martes, 10 de abril de 2018

Reseña: Jumanji. Bienvenidos a la jungla

Jumanji.
Bienvenidos a la jungla.

Jake Kasdan.

Reseña de: Amandil

Sony Pictures/Seven Bucks Productions/Radar Pictures/Matt Tolmach Productions. 2017. 119 minutos.

Al grano. Esta película es la típica mezcla de aventuras y comedia pensada para un público familiar. Tiene todo lo que se espera: chistes bastante logrados, giros de guión sencillitos, acción a raudales, buenos efectos especiales, guiños a los más mayores y, sobre todo, un final absolutamente predecible. Así que es poco probable que nadie salga decepcionado porque es lo que hay. Si alguien pretende encontrar algo más se decepcionará.

O quizá no.

Si crees que Jumanji. Bienvenidos a la jungla es un simple remake de la película casi homónima (aquella no incluía subtitulo) de 1995 estás equivocado en gran medida. Esta nueva versión es más bien una actualización de la anterior partiendo, en cierta medida, del final abierto que pudimos ver en la protagonizada por el gran Robin Williams (al que no he encontrado ninguna referencia, lamentablemente).

Dwayne Johnson "The Rock", usando una habilidad de su personaje: "la pose épica".
La trama gira, de nuevo, en torno a un juego, Jumanji, con una particularidad sobresaliente: quienes lo juegan se ven sumergidos en un mundo en el que su vida (la de verdad) dependerá de que sean capaces de terminar la partida. Pero lo que en los años noventa era un juego de tablero que invadía el mundo real ahora se ha adaptado o convertido en un juego de videoconsola que arrastra a su interior a los jugadores.

Los protagonistas, alumnos todos ellos de un mismo instituto pero con perfiles tan distintos que apenas se soportan entre sí, terminan unidos en una aventura en la que entran sin pretenderlo y en la que tendrán que trabajar más o menos juntos para lograr sobrevivir en una isla en la que prácticamente todo les quiere matar.

Jumanji. Bienvenidos a la jungla no es, por lo tanto, muy original en su planteamiento global si la comparamos con la anterior. Sin embargo, existen grandes diferencias tanto en el modo en que se ha enfocado la trama como en la interacción que se produce entre los personajes principales. Paradójicamente, de un modo cómico y bastante bien llevado, se plantean asuntos tan serios como el racismo, el machismo, el acoso escolar, la ecología y el valor del sacrificio individual en pos de un bien mayor y común.

El malo y su Silmaril
Es curioso que una película hecha y enfocada para entretener por medio de una trepidante acción y unos diálogos muy divertidos también coloque ante el espectador dilemas morales, cuestiones sociales y preguntas profundas. Los personajes, mediante el juego que les da su doble identidad de "adolescentes en la vida real - personajes adultos en el juego" y los contrastes y choques que les produce ese hecho irán resolviendo los dilemas que se les plantea hasta que todos ellos, en la medida de sus limitaciones, acabarán alcanzado las respuestas a sus propios problemas personales. Por supuesto, esto no quiere decir que estemos ante una película profunda y compleja, faltaría más. Aquí hemos venido a divertirnos y punto. Pero es cierto que salen a la luz cosas como el excesivo nihilismo, los prejuicios, etc.

Hay que señalar por otra parte que todo lo dicho anteriormente está ahí, en la trama, pero no es, ni mucho menos, el centro de la trama. Como ya se ha señalado, esta película es, ante todo, una comedia de aventuras que juega a usar como motor los contrastes entre los jóvenes y sus alter ego digitales. La chica guapa en el cuerpo del científico gordo, el atléta de éxito atrapado en el cuerpo de un tipo bajito y torpe, el chico debilucho y tímido llevando al "megamacho" y la chica inteligente y solitaria manejando a la asesina sensual y seductora. Sólo con estos ingredientes ya está resuelta la trama. Así que sólo había que añadir unos malos acordes a los esperado (feos, chungos y muy numerosos) liderados por un tipo espantoso y violento. Lo normal.

Con todo lo anterior poco más se puede añadir.

La banda sonora compuesta por Henry Jackman acompaña pero no tiene ningún temazo de esos que se quedan en la cabeza o que hacen reconocible la película. Ni limpia, ni mancha. Los efectos especiales están a la altura y no te sacan de la trama en ningún momento, lo cual se agradece porque aún me duele el "líder supremo Snoke" de El último Jedi (¡pero por qué meten CGI de esos en vez de un jodido actor maquillado!). En fin.

Jumanji. Bienvenidos a la jungla cumple su objetivo de sobra. Entretiene, divierte y da algunos pellizcos de monja que sorprenden pero no te hacen plantearte tu lugar en el mundo ni te convencen de lo malo que es el calentamiento global.
¡No me habéis hecho ni un guiño, HIJOS DE P***!
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