Adrian Tchaikovsky.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Alamut. Madrid, 2018. Título original: Children of Time. Traducción: Luis G. Prado. 518 páginas.
De vez en cuando un libro, una lectura, te sacude y te recuerda la razón por la que lees ciencia ficción. Esa magnífica sensación de sorpresa y fascinación, el sentido de la maravilla, el enorme despliegue de imaginación, las tramas inteligentes, bien construidas, que cautivan y expanden la mente, la especulación verosímil, la aventura subyugante y la necesaria reflexión, todo unido sin fisuras. Y sí, este es uno de esos libros. Herederos del tiempo es una novela de una ciencia ficción absolutamente moderna con un sabor agradablemente clásico. Una obra que reúne tecnologías avanzadas, terraformación, catastrofismo, nanovirus, trans y post humanismo e incipientes Inteligencias Artificiales —o intentos cercanos de todo ello—, una nave arca en busca de planetas habitables, una epopeya espacial, emergentes sociedades «alienígenas» sentientes —no exactamente, no del todo, extraterrestres—, nuevas sendas evolutivas…, en una narración que abarca un inmenso periodo de tiempo y que habla del auge y caída de civilizaciones, y de caminos evolutivos divergentes. Una lectura fascinante.











