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jueves, 26 de diciembre de 2013

Reseña: Rurouni Kenshin. Restauración

Rurouni Kenshin: Restauración.

Nobuhiro Watsuki.

Reseña de: Alb Oliver.

Panini Manga. Barcelona, 2013, 2 volúmenes de 160 y 208 págs respectivamente.

Allá por 1994 comenzó en Japón la publicación de Rurouni Kenshin, las aventuras de Kenshin Himura, un antiguo samurai que luchó durante el fin del régimen Tokugawa para dar comienzo a la restauración Meiji. En España fue publicado por Glenat en 28 tomos, aprovechando el auge que le dio el hecho de que el anime fuera emitido por televisión. Hace poco se reeditó en un nuevo formato, de nuevo siendo un éxito, esta vez por Panini Cómics, quienes se hicieron también con los derechos de ésta nueva historia.

En este mismo año se ha podido ver la película de acción real en cines, lo que favoreció que Nobuhiro Watsuki se decidiera a hacer lo que él llama en sus míticos free talks (páginas que incluía en sus obras destinadas a dar explicaciones a sus lectores) “versión cinematográfica”. No os asustéis, quienes hayáis visto la película no estáis comprando la adaptación. Mi teoría de por qué lo llama así viene a ser un concepto similar, se desprende de todo el bagaje que llevaban los personajes y crea una historia nueva desde cero.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Reseña: Ojo de Halcón y Pájaro Burlón. Fantasmas

Ojo de Halcón y Pájaro Burlón:
Fantasmas.

Guión: Jim McCann.

Dibujo: David López.

Reseña de: Matt Davies.

Panini Comics. Colección Marvel Héroes. Barcelona, 2011. Tomo. 168 páginas.

En ocasiones, una obra acaba aportando más por lo que no es que por lo que se pretende que sea. Ojo de Halcón y Pájaro Burlón: Fantasmas es un cómic de superhéroes típico, sin nada que aparentemente lo haga destacar de entre la miriada de comics surgidos dentro de la franquicia Vengadores.

Pájaro Burlón, la durante años difunta y recientemente resucitada ─de forma chapucera─ esposa de Ojo de Halcón, se monta una agencia antiterrorista. Todo suena a ya visto y leído, con un chavalín experto en informática hackeando bases de datos, un trasunto femenino del Q de James Bond suministrando gadgets y armas y Dominic Fortune, personaje que dormía en el baúl de los secundarios olvidados, aportando el humor socarrón y tirándole los trastos a Pájaro. Ella y su marido, mientras tanto, se enfrentan a Fuego Cruzado y al Jinete Fantasma, villanos habituales de la pareja desde su primera aparición. Y hasta aquí, la historia. Los personajes van y vienen persiguiendo a los malos, los malos les tienden emboscadas (no tan) mortales, Pájaro y Ojo discuten por su relación...Y ya está. En resumen, poco se acerca esta serie al tono que Marvel le está dando al resto de sus series Vengadoras. Y afortunadamente, hay que añadir.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Reseña: Powers

POWERS

Guión: Brian Michael Bendis.

Dibujo: Michael Avon Oeming.

Reseña de: Alb Oliver.

Panini Cómics. Barcelona. Color. Formato 100% Cult Cómics. Varios volúmenes.

Durante el pasado 2009, Panini decidió continuar con la edición de Powers allá dónde Planeta de Agostini la había dejado. Editorial Planeta llegó a editar los 6 primeros arcos argumentales (¿Quién mató a Retro Girl?, Juego de rol, Muertes insignificantes, El supergrupo. Anarquía y Los vendidos). En ese punto y tras una larga espera para sus seguidores, Panini tuvo el acierto de continuar la historia, añadiendo 6 nuevos volúmenes, a la espera de la publicación de nuevos arcos.

Sólo con ver el título, Powers (Poderes) esperaríamos una (¡sorpresa!) historia de superhéroes, y así es, pero no vista desde la perspectiva de supergrupos luchando contra el villano de turno. Realmente es un cómic de investigación policial, aunque se trata de un departamento especializado en casos de gente con superpoderes. Cogiendo un poco de obras predecesoras, Bendis ha creado un universo en el que los superpoderes han sido ilegalizados, y el departamento de policía cuenta con medios para privar de sus habilidades a los “villanos”, lo que podría otra vez llevar a engaño si esperamos una caza del villano al uso.

El principal protagonista es Christian Walker, detective con un pasado relacionado con los Powers, físicamente corpulento, reservado, y bastante intuitivo. Como acompañante tiene a la detective Deena Pilgrim, una joven que se le asignó a Walker y que aprende de sus métodos, siendo un poco el contrapunto a su seriedad, pero sin embargo una profesional, no cayendo en convertirse en un personaje cómico.

Juntos investigan toda clase de homicidios relacionados con poderes, muchas veces casos en los que cuesta distinguir los grises, dado que en ocasiones se mezcla lo personal con el deber, y los personajes se tienen que cuestionar sus propias acciones. En ocasiones Walker es el referente claro de la rectitud y vemos en Deena cierta anarquía orientada al cumplimiento del deber.

Lo que se inició con una serie de arcos cortos, basados en rutinas de interrogatorios a sospechosos y testigos, aparición de nuevos actos relacionados con el crimen y la resolución del mismo, ha ido evolucionando, y Bendis se ha explayado a la hora de adentrarse en la psicología de los personajes, revelando hechos de su pasado que en gran parte explican sus actitudes actuales, así como conflictos entre lo ético y la obligación. Uno de los tomos más extensos, Para siempre, se basa en la historia de Walker, se mete de lleno en el origen de los personajes con poderes y a su vez ayuda a comprender la interacción del mismo con personajes que aparecieron en tomos anteriores.

Brian Michael Bendis es uno de los autores más prolíficos de la época, y alterna sus diferentes trabajos en otros proyectos con ir publicando la que él mismo considera una de sus mejores y más personales obras. Como ya he dicho, ha creado un completo universo superheróico, en el que en ocasiones se pueden captar homenajes a figuras bien conocidas, como puedan ser cuerpos de policías espaciales, Mr Majestic ( a su vez homenaje a Supermán) o todo un mundo relacionado con los héroes que el lector haya seguido hasta el momento.

Lo bueno de todo este popurrí, es que muchas veces simplemente está ahí, en un segundo plano, viendo que la importancia queda en el plano policial, como pueda ocurrir en obras como Top Ten de Alan Moore, o Gotham Central de Greg Rucka. Bendis sigue en su línea de crear personajes con ingenio, aportando diálogos irónicos, pero a la vez aporta la sobriedad y realismo que podría tener cualquier serie televisiva del género policiaco.

La química creada entre los dos protagonistas es simplemente genial, en muchos casos apostaríamos porque se trata de un caso de amor-odio, sin llegar al tema sexual (aunque nunca lo descartemos, dado que al ser una obra considerada “adulta” se ven escenas de sexo, y los diálogos incluyen bastantes expresiones soeces). Ante todo nos podemos fijar en que más que otra cosa se trata de respeto, y Bendis juega con eso a la hora de guionizar, cuestionando en varias ocasiones la confianza que el uno tiene en el otro.

En cuanto al apartado gráfico, ahora mismo no podría imaginar la serie sin Michael Avon Oeming dibujándola. Cuando hojeé el primer tomo, ¿Quién mató a Retro Girl?, poco me imaginaba que pudiera ser un cómic serio. A primera vista es un trazo estilo dibujo animado, por lo que esperaba algo del estilo Batman Animated, siendo el estilo de Bruce Timm lo primero que me vino a la mente, pero para mi sorpresa la historia encajaba perfectamente con semejante dibujo.

Gran labor la de Oeming, perfilando un dibujo cada vez más oscuro, adaptándose perfectamente a las tramas más siniestras que prepara Bendis. Normalmente se centra en la acción, por lo que los fondos no están excesivamente detallados (lo que no quiere decir que no los tenga), por lo que a mí por lo menos me produce la sensación de que la acción está moviéndose en cada viñeta, tal cual sería ver Powers en serie de animación.

Los tomos editados actualmente por Panini, son:

Para siempre

Leyendas

Psicópata

Cósmico

Identidad secreta

Los 25 superhéroes muertos más molones de todos

Y si acaso alguno de ellos resulta un poco más flojo o pesado de lo habitual, os aseguro que en el siguiente recupera el ritmo.

Si aún estáis dispuestos a interesaros por una colección, y más o menos os gusta el género policiaco, creo que Powers es una de las mejores elecciones posibles.


lunes, 17 de agosto de 2009

Reseña: Vengadores / Invasores 1

Vengadores/Invasores 1.
Viejos soldados, nuevas guerras.


Guión: Alex Ross, Jim Krueger.
Dibujo:
Steve Sadowski.

Reseña de: Matt Davies.

Panini Cómics. Barcelona, 2009. 176 páginas color. Formato 100% Marvel (contiene Avengers Invaders, 1-6 USA).

Retrocontinuidad. Seguro que Roy Thomas y Sal Buscema no tenían la palabreja en mente cuando crearon a los Invasores, allá por el año 69. Pero de eso se trataba, de cambiar el presente de algunos personajes introduciendo elementos nuevos en su pasado, datos y hechos que "siempre habían estado ahí", pero que los lectores desconocían. A ellos- al contrario que en la Marvel actual- el invento les salió bien, y los Invasores se consolidaron rápidamente como uno de los grupos superheroicos "clásicos", reciclando personajes de la antigua Marvel, cuando la editorial era conocida como Timely Comics. Así, el Capitán América, Namor, la Antorcha Humana, Toro y Bucky unían fuerzas contra el Eje, zurraban a los nazis y acababan definitivamente con la amenaza de Hitler (quien, en el universo Marvel, muere a manos de la Antorcha Humana, y no pegándose un tiro en un bunker)

Y después...Finalizada la guerra, los héroes se unían a otros grupos y seguían con sus vidas, y los lectores del 69 ya sabían de sobra como el Capitán America era despertado por los Vengadores o como Namor gobernaba en Atlantis. El tiempo pasó, la generación de lectores que leyó a los Invasores creció y el universo Marvel sufrió todos los cambios que puede sufrir un mundo de ficción al que cientos de guionistas y dibujantes enriquecen (o empobrecen) con sus ideas.

Y ahora nos situamos en 2008. Marvel ve cerca su 70 aniversario y decide relanzar a sus personajes más ancianos, aquellos que llevan con la compañía desde su nacimiento. Así que, para regocijo de lectores veteranos y noveles, vuelven los Invasores.

El tomo Vengadores/Invasores (no entiendo por qué los Invasores no van delante de los Vengadores, siendo estos últimos meros comparsas en el comic), recién publicado por Panini en nuestro país, no es, y se agradece, un nuevo ejercicio de retrocontinuidad. En lugar de eso, Jim Krueger y Alex Ross utilizan algo tan recurrente y simple como los viajes en el tiempo. Los Invasores están luchando contra las fuerzas alemanas en 1941 y de golpe, ¡zas!, aparecen en el Nueva York de nuestros días. Por supuesto, y en la mejor tradición del comic de supers, no tardan ni dos páginas en enzarzarse en una nueva pelea.

¿Qué lo hemos visto mil veces? Cierto, y decir mil serían pocas. Pero, como siempre, la gracia radica en como contarlo, y se nota que Krueger y Ross tienen devoción por los héroes de la Segunda Guerra Mundial, así que un argumento sencillo se convierte en la excusa para retratar a sus personajes favoritos y enfrentarlos a los miles de cambios sucedidos desde entonces. Por supuesto, alguno de los Invasores se enterará de que no llegó a viejo. Por supuesto, el clásico enfrentamiento yo-del pasado contra yo-del presente estará servido. Pero mientras los tópicos se acumulan uno tras otro la historia avanza con buen ritmo, los protagonistas tienen algunos momentos de reflexión entre batalla y batalla que son lo mejor del comic (impresionante la reacción de la Antorcha Humana al descubrir el trato que SHIELD les da a sus androides), y el ambiente a aventura clásica lo llena todo. El dibujante, Steve Sadowski, también cumple su tarea, con unos lápices correctos y varias escenas de acción muy bien narradas, aunque alguna postura resulta un tanto forzada y las tintas no siempre le favorecen.

Falta por ver si el final de la historia, que Panini publicará en diciembre, estará a la altura de esta primera parte, y si la trama del viaje en el tiempo acabará siendo algo más que una simple herramienta argumental. Pero de momento, Vengadores/Invasores 1 es un comic muy entretenido, con personajes cuidados y un ambiente que mezcla la diversión de los Vengadores de los años 80 con el tono oscuro y conspiratorio de la Marvel actual.

miércoles, 1 de julio de 2009

Reseña: Los Eternos 1. Matar a un dios

Los Eternos 1. Matar a un dios.

Guión: Daniel y Charles Knauf.
Dibujo: Daniel Acuña
.

Reseña de: Matt Davies.

Panini Cómics. Barcelona, 2009. 144 páginas. Formato 100% Marvel (contiene Eternals, 2008 series, 1-6 USA).

Los Eternos del título forman parte de ese curioso grupo de personajes de Marvel con un gran potencial ─como los Inhumanos, como Puño de Hierro─, pero que, por un motivo u otro, nunca han conseguido convertirse en primeras espadas del universo al que pertenecen. En la mayoría de los casos, permanecen en el Limbo unos cuantos años, son reflotados puntualmente con mayor o menor éxito y vuelven a su cajón. Pero esto también tiene como resultado el que dichos personajes sean diamantes en bruto en manos de autores competentes, pues sus apariciones esporádicas los han mantenido al margen de imposiciones y caprichos editoriales (el gran mal que sufren los personajes de las grandes compañías de cómic americano).

Creados por un Jack Kirby setentero de imaginación desatada, los Eternos son el resultado de una mezcla tan heterogénea como es el concepto superheroico clásico de tipos con mallas y poderes pasado por el filtro de las teorías post new-age acerca de la vida extraterrestre. Los Eternos, aunque puedan pasar por supers, son una comunidad cerrada de seres extremadamente avanzados, que lleva millones de años en el planeta y que en el pasado fueron adorados como dioses. Su némesis son los Desviantes, unas criaturas horribles surgidas del mismo tronco genético, pero que evolucionaron de forma distinta y perversa. A priori, estos conceptos son lo suficientemente atractivos para crear una historia interesante: es una serie coral, con personajes que pueden ser conducidos en distintas direcciones sin miedo a que el tono de la serie sufra demasiado, y que permite a los dibujantes lucirse imaginando mundos y criaturas extrañas. Y digo a priori, porque la penúltima revisión de los Eternos, publicada hace un par de años con Neil Gaiman a los guiones y John Romita Jr. al dibujo, se perdía en tramas secundarias insulsas y personajes poco definidos, creando muchas expectativas que se quedaban en nada. Pero no sería tan fallido el experimento (o no irian tan mal las ventas) cuando los personajes consiguieron serie regular, que es la que nos ocupa ahora.

Por un lado tenemos, una vez mas (y van...) a dos guionistas ─padre e hijo─ importados de la televisión. Los Knauf, Charles y Daniel, tampoco son novatos en esto de escribir cómics, habiendo entrado en Marvel con buen pie gracias a la serie regular de Iron Man, y tanto sus guiones para televisión como aquellos para la colección del Vengador Dorado se caracterizan por su tono oscuro, con algunos toques de humor negro, y una dosificación del ritmo adecuada. Precisamente este último punto es su mayor debilidad: la trama es interesante y expone a los personajes a situaciones difíciles sin buscar el cliffanger y el golpe de efecto ─de hecho, constantemente ironiza al respecto, con llamadas al lector al más puro estilo Stan Lee─, pero se echa en falta algo mas de inmediatez, de acción una vez que las piezas ya están situadas. No llega a ser aburrido en ningún momento, pero sí podrían eliminarse algunas páginas sin que el argumento se resintiera demasiado.

Por el otro lado, está el magnífico dibujo de David Acuña. Y es que el guión de los Knauf es bueno sin llegar a ser sobresaliente, pero el dibujo y el color de Acuña hacen que brille de forma especial, con un diseño de personajes y una narrativa espectacular.

En resumen, un tomo interesante, con una historia bien llevada y un apartado gráfico impresionante.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Reseña:El Encapuchado.El Origen.

El Encapuchado:El Origen.

Brian K.Vaughan, Kyle Hotz y Eric Powell


Reseña de: Matt Davies

Panini Cómics. 156 páginas. Linea Max. Formato 100% Marvel

La linea Max de Marvel es el equivalente a Vértigo en DC: autores solventes que dan a personajes más o menos clásicos de las editoriales un toque más oscuro y adulto. La calidad es, en general, bastante elevada, sea porque los autores tienen mayor libertad para desarrollar sus historias o porque el formato de serie limitada evita el inevitable baile de equipo creativo que sufren la inmensa mayoría de series regulares. Es, desde luego, una linea minoritaria, y Marvel no publica –sin contar con el sempiterno Punisher de Garth Ennis- mas que dos o tres series al año bajo el sello Max, pero lo poco que aparece bien merece un vistazo, como en este caso.

El Encapuchado es una nueva vuelta de tuerca al concepto del supervillano comiquero y sus orígenes. Durante uno de sus trabajos habituales, Parker Robbins, ladrón de medio pelo, acaba casi por accidente con un extraño ser. Parker, para no marcharse con las manos vacías, le roba la capa y las botas, descubriendo que la capa le otorga invisibilidad mientras aguante la respiración y que las botas le permiten caminar por el aire. Con esta premisa, Brian K. Vaughan realizó uno de sus primeros trabajos para Marvel, y el resultado es un cómic divertido, emocionante y, sobre todo, con unos personajes magníficamente definidos. Parker Robbins es un personaje que se gana la simpatía del lector al instante; no por sus elevados valores morales o por sus acciones sin tacha sino por el aire de normalidad con el que se convierte en un supercriminal, obligado por la necesidad y, basicamente, tampoco se le ocurre nada mejor. Lo más acertado de El Encapuchado es precisamente esa nueva reescritura de lo que supone ser el villano en un cómic; alejándose de los tópicos del género sobre la venganza, el ansia de poder o las infancias traumáticas, Vaughan le da a su protagonista una vulgaridad cotidiana que lo hace brillar. En el momento en el que Parker obtiene sus poderes, queda claro que aquí no habrá una “gran responsabilidad” que le ponga control, solo la necesidad de sobrevivir un día más en las calles, de sacar a su primo de las drogas o de que su novia embarazada no conozca sus tropelías. Su mismo atuendo y sus poderes son tanto una parodia como un homenaje a multitud de personajes, con una capa roja y enorme que parece dotada de vida y un par de pistolas automáticas que le dan un toque nostálgico, casi pulp.

Acerca de los autores poco se puede decir que no esté ya dicho. Brian K. Vaughan se ha convertido en uno de los guionistas mas prestigiosos y solicitados, con obras de calidad sobresaliente como Runaways, Y El Ultimo Hombre o Ex Machina, y Kile Hotz y Eric Powell, el primero al lápiz y el segundo encargado de las tintas, son dos profesionales conocidos de sobra por los lectores, y ambos aportan un dibujo expresivo, oscuro y dinámico, lleno de sombras pero rico en detalles.

El Encapuchado. El Origen es sobre todo una obra entretenida, llena de acción y de humor negro, con un guionista y un dibujante cuyos estilos se combinan a la perfección. Recomendada a todos los que quieran un tebeo de superhéroes que se salga de lo habitual y que enseñe el "otro lado", donde los villanos tienen que ganarse el pan de cada día. Porque, al final, los malos siempre molan más.

martes, 23 de octubre de 2007

Reseña: The Ultimates Vol. 2

The Ultimates Volumen 2

Mark Millar y Brian Hitch

Panini Cómics, 48 págs. Ocho números dobles mas dos anuales.

Reseña de: Matt Davies

Cuando a mediados de 2002 Marvel publicó el primer volumen de The Ultimates, compuesto por catorce números, la crítica y los lectores lo aclamaron rápidamente como mejor cómic del año. Y lo cierto es que el elaborado guión de Mark Millar y el dibujo detallista hasta casi ser obsesivo de Brian Hitch combinaron a la perfección, otorgándole a la serie un ritmo de película de gran presupuesto, con escenas espectaculares pero sin caer en el error de olvidarse de los personajes. Los autores jugaban con la nostalgia de los lectores, ofreciéndoles iconos clásicos convenientemente modernizados y actualizados, inmersos en la cotidianeidad, de manera que parecieran más “reales” que sus homónimos del universo Marvel tradicional, el que idearon Lee y Kirby hace ya más de cuarenta años.

El único "fallo" que se le puede achacar a este segundo volumen de The Ultimates es que ha perdido el factor sorpresa de la primera parte. El problema de crear escuela es que lo que has ideado pronto dejará de ser original. Así, durante los últimos años nos hemos acostumbrado tanto a la linea Ultimate y a su estilo narrativo que el regreso de los Ultimates ya no viene precedido por la emoción y el asombro de la primera parte. Da una sensación de ya leído, de repetición de esquemas, que en ningún momento lastra la lectura pero que ya no tiene la frescura del primer volumen.

Cuidado, que eso no quiere decir que Ultimates vol. 2 sea un mal cómic o sea aburrido. De hecho, los autores, conscientes de lo que hicieron en la primera parte y de que la serie que ellos crearon pasará a otras manos al finalizar este volumen, se esfuerzan porque no decaiga la acción. Introducen traidores en el grupo, juegan al despiste (de forma un poco tramposa, eso sí, pero perdonable) y, sobre todo, buscan la espectacularidad, tanto en las numerosas batallas como en los momentos de calma. El dibujo de Hitch sigue siendo brillante, quizás algo más sucio que en etapas anteriores, pero es un cambio que se adapta bien a la historia. Los dos anuales, dibujado el primero por Steve Dillon y el segundo por Deodato Jr., con guión de Charlie Huston, simplemente cumplen con su función de relleno, aunque Huston sabe dejar su impronta personal en la historia, con un ritmo y unos diálogos brillantes.

En mi opinión, un gran (en todos los sentidos) cómic de supergente, que, a pesar de haber perdido el brillo de la novedad, sigue siendo lo mejor de la linea Ultimate. Ahora solo nos queda esperar temerosos el volumen 3. Y es que las últimas páginas de estos Ultimates cierran de forma tan perfecta la historia comenzada hace años- con homenaje a Lee y Kirby incluidos- que Jeph Loeb y Joe Madureira, futuros autores de la continuación, lo van a tener difícil para estar a la altura.

jueves, 12 de julio de 2007

Reseña: Ms. Marvel 1. Lo mejor de lo mejor

Ms. Marvel: Lo mejor de lo mejor

Brian Reed, Roberto de la Torre y Jimmy Palmiotti

Panini comics. 120 páginas. Rústica.

Reseña de: Matt Davies

Panini editó hace un par de meses el primer tomo de la nueva serie regular de Ms. Marvel, guionizado por Brian Reed -según Marvel, digno discípulo de Brian Michael Bendis- y dibujado por el compatriota Roberto de la Torre. La premisa no era mala: una nueva colección con una heroína que lleva dando tumbos por el universo Marvel los últimos treinta años pero que nunca ha sido demasiado popular ascendiendo a primera categoría, mostrando sus intentos por conjugar una vida personal de superestrella mediática y su carrera superheroica. Sin embargo, Brian Reed abusa de tópicos y de situaciones comunes y olvida hacer de Carol Danvers un personaje atractivo. Porque, en un universo en el que hay féminas tan notables-y con colecciones tan bien escritas- como Hulka o Jessica Jones, Carol/Ms. Marvel, o cualquier otro héroe con pijama que se limite a liarse a guantazos con alienígenas, resulta aburrido.

Es cierto, eso sí, que Reed da algunas pinceladas de humor de vez en cuando (donde más se nota la influencia Bendis), y también es loable el que se esfuerce por mantener la continuidad de la historia y de los personajes, trayendo villanos del pasado y utilizando sucesos como el crossover Dinastia de M para enriquecer la historia. Pero el resultado final, sin ser completamente negativo, no aporta absolutamente nada al cómic de superhéroes, y se lee con una permanente sensación de déjà vu. Es probable que si Reed hubiera optado por hacer más hincapie en la dualidad estrella de la tele/heroína de la protagonista la obra hubiese ganado en interés y evitado situaciones previsibles.

El dibujo de Roberto de la Torre es similar al guión de Reed: no es malo- de hecho, en algunas páginas es bastante espectacular, recordando a Alan Davis, y en general resulta agradable- pero le falta definición a la hora de dibujar rostros y escenas de acción. A pesar de esto último, parece apuntar maneras y resulta lo suficientemente prometedor para prestar atención a sus futuros trabajos.

Dos últimos detalles: la molesta sensación de que falta una de las páginas finales (o es eso, o no hay pelea final contra el maloso) y las maravillosas portadas de Frank Cho (sí, yo soy uno de esos inocentes que ven una portada espectacular y piensan "Eh, si la portada es bonita el interior no puede ser malo" Luego pasa lo que pasa...)

En resumen, un cómic flojo que solo entretendrá al lector menos exigente.

jueves, 22 de marzo de 2007

Reseña: Caballero Luna 1. El fondo

Caballero Luna: El fondo.

Charles Hudson y David Finch.

Reseña de: Matt Davies.

Panini comics. 152 páginas. Colección 100% Marvel.

Cuando leí en la contraportada del tomo que acaba de editar Panini con los seis primeros números de la nueva colección del Caballero Luna “escrito por el famoso novelista Charlie Hudson” me invadió la desconfianza. Me vinieron a la mente Joss Whedon o Allan Heinberg, autores ajenos al mundo del cómic que luego han realizado trabajos magníficos; pero también me acordé de Orson Scott Card o Reginald Hudlin y sus desastrosos Ultimate Iron Man o Spiderman. Hudson bien podía ser uno de estos últimos, y el que estuviera acompañado por el dibujante David Finch − cuyos últimos trabajos en Marvel están llenos de tintas innecesarias y rostros forzados hasta resultar casi grotescos− tampoco auguraba nada bueno.

Pero, afortunadamente, me equivocaba de nuevo.

Lo primero que llama la atención de estos números es el tratamiento brutal y directo del personaje. El Caballero Luna apareció en 1972 como antagonista de Werewolf by Night, y durante años vagó por ese limbo al que están destinados los superhéroes de segunda fila: un par de series regulares de discreto éxito y una lista más o menos extensa de cameos en el resto de títulos de la editorial. Y es que el aire a Batman de todo a 100 que poseía no lo convertía precisamente en un personaje atractivo ni fácil de escribir, de manera que tan pronto se convertía en un investigador de lo sobrenatural como en un luchador urbano como entraba a formar parte de los Vengadores. Tantos fueron los cambios que sufrió que durante un tiempo el mismo Caballero Luna tuvo varias identidades civiles, que en el fondo no hacían sino reflejar su personalidad esquizoide. Sin embargo, la nueva serie deja bien claro quien es el Caballero Luna: un sociópata, un individuo que necesita causar dolor para sentirse realizado, que elige descargar toda esa rabia en los criminales por el simple hecho de que puede hacerlo, y que si por algún motivo− como las lesiones que sufre en el cómic− no puede vestir la capa y las mallas, se convierte en un ser autodestructivo y peligroso para los que le rodean, como su novia Marlene y su amigo Frenchie, que aquí, lejos de ser los sidekiks de historias anteriores, se nos muestran como dos personajes complejos, con mucho que ocultar y cuyas vidas han quedado definidas (para mal) por su relación con Marc Spector.

La narración está llevada con acierto y fuerza, construyendo una historia aparentemente sencilla (la vuelta a la acción del personaje) poco a poco, tomándose más tiempo para mostrar los horrores que esconde la mente de Spector que para hacer un comic de acción. Pero eso sí, cuando llega el momento de la acción, David Finch se luce como nunca, realizando su mejor trabajo hasta la fecha. Lástima que solo lo vayamos a disfrutar dos números más, porque su estilo se adaptaba perfectamente al tono de la obra.

Un cómic de superhéroes con un toque de novela negra contemporánea, bien dibujado y mejor escrito. Sin duda, una colección a seguir.