra Media de Tolkien, más cómodo se siente a la hora de incluir cosas de su propia cosecha. Lamentablemente, su ampliación no encaja del todo bien en la narración. Aún así, la película rebosa de acción, hermosos paisajes y un tratamiento de la estética en general (vestuarios, decorados, atrezzo) que sigue poniendo el listón muy alto en lo referido a la caracterización del mundo ficticio que nos sedujo en la trilogía de El Señor de los Anillos. Pero, mejor, vayamos por partes.

domingo, 5 de enero de 2014

Reseña: El Médico.

El Médico.
Philipp Stölzl.
Reseña de: Amandil
UFA Cinema, ARD Degeto Film, Beta Film, 2013. Título original: The Physician. Duración: 150 minutos.
Las películas que son adaptaciones de libros superventas siempre se arriesgan a una doble decepción. Por una parte la que pueden sufrir todas aquellas personas que han disfrutado del libro y esperan obtener la misma satisfacción de la versión cinematográfica. Por el otro, la de la gente que, como yo, no han tenido ocasión de leer la novela pero confían en que la película sea, cuando menos, un reflejo de la narración que ha gustado a tanta gente. En el caso de esta adaptación de El Médico parece que ambos tipos de espectadores hemos salido satisfechos. Obviamente, el libro no está adaptado palabra por palabra y faltan muchas cosas (según me dice alguien que sí lo ha leído), pero la película se sostiene por sí misma y no recurre a abandonar el tono general de la novela sino únicamente a resumirla.

lunes, 14 de octubre de 2013

Reseña: Gravity

Gravity.

Alfonso Cuarón.

Reseña de: Amandil

Warner Bros, Esperanto Filmoj & Heyday Films, 2013. Título original: Gravity. Duración: 90 minutos.

El director mejicano Alfonso Cuarón se ha tirado cuatro años de su vida rodando Gravity bajo la perspectiva de utilizar la tecnología 3D de un modo perfectamente integrado en una película. Él mismo ha afirmado que su modelo a seguir en este aspecto fue la galardonada Avatar, de James Cameron, poniendo los efectos especiales al servicio de la trama y la imagen. Y hay que decir que, desde este punto de vista, la película que ha estrenado recientemente no consigue destacar especialmente. De hecho, no destaca ni en 3D, ni en trama, ni en guión, ni en interpretación, ni en casi nada. Quizá en la espectacularidad de las imágenes de la Tierra desde 600 km de altura pero, para eso, no hace falta ir al cine y pagar las gafitas de rigor. Si te gusta eso te puedes ir al Planetario o ver la gran cantidad de documentales que hoy en día utilizan imágenes tomadas desde la Estación Espacial Internacional (por ejemplo, la hermosísima Home).

miércoles, 26 de junio de 2013

Reseña: El hombre de acero

El hombre de acero.

Zack Snyder.

Reseña de: Alb Oliver.

Warner Bros, Legendary Pictures (in association with) Syncopy (as A Syncopy Production), DC Entertainment, Third Act Productions, 2013. Título original: Man of Steel. Duración: 143 minutos.

Sin ser un personaje que me parezca interesante, no me ha quedado más remedio que ver la película de Zach Snyder que relanza a Superman, que por fin le da una versión cinematográfica que rompe con el simplismo que presentaron las anteriores, tanto las de Christopher Reeve como Superman Returns, película cuyo fallo fue querer seguir la misma estela que sus predecesoras.

Si en aquella época la idea era demostrar que se podía hacer creer que un hombre podía volar, se cambia todo radicalmente para que se pueda tomar en serio al personaje creado en 1938. Siguiendo la tónica de las más recientes películas de superhéroes, se trata de una película que busca el impresionar, y que por fin la da escenas de lucha contra otros personajes que están a su altura (nada que ver con el hombre solar en Superman IV).

lunes, 29 de abril de 2013

El Hobbit: un viaje inesperado

El Hobbit: un viaje inesperado.

Peter Jackson.

Reseña de: Amandil.

Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema, WingNut Films. 2012. Título original: The Hobbit: Un unexpected journey. Duración: 169 minutos.

Tras ver tres veces la película (en versión original pero pantalla pequeña, en 3D, 48fps y toda la pesca en español y ahora en el DVD) tengo una buena sensación.

Lo primero que hay que tener claro es que esta película NO es una "adaptación" de la novela El Hobbit ni pretende serlo realmente, es una precuela de las películas de El Señor de los Anillos. Para verla como realmente ha sido planteada por Peter Jackson hay que olvidarse por completo del libro y dejarse llevar. Sólo así es posible disfrutar por completo de las casi tres horas de metraje.

Uno de los puntos comunes de la crítica literaria es el que afirma que El Hobbit tiene un estilo literario, una público y una ambientación muy distintas de los que Tolkien presentó en El Señor de los Anillos. Por lo tanto, a la hora de dar el salto al lenguaje cinematográfico sería imposible vincular ambas tramas sin que las películas quedasen raras o pareciesen no tener realmente nada en común más allá de los personajes y el paisaje. Esta dificultad parece ser la que provocó en su momento, por ejemplo, que en la película La comunidad del Anillo se eliminase toda referencia a Tom Bombadil. Peter Jackson tuvo claro desde el principio que El Hobbit se movería en el mismo nivel de épica que la Trilogía.

miércoles, 30 de enero de 2013

Reseña: Rurouni Kenshin (Live Action)

Rurouni Kenshin (Live Action).

Keishi Ohtomo. 

Reseña de: Alb Oliver.

Studio Swan. (Shinzō Matsuhashi / William Ireton; Warner Bros). Japón, 2012. Título original: Rurôni Kenshin: Meiji kenkaku roman tan. 134 minutos. 

Muchos están siendo los mangas que últimamente están siendo llevados a la escena real, como por ejemplo las dos películas que se hicieron versionando Gantz. Hace cosa de un año comenzó un nuevo proyecto, llevar a la gran pantalla Rurouni Kenshin (El guerrero samurai en anime y Kenshin el vagabundo en manga).

La obra de Nobuhiro Watsuki contaba la historia de Kenshin Himura, samurai que luchó al lado de los Ishin Ishi (patriotas) durante las guerras para derrocar el Bakumatsu, régimen feudal en el cual todos estaban sometidos al Shogun. La victoria de los patriotas, dio lugar a la restauración Meiji, en la que los samuráis quedaron obsoletos, pues se antojaban tiempos de paz.

martes, 6 de noviembre de 2012

Reseña: Terror en Silent Hill 2, La Revelación

Terror en Silent Hill 2: La Revelación.

Michael J. Bassett.

Reseña de: Alb Oliver.

Anibrain Digital Technologies / Davis-Films / Konami / Silent Hill 2 DCP. Francia / EE.UU. / Canada, 2012. 94 minutos.

Rara vez una película basada en un videojuego logra satisfacer a sus seguidores, véase Super Mario Bros, Resident Evil o Doom, pero Silent Hill posiblemente lo logró. No era tan difícil, no era necesario que siguiera linealmente la historia del primer juego que apareció para Playstation allá por finales de los noventa, simplemente respetando las bases que sentó y no queriendo hacer una película comercial.

Como introducción voy a comentar que la saga entra dentro de lo que se llama “survival horror”, y se caracteriza por historias de terror asfixiante y ambientaciones oscuras. En el 2006, Sony se lanzó a adaptar la historia a la gran pantalla, logrando lo que se esperaba, recrear la atmósfera agobiante que rodea a los juegos. En ella, Sharon, una niña adoptada, tenía pesadillas recurrentes con una ciudad abandonada, y Rose, su madre, decide llevarla para intentar que las pesadillas acabasen de una vez. Al llegar, sufren un accidente, y cuando Rose despierta, se encuentra con que la niña ha desaparecido y la rodea una misteriosa niebla. Allí descubrirá la existencia de un culto, que trata de evitar la reencarnación de un demonio, que está esparciendo su oscuridad por un segundo mundo que resulta una deformación del que conocemos, y está poblado de criaturas terroríficas. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Reseña: Thor

Thor.

Kenneth Branagh.

Reseña de: Amandil.

Paramount Pictures - Marvel Studios (2011) 115 minutos.

Llevar al cine películas de superhéroes siempre tiene sus riesgos. Especialmente cuando los personajes a trasladar del papel al celuloide podrían llegar a parecer ridículos o directamente estúpidos. Con X-Men dieron en el clavo al recaracterizar la vestimenta de Lobezno y el resto, anulando así la posibilidad de que los mutantes pareciesen vestidos como los Power Ranger o, peor aún, como si llevasen pijamas ajustados. Y desde ese éxito (porque, aunque no guste este género, hay que reconocer que el resultado es muy aceptable) todas las películas han seguido la misma estela en lo que a la apariencia del héroe se trata. Han quedado superados los tiempos del Superman de Christoper Reeve o del ultracutre Capitán América de Albert Pyun.

Así que ahora la cuestión ya no es tanto la apariencia de los protagonistas sino la adaptación de sus circunstancias y aventuras a la gran pantalla. Lo complejo es dar el salto de un público que acepta el idioma de los comics a un público que prefiere el del cine. ¿Logra Thor dar ese salto? ¿Es una película que rompe el esquema que se plasmó durante años en el tebeo para amoldarse a las palomitas y el blockbuster? ¿Es una película que puede ser disfrutada por el público que no ha leído los comics?

jueves, 11 de agosto de 2011

Reseña: Green Lantern

Green Lantern.

Martin Campbell.

Reseña de: Alb Oliver.

Warner Bros. U.S.A., 2010. 105 minutos.

Intérpretes:
Ryan Reynolds, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Tim Robbins, Mark Strong, Angela Bassett.

Por fin se ha estrenado la película que los seguidores del personaje llevábamos tiempo esperando. Básicamente se preveía cual iba a ser el plot, pero nos hemos llevado algunas sorpresas basadas en acontecimientos recientes en las colecciones del gladiador esmeralda.

La historia narra como Hal Jordan, piloto de pruebas de aviones, es elegido por el anillo del alienígena Abin Sur como su sucesor, pues llega a la Tierra y fallece al poco. La elección del anillo es encontrar a un hombre sin miedo, capaz de dominarlo. Éste le dota de distintas habilidades, como poder volar, traducción simultánea de idiomas y la más importante, poder crear constructos de energía verde usando su voluntad.

viernes, 25 de febrero de 2011

Reseña: Daybreakers

Daybreakers .

Michael y Peter Spierig.

Reseña de: Amandil.

Lionsgate (2009).
98 minutos.

Transcurre el año 2019. La humanidad ha sido prácticamente extinguida por los vampiros, quedando reducida su existencia a la de seres atrapados en "granjas de sangre". Grupos minúsculos aún sobreviven dispersos por el mundo, tratando de sobrevivir en un mundo que, diez años antes, vio como el vampirismo se extendía por todos los países gracias al atractivo que la inmortalidad supuso para los habitantes del planeta. Pero la falta de "humanos" comienza a ser un problema para una sociedad que necesita su sangre para sobrevivir. Pese a los esfuerzos de los gobiernos, todavía no se ha encontrado un sustitutivo eficaz que permita dejar de depender de la producción de las menguantes granjas. Y la falta de suministros está sacando a la luz una escalofriante realidad: sin su ración de sangre, los vampiros degeneran en seres salvajes y abominables que no dudan en atacar a sus propios iguales con tal de obtener algún tipo de alimento.

El hematólogo Edward Dalton (Ethan Hawke) trabaja insistentemente en la búsqueda de un nuevo tipo de sangre sintética que permita suplir la dependencia existente de los diezmados humanos. Pese a lo que podría parecer por su condición de vampiro, el motivo real que le lleva a trabajar en ese proyecto es lograr que la raza humana (a fin de cuentas, su antigua raza) no sea exterminada y pueda convivir con la nueva especie dominante. Pero su bondad y escrúpulos (se niega a alimentarse de sangre humana y no aprueba la existencia de las granjas) se ven sometidos a la cruda realidad de un mundo dominado por el ansia consumista (por pura supervivencia) de miles de millones de vampiros. Su propio jefe, el poderoso empresario farmaceútico Charles Bromley (Sam Neill), le recuerda constantemente que las cosas ya no son como antes y que la nueva superioridad de la especie (la inmortalidad, la inmunidad ante las enfermedades) exige que los humanos sean tratados como simples reses. A fin de cuentas, optaron por no unirse a los vampiros cuando tuvieron su oportunidad, convirtiéndose en parias sociales y en el pálido reflejo de una raza inferior.

Pero todo ello se ve enfrentado a la cruda realidad: en apenas un mes el suministro de sangre será insuficiente para cubrir la demanda mundial y eso significará la total destrucción de los vampiros.

De un modo casual Edward se topa con un grupo de humanos que tratan de llegar hasta un refugio secreto. Su cabecilla, Audrey Bennet (Claudia Karvan), descubre que el vampiro es partidario de los humanos y que, además, es un hematólogo que les puede ayudar a encontrar una "cura". Esperanzada por esta acertada coincidencia introduce al nuevo aliado en el menguante mundo de los supervivientes y le presenta a Lionel Cormac "Elvis" (Willem Dafoe), una persona que fue un vampiro pero que, a causa de un accidente, volvió a ser humano y que se ha convertido, a la postre, en la pieza clave para devolver las cosas a la situación previa al estallido vampírico del año 2009. Y entonces comienza la acción.

Daybreakers presenta el manido tema del vampirismo desde la perspectiva del rutilante éxito del depredador en un mundo obsesionado por la inmortalidad y las aparentes ventajas de ser un vampiro. En cierto modo se nos muestra una sociedad en la que la colección de vampiros que azotan el cine, la literatura y los juegos de rol opta por no autolimitar su número y mostrar su naturaleza públicamente, sin generar rechazo en las personas. Más bien al contrario, atrayendo hacia sí a millones de voluntarios que abrazan sin ambages la nueva posibilidad de acceder a una existencia eterna, sin importarles la nueva atadura que adquieren: su supervivencia dependerá de que "otros" (los humanos no vampirizados) sean esclavizados para extraerles la sangre diariamente en un tenebroso ordeñamiento sistemático que inevitablemente acarreará la muerte de los humanos.

El tema presentado en esta película por los hermanos Spierig pretende mostrar un mundo (¿alegoría de nuestro consumista sistema?) en el que no se tiene en cuenta lo limitado de los recursos naturales (en este caso, la sangre humana) y se anteponen los intereses económicos y de crecimiento a los de la humanidad en su conjunto. El personaje al que da vida un elegante Sam Neill no deja de ser el prototipo del "tiburón" ejecutivo cuyo único objetivo en la vida (mejor dicho, no-vida) es enriquecerse y seguir adelante caiga quien caiga (la propia hija, el resto de los vampiros, el mundo entero). En contraposición aparece el vampiro "por accidente", que no disfruta siendo un chupasangre y que pretende alzar un muro ético entre él y el resto de la gente que ha optado por ser inmortal aún a costa de esclavizar a sus congéneres. Ese hematólogo justiciero al que da vida un Ethan Hawke en su línea interpretativa (personaje de aparente debilidad o sensibilidad pero con un poso de resistente nato como en Gattaca o en Training Day) marca la línea que separa a la bestia del último resquicio de humanidad. Su personaje, trágico en cierto modo, no deja de moverse en buena parte de la película como un pelele agitado por una trama que avanza a paso rápido hacia un clímax sanguinolento en el que los vampiros, como por arte de magia en un crescendo muy forzado, comienzan a pasar del estadio más "humano" al "salvaje" en cuestión de horas.

El intento de acelerar la trama, bien presentada en la primera media hora de metraje, tropieza con una serie de momentos clave (la historia de Lionel Cormac, el proceso curativo en la vieja bodega, el apresamiento de Audrey) que parece que han de ser contados deprisa para evitar sobrepasar los noventa minutos de metraje, restando profundidad y acierto a una película que, por lo demás, es entretenida e interesante. Asimismo, los actores se mueven con solvencia en una historia que pretende romper con el estereotipado mundo vampírico actual aunque no llegan a crear (más por el propio guión que por su buen hacer actuando) personajes que se salgan de los conocidos perfiles (el empresario malo y cruel, el héroe bondadoso y sufriente, la amazona superviviente, el sabio iluminado, el hermano cruel pero que, a la postre, se redime).

En definitiva, Daybreakers nos lleva un paso más allá en los cuentos de vampiros y abre nuestra imaginación para ver cómo sería la Tierra en el hipotético caso de que esta plaga triunfase. Se nos muestra como todo seguiría prácticamente igual, en una demostración clara de capacidad de adaptación, al tiempo que, en realidad, todo se está viniendo abajo. Da que pensar esta película y su factura, aceptable en términos generales, la coloca a la altura de otras películas de mayor presupuesto pero de menor calidad. Si te gustan los vampiros (o si los odias) es muy recomendable que dediques un rato a dejarte llevar por este delicioso "¿qué pasaría sí...?".

viernes, 14 de enero de 2011

Reseña: Tron: Legacy

Tron: Legacy.

Joseph Kosinski.


Reseña de: Amandil.

LivePlanet / Walt Disney Pictures (2010).
125 minutos.

Cuando uno cruza la puerta del cine para ver Tron: Legacy padece esa sensación de temor que está asociada a la revisión de cualquier clásico de infancia y juventud, ¿estará a la altura de los recuerdos y las sensaciones que me provocó en 1982 la mítica (y denostada) Tron? Y al volver a cruzar esa misma puerta dos horas después la respuesta es que no. No ha estado a la altura del mito y del recuerdo. Pero, al menos en mi caso, todavía (dos semanas después de verla) no sé muy bien por qué. Así que, me permitirán que use esta humilde reseña, para tratar de dilucidad qué ha fallado en esta superproducción de Disney y por qué ha fallado.

Quien haya visto Tron sabe perfectamente lo que va a pasar en esta película porque, salvo algunos flecos sueltos, la evolución de la historia es exactamente igual que en la anterior. Eso, sin duda alguna, es un fallo, pero también es cierto que sólo para los que hayamos visto la película de 1982. Lo cierto es que, hoy en día, el cine comercial (y este lo es por los cuatro costados) es incapaz de sorprender y de romper el típico final feliz, pero eso no impide que se espere algo de originalidad por parte del equipo de guionistas. En Tron: Legacy no hay nada de eso. Asistimos a la reutilización de los elementos que configuraron Tron exactamente en el mismo orden y con los mismos resultados:

Digitalización del protagonista e inserción en "la red", confusión y llegada a "los juegos" (las espectaculares escenas de los duelos con los discos y las carreras con las motos), descubrimiento del pastel y búsqueda de información y aliados, viaje en el trenecito hacia el Portal de salida, lucha con el malo y victoria de los buenos con tocata y fuga al mundo real. Títulos de crédito.

Para esto ¿hacen falta guionistas? En fin.

La sucesión de persecuciones y demás se ve aligerada con una serie de momentos "zen" en los que los protagonistas se recogen y meditan sobre su lugar en la trama, sus orígenes, sus sentimientos y la realidad que les ha tocado vivir. Todo ello muy en la moda de tratar de dotar a las películas de acción de una especie de mensaje que permita a los promotores señalar que "más allá de los efectos especiales hay un mensaje profundo y elaborado". Pero lo cierto es que la sucesión de tópicos impide que se llegue más allá del mensaje de "se bueno, no seas malo pero, sobre todo, se molón". Al menos, eso sí, han dejado un pequeño hueco para la autoparodia cuando Kevin Flynn le recrimina a su hijo que con tanta acción y violencia "le ha fastidiado el rollito zen".

Por último señalar que el motor de la historia se supone que es el enfrentamiento entre Kevin Flynn (Jeff Bridges) y CLU (Jeff Bridges remasterizado). El primero es el programador y dueño de la empresa de informática que viene a ser el Microsoft del mundillo y el segundo un programa que creó a su imagen y semejanza para que le ayudara a desarrollar un nuevo mundo digital (en el que sucede toda la trama, claro) que ha de ser perfecto. En un momento dado, CLU se vuelve un cabroncete redomado porque entiende que la perfección a la que aspiran es imposible mientras dirija todo el cotarro un humano, así que atrapa a su creador en ese mundo digital y se dedica a crear un ejército de programas con el que pretende asaltar el mundo físico y llevar la "perfección" hasta sus últimas consecuencias. Para ello necesita obtener el disco de datos que Kevin Flynn lleva en la espalda pero el programador ha logrado huir y está oculto en algún lugar de la red esperando el momento de actuar contra su creación. CLU, ante la perspectiva de no ser capaz de encontrar a su creador opta por tender una trampa al hijo de este, Sam Flynn (Garret Hedlund), para que se digitalice por error y así poder usarlo como cebo. Y así, la trama se convierte en una historia que narra de un modo un poco parco e inexpresivo el reencuentro del padre con el hijo, del creador con su criatura y de una midicloriana, Quorra (Olivia Wilde), con el mundo.

Al final, por lo tanto, pese a los esfuerzos por dotar a la historia de una profundidad emocional y "espiritual" todo queda reducido a un simple argumento maniqueísta (buenos contra malos) y de doctor Frankenstein contra su Criatura. Además, para que no haya confusiones, se vuelve a caer en el cliché de que los buenos brillan con color azul y los malos con color rojo (como los sables jedi: la guía definitiva para que no te equivoques de bando).

Por cierto, el personaje que se llama Tron y que era el que daba lugar al título de la película de 1982, es poco menos que un actor secundario sin casi papel y atrapado en el rol de "perro de presa"de CLU, que no habla, sólo hace un ruido como de disco duro rayado, (Bruce Boxleitner debe de estar cagándose en todo por el modo en que le han dado la patada en esta versión, pero en fin, al menos ha salido como Alan Bradley mostrando una madurez envidiable -no le veía desde que terminó Babylon 5-).

¿Consigue la película, tan endeble argumentalmente, ganar enteros gracias a la interpretación de los actores y actrices? Bueno, desde luego no lo hacen nada mal pero hay algunos detalles que impiden cargar sobre sus hombros un eventual éxito de la película. Por un lado la versión joven de Jeff Bridges deja mucho que desear y en ningún momento logra no parecer lo que es: una máscara hecha con efectos digitales. Por mucho que lo hayan intentado los técnicos es bastante nefasta y no va más allá de la calidad que podemos percibir en cualquier videojuego. La cara es demasiado lisa, poco expresiva,más cercana a lo que se vio hace años en la pionera Final Fantasy que en la reciente Avatar. El personaje de CLU, por lo tanto, no desprende ningún tipo de carisma ni de emoción ni siquiera de inquietud. Además, en las escenas en las que aparece con la cara tapada por el casco se nota una mejoría sustancial en la calidad de los movimientos corporales al haber sido rodados con un actor de carne y hueso sin retoques digitales. El resto del plantel está bien aunque las (escasas) escenas "sensibleras" no tienen apenas capacidad conmovedora y muestran que Bridges y el joven Garret Hedlund no han nacido para interpretar personajes sentimentales (por momentos Bridges parece un híbrido entre su personaje en El Gran Lebowski y Obi Wan). Olivia Wilde (esa especie de Lulú de origen cuasimitológico) parece sujeta a limitar su papel debido al origen informático de su personaje, quizá por ello opta por acercase al modo en que Carrie-Anne Moss interpretó a la inexpresiva y masculinizada Trinity en la serie Matrix, aunque con un toque mucho más dulce e inocente y una sensualidad pronunciada y atrayente. Mención especial se merece un simpatiquísimo y llamativo Michael Sheen en el papel del puñetero y superviviente Castor, aderezando una escena más bien simplona con una capacidad para la actuación histriónica y enloquecida que hace que se convierta, a mi juicio, en el momento más sugestivo de la película. El resto del elenco está a la altura y ni añade ni resta méritos a Tron: Legacy.

Por último hay que destacar que Disney ha pretendido dar un golpe en la mesa del 3D tratando de desbancar a Avatar y buscando una primacía que hace años que perdió en el sector del entretenimiento familiar ajeno a la animación y los dibujos animados. Su apuesta por Tron: Legacy se nota en la excelente calidad de las escenas rodadas en tres dimensiones (todas las que suceden dentro de la red) pero eso no impide que, quizá porque es una técnica aún en pañales, muchos planos se vean borrosos o el pretendido efecto tridimensional no pase de ser un mayor brillo o una variable sensación de profundidad. El espectador en ningún momento disfruta de ningún efecto que le haga creer que hay algún objeto al alcance de su mano (en Avatar el primer plano consiste precisamente en lograr eso por medio de una burbujas que están flotando en gravedad cero) y eso hace que, al terminar la película, no se pueda valorar con regocijo lo que ha aportado el 3D al entretenimiento. Me temo que, al igual que en otras películas pretendidamente tridimensionales del último año, en Tron: Legacy el 3D podía haber aportado mucho más de lo que finalmente ha añadido al conjunto de la producción.

En definitiva y como colofón a este humilde reseña, Tron: Legacy ha estado a la altura en lo que a espectacularidad se refiere pero no ha logrado acompañar un magnífico trabajo digital (que no necesariamente es 3D) con un guión bien elaborado. Se ha limitado a repetir los tiempos y originalidades de Tron añadiendo personajes jóvenes y guapos con el fin de rejuvenecer al público objetivo (los hijos de quienes vieron la película en los albores de los años ochenta) y, quizá, dar pie a una saga franquiciada que permita a Disney estar presente cada dos o tres años en el mercado de las superproducciones plagadas de efectos digitales y pretendidos guiones "con mensaje". Merece la pena verla en el cine, pero no pasará a la historia como una gran película, me temo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Reseña: Príncipe de Persia: las arenas del tiempo

Príncipe de Persia.
Las arenas de tiempo.

Mike Newell.

Reseña de: Amandil.

Walt Disney Pictures / Jerry Bruckheimer Films 2010, 116 minutos.

¿Puede una película basada en un famoso juego de videoconsola ser algo más que un bodrio infumable? En otros casos la respuesta ha sido, desde luego, un rotundo NO (pienso en truños como Doom o la cada vez más surrealista saga de Resident Evil), pero curiosamente en esta película (que a todas luces parecía que iba a seguir ese camino) han logrado crear un producto a la medida del cine comercial y de entretenimiento más aceptable. Por supuesto hay guiños al juego pero no se convierten, gracias a Dios, en el leitmotiv sobre el que gira la trama. Eso hubiera sido un suicidio para el productor y un engaño para el espectador. Así que, sabiamente, han optado por dejar en un plano secundario las referencias (los trepidantes saltos trapecísticos del protagonista, el uso de las cimitarras y los explosivos combos del juego) y han centrado el asunto en los tres pilares básicos de cualquier producto en el que Jerry Bruckheimer se involucra: una buena banda sonora (un trabajo excelente de Harry Gregson-Williams), un guión que combina el humor, la acción y la aventura, y un grupo de actores con las suficientes tablas como para llamar la atención del público sin ser de primer orden. Y con todo eso, una vez más, tenemos ante nosotros una película entretenida y muy bien acabada.

Príncipe de Persia cuenta las andanzas de Astan (Jake Gyllenhaal), un joven pilluelo que un buen día es adoptado por el mismísimo rey de Persia (Ronald Pickup) al mostrar sus dotes escapistas y su valor a la hora de hacer lo correcto ante la injusticia. De ese modo, el ladronzuelo se convierte en un príncipe de Persia (sí, el del título) y pasa a formar parte de la familia real. Muchos años después, durante una guerra expansiva, los persas, dirigidos por el príncipe heredero Tus (Richard Coyle) deciden atacan la ciudad sagrada que protege la princesa Tamina (Gemma Arterton) persuadidos de que está forjando armas para los enemigos de Persia.

Los persas vencen evitando una carnicería gracias a la astucia (y los saltos) de Astan pero la victoria se vuelve amarga cuando el Rey persa resulta envenenado durante los festejos de la victoria al ponerse una capa que le entrega el protagonista (sin saber, claro, que estaba rociada de una sustancia mortal). Debido a ello todos creen que Astan es un asesino y se pone en marcha una persecución que encabeza su hermano, el príncipe Garsiv (Toby Kebbell) mientras este intenta hacer saber a su tío, Nizam (Ben Kingsley), que es inocente.

Mientras todo eso pasa, Aslan se ha hecho con una extraña daga de cristal que resulta ser la contenedora de las Arenas del Tiempo. Mediante un sencillo sistema (el clásico botón rojo) se liberan parte de esas arenas y el portador es capaz de retroceder un minuto en el tiempo, recordando perfectamente lo que le deparará ese minuto y pudiendo cambiar aquello que desee. Se revela entonces que Tamina tiene como misión proteger esa daga a toda costa pues es consciente de que quien la domine y sea capaz de encontrar la fuente de las Arena (un gigantesco reloj de arena) puede hacer con un poder espantoso. Ella cree que la guerra, en realidad, ha sido un montaje de algún extraño personaje para hacerse realmente con la daga. Y es entonces cuando la huida de Aslan, acompañado por Tamina, se convierte en lo que realmente es: una misión para salvar al mundo de la aniquilación.

El planteamiento, como hemos visto, entremezcla con bastante acierto una trama de intriga con otra de simple y llana acción. Para aderezarlas se les une una perspectiva humorística (engrandecida por un Alfred Molina casi irreconocible en el papel del comerciante árabe Sheik Amar) y el inevitable romance-de-menos-a-más entre Aslan y Tamina, que hará del conjunto un argumento ágil y entretenido sin caer en la comedia simplona. Para lograr esto hay que destacar el papel en la dirección de Mike Newell, quien logra crear un ritmo sostenido que no decae ni se acelera abruptamente, llevando con maestría al espectador de la mano sin permitir que se pierda en las idas y venidas por el mundo cuasimítico que se ha creado para la ocasión. Se percibe rápidamente el saber hacer del director británico quien se sabe mover en las comedias (dirigió Cuatro bodas y un funeral) y en la acción (la serie Las aventuras del joven Indiana Jones o Harry Poter y el Cáliz de Fuego).

Probablemente es la combinación de un buen guión y la habilidad de un director experimentado la que permite a la película discurrir de manera trepidante y sin atascos ni confusiones, haciendo que se olvide por completo que se está ante el remedo de un juego de videoconsola. Los actores, asimismo, se dejan llevar y se nota que disfrutan en sus papeles al tiempo que vuelcan una enorme dosis de credibilidad en los escasos giros que una película de estas características les permite hacer. El malo se ve a la legua aunque no por ello se hace menos interesante el giro que toman los acontecimientos desde que se revela su verdadera naturaleza.

Por último cabe destacar que se han cogido los manuales de Historia cercanos y se han lanzado a una gran pira en medio de la plaza pública. De ese modo se ha sacrificado la autenticidad de fondo (su encuadre en un momento histórico concreto o, al menos, localizable) para dar paso a un pupurrí que mezcla sin ningún tipo de verguenza ni limitación épocas, zonas geográficas, creencias, etc. Usando, de paso, esa mezcolanza para lanzar dardos envenenados a determinadas situaciones presentes en la actualidad cayendo en los más burdos anacronismos culturales. Pero lo cierto es que incluso eso ¡da igual! El conjunto se sostiene de maravilla gracias a que el enfoque primordial de la película es el del mero y simple entretenimiento sin complicaciones y sin grandes concesiones a la profundidad en la trama.

¿Convierte todo esto a Príncipe de Persia en una buena película? En su segmento, sí, es buena. Cumple más que de sobra las expectativas e incluso pasa con nota aquellos aspectos más fácilmente criticables en un producto de estas características. No es una película "infantiloide" aunque es apta para niños, no es simplona aunque no tiene mucha complicación, los efectos especiales están muy logrados y se ponen al servicio del argumento y no al revés. En definitiva, se deja ver y es probable que se convierta en el inicio de una nueva franquicia llamada a seguir la estela de otras como Piratas del Caribe.