M.G. Wheaton.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Alianza editorial. Col. Runas. Madrid, 2020. Título original: Emily Eternal. Traducción: Raúl García Campos. 308 páginas.
Esta es la historia de Emily. Una Conciencia Artificial —en contraposición a la recurrente Inteligencia Artificial— que justo empieza a «vivir» cuando la humanidad recibe el mazazo de la noticia de que el Sol está pronto a consumirse; algo que supondrá la extinción de toda vida sobre la Tierra. Y en semejante escenario y ante tamaña amenaza, se trata de una historia de resiliencia, de no rendirse ante la adversidad, aunque esta sea aplastante. Wheaton factura en esta su obra de debut una novela apocalíptica —aunque la gente parece estar tomándoselo mejor de lo esperado— a ritmo de thriller tecnológico y de suspense con un tono agridulce repleto de emoción y de drama. En la figura de la protagonista, y en toda la acción en que se ve envuelta —y es mucha—, el autor encuentra el vehículo perfecto para ir deslizando algunos temas candentes y ciertos dilemas éticos: La eugenesia, la evolución y el posthumanismo, las desigualdades tecnológicas, la privacidad, el libre albedrío, el supremacismo, la compasión… Quizá Emily tan solo sea unos ojos ajenos en los que la humanidad debe mirarse y hacerse las preguntas correctas. Pero ya sabemos que los humanos no aprendemos nada por las buenas.




