Hablamos de todo aquello que nos interesa, sobre todo Literatura y sobre todo Fantástica. Lo nuestro son reseñas, no crítica literaria. Sólo razonamos nuestras opiniones, subjetivas y particulares, de lo que nos gusta y de lo que no.
martes, 10 de agosto de 2021
Reseña: Desde la penumbra
martes, 1 de mayo de 2018
Reseña: La revolución feminista geek
martes, 5 de septiembre de 2017
Reseña: Hechizo en Northhampton
jueves, 17 de agosto de 2017
Reseña: Mitología nórdica
domingo, 10 de abril de 2016
Reseña: La Corona de Aragón. Manipulación, mito e historia.
La Corona de Aragón.Manipulación, mito e historia.
José Luis Corral.
sábado, 2 de enero de 2016
Reseña: Seven. Los pecados de David Fincher
VV.AA. (Coord. Desirée de Fez).
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Reseña: Todo lo que siempre quise saber sobre cine lo aprendí de “El Vengador Tóxico”
Lloyd Kaufman.
viernes, 26 de julio de 2013
Reseña: La Conexión Española de J.R.R. Tolkien

lunes, 8 de noviembre de 2010
Reseña: El Año Mil
El Año Mil.Georges Duby.
Reseña de: Amandil.
Gedisa. Barcelona, 1996. Título original: L'An mil. Traducción: Irene Agoff. 160 páginas.
Cuando se acercaba el año 2000 vivimos en nuestro avanzado y tecnológico mundo un curioso temor cuasi místico a la llegada del segundo milenio de la era cristiana. Ese miedo se condensó en lo que se llamó "el efecto dos mil", que consistía en temer que los ordenadores se colapsasen al ser incapaces de discernir por sí mismos que aquel doble cero (contabilizado por las dos últimas cifras del año -97,98,99,00-) era un salto temporal a 1900 o un error improcesable por sus microcerebros de silicio. En las fechas inmediatamente anteriores al año 2000 fuimos testigos de predicciones agoreras que aseguraban que la civilización moderna sucumbiría ante el fallo masivo e inevitable de millones de ordenadores de todo tipo (desde los humildes PC de casa hasta los complejos equipamientos encargados de controlar los silos nucleares y los sistemas de navegación de los aviones -o la antigua estación rusa MIR-).
Así que, para evitar ese Armagedón tecnológico, los gobiernos y las empresas se gastaron miles de millones de dólares en tratar de asegurar que los ordenadores no se volverían locos y que, el 1 de enero del año 2000 todos seguiríamos teniendo luz y agua caliente. Vivimos entonces algo parecido a lo que el pensamiento occidental asocia de un modo automático a los terrores que, análogamente, debieron sacudir a la Europa del año Mil. El miedo al inminente final de todas las cosas y al advenimiento del Anticristo como profetizó San Juan en el Apocalipsis como paso previo a la Parusía y al fin de la Historia.
El mundo sufrió en ese año 2000 una agitación absolutamente milenarista plagada de falsos apóstoles del desastre inminente, temores irracionales y, por qué no negarlo, un cierto grado de ese extraño temor místico a las fechas redondas y excepcionales (la próxima ese año 2012 que tan mal nos están pintando nuevamente).
Pero, cuando llegó el Año Mil ¿sucedió realmente algo parecido en la Cristiandad? ¿Barrió la menguada y extremadamente débil Europa una ola de furor místico y agorero semejante? ¿La población fue presa de un terror incrustado en la propia estructura social del momento?
Georges Duby (1919-1996), uno de los mayores medievalistas franceses del siglo XX, pretendió dar respuesta a estas preguntas acudiendo a las fuentes escritas que sobrevivieron hasta nuestros días y que, en 1967 (año de la publicación de este libro en Francia), estaban siendo estudiadas con un nuevo interés que superaba el abandono sistemático al que las había sometido la poderosa escuela historiográfica de los Annales. Era el momento de volver sobre los años que rodearon al Año Mil (en concreto el periodo que va del 970 al 1030) desde una perspectiva que abriese el estudio a las actitudes mentales y las representaciones de la psicología colectiva de esa época.El autor era de la opinión de que la imagen oscura y retrógrada que la gran mayoría de la sociedad occidental tenía del periodo comprendido entre la caída de Roma y el surgimiento del Renacimiento respondía a una visión sesgada que surgió ya en el siglo XV y que se reforzaría en los años de la Ilustración y el surgir del mundo científico.
"Un pueblo aterrado por la inminencia del fin del mundo: esta imagen del Año Mil sigue viva aún en el espíritu de muchos hombres de cultura, pese a lo que escribieron, para destruirla, Marc Bloch, Henri Focillon o Edmon Pognon. Eso prueba que, en la conciencia colectiva de nuestra época, los esquemas milenaristas no han perdido su poder de seducción. Aquel espejismo histórico se instaló, pues, con toda facilidad en el universo mental dispuesto a acogerlo. La historiografía romántica lo heredó de ciertos historiadores y arqueólogos que en los siglos XVII y XVIII emprendieron la exploración científica de la Edad Media, época oscura, sojuzgada, madre de todas las supersticiones góticas que las Luces comenzaban entonces a disipar. Y, de hecho, es precisamente a finales del siglo XV, con los triunfos del nuevo humanismo, cuando aparece la primera descripción conocida de los terrores del Año Mil. El retrato refleja el desprecio que profesaba la joven cultura occidental por los siglos sombríos y toscos de los que procedía y de los que renegaba para mirar, más allá de este abismo de este abismo bárbaro, hacia la antigüedad, su modelo. En el centro de las tinieblas medievales, el Año Mil, antítesis del Renacimiento, ofrecía el espectáculo de la muerte y de la estúpida prosternación".
jueves, 7 de octubre de 2010
Reseña: El crisantemo y la espada

Ruth Benedict.
Reseña de: Amandil.
A partir de ellos comienza a desgranar la estructura social japonesa en función de la relación del individuo consigo mismo, su familia, su trabajo, la sociedad y el Emperador. Para facilitar la comprensión, acude en bastantes ocasiones a ejemplos concretos de comportamiento tanto reales (anécdotas) como extraídos de las producciones literarias o cinematográficas.
La visión jerárquica. Ruth Benedict señala desde las primera páginas del libro que el motivo por el cual Japón participó en la Segunda Guerra Mundial no respondió a un impulso ideológico sino que fue una respuesta militar a la búsqueda del lugar en el concierto de las naciones que, a juicio de sus dirigentes, se le negaba a Japón por otros medios. Esta visión jerárquica del mundo (organización clara y rotunda en la que los poderosos estén en la cúspide) era una sencilla extrapolación del modo en que los japoneses percibían su propia organización social a todos los niveles. En una frase sencilla se podría decir que para ellos "cada cosa debe estar en su sitio" y saltarse ese orden (aunque sea con buena intención o por una causa justificada) debe ser evitado a toda costa y sancionado si se da el caso.La cultura de la vergüenza. Esta aportación al discurso antropológico por parte de Benedict ha supuesto, desde su origen en 1946 hasta nuestros días, uno de los debates más enconados entre sus partidarios y sus detractores. En resumen la idea consiste en señalar que las sociedades basadas en la vergüenza priorizan el control sobre sus habitantes en la capacidad de inculcar a los niños, y luego a los adultos, el temor a la vergüenza y, por extensión, al ostracismo derivado de ella. Su contraposición sería la "cultura de la culpa" en la que el medio de control se basaría en el concepto de "culpa" asociado a unos determinados comportamientos concretos que la sociedad rechaza y aborrece y sobre los que se actúa por medio de castigos en caso de ser descubiertos. Japón sería, en el momento del estudio, un caso extremo de "cultura de la vergüenza" y eso explicaría comportamientos como la resistencia de los soldados nipones a rendirse en la guerra.
El peso del honor. La piedra angular de la sociedad japonesa (y que sitúa en su justa medida los dos pilares ya citados) se conforma en relación al original sentido del honor que impregna por completo la concepción que tiene Japón de la realidad. En líneas generales la autora sostiene que el japonés se encuentra sometido a una constante presión estructural que sitúa en la cúspide de su existencia la "deuda" de honor ("on") que se contrae con los padres y ancestros ("oya on"), con los maestros ("shi no on"), con los jefes o amos ("nushi on") y, en última instancia, con el Emperador ("ko on"). Esta deuda se recibe de modo pasivo (al nacer o al obtener un trabajo, por ejemplo) sin posibilidad de elegir contraerla o no, y se convierte en referencia de comportamiento durante toda la vida. Ir en contra de alguna de esas deudas (no mostrar devoción por los padres, no ser respetuoso con los maestros, no obedecer los dictados del Emperador o de sus representantes) supone caer bajo el oprobio de la vergüenza y el estigma social.
Estas "deudas contraída pasivamente" han de ser devueltas y pagadas de modo activo y consciente, dividiéndose el tipo de deudas en dos grupos:
- El Gimu implica que son deudas que se arrastran durante toda la vida y que no pueden ser nunca pagadas del todo. Incluye el "chu" (deber hacia el Emperador, la ley, el Japón), el "ko" (deber hacia los padres, antepasados y descendientes) y el "nimmu" (deber hacia el trabajo propio).
- El Giri son deudas que deben ser pagadas con equivalencia matemática al favor o deuda recibidos existiendo un límite temporal para llevar a cabo la devolución. Incluye dos tipos, que Ruth Benedict calificó como "Giri hacia el mundo" (los deberes hacia el señor feudal, hacia la familia del cónyuge, hacia personas con las que se han contraído deudas de honor -"on"-) y "Giri hacia el nombre de uno mismo" (deber de limpiar la reputación personal, deber de no admitir el fracaso o la ignorancia, deber de respetar los cánones sociales japoneses).
Por medio de la explicación concienzuda del modo en que se relacionan los tres pilares de la "realidad japonesa", Ruth Benedict termina por llegar a una serie de conclusiones sobre el modo en que EE.UU. debería dirigir la posguerra evitando que se perciba como una sucesión de afrentas al honor japonés la ocupación militar. Apelando a la jerarquización, muestra que los japoneses están predispuestos a aceptar que el camino que eligieron para situarse a la cabeza (la guerra) era equivocado y la derrota sufrida (y la posterior ocupación) la consecuencia lógica de su error (de ahí que sea dolorosa pero no deshonrosa). Apelando al honor, señala que la figura del Emperador y la deuda de honor que toda la población tiene con él, es una herramienta muy útil para controlar a los elementos potencialmente más hostiles y rebeldes (los militaristas y las sociedades secretas anti-occidentales) siempre que se mantenga intacta la estructura social japonesa. y a su cabeza perdure el Emperador. Los consejos de la antropóloga fueron seguidos por los presidentes Roosevelt y Truman y eso garantizó la transición del Japón de una potencia imperialista a una democracia fiable y aliada.¿Sigue siendo El crisantemo y la espada una obra referente sobre la sociedad japonesa sesenta años después de su composición? Para un elevado número de antropólogos los métodos empleados no permitieron obtener un verdadero reflejo del objeto de estudio, siendo el resultado del trabajo de Benedict ampliamente superado, matizado y mejorado en todos sus aspectos. Sin embargo, se sigue considerando una buena base a la hora de comprender las estructuras profundas que han conformado la cultura japonesa hasta mediados del siglo XX. Asimismo, se sigue recomendando como una obra "iniciatica" en lo referido a Japón ya que, en pocas páginas y de un modo ameno, explica una gran cantidad de factores que siguen teniendo sus reflejos en la sociedad japonesa actual (desde la aparente falta de inhibición sexual hasta las elevadas tasas de suicidios, por poner dos ejemplos).
Así que, si quiere conocer mejor Japón y su cultura y no sabe por dónde empezar, la lectura de esta obra puede ser una muy buena manera de entender mejor el país del Sol naciente. Altamente recomendable.
jueves, 12 de agosto de 2010
Reseña: Borges y la ciencia ficción
Borges y la ciencia ficción. Carlos Abraham.
Reseña de: Matt Davies.
Grupo AJEC. Col. Tycho Ensayo. Granada, 2010. 190 páginas.
Para el que escribe esto, y supongo que para la mayoría de los que lo leen, el ensayo no es el género mas frecuentado. Normalmente, el lector que se enfrenta a un ensayo lo hace desde el interés que siente por el tema tratado, lo cual no lo convierte en un género accesible a todo tipo de lectores. Borges y la Ciencia Ficción va dirigido a aquellos a los que les interesa Borges y su obra, claro está, pero cualquier aficionado a la fantasía y a la ciencia ficción puede hallar en él material interesante, información sobre el proceso de creación literaria o numerosas sinopsis de cuentos de Bioy Casares prácticamente desconocidos.
Borges y la Ciencia Ficción es, ante todo, un buen ensayo. Carlos Abraham demuestra que no solo sabe de lo que escribe ─condición esta imprescindible para cualquier ensayista sólido─ sino que le entusiasma Borges y todo lo relacionado con los escritos del maestro argentino. Así, a pesar de ser un texto académico, es de agradable lectura para cualquiera que quiera saber un poco más sobre las influencias de Borges. Si algo se le puede reprochar es que su estructura, demasiado rígida y dividida en subapartados, no lo hace todo lo accesible que debería al lector poco habituado a ponerse delante de un ensayo. A pesar de mantener el interés y aportar datos nuevos e interesantes ─el mismo punto de partida del ensayo es sorprendentemente novedoso─ se echa en falta algo mas de fluidez en el texto, compartimentado en exceso.
La tesis principal del estudio de Abraham se basa en la falta de estudios sobre la evidente relación entre Borges y los géneros considerados por la mayoría de críticos como menores. Siendo esta conexión fácilmente rastreable en la mayoría de cuentos y ensayos del autor, Carlos Abraham realiza en primer lugar una defensa a ultranza de Borges como “lector hedonista”. Según numerosos críticos y estudiosos de su obra, Borges tenía “los gustos literarios propios de un adolescente”, y su insistencia a la hora de considerar a Stevenson, Kipling o Poe (autores todos de numeroso material de género fantástico) como sus maestros debe ser considerado como un rasgo indolente, una excentricidad. Estas afirmaciones, que a ojos de cualquier lector sensato familiarizado con la obra de Borges parecerán un disparate, son propias de lo que Abraham considera acertadamente “crítica deformante”: los prejuicios de la crítica literaria moderna contra la literatura marginal o de segundo grado, que era justo la que mayor placer lector le proporcionaba a Borges, según sus propias palabras.
Una vez realizada la necesaria defensa de las fuentes literarias borgianas, y después de la aclaración del autor sobre lo que implica el término ciencia ficción en su ensayo, se pasan a rastrear todas las posibles referencias a otros autores, desde H.G. Wells a Lovecraft, pasando por C. S. Lewis. Las obras de Borges están sembradas de referencias, paralelismos y homenajes a todos ellos, y Carlos Abraham realiza un estudio pormenorizado de la mayoría de cuentos, deteniéndose en aquellos que considera de especial interés para cimentar su tesis. Se agradece que la mayoría de análisis incluyan un breve resumen de los cuentos originales y de los de Borges, muy útil para refrescar la memoria y entender como influyeron unos en otros.
La segunda parte trata sobre cómo veía Borges la ciencia ficción, prestando una atención especial al desarrollo y la consideración del género en la Argentina de los años veinte y treinta. Es interesante comprobar cómo Borges sentía su propia obra, y el hecho de que el escritor se viera obligado a renegar de algunos de sus modelos literarios por cuestiones socio-culturales. El ensayo se cierra con un completo apéndice sobre los cuentos fantásticos de Bioy Casares.
En resumen, un ensayo bien escrito, mejor documentado y que plantea algunas teorías acerca de las obras de Borges que no por parecer engañosamente obvias tienen menos valor. Si los estudios académicos de Borges se orientaran según postula Carlos Abraham, muy probablemente darían resultados más agradables y menos ambiguos.
lunes, 8 de marzo de 2010
Reseña: Premios Gandalf y Aelfwine 2007 y 2008
Reseña de: Jamie M.
Sociedad Tolkien Española. Madrid, 2009. 249 páginas.
Los seguidores de Tolkien en España, agrupados en torno a la Sociedad Tolkien Española (STE), convocan anualmente el concurso de relatos cortos conocido como Premios Gandalf. Y desde 2007 han retomado un concurso también anual de ensayos cortos sobre la obra del autor inglés conocido como Premios Aelfwine. Este libro presenta los ganadores de ambos concursos en sus convocatorias de los años 2007 y 2008 con una pequeña presentación del volumen a cargo del presidente de la STE y tres brevísimas introducciones temáticas que separan las obras literarias de las de investigación y divulgación.
Las expectativas de contenido, en líneas generales, se cumplen sobradamente y denotan claramente que los relatos y artículos recogidos son los ganadores de un proceso de selección y eliminación sujeto a las normas de dos concursos. En todos ellos hay calidad a la par que muestran distintos estilos y modos de aproximarse a la obra de J.R.R. Tolkien por parte de personas aficionadas a la producción literaria del citado autor y que han profundizado bastante más allá de lo popular (El Hobbit, El Señor de los Anillos, etc.) para poder ofrecer, como ficción o como investigación, una nueva perspectiva que ofrecer al lector de esta obra.
Los relatos incluidos en esta recopilación y brevemente comentados, son los siguientes:
El club secreto del escarabajo de piedra, de Pilar Caldú Royo, Primer Premio del año 2007. Pino, un niño hobbit apocado por la pronta muerte de su madre y la falta de cariño de su padre, descubre un día un orco enfermo y moribundo oculto en una hondonada en medio del bosque. Superando su miedo inicial decide cuidar y alimentar a aquella criatura movido por un sentimiento de bondad y de aventurera curiosidad. Sin embargo su secreto es rápidamente descubierto por otros niños hobbits a los que convence para que, entre todos, cuiden al orco ocultando la verdad a los adultos. De ese modo surge el club secreto... Caldú consigue envolver toda la historia de una entrañable perspectiva infantil, adoptado la inocencia que acompaña la as acciones de los niños y su modo de actuar ante una criatura salida de los terribles relatos de la lejana y pasada Guerra. Se agradece un relato de ambientación hobbit que no queda atrapado en lo cómico sino que muestra una sociedad muy creíble en un entorno de pueblo pequeño y cotilla. El personaje de Pino está perfectamente trazado y dotado de una profundidad con la suficiente entidad como para que abandone los tópicos infantiles que podrían haber atenazado el relato. La narración rebosa sentimiento, esperanza y calor aunque en ocasiones muestre crueldad y desasosiego. El final, aunque se ve venir, cierra de un modo emotivo la pequeña historia de Pino, el orco y el club.De Rían y Huor, de Mónica Sanz Rodríguez, Segundo Premio del año 2007. Se abre ante nosotros un relato que hunde sus raíces en una de las partes más importantes de El Silmarillion, las vicisitudes de los hijos de Galdor, Húrin y Huor, que serán a su vez los padres de dos de los personajes centrales de la raza humana, Túrin y Tuor. La historia se centra en el amor entre Huor y la dama Rían, como se conocen, descubren lo que sienten y se unen en un matrimonio que se ve roto por la guerra y la temprana muerte de Huor. Y aunque ese es el argumento central, en realidad la autora engloba ese romance dentro de una plano mayor en el que incluye, de manera preponderante, la figura de Húrin, el hermano mayor que es modelo de guerrero, de noble y de soberano (y al que Tolkien sitúa en un plano a medio camino entre el héroe y el traidor, en un trágico final acorde con la figura de su hijo, Túrin Turambar). Con un lenguaje fresco, evocador y muy bien manejado, Mónica Sanz se adentra en una historia hermosa, bien narrada, en continuo movimiento, que no se apoya innecesariamente sobre trucos sentimentales. La historia de amor de Rían y Huor se engarza maravillosamente en los acontecimientos generales, sin estropearse mutuamente ni convertirse en un pegote añadido con calzador. Es un relato bien escrito, muy bien llevado y con un ritmo constante y sin sobresaltos.
Las ciénagas, de Jesús Santiago Álvarez Muñoz, Tercer Premio del año 2007. Decir que este relato bebe de Lovecraft se queda corto porque, de hecho, mezcla de un modo perfectamente creíble el imaginarium del de Providence con la Tierra Media de Tolkien. Y para lograrlo aprovecha uno de los entornos geográficos que más se prestan a ello: Las Ciénagas de los Muertos. Huelga decir que el lugar por sí mismo no hubiese garantizado el éxito del experimento literario, pero por medio de un relato al más puro estilo lovecraftiano (un narrador en primera persona y en pasado, apelaciones a la cordura, descripciones vagas pero lo suficientemente aterradoras, brumas, ruidos en la noche, avisos de peligro, miedo y suspense) consigue que el lector, sin abandonar la Tierra Media, crea estar caminando por Innsmouth. La historia comienza cuando un comerciante consigue de modo casual un mineral, la "lágrima de elfo", con asombrosas cualidades estéticas, que le hace ganar mucho dinero gracias a la alta sociedad de Minas Tirith. Pero un día deja de recibir su materia prima y, ante el riesgo de quiebra, decide investigar por qué se ha interrumpido el suministro, lo que le llevará hasta una lejana y semiabandonada colonia minera, Alknar, que se asienta en el linde las terribles Ciénagas de los Muertos, poblada por unos misteriosos individuos que no tienen relación con nadie fuera de los límites de su pueblo. Álvarez, copiando con bastante maestría el estilo de Lovecraft, logra sumir al lector en una aventura tenebrosa y oscura que encaja perfectamente y no chirría en absoluto. Los tiempos están muy bien medidos, el ritmo es trepidante, las descripciones son acertadas. No le falta ni le sobra nada.El anochecer del Mago, de Juan José Pérez-Pons Agudo, Primer Premio del año 2008. Si siempre es arriesgado escribir sobre personajes creados por otro sin traicionar la esencia y el estilo que el autor ha impreso en los mismos, meterse en la cabeza de esos personajes y ponerles a escribir un diario es una maniobra arriesgada, casi suicida. Y eso es lo que hace Pérez-Pons en este relato con la compleja y traicionera figura de Saruman. El capitán de una guarnición enviada a Isengard años después del fin de la Guerra del Anillo encuentra unos antiguos manuscritos que resultan ser una serie de anotaciones del Mago Blanco en las que cuenta sus percepciones, opiniones y valoraciones en distintos momentos de su prolongada vida. De ese modo el lector percibe como se va produciendo la "corrupción" del Istari (¿el "anochecer" del título?) y su distanciamiento progresivo de la misión que le fue encomendada junto con Gandalf y los demás Magos. Usando las misivas, y con una introducción ajustada a justificar el hallazgo, el autor desliza por medio de microrelatos en primera persona, datos sobre la personalidad de Saruman y las causas de su caída. El desmedido orgullo, la creciente desconfianza en Gandalf, la envidia, la confusión entre el fin y los medios a utilizar, el olvido de lo importante en aras de "lo nuevo". Todo ello tiene cabida en este pequeño relato. ¿Logra salir airoso de esa entrada en la mente de un personaje de esta envergadura? Creo que sí, en cualquier caso logra adoptar un tono y un estilo que podría acercarse al del mago creado por Tolkien sin desentonar demasiado con lo que se nos muestra de él en El Señor de los Anillos.
¡Echad al extranjero!, de Miguel González Plaza, Segundo Premio del año 2008. Con un estilo arriesgado y confuso en los primeros compases el relato consigue avanzar con fuerza y dibuja la que pudo ser la resistencia a Sauron y sus aliados en el Este gracias a la labor de los poco conocidos Magos Azules. La confusión nace del hecho de que el autor opta por contar la historia mediante la plasmación de los pensamientos en orden cronológico de varios de los habitantes de una aldea oriental a la que un día llega un "embajador" de una supuesta confederación de pueblos contrarios a seguir sometidos a los variags. El embajador, con su mera presencia, desata en todos los habitantes sentimientos encontrados y eso es lo que González Plaza narra de un modo lineal y desde distintas perspectivas. El efecto es muy curioso y original, sin embargo se presta a la confusión hasta que queda claro quien es quien, puesto que no hay indicaciones salvo las que se extraen del mismo texto. La historia de un conflicto entre los que quieren seguir como siempre (sometidos pero en paz), los que quieren sacudirse el yugo, los oportunistas, los temerosos, los agoreros, muestra sin aspavientos ni moralinas como pueden convivir todos estos sentimientos y pensamientos en un pequeño pueblo que, a la postre, será presa de su propia indefinición. La prosa es ágil, la profundidad la justa y los personajes rozan lo tópico sin caer por ello en lo banal, quizá se echa en falta al menos un "pensamiento" del personaje sobre el que gira toda la historia, el misterioso embajador, aunque esa misma carencia hace del relato algo más sangrante por lo mezquino del comportamiento de algunos individuos.Por otra parte, los cinco artículos/ensayos que completan el libro son los siguientes:
Los regalos de Papá Noël: las cartas, de Francisco Sempere Galat, Segundo Premio del año 2007. El autor aborda la particular obra de Tolkien, nacida del ánimo de entretener a sus hijos con una serie de cartas enviadas por el mismísimo Papá Noël todas las navidades, desde dos perspectivas distintas. Por un lado explica el origen y arraigo histórico de los dos personajes históricos y míticos como el San Nicolás cristiano y el King Winter o Father Time sajón que terminarán por converger en la figura de Father Christmas. Por otro narra el desarrollo, contenido y progresión de las cartas en sí mismas. Se nos muestra como el abrumador universo mitológico de Tolkien termina por introducirse de algún modo en este juego tan familiar e infantil (trasgos, dragones, Gollum, el hombre de la luna, etc.) sin por ello desmerecer a los personajes netamente originales de Las Cartas (el Oso Polar, Papá Noël, el Muñeco de Nieve, etc.). En definitiva, Sempere Galat bucea en una de las obras más personales del profesor inglés logrando dar con algunas de sus claves de un modo efectivo y clarificador.
Hijos de la misma Luz, de José Manuel Ferrández Bru, Tercer Premio del año 2007. Desde el primer momento el autor avisa de que no está presentando un trabajo en el que se vaya a defender la idea de que la obra de Tolkien responde a un consciente y premeditado deseo de evangelizar por medio de una alegoría. Más bien se propone mostrar las conexiones que existieron entre Tolkien y el movimiento católico protagonizado por el cardenal Henry Newman, así como las influencias que se produjeron como consecuencia del contacto directo entre el autor inglés y el padre Francis Morgan Osborne. Por medio de una presentación de hechos históricos, tendencias confesionales (el paso del anglicanismo anti-papal a otro menor agresivo y la final conversión al catolicismo de Newman) e influencias en la vida de Tolkien (el oratorio de Birmingham, la tutela durante una década del padre Morgan, etc.), Ferrández Bru va señalando las evidente coincidencias entre escritor y religioso y las posibles consecuencias que, posteriormente, quedarían reflejadas en las ideas globales que quedaron plasmadas en las obras literarias de Tolkien. El ensayo se puede leer en la web del autor, aquí.
J.R.R. Tolkien y la Guerra Civil española, de
José Manuel Ferrández Bru, Primer Premio del año 2008. Este artículo incide sobre varios de los puntos más polémicos que rodean la figura de Tolkien y que, en muchas ocasiones, son abordados de un modo demasiado simplificador y generalista. Me refiero al pensamiento político del propio autor inglés y su posición en relación a la Guerra Civil española. Ferrández Bru rompe con los tópicos y sitúa, por una parte, a Tolkien en su época y en las divisiones al respecto que se produjeron en la sociedad británica al estallar el conflicto en España y, por otra parte, matiza por medio de datos incontestables (cartas, apuntes biográficos) esa tendencia a "catalogar" de un modo cerrado el pensamiento del escritor. El ensayo, de libre acceso en la web del autor aquí, es muy sencillo de leer, sorprendentemente clarificador y perfectamente estructurado.La crítica literaria a Tolkien, de Francisco Sempere Galant, Segundo Premio del año 2008. Este artículo muestra la evolución del denominado "Tolkien criticism" desde la publicación de los primeros poemas de Tolkien en el periodo comprendido entre 1910 y 1922, hasta la aparición de las obras clave El Silmarillion, la Biografía y las Cartas por Carpenter y los Cuentos Inconclusos entre los años 1976 y 1981. Es el propio autor el que se marca este límite para poder limitar la extensión de su trabajo y dedicar sus esfuerzos a las épocas menos conocidas de la crítica en España, en la que las obras (literarias y académicas) de Tolkien se vieron sometidas a grandes elogios y también a mordaces y demoledores ataques. De hecho, la gran originalidad de este ensayo no es tanto la estructura (en esencia una sucesión de resúmenes de los argumentos centrales de las distintas críticas) sino la posibilidad de que el lector, de un vistazo, vea como ha sido tratada la producción de Tolkien desde la perspectiva de los que lo han estudiado per se en esos sesenta años de "crítica". De hecho este artículo es único en este sentido en lengua española y sorprende por tocar un tema que, de otro modo, no suele entrar dentro de lo comúnmente conocido por el aficionado medio.
Se puede decir que la Sociedad Tolkien Española, con iniciativas como los Premios Gandalf y Aelfwine y una edición como la aquí comentada, sigue sosteniendo un modo serio y admirable de acercamiento a la obra de una figura como la de Tolkien ¿Para cuando una edición profesional y "abierta" para que podamos acceder a ella los que no somos socios?






