Hablamos de todo aquello que nos interesa, sobre todo Literatura y sobre todo Fantástica. Lo nuestro son reseñas, no crítica literaria. Sólo razonamos nuestras opiniones, subjetivas y particulares, de lo que nos gusta y de lo que no.
domingo, 26 de junio de 2011
Reseña: Rebelión
lunes, 11 de abril de 2011
Reseña: Despertar
Conforme la protagonista vaya conociendo más detalles de ese Grupo Edison que la mantiene retenida: sus estudios genéticos para controlar o erradicar los poderes y/o dominar a criaturas sobrenaturales, sus asesinatos y conspiraciones, sus engaños y mentiras..., más convencida se encuentra de que debe escapar de nuevo, encontrar a sus amigos y enfrentarse a la poderosa organización. Pero para ello, sin duda, necesitará ayuda exterior y no sabe a quién podría acudir ni en quién confiar; así, lo primero es reunirse de nuevo con sus amigos y después seguir jugando con las escasas cartas que le han tocado.
Al ser el segundo libro de una trilogía, libre de las ataduras que supone el tener que presentar protagonistas y ambientación, la trama avanza mucho más rápidamente que en el primer libro, con más movimiento y acción y una ampliación del escenario. Según el relato avanza se irán sumando a la misma nuevos “actores”, como cierto demonio que se dedica a susurrar en el oído de Chloe, y las lealtades se verán modificadas con diversas traiciones y cambios de bando, plagando la narración de suspense y misterio. Sin embargo también peca precisamente de esa cualidad de “libro puente”, donde la trama avanza sin llegar realmente a ningún sitio a la espera del desenlace en la tercera novela, contestando algunas preguntas pero planteando otras muchas y dejándolo todo prácticamente en el aire.
Cuando
los jóvenes consigan reunirse de nuevo (¿alguien acaso lo dudaba?)
la trama adquiere un interesante tono de novela de fugitivos al
escape, siempre con la paranoia en la mente de sentir el aliento de
sus perseguidores en el cogote y teniendo que valerse y sobrevivir
por sí mismos en circunstancias adversas. A la búsqueda del padre
de Simon y Derek, quien podría tener alguna de las claves de lo que
les está sucediendo, se une la necesidad de encontrar un lugar
seguro donde refugiarse, manteniéndose mientras tanto todo el rato
en movimiento, siempre un paso por delante de la gente del
grupo Edison (siempre presentes en sus mentes, aunque casi
desaparecidos físicamente de la trama principal hasta el clímax de
su cierre).La autora profundiza en las relaciones que se establecen entre los jóvenes protagonistas y en las vidas que han llevado hasta llegar hasta allí, conformando sus personalidades y haciéndoles ser como son. La historia tras todos ellos empieza a desvelarse y crece la sospecha de que, tal vez, las ideas preconcebidas del primer libro puedan estar muy equivocadas y que los enemigos de ayer pueden ser los reticentes aliados de hoy. La tensión se masca dentro del grupo y vivir en las calles no es lo mejor precisamente para rebajarla. Al igual que Chloe, el resto de adolescentes también van experimentando los cambios que suponen el despertar de sus poderes; así, Derek tendrá que lidiar con los dolorosos cambios que la licantropía provoca en su cuerpo, Simon tendrá que ver cuáles son los límites de su hechicería y Tori tendrá que asimilar y aceptar ciertas revelaciones dolorosas. Hay un interesante crecimiento en todos los personajes que consiguen hacerlos más cercanos a pesar de toda su extrañeza paranormal; un crecimiento que los va a llevar al límite, sin saber si finalmente podrán regresar de allí.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Reseña: Invocación
Invocación.Los poderes oscuros I.
Kelley Armstrong.
Reseña de: Jamie M.
Marlow. Barcelona, 2010. Título original: The summoning. Darkest Powers I. Traducción: Ignacio Alonso Blanco. 380 páginas.
Chloe Saunders es una adolescente que vive con su tía Lauren (ya que su madre ha muerto y su padre está casi siempre ausente “por trabajo”) y estudia en una escuela de artes sin destacar demasiado en nada, más preocupada por su agenda social y su tardío desarrollo hormonal. Justo el día que cumple quince años y decide celebrar un particular acto de rebeldía no muy propio de ella, tiene su primera menstruación y “redescubre” su capacidad de ver y comunicarse con los espíritus de los muertos a través del violento fantasma de un conserje de la escuela. Antes de que pueda llegar a asimilar lo que le está sucediendo, es internada en un peculiar y pequeño centro privado para jóvenes con ciertos problemas, la Residencia Lyle, donde deberá permanecer una inespecificada temporada mientras se busca un diagnóstico para su “dolencia mental”. Ella parece tenerlo claro, al menos al principio: simplemente es que se ha vuelto loca. Pero, ¿y si no fuera así? Mientras empieza a conocer a sus compañeros y cosas extrañas suceden a su alrededor, las dudas comienzan a aparecer en su mente al tiempo que empieza a sospechar que quizá ella no sea la única allí con “habilidades” especiales. Definitivamente, algo extraño sucede en la Residencia Lyle.
Los jóvenes residentes pronto se muestran como inadaptados sociales, los “raritos” de cualquier instituto, acarreando cada uno sus propios problemas que les aísla del resto a pesar de sus ansias de abrirse al mundo, de ser aceptados tal y cómo son, y no tener que esconder su verdadera naturaleza. Todos parecen haber construido corazas alrededor de ellos para que nada del exterior les lastime, pero impidiéndoles a su vez relacionarse de una forma natural con los que les rodean. Es obvio que hay muchos secretos encerrados en la residencia y Chloe caerá en medio de ellos como el detonador de una bomba.
Hay momentos de la narración en que se hace demasiado evidente que esta es una novela de “presentación” dentro de una serie, con una trama demasiada lenta al principio, tomándose excesivo tiempo para “construir” las personalidades de sus protagonistas mientras da repetidas vueltas sobre ciertos detalles innecesariamente (las relaciones que Chloe establece con el resto de chicos de la residencia se encuentran machaconamente remarcadas, con una serie de binomios de atracción y repulsión desgraciadamente tópicas), tardando demasiado en iniciar la auténtica acción. Todo es necesario, sí, pero se podría perfectamente haber abreviado algo. Sin embargo, cuando parece que la narración se va a estancar en los sucesos de la Residencia Lyle, la autora imprime un giro brutal a la trama que le va a dar un nuevo impulso y mucha más emoción. Armstrong se toma su tiempo para establecer la situación de la protagonista y del mundo en el que de repente se ha visto envuelta, entonces pisa el acelerador y el último tercio de la novela lanza la aventura dejándolo todo preparado para lo que haya de venir.
Los personajes son quizá demasiado arquetípicos en cuanto al general de este tipo de historias. Se presenta el inevitable triángulo entre Chloe y los hermanos adoptivos Simon (amable y a la vez inquietante) y Derek (con quien la protagonista pasará de un inicial rechazo frontal a una especie de reticente atracción), que afortunadamente para los lectores no termina implicando ninguna crisis romántica. Victoria (o Tori) es la imprescindible niña malcriada que acostumbra siempre a salirse con la suya destinada a convertirse en la adversaria dispuesta a hacerle la vida imposible a Chloe con su animadversión, pero que seguro que oculta su corazoncito y sus propios problemas. Rachelle (Rae), diagnosticada como una “pirómana”, es esa chica un tanto estrafalaria que se convierte en la compañera de correrías y recipiente de confidencias de la protagonista... Sin embargo, poco a poco, conforme se acerca el final del libro, se vislumbra una evolución en todos ellos que de ser desarrollada en próximas entregas puede dar pie a interesantes situaciones y a una mayor profundidad de los personajes que sería de agradecer.
Invocación es una aventura paranormal, con interesante personajes a través de los cuales la autora ha sabido retratar algunas de las preocupaciones de los adolescentes actuales (como la primera regla, la ropa, los cosméticos y los videojuegos), con buenas dosis de misterio, de conspiraciones y traiciones. Resulta un tanto difícil para el lector (supongo que no tanto para las lectoras) el empatizar con la protagonista y sus problemas, no es fácil ponerse en su lugar, aunque sí el comprender la angustia que se debe sentir con la creencia de que tu mente te está jugando una mala pasada, perfectamente plasmada por Armstrong a través de los pensamientos y reacciones de Chloe, cuyo principal y casi único deseo es abandonar cuanto antes el lugar y reanudar, si es posible, su vida donde la dejó, a la vez que teme no poder hacerlo. Chloe empieza la novela como una insegura adolescente, que incluso tartamudea víctima de su timidez e inadaptación social, pero lentamente va tomando las riendas de su vida en una situación realmente difícil, enfrentándose a sus problemas en vez de limitarse a llorar su frustración encerrada en su cuarto. La búsqueda de respuestas le llevará también a crecer como persona y a tomar una mucho mayor confianza en si misma, en sus recursos y posibilidades.
Todo el drama que se intuye en torno a la Residencia Lyle está bastante bien construido, añadiendo lentamente detalles inquietantes que ayudan a crear una atmósfera de sospecha que parece dispuesta a estallar en cualquier momento dejando sin aparente salida a los jóvenes implicados. ¿Hay alguna otra causa para que los chicos se encuentren allí aparte de su supuesta enfermedad? ¿Quién se encuentra detrás de su encierro? ¿Son enfermos mentales o tienen auténticos poderes? ¿Existen los seres paranormales? Dentro de la residencia, una serie de pequeños misterios, sin aparente gran importancia, van a irse sumando uno sobre otro para conformar un total mucho más grande que sus partes, mientras se siente cómo la tragedia se va acercando.
El libro, primera parte de una trilogía, termina con un final absolutamente abierto, lleno de emoción, en un punto álgido que deja al lector con cierta frustración y a la trama con todo preparado para la siguiente entrega cuando la acción comenzaba a coger mucha velocidad. Invocación es una lectura entretenida y ligera, con una narración sin grandes complicaciones, fácil de seguir y de entender, con mucha cercanía a los jóvenes a los que va dirigido (estupendo, por ejemplo, el recurso de utilizar la NDS para comunicarse en secreto). Una historia que bebe de muchas fuentes con un poquito de terror, un poquito de romance, algo de misterio, magia y seres paranormales (y no, no hay vampiros en esta ocasión), y mucho drama adolescente que no llega a apoderarse de la trama, sino que presenta problemas reales de los que se presentan con el crecimiento (ampliados, eso sí, por las circunstancias en las que se ven inmersos los protagonistas, obviamente). Suficiente como para dejar con ganas de leer la siguiente entrega.

