domingo, 26 de junio de 2011

Reseña: Rebelión

Rebelión.
Los poderes oscuros III.

Kelley Armstrong.

Reseña de: Jamie M.

Marlow. Barcelona, 2011. Título original: The Reckogning. Darkest Powers III. Traducción: Ignacio Alonso Blanco. 381 páginas.

Tras los sucesos del anterior libro, que debe ser leído previamente para afrontar la lectura de este, Chloe, Derek, Simon y Tori permanecen ocultos en la casa segura de Andrew, donde conocerán a otros humanos, adultos, con poderes dispuestos a enfrentarse al Grupo Edison y sus oscuros experimentos. Deseosos de rescatar a Rae y a la tía Lauren de manos de sus antagonistas, los muchachos se sienten encerrados allí, aún disponiendo de la oportunidad de practicar y conocer algo mejor el alcance de sus poderes potenciados por los experimentos genéticos practicados en ellos por el Dr. Davidoff. La tensión se masca en el ambiente de la casa, mientras los sucesos se precipitan. La irrupción de un nuevo fantasma telequinético que viene a atormentar la vida de Chloe, trayendo a un tiempo maléficas amenazas, ambiguas advertencias y muchas preguntas nuevas, llevarán a la joven y a sus compañeros a cuestionarse todo lo que les rodea.

Como pronto van a comprobar los jóvenes, no se puede confiar en cualquiera, aunque tenga buenas intenciones. Solo pueden apoyarse en sí mismos.

Acción, peligro, hormonas adolescentes desatadas con una pincelada de romanticismo, traiciones, mentiras, huidas y persecuciones..., los cuatro fugitivos van a tener que enfrentarse a la situación en la que se encuentran, tomando decisiones difíciles, mientras intentan comprender quiénes son ellos mismos y hasta donde llegan las transformaciones que han sido introducidas en sus genes. La aparición de nuevos personajes sirve como contrapunto y control de sus poderes, pudiendo comparar con lo que un hechicero o una nigromante “normales” pueden hacer y lo que está al alcance de ellos. Al mismo tiempo, Chloe debe hacer frente a sus sentimientos, resolviendo el conflicto latente en el triángulo amoroso formado con los dos hermanos, Simon y Derek, llena de dudas por no querer hacer daño a ninguno en medio de su propia confusión.

Los jóvenes deberán abrirse paso a través de una red de mentiras y traiciones que les tiene a ellos como centro, y posee inesperadas ramificaciones. A la vez, como adolescentes que son, deben madurar y asumir sus propias responsabilidades, cosa que la autora ha reflejado de forma desigual. La caracterización de los personajes cojea de alguna manera en esta tercera entrega, más centrada en atar algunos cabos que en hacer avanzar la personalidad de los protagonistas, lo que motiva que algunas de las cuestiones presentadas se muestren excesivamente  precipitadas o poco explicadas. Los cambios en Tori se antojan demasiado acelerados, al tiempo que la resolución del triángulo se siente demasiado sencillo ante todos los obstáculos (y las dudas de los propios implicados no sería el menor de ellos) que existían con anterioridad y que aquí son apartados del camino con demasiada rapidez.

El problema de la novela, junto a la sensación de que no pasa nada realmente nuevo, es que conforme avanza la trama y quedan menos paginas por leer, uno empieza a cuestionarse que aquello pueda acabar satisfactoriamente (incluso consulté diversas páginas para asegurarme que en efecto se trataba de una trilogía) y tristemente ese es el caso. La trilogía termina porque la autora así lo dice, pero lo cierto es que muy bien podría seguir adelante con las muchas cosas que quedan pendientes al pasar la última página. Se explican muchas cosas, sí, el camino de muchos personajes queda definitivamente decidido, se clarifican muchos detalles que habían quedado difusos o poco coherentes, se terminana algunas tramas y se dan unas cuantas respuestas... Pero, no obstante, hay muchas líneas que quedan sin cerrar y más parece un punto y aparte, un alto en el camino, que un final en sí mismo. Sinceramente pienso que la serie se merecía un final más digno.

De hecho, la autora no solo no termina de cerrar todas las líneas que venía arrastrando de los libros anteriores, sino que se permite plantear otras nuevas en este sin que se llegue a entender su relevancia ni terminen de llegar a ninguna parte. Armstrong parece haberse dicho a sí misma que si algo había funcionado en las dos entregas anteriores aquí bastaba con ofrecer en mayor cantidad lo mismo. Y no es así, sobre todo cuando tantas dudas quedan sin contestación, y muchas de ellas, tan aparentemente trascendentes, carecen luego de todo desarrollo e importancia. El tema de la identidad del padre de Tori y su desconocimiento por parte de los implicados, el trato con la semi demonio y su resolución celérica que más suena a socorrido deus ex machina, el destino de Liz ( de todos ellos, por otra parte), la breve aparición del espíritu de la madre para no significar luego nada, el misterio de la desaparición de Rae y con quién se haya ido...

La autora fía todo el interés de esta entrega a las escenas de acción, a los giros inesperados, a los enfrentamientos y al uso de los poderes. No deja de tener su atractivo, pero queda en el lector un cierto sentimiento de insatisfacción o decepción después de haber llegado hasta aquí a través de tres novelas sin que haya una auténtica resolución a todo lo planteado y, sobre todo, al destino futuro de los muchachos, que queda totalmente en el aire. Lo dicho, emocionante pero decepcionante.

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