Ojos verdes, negra sombra.
Javier Quevedo Puchal.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Dilatando Mentes Editorial. Alicante, 2018 (2ª edición). 462 páginas.
[Reseña perteneciente a la lectura de los candidatos a los Premios Guillermo de Baskerville 2018, organizados por la página Libros Prohibidos, en la categoría de novela].
Si alguien duda de que una fantasía autóctona, de calidad, es posible que se lea esta novela para quitarse de encima todos los prejuicios. La mezcla que plantea Quevedo Puchal a priori podría antojarse un tanto insoluble, el sur y el norte, las coplas y las meigas —que haberlas haylas—, el sol y la lluvia, el cante y el silencio, pero cuán bien casan después de todo. Es esta una fantasía que bebe de realismo mágico y de folclore, de conflictos familiares y sociales, de leyendas contadas a la luz de la lumbre y de seres sobrenaturales que ni siquiera son nombrados como tales, de costumbrismo y tradiciones ancestrales en la España de la II República, tan llena de contradicciones y claroscuros, tan turbulenta, tan anclada en el pasado como llena de funestos presagios. Ojos verdes, color esperanza, de amor y futuro; negra sombra, oscuridad que palpita en los corazones y ahoga los sueños. Ojos verdes que funden en distintas personas la luz de Andalucía con los nublados cielos de una exuberante Galicia; negra sombra que acecha los destinos funestos de unas mujeres, y unos hombres, que sólo quieren labrarse una vida nueva. Tensiones familiares, viejos amores, nuevos anhelos, dones caros e inexplicables, envidias, lazos de sangre, maltrato, leyendas y palpable, dolorosa, realidad.